Inicio     Presentación     Créditos     Índice     Adquirir el CD    
 1. Períodos históricos
  1.1 Período prehispánico
  1.2 Presencia española
  1.3 La Colonia
  1.4 Gérmenes libertario
  1.5 Revolución e independencia
  1.6 La consolidación nacional
  1.7 La regeneración
  1.8 "República liberal"
  1.9 Militarismo reformista
  1.10 Frente Nacional
  1.11 Preconstituyente
  1.12 Reforma Constitucional y Ley General de Cultura
 2. Estado y Cultura
 3. Perfil actual
 4. Legislación cultural
 5. Estructura del sector
 6. Financiamiento del  sector
 7. Patrimonio cultural
 8. Establecimientos e  instituciones
 9. Eventos culturales
 10. Premios y concursos
 11. Industrias culturales
 12. De cara al futuro

 1. Periodos históricos

Período Prehispánico

Los datos arqueológicos disponibles atestiguan que los vestigios culturales más antiguos en Colombia se ubican en la región andina. No obstante, los desarrollos culturales que siguieron a la etapa Paleoindia probablemente tuvieron lugar en las regiones cálidas, las cuales, por la gran complejidad de su medio ambiente, resultaron ser más propicias y estimulantes que las cordilleras o las zonas semiáridas.

Entre 3.100 a.c. y 1.000 a.c. aparecen indicios en la costa Caribe de una variada secuencia cultural (Puerto Hormiga, Monsú, Canapote, Barlovento), que se constituye en eje fundamental de la prehistoria en Colombia, no sólo porque forma una escala cronológica detallada y continua, sino, ante todo, porque representa una secuencia de desarrollo cultural de variadas características.


Figura antropomorfa. Cultura Tumaco. Museo Nacional de Colombia. Archivo de Juan Camilo Segura Foto Juan Camilo Segura

Los pobladores de las tierras tropicales de la llanura Caribe y del bajo Magdalena lograron formas muy variadas y eficientes de adaptación a diversos medios ambientes: marino, ribereño, lacustre, sabanero y selvático, entre otros, y desempeñaron un papel fundamental en lo que se refiere a la creación y adaptación de pequeños sistemas horticultores y al establecimiento de la vida aldeana.

Al terminar el segundo milenio a.c. se encuentran vestigios de una vida aldeana en la llanura del Caribe, con la cual se inicia una larga secuencia de formas culturales con tendencia a una vida lacustre y una manifiesta dependencia de los recursos de los bosques secos o de las colinas adyacentes a las lagunas. Los ejemplos de esta etapa lacustre y ribereña son abundantes y se encuentran desde el Golfo de Urabá hasta la Guajira, y en los ríos Ranchería y Cesar.

En el último milenio a.c., en el extremo sur de la costa Pacífica se evidencia una profunda influencia procedente de Mesoamérica, que se caracteriza por el poblamiento gradual de las faldas de los valles interandinos. El cultivo del maíz permitió a los pobladores -hasta entonces ribereños y dependientes de los recursos acuáticos y del cultivo de raíces- extenderse sobre las laderas del sistema Andino.

En el último milenio a.c., en el extremo sur de la costa Pacífica se evidencia una profunda influencia procedente de Mesoamérica, que se caracteriza por el poblamiento gradual de las faldas de los valles interandinos. El cultivo del maíz permitió a los pobladores -hasta entonces ribereños y dependientes de los recursos acuáticos y del cultivo de raíces- extenderse sobre las laderas del sistema Andino.


Figura Precolombina. Cultura Quimbaya. Archivo de Juan Camilo Segura. Foto Juan Camilo Segura

La penetración de las cordilleras llevó a los grupos tribales que antes habían vivido en aldeas nucleadas, a nuevas formas de adaptación que se caracterizan por la diversidad, el regionalismo y la elaboración de instituciones económicas, sociales y religiosas.

Así mismo, debido al desarrollo de nuevas formas económicas que hicieron necesario un sistema de controles más formales, operó en el territorio colombiano una transición de sociedades igualitarias tribales a sociedades jerarquizadas -o cacicazgos- con un sistema de linajes y prerrogativas generalmente hereditarias, y una especialización de los grupos sociales que lo componían, de acuerdo al tipo de actividad que realizaban.

Al tiempo que se desarrollaron cacicazgos en las regiones interandinas y costeras, un gran número de sociedades tribales ocupaba zonas interfluviales, ribereñas o litorales, generalmente en el trópico húmedo.


Figura Precolombina. Cultura San Agustín Archivo de Juan Camilo Segura. Foto Juan Camilo Segura

La mayoría de los cacicazgos colombianos (Tierradentro, San Agustín, Quimbaya, entre otros) se destacan por los grandes desarrollos tecnológicos y estéticos alcanzados en el campo de la orfebrería. Fue principalmente en los cacicazgos interandinos donde se refinaron las técnicas de fundición, aleación, cera perdida y falsa filigrana, y la fabricación de la más diversa gama de objetos y adornos personales.

Dos de los cacicazgos con mayor grado de organización y cuyo desarrollo se acerca a una etapa de incipiente organización estatal, que algunos arqueólogos caracterizan como federaciones de aldeas sometidas a una autoridad, fueron los Tairona de la Sierra Nevada de Santa Marta y los Muisca de las tierras altas de Cundinamarca y Boyacá.

A la llegada de los españoles en el siglo XVI, además de estos dos cacicazgos existían algunos territorios marginales, cuya sumisión a los mismos no estaba del todo clara.


Figura Precolombina. Cultura Calima. Archivo Oficina de Prensa Ministerio de Cultura

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Presencia Española

Al comienzo de la empresa descubridora americana, la Corona Española ejerció un monopolio que permitió llevar inicialmente un control. No obstante, cuando los fondos financieros fueron insuficientes en 1495, la Real Cédula abrió las puertas de América a la migración general, mediante las capitulaciones con personas particulares.

A través de estos documentos se otorgaron licencias para la explotación, conquista o reconocimiento de determinado sector del territorio americano continental o isleño. Los capitulantes como Rodrigo de Bastidas, Alonso de Ojeda, Vasco Nuñez de Balboa y muchos otros, obtuvieron prerrogativas y derechos para organizar y realizar sus expediciones, financiadas por comerciantes o banqueros. En estas condiciones, con el título de adelantados impusieron su voluntad personal en el proceso de exploración de los territorios que hoy comprenden el Estado colombiano, con la promesa de obtener propiedad y mando sobre las tierras y poblaciones descubiertas.


Cordón amurallado Cartagena de Indias. Arquitectura militar colonial. Archivo Sociedad de Mejoras Publicas de Cartagena

Durante el tercer decenio del siglo XVI cambió significativamente la política colonizadora de España. En el lapso de treinta años ya habían sido descubiertos en forma anárquica y desordenada miles de kilómetros de litoral y los deltas de las grandes arterias fluviales del.nuevo continente; se había instalado en Santo Domingo la Real Audiencia -institución político administrativa que solucionaba in situ los problemas que se presentaban; y el interés por Panamá había decrecido después de que Magallanes demostró la lejanía de Oriente por esta ruta.

En ese momento España resuelve reconocer y colonizar las tierras del interior y no solamente los litorales. En la búsqueda de oro y de plata, así como de mano de obra para trabajar las minas y la tierra, los españoles fundaron ciudades y pueblos en un proceso lento de colonización, que tuvo mucho de espontáneo. A lo largo de dos siglos, en regiones relativamente incomunicadas entre sí, se crearon asentamientos estables -en algunas áreas contra la decidida oposición de los pueblos indígenas-, en los cuales se produjo una clara diferenciación social y de razas.

Entre 1510 y 1550 se inicia la empresa colonizadora o el ciclo de las gobernaciones, en la cual intervinieron los conquistadores y los primeros pobladores españoles en tierras colombianas. Estas empresas de carácter mixto fueron financiadas con capitales de la Corona Española y capital privado, y tuvieron como objetivo la posesión jurídica de las tierras, la fundación de ciudades y la incorporación del pueblo español a la tarea colonizadora.

En ese lapso se fundaron más de veinte ciudades y puertos, y se conformaron las primeras demarcaciones político administrativas.


Arquitectura grupo indígena Paéz. Cauca.
Archivo Lorenzo Fonseca
.Foto Lorenzo Fonseca

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La Colonia

En el período conocido como la Colonia (1540 - 1810), como resultado de la empresa económica que fue la Conquista, se pueden identificar varias etapas; la primera, cuando el Estado español asume y ejercita sus plenos derechos soberanos sobre los nuevos territorios, al expedirse las primeras leyes de las Indias en 1542, las cuales buscan reglamentar el poder de las encomiendas y las relaciones entre los indios y los españoles, derivadas del reparto inicial de los recursos americanos, entre los capitales privados que financiaron las empresas de descubrimiento.

Durante el siglo XVI, España estabilizó y constituyó jurídicamente el gobierno y las instituciones en el Nuevo Reino de Granada, como partes integrantes de su imperio en ultramar. La principal actividad económica fue la extracción del oro y la institución socioeconómica por excelencia fue la encomienda, mediante la cual un grupo de indígenas trabajaba para un encomendero y recibía a cambio protección y evangelización.

Es en este siglo cuando llegan los primeros esclavos negros para trabajar en las minas y en otros oficios que requerían de mano de obra barata y resistente. Se calcula que en 1570 existían 15 mil esclavos, cifra que se incrementó durante los siguientes siglos con la regularización de la importación de esclavos africanos, al ceder la Corona su monopolio a entidades mercantiles de trata de negros.

En 1549, por Real Cédula, el emperador Carlos V crea la Audiencia de Santa Fe, cuyo distrito abarcaba “las provincias del Nuevo Reino, Santa Marta, Río de San Juan, Popayán, Guayana o Dorada, y Cartagena”. En 1553 se instala una segunda audiencia que no tuvo mejor suerte que la primera, debido a las polaridades entre un Estado centralizado y los esfuerzos de la casta de encomenderos por mantener los privilegios sociales y políticos, y las prerrogativas derivadas de la Conquista, hechos que generaron constantes conflictos políticos y sociales que perturbaron la sociedad colonial hasta comienzos del siglo XVII.

La segunda etapa del período de la Colonia comprende los siglos XVII y XVIII, y es cuando surge una imponente y compleja organización burocrática, jurídica, social y política del Estado español en las Indias, que con las reformas introducidas a finales del siglo XVIII se prolonga hasta la emancipación de los territorios americanos.


Capilla doctrinera. Nariño. Archivo Lorenzo Fonseca. Foto Lorenzo Fonseca

La Colonia se caracterizó durante casi tres siglos por poseer una economía del oro y por mantener un control económico y político centralizado, auxiliado por una burocracia en cuya cúspide estaba el Rey, y debajo, en orden descendente, el Consejo de Indias, las audiencias de América, los virreyes, los cabildos y los tribunales reales, y una cadena de funcionarios políticos y fiscales, que iban desde los capitanes generales, los gobernadores y los corregidores, hasta los alcaldes, los escribanos y los alguaciles.

En este proceso de consolidación económica y política, la organización territorial, social y política de los grupos indígenas se deshizo, debido, entre otros factores, a que los caciques perdieron su preeminencia y las nuevas condiciones de un orden socioeconómico exigían la separación de sexos. El hombre trabajaba en las minas, la ganadería, el transporte de carga y el acompañamiento de tropas, y las mujeres y niños se dedicaban a la agricultura y al servicio de la casa de los encomenderos.

La sede de la Real Audiencia, y posteriormente del virreinato, fue Santa Fe de Bogotá. Al final del período de la Colonia, este centro urbano fue el más importante de la región oriental, donde se concentraron los principales organismos de gobierno y la burocracia más numerosa. La mayor parte de su población estaba compuesta de indígenas y mestizos, aunque en ella residía también el núcleo más grande de pobladores blancos. Fue el asentamiento del grupo de comerciantes y hacendados más poderoso del virreinato.

Otro centro urbano de segundo orden de importancia en la región oriental era Tunja, eje de una rica producción agrícola de trigo y papa, especialmente. Más al norte se ubicaban Vélez, ciudad comercial y de cultivo de tabaco, caña y algodón; Socorro, productor de textiles y uno de los pueblos más prósperos de fines de la Colonia; y Pamplona, centro político y administrativo de una extensa área agrícola productora de cacao y azúcar.

Sobre la cordillera Occidental se asentaban Popayán y Cali; la primera, centro administrativo y económico de la región, que ejercía un fuerte control sobre las importantes zonas mineras del siglo XVIII localizadas en la provincia del Chocó, y una de las sociedades esclavistas, junto con Cartagena, más poderosas del virreinato. En la zona norte se ubicaban las provincias de Cartagena y Santa Marta, escasamente pobladas, con una vida institucional poco organizada y una economía informal, pero poseedoras de los puertos marítimos comerciales más importantes de la época: Cartagena, Santa Marta y Mompox de Loba, este último uno de los de mayor movimiento comercial y punto de enlace entre la costa y el interior del virreinato.


Paisaje arquitectónico tradicional. Cauca. Archivo Lorenzo Fonseca. Foto Lorenzo Fonseca

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Gérmenes Libertarios

El abandono de la práctica del mercantilismo por el librecambio, la revolución industrial y las ideas de la ilustración plantearon importantes transformaciones en las relaciones entre los países europeos y sus colonias.

A finales del siglo XVIII y comienzos del XIX, fue la primera vez en la historia de la Nueva Granada que la iniciativa civil y militar sobrepasó con creces a la religiosa, al revitalizarse el comercio y la administración civil. Durante este período se llevaron a cabo numerosas obras, y la burocracia colonial y los criollos ilustrados, demostrando su entusiasmo por las ciencias físicas y naturales, y su afán por el cambio como medio para romper con su pasado tradicional, promueven un poderoso movimiento de reforma educacional, con sentido estatal y secularizante.

Las reformas buscaban excluir a los religiosos de la enseñanza pública y trazar una educación universal y obligatoria en todas las universidades, en cuanto a método e ideas; promovían la enseñanza en la escuela primaria, la creación de las escuelas de artes y oficios para los artesanos y fomentaban la educación para la mujer.

En 1767, cumpliendo la pragmática sanción de Carlos III, la Compañía de Jesús es expulsada del Nuevo Reino de Granada, y sus bienes y propiedades fueron confiscados, entre ellos la imprenta y la biblioteca.

Todo ese ambiente ilustrado favoreció la iniciación de grandes empresas como la Real Expedición Botánica, y las reformas educativas e institucionales que abrieron los ojos al mundo europeo y a las nuevas corrientes de pensamiento, pero a la vez acentúo el descontento de la clase criolla educada, para la que cada día era más contradictorio el carácter de su postura: formar parte de un grupo letrado al servicio de la monarquía española.


Batalla de Río Palo. José María Espinosa Prieto. Óleo sobre tela. Colección Museo Nacional de Colombia. Archivo de Juan Camilo Segura. Foto Juan Camilo Segura

A lo largo de la segunda mitad del siglo XVIII, los monopolios reales de aguardiente y tabaco fueron las fuentes más importantes de ingresos virreinales y fueron precisamente en estos donde se caldearon, en 1781, los primeros alzamientos en contra de la Corona. Los campesinos de la provincia de Santander (Charalá, Mogotes, Simacota y Socorro), en número superior a veinte mil hombres, marcharon a Santa Fe para protestar por los nuevos tributos impuestos por una agresiva reforma tributaria, destinada a recaudar fondos para cubrir el déficit fiscal. Durante su recorrido, por la gestión del arzobispo Antonio Caballero y Góngora, se detienen en Zipaquirá, donde firman unas capitulaciones que fueron anuladas una vez se dispersó la multitud. Posteriormente, José Antonio Galán, principal líder del movimiento, apoyado por la alta clase criolla de Santa Fe inicia una nueva rebelión, pero traicionado cae en poder de los españoles.

Los primeros mártires de esta Rebelión de los Comuneros fueron fusilados, descuartizados o enviados en galeras a cárceles españolas, muchos años antes de darse el grito de independencia. No obstante, estos hechos, junto con las tertulias organizadas para divulgar los nuevos conocimientos ilustrados, y comentar acontecimientos culturales y políticos que ocurrían en el Nuevo Reino de Granada, así como la traducción y publicación por Antonio Nariño en 1793 de “Los derechos del hombre y del ciudadano”, entre otros, inundaron el Nuevo Reino con ideas independentistas.

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Revolución e Independencia

En 1810, mientras las élites criollas promovían reuniones secretas para preparar el cambio de gobierno y de régimen, movimientos campesinos de la población del Socorro, de la provincia de Santander, depusieron el 10 de julio a las autoridades y proclamaron la Independencia. El 20 de julio, el pueblo de Santa Fe, con un pretexto fútil, se levanta contra el Virrey Amar y Borbón y proclama una Junta de Gobierno integrada por los criollos. Un año después, el 11 de noviembre de 1811, la provincia de Cartagena declara la independencia absoluta y rompe los vínculos coloniales con España.

Los primeros años de la independencia se caracterizan por la pugna entre federalistas, encabezados por Camilo Torres, y centralistas, liderados por Antonio Nariño, lo cual genera una verdadera guerra civil por contradicciones y discusiones sobre un prudente centralismo a la criolla o un federalismo avanzado. En 1811, Antonio Nariño publica La Bagatela, primer periódico político, en el cual hace campaña a favor del centralismo y se enfrenta a los federalistas. Estas pugnas manifiestan la indecisión política que caracteriza a los nacientes estados de Hispanoamérica.


La Pola. Óleo sobre tela. Colección Museo Nacional de Colombia. Archivo Juan Camilo Segura. Foto Juan Camilo Segura

Después del régimen de terror implantado por Pablo Morillo entre 1815 y 1819, cuando reconquista la Nueva Granada y fusila a más de 2.000 insurgentes como escarmiento a los desleales de la Corona que se sublevaron ante ella, en el año de 1819 se suceden dos grandes batallas que definen la independencia definitiva del territorio que hoy se conoce como República de Colombia: el 25 de julio, después de atravesar el páramo de Pisba, las tropas patriotas enfrentan y derrotan al ejercito realista en la Batalla del Pantano de Vargas, y el 7 de agosto los patriotas y los españoles libran la Batalla de Boyacá, con victoria patriota.

Luego de firmado el armisticio entre el Pacificador Pablo Morillo y Simón Bolívar, se instala en Cúcuta, en 1821, el Congreso Constituyente, que sesiona por unos meses. Allí se constituye la República de Colombia, integrada por tres departamentos: Cundinamarca, Venezuela y Quito, y se decreta que la capital sea la ciudad de Bogotá. El Congreso de Cúcuta elige como Presidente de Colombia al Libertador Simón Bolívar, y vicepresidente al general Francisco de Paula Santander.

Ese mismo año se reúne el Congreso en Angostura y se fusionan el Virreinato de la Nueva Granada, la Presidencia de Quito y la Capitanía General de Venezuela. La nueva república se dividió en tres departamentos llamados Venezuela, Quito y Cundinamarca, y sus capitales respectivas fueron Caracas, Quito y Bogotá. Como Presidente fue elegido Bolívar.

Este fue un período muy agitado de la historia nacional. La falta de consenso de las élites revolucionarias en la década de 1820 produjo constantes enfrentamientos entre venezolanos y granadinos, militarismo y civilismo, centralismo y federalismo, y pugnas entre los caudillos. Además de estos hechos, la nueva república se vio afectada por la fuerte crisis económica que la obligó, desde sus inicios, a utilizar empréstitos y a formular políticas de apertura económica que debilitaron la economía local.

La Gran Colombia inicia su desintegración en 1826 con la rebelión del General José Antonio Páez, y se consolida en 1828 con el desacuerdo político entre centralismo y federalismo en la Convención de Ocaña.

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La Nueva Granada. La Consolidación Nacional

Durante el siglo XIX, después de la disolución de la Gran Colombia, primó en el país la tendencia de consolidar un régimen centralista y un Estado con unidad y propósitos nacionales, pese a cortos momentos en los que se instaura el régimen federalista, entre 1858 y 1863, con la creación de la Confederación Neogranadina y luego con la creación de los Estados Unidos de Colombia, entre 1863 y 1886.

En 1830 se expide la segunda Constitución de la República, que establece tres poderes independientes: Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Ante la separación de Venezuela y Ecuador, que se organizan en repúblicas, se convoca una nueva Asamblea Constituyente y se acuerda que las provincias de Cundinamarca, Cauca, Boyacá, Magdalena, y el istmo de Panamá, formen una nueva república con el nombre de Nueva Granada. El Congreso dispone que los límites de la Nueva Granada fueran los mismos del antiguo virreinato de ese nombre. El general Francisco de Paula Santander es elegido Presidente, y vicepresidente el doctor José Ignacio de Márquez.

En las primeras décadas del siglo XIX se organiza un Estado centralista, que respalda la industria nacional, fortalece la educación y consolida las instituciones democráticas republicanas. Durante esta etapa se sucedieron cinco períodos presidenciales. El General Francisco de Paula Santander, primer presidente (1832 - 1837) fomentó la agricultura y sentó las bases de la política de exportación de tabaco, algodón y café; realizó el primer censo, que arrojó un total de 1’687.129 habitantes, y adelantó reformas que fortalecieron la educación oficial para las grandes mayorías, y la educación con maestros laicos -al finalizar su mandato existían 1.500 escuelas públicas y privadas.

Hacia la mitad del siglo XIX, las políticas librecambistas provocan una recesión económica y el levantamiento de los artesanos, quienes en 1849 obligan al Congreso a elegir como Presidente al General José Hilario López, quien había prometido medidas de protección para la industria artesanal. López, sin embargo, prosiguió con la política librecambista de la administración anterior. Los artesanos, amenazados de ruina, se organizan en sociedades democráticas y presionan por medidas proteccionistas.

Durante este período se presentaron hechos tan significativos para la vida republicana, como la expedición de una legislación que dio libertad absoluta a los esclavos que trabajaban en las minas de los hoy departamentos de Chocó, Antioquia, Valle del Cauca y Cauca, y la creación de la Comisión Corográfica, la cual, además de producir el mapa geográfico del país, hizo grandes aportes a la arqueología y la antropología, gracias a la presencia de naturalistas, escritores y dibujantes, que contribuyeron al conocimiento del país.

Aunque la segunda mitad del siglo XIX estuvo marcada por continuos enfrentamientos entre dos bandos de liberales: los Gólgotas (neoliberales) y los Draconianos (proteccionistas), fue durante este período que se crearon instituciones nacionales y regionales que permiten consolidar el comercio y la industria; se organizó la hacienda nacional y se hizo una reforma tributaria que busco superar la estructura económica colonial; se adoptaron medidas para proteger a los indígenas; se suprimieron los diezmos; se dispuso la desamortización de manos muertas -medida que permitía que las propiedades eclesiásticas fueran gravadas- y se abolió el patronato, que llevó a la separación entre Iglesia y Estado.

Estos hechos, entre otros, si bien crearon condiciones de desarrollo institucional, acrecentaron los enfrentamientos políticos y religiosos que desatan nueve guerras civiles de dimensión nacional, y más de cincuenta guerras civiles entre los estados soberanos, por aspiraciones caudillistas y regionalistas.

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La Regeneración: 1886 - 1930

En 1886 se adoptó la nueva Constitución, puramente centralista, bajo el lema de “Regeneración administrativa fundamental o catástrofe“, la cual dio origen a un régimen reaccionario, que con mano dura mantuvo un relativo orden en el país.

Con la Constitución de 1886 se creó la República de Colombia, se consolidaron el poder Ejecutivo y el Congreso bicameral -así como el Banco Nacional como banco emisor-, se implantó un rígido control de cambios, se impuso el papel moneda de curso forzoso, se alargó el período presidencial a seis años y se transformaron los estados soberanos en departamentos.


Entrada Teatro Colon. Bogotá Foto Juan Pablo Miranda

En 1889 se expide la Ley 90 ó Ley de los Caballos, la cual, bajo el lema “Prensa libre pero responsable en tiempos de paz”, restringe la libertad de expresión en los medios impresos y legitima la opinión de que la diferencia, tanto ideológica como racial, era motivo de expulsión de la comunidad nacional. Este mismo año se firmó el Concordato entre el Estado Colombiano y la Santa Sede, y se oficializa la religión católica como propia de la nación colombiana, y la educación pública en acuerdo con la Iglesia.

Durante este período, la oligarquía comercial y financiera, y un sector de la política nacional -al perder privilegios económicos los primeros y quedar excluidos del poder los segundos-, generaron una serie de disputas que llevaron al país hacia uno de los períodos más sangrientos de la historia colombiana.

Las décadas de transición entre el siglo XIX y el XX fueron marcadas por la crisis económica, la inestabilidad política y las guerras civiles. El nuevo siglo comenzó con una cruenta guerra civil (1899 - 1903) entre liberales y conservadores, denominada “La Guerra de los Mil Días”, que terminó por acuerdo entre los dos bandos y bajo la amenaza de intervención de los Estados Unidos de América. En 1903, la provincia de Panamá se separa de Colombia y proclama su independencia.

En el segundo decenio del siglo XX se fundan los principales periódicos nacionales y regionales, se constituye el Banco de la República como Banco Emisor y eje de la política monetaria, y surge la Contraloría General de la República, todo ello siguiendo las recomendaciones de la comisión enviada por el Banco Mundial, para estructurar un programa de reformas económicas y financieras que permitieran iniciar una transición del país rural con estructura colonial, hacia el país urbano y moderno.

Las profundas transformaciones sociales y económicas estuvieron acompañadas de intensos conflictos laborales. Los sectores medios de la población irrumpieron en el panorama nacional, después de intensos momentos de represión violenta. En 1919, una manifestación de sastres, que protestaba por la orden de elaborar uniformes en una factoría de Nueva York, es abaleada frente al palacio presidencial. Mueren doce manifestantes y otros diecisiete quedan heridos. En 1928, durante el desarrollo de una huelga en la United Fruit Company se sucede la matanza de trabajadores en la zona bananera de Santa Marta, conocida en la historia nacional como la “Masacre de las Bananeras”.


Vivienda rural cafetera. Quindío. Archivo Lorenzo Fonseca. Foto Lorenzo Fonseca

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La República Liberal: 1930 - 1946

En 1930 se produce un cambio político que pone fin a casi medio siglo de gobiernos conservadores. La conjunción política de un gobierno liberal y democrático, y un parlamento homogéneamente liberal, fuertemente influenciado por las ideas socialdemócratas de la época, facilitaron la introducción de figuras como la función social de la propiedad, el derecho de huelga, el derecho de asociación, la intervención del Estado en la economía, el sufragio universal para los hombres, la reforma a la educación -que le devolvía al Estado colombiano su control fiscalizador sobre la educación, que había perdido desde la Constitución de 1886- y el Concordato, firmado el año siguiente.

Con el gobierno de Alfonso López Pumarejo, entre 1934 y 1938, se inicia un período de la historia del país conocido como la República Liberal, durante el cual se llevó a cabo una serie de reformas en la estructura general del país; la más importante fue la reforma constitucional de 1936, que adecuó la carta política a las exigencias económicas, políticas y sociales producidas por las transformaciones propiciadas desde 1930.

La República Liberal promovió grandes transformaciones, con el fin de ampliar la cobertura escolar y bajar las tasas de analfabetismo. La educación fue considerada el medio ideal para “aprehender la realidad nacional” y lograr una mayor integración territorial y social. Estas reformas permitieron el ingreso de la mujer colombiana a la educación superior, el establecimiento de los colegios y escuelas mixtas, y la abolición de las discriminaciones raciales, religiosas y de origen en las instituciones escolares.

Piezas claves en la reforma educativa fueron la modernización de la Universidad Nacional y de las escuelas normales, muchas de las cuales pasaron a manos del Estado. El cambio más significativo en este campo se dio en la Escuela Normal Superior, que contó con la colaboración de una serie de intelectuales europeos que huían del fascismo y aportaron conocimientos en disciplinas nuevas en el país, como la antropología, la sicología y la geografía.

En 1946, tras la división del partido Liberal para ir a las urnas, asume el poder el partido Conservador, que finaliza este período con disputas políticas, censura a la prensa y una nueva etapa de violencia, que se exacerbó con el asesinato del líder popular del liberalismo, Jorge Eliécer Gaitán, el 9 de abril de 1948. Este hecho es conocido como “El Bogotazo” o “Nueve de Abril”. Entre 1949 y 1953, miles de ciudadanos son desplazados del campo, pues se arrecia en todo el país la violencia política, enfrentando a bandos formados por seguidores de los dos partidos políticos.

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Militarismo Reformista

El 13 de junio de 1953, el Teniente General Gustavo Rojas Pinilla, destituido horas antes, da un golpe de cuartel, depone al Presidente conservador Laureano Gómez y asume la presidencia, con el apoyo de los liberales y una fracción conservadora.

El período presidencial de Rojas Pinilla fue una dictadura militar y política, que se caracterizó por la gestión en lo económico, con una tendencia tradicional que estimulaba reformas sociales de carácter populista.

Durante esta época (1953 - 1957) se hicieron grandes obras de infraestructura, tales como el Aeropuerto El Dorado y el Centro Administrativo Nacional -CAN- en la ciudad de Bogotá, se terminaron de construir las principales carreteras troncales del país, se fundó la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Tunja, se instaló la Televisora Nacional y se creó el Servicio Nacional de Aprendizaje, Sena.

En la dictadura se impulsó la introducción de los medios masivos de comunicación, especialmente la radio, como mecanismos políticos para cohesionar y construir una propuesta nacional. No obstante, durante este período fueron clausurados los principales diarios nacionales y se ejerció una fuerte represión contra la prensa escrita.

1957 termina con la renuncia de Gustavo Rojas Pinilla, luego de una huelga nacional que se inicio ocho días antes, en la que participaron los colegios, las universidades y la prensa nacional, entre otros sectores.

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El Frente Nacional: 1957 - 1974

El gobierno militar duró cuatro años, al cabo de los cuales fue derrocado por liberales y conservadores unidos, quienes tras prolongadas entrevistas, reuniones y estrategias llevadas a cabo en España, llegaron a un acuerdo llamado “Frente Nacional”, el cual consolidó una democracia controlada que buscaba el restablecimiento de la normalidad constitucional.

El acuerdo entre los dos partidos antagónicos, mediante un plebiscito, introduce reformas a la Constitución y establece la alternación de los partidos tradicionales por dieciséis años, así como la paridad en los puestos oficiales, que se mantuvo entre 1957 y 1974. El primer gobierno del Frente Nacional correspondió al liberalismo, en la persona de Alberto Lleras Camargo y el último gobierno correspondió a Misael Pastrana Borrero, del partido Conservador.

Durante este período se creó una gran cantidad de entidades que apoyan el desarrollo institucional de la cultura y la educación, con el objeto de ofrecer atención especializada a grupos indígenas y a diversos sectores, tales como el artesanal y el educativo, entre otros.

En 1966, Carlos Lleras Restrepo, tercer presidente del Frente Nacional, asume la presidencia. Durante su período se lidera la creación de la Comunidad Andina y se introducen importantes reformas a la economía, manteniendo la inflación en un dígito.

El cuarto y último de los presidentes del Frente Nacional, Misael Pastrana Borrero, asume el mando en 1970. Durante su administración se incrementa la lucha subversiva y se establece el sistema de Unidades de Poder Adquisitivo Constante, Upac, para impulsar la industria de la construcción, que deja como resultado una inflación desbordada.

El fugaz éxito de la coalición política de corte populista, Anapo, y la creciente visibilidad -pero dispersa-, de los pobladores urbanos, pusieron de presente el fracaso de las reformas agrarias y el desgaste político del Frente Nacional. A comienzos de los setentas se incrementan de manera notable las protestas sociales de diversos sectores, los campesinos presionan por la reforma agraria, los estudiantes luchan por la reforma universitaria, y los obreros y la población de las ciudades, en general, protestan por los altos costos de vida. En esta época sale a la luz pública la mayor organización campesina de la historia del país: la Asociación Nacional de Campesinos, Anuc, y se presencia el surgimiento de la guerrilla urbana, con el Movimiento 19 de abril, M-19.

En 1974, el liberal Alfonso López Michelsen es elegido por tres millones de votos, en las primeras elecciones libres desde 1958. Durante su gobierno, luego de enfrentar una dura crisis recesiva mediante la aplicación de reformas tributarias y monetarias, consigue reactivar la economía, generar empleo y aumentar la productividad. López introduce importantes reformas civiles como el divorcio y la mayoría de edad a los dieciocho años, entre otras.

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Preconstituyente 1980 - 1990


Las Delicias. Beatriz González. Colección Museo Nacional de Colombia. Archivo de Juan Camilo Segura. Foto Juan Camilo Segura

Durante el Frente Nacional fue afirmándose una creciente desconfianza de la población hacia el régimen político vigente, por su carácter autoritario y cerrado a la iniciativa ciudadana, incapaz de interponer canales de comunicación entre el Estado y la sociedad, diferentes al voto clientelizado.

Ello trajo consigo una crisis del sistema político en su conjunto: instituciones, partidos y cuerpos de representación política. En vez de permitir la expresión de los conflictos sociales, los gobiernos los asfixiaron, lo cual produjo una creciente polarización social y la multiplicación de cauces no institucionales de participación política, expresada en el avance y endurecimiento del movimiento guerrillero, y en la proliferación de movilizaciones regionales y locales a finales de los setentas y durante la primera mitad de los ochentas.

La década de los ochentas fue una de las épocas más oscuras y conflictivas de la historia colombiana, signada por una crisis institucional generalizada, la intensificación de la guerrilla, la respuesta paramilitar y la entrada de un nuevo actor: el narcotráfico. La pérdida de legitimidad del sistema político, la recesión económica externa e interna, y el estallido del problema de la deuda externa, constituyen elementos centrales de la problemática que vivió el país durante este período.

En los primeros años de la década, Colombia mostró un alto grado de urbanización y un crecimiento descontrolado e inequitativo de los grandes núcleos urbanos. La crisis económica en general, y del sector industrial en particular, generó altos niveles de desempleo y empujó la fuerza de trabajo a ocuparse en actividades de baja productividad, subsistiendo en condiciones de subempleo.

En este complejo contexto, Belisario Betancur, quien gobernó entre 1982 y 1986, inició gestiones de paz con el grupo subversivo Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Farc, mediante las cuales gobierno y guerrilla acuerdan un cese al fuego, que se prolongó por tres años, entre 1985 y 1987. Las Farc anuncian la creación de un grupo político bajo el nombre de Unión Patriótica, como parte del proceso de reincorporación a la vida civil y legal. Sin embargo, los principales dirigentes de la Unión Patriótica, así como los miembros de sus bases y mandos medios, son ultimados en diferentes atentados.

El 6 de noviembre de 1985, un comando del M-19 asalta el Palacio de Justicia y toma como rehenes a magistrados de la Corte Suprema de Justicia y a varios miembros del Consejo de Estado. Tras doce horas de intensos combates, las fuerzas armadas recuperan el control. En este suceso perecen casi la totalidad de los miembros del combate guerrillero y de la Corte Suprema de Justicia, así como numerosos civiles.

En la segunda mitad de la década de los ochentas se estableció un modelo basado en el esquema gobierno - oposición, el respeto al pluralismo y la mayor participación, que promueve la organización y regulación de la actividad de las organizaciones no gubernamentales, como un mecanismo de relación entre sociedad civil y Estado, reglamentando la contratación de servicios de salud y educación, funciones que fueron delegadas a los municipios con la reforma municipal de 1986.

Como balance, se puede afirmar que durante este decenio se impulsan reformas políticas que tienden a la descentralización, el fortalecimiento de la autonomía local mediante la entrega de competencias y de recursos a los municipios, y la institucionalización de mecanismos de participación ciudadana.

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Reforma Constitucional y Ley General de Cultura

En 1990 se convoca una Asamblea Nacional Constituyente, por elección popular, con el objeto de iniciar un proceso de reforma constitucional. El hecho que por primera vez se convocara a elecciones populares para elegir los designados a reformar la Constitución de 1886, y la presencia de sectores sociales “disidentes” de los dos grandes partidos políticos, marcaron de forma definitiva la reforma, que se implementó a partir de 1991 y con la cual se formaliza un cambio de época en el país.

Un año después entra en vigor la nueva Constitución, redactada por la Asamblea Nacional, en la cual el Estado Colombiano rompe la relación privilegiada con la Iglesia, que se impuso desde 1886, y se reconoce la diversidad étnica y cultural -al otorgar el derecho a las comunidades étnicas de conservar su lengua y reconocer su autonomía política (relativa), respetando sus derechos a ser gobernados por sus propias autoridades, según los usos y costumbres de la comunidad. La Constitución también avanzó en el terreno del derecho a la igualdad y reconoció la articulación existente entre las dimensiones económicas y culturales, para el logro de una sociedad equitativa.

Durante la década de los noventas, los diversos gobernantes plantearon una propuesta de modernización estatal que respondiera a las exigencias de la apertura económica y de la globalización; se buscó un Estado menos interventor, más regulador, menos centralizado y más confiado en el mercado, como responsable de la asignación de recursos. La reforma estatal y la descentralización adquirieron un perfil marcado por el propósito de reducir el tamaño y la intervención del sector público, se buscó privatizar los servicios públicos, desregular la acción de los agentes económicos, y despolitizar y tecnocratizar la gestión pública, bajo el lema de la eficiencia y la eficacia.

En 1998, el gobierno acuerda una zona de despeje de 42.000 kilómetros para la realización de los diálogos de paz con el grupo guerrillero de las Farc, proceso que fracasa al finalizar el período del Presidente Andrés Pastrana, generando incertidumbre al interior de la población colombiana.

En agosto de 2002 asume como Presidente de la República Alvaro Uribe Vélez, en medio de un halo de incertidumbre al interior del país. Su propuesta de mano firme frente a los violentos es acogida en su mayoría por el pueblo colombiano y de inmediato comienza a aplicar su Plan de Gobierno.

En términos de cultura se definieron cinco líneas de acción, queriendo convertir las políticas de gobierno en políticas de Estado. Dichas líneas son las siguientes: Fomento y estímulo a la creación, Cultura para construir Nación, Descentralización y participación ciudadana, Nuestra cultura ante el mundo, y Cultura como eje de desarrollo, orientadas a fomentar la solidaridad, la convivencia pacífica y el acceso amplio y democrático a la creación y al disfrute de las manifestaciones culturales.

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