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Capítulo 1
Semblanza Histórica de Honduras
Organización del Estado
Tendencias Iniciales
Reforma Liberal
Siglo XX
Predominio Militar
Partidos Políticos
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Semblanza Histórica de Honduras
Honduras, está ubicado casi al centro de la istmo centroamericano,
es una sociedad con una vigorosa diversidad en su conformación
de nación, alcanzado por el dominio de un territorio y de
una identidad política, social, cultura y económica.
El Sistema Nacional de Cultura es una semblanza de Honduras en sus
diferentes aspectos, nos permiten reconocer históricamente
el significado, su desarrollo y el futuro del quehacer cultural
en la sociedad Hondureña.
La ruptura del vínculo colonial con España, después
de más de trescientos años (1502-1821), producen y
presionan cambios estructurales en una sociedad colonizada, marca
el inicio del período nacional hondureño. Luego que
la Ciudad de Guatemala proclamó la Independencia de la Capitanía
General y la anexión al Imperio Mexicano (1822-1823), las
cinco provincias conformaron la República Federal, experimento
unionista que, implicaba construir un proyecto económico
para la región en el que participan en la conformación,
José Cecilio del Valle (1777-1834) y Francisco Morazán
(1792-1842, el primero economista y periodista, y el segundo político
y militar, el proyecto unionista se desintegró en 1838, después
de una prolongada guerra civil que tuvo como episodio final el fusilamiento
de Morazán en 1842.

Organización del Estado
El aparente rompimiento del sistema colonial correspondió
a la Primera Asamblea o Congreso constituyente elegir a Don Dionisio
de Herrera (1781-1850) Jefe del Estado de Honduras en 1824; así
se inicia un proceso de división territorial integrado por
siete departamentos: Tegucigalpa, Choluteca, Olancho, Comayagua,
Gracias, Santa Bárbara y Yoro; donde el municipio es la base
del gobierno local, tipo de organización heredada de la Colonia.
Cabe destacar que la etapa preparatoria de la primera Asamblea
Constituyente se realizó en Comayagua, clausurando en diciembre
de 1825, Luego de sesionar alternativamente entre Tegucigalpa y
Comayagua, al azar en una de las sesiones favorece a Tegucigalpa
como primer sede; ésta se convierte, definitivamente, en
la principal ciudad del país, centro del poder gubernamental,
eje de las comunicaciones y el centro urbano más poblado.
La Asamblea del Estado de Honduras se vio obligada, el 30 de junio
de 1826, a ordenar la ejecución de las leyes formuladas y
aplicar las penas establecidas, entre otros, el presupuesto, impuestos
y los códigos necesarios en la estructura de servicio público.
Un Consejo elegido popularmente, aplicará las leyes y asesora
al poder ejecutivo, un Vice Jefe, elegido de la misma manera. Una
corte de Justicia compuesta por un Presidente, dos Ministros y un
Fiscal, todos elegidos popularmente constituyen el tribunal de última
instancia; se ignoraba hasta qué punto el viejo cuerpo legal
español continuaba vigente, pues de muchas otras leyes, no
se habían emitido nuevas disposiciones que las sustituyeran.
En 1830 la Asamblea Ordinaria de Honduras prepara los proyectos
de: Código Civil y Código Criminal que sustituyesen
a las leyes españolas; las cuales tiene aplicación
medio siglo después, en la presidencia de Marco Aurelio Soto.
El Estado de Honduras, se inicia como miembro integrante de la
República Federal de Centro América. En 1839 se emitió
la primera carta magna como ente separado de la extinta Federación,
no obstante, a pesar de la desintegración, el Estado de Honduras
apoya las distintas iniciativas unionistas posteriores, tanto en
el siglo XIX como XX, al punto que, en 1921, fue designada sede
del Consejo Federal integrado por Guatemala, El Salvador y Honduras.

Tendencias iniciales
El siglo XIX, es un período de la historia de Honduras faltante
de análisis, los grandes cambios, expresados en la independencia,
en la gestión morazánica, en la larga etapa conservadora,
en la reforma liberal, en las constantes revoluciones y en la penetración
de las ideas liberales en una sociedad tradicional: nos brinda una
visión de lo complejo de esta etapa histórica, en
este siglo quedaron marcadas las líneas fundamentales de
la contemporaneidad hondureña.
La etapa de la independencia, 1821, se inicia con un fuerte receso
económico: la falta de beneficio de las minas, de la extinción
del cultivo del añil por la falta de mano de obra, la de
una pobreza generalizada que se agrava con la falta de circulante
de plata a causa del contrabando y comercio con los ingleses.
La concentración por regiones de la riqueza ganadera es
para este siglo fuente de inquietud y revoluciones, las distantes
áreas geográficas entre sí, la falta de vías
de comunicaciones, fueron factor de división política,
y más cuando un caduco sistema impositivo, legado de la colonia,
impedía el libre comercio interregional, esto crea un desarrollo
desigual entre las diferentes regiones hondureñas.
La minería se convertirá en factor clave de la organización
económica hondureña hasta la reforma liberal, que
con sus nuevas conexiones, su ideología y las facilidades
legales, facilitará la entrada de capital extranjero, será
el principal rubro de exportación, durante las dos últimas
décadas del siglo. Esto dará lugar a una política
de exenciones fiscales y privilegios a la empresa que garantice
a nivel internacional un mercado.
Una de las alternativas económicas fue, aumentar la posesión
de tierra y en reforzar patrones de explotación de la misma,
que contribuyeron a deteriorar la situación del campesino.
La reforma liberal con su interés por convertir la tierra
en valor de mercado y con sus facilidades para la colonización
de nuevas tierras, no hizo más que acelerar la tendencia
hacia el latifundio.
Es entre otros fenómenos señalados: la búsqueda
de estabilidad política, interrumpida tanto por las guerras
fraticidas como por la ingerencia de los países vecinos en
asuntos internos; un estado débil producto de la hegemonía
de caudillos nacionales y regionales predominaron sin lograrse la
institucionalidad; el intento por desarrollar económicamente
a la nación quedó inconcluso.
La constitución liberal de 1880 no duda en dar mayores privilegios
a los extranjeros con respecto a la adquisición de tierras.
"El éxito económico de la reforma liberal",
su racionalidad en la administración civil que producirá
resultados espectaculares que se verá paliado por el ritmo
de apropiación individual de la riqueza que impedirá
a grandes sectores beneficiarse del nuevo desarrollo económico.
Una saludable diversificación y la existencia de procesos
de mercado internacional fue elemento modificador al impulsar el
Estado a partir de 1880. El renacimiento minero (plata) y la apertura
a la inversión extranjera, provocó dos situaciones:
la integración plena al mercado mundial y la tendencia hacia
la monoproducción especializada.
El ejercicio inicial de soberanía tuvo su primer desafío
por el hecho de que el país contaba con fronteras indefinidas
con sus vecinos, legado de la herencia colonial; además,
partes importantes del territorio o estaban bajo control foráneo
directo (Islas de la Bahía) o bajo una virtual autonomía
(La Mosquitia).
Una combinación de coyunturas internacionales (rivalidad
anglo-norteamericana), más el talento y tenacidad de la diplomacia
hondureña, hicieron posible que en 1859, con la firma del
tratado Wyke-Cruz, Gran Bretaña devolviera a Honduras las
Islas de la Bahía y La Mosquitia, durante la administración
Guardiola.
Con Nicaragua, a partir de 1896 empezó a negociarse el trazo
de la frontera; en 1904 ambas partes designaron al Rey de España,
Alfonso XIII como árbitro para resolver sus diferencias;
éste emitió laudo en 1906, el cual no fue reconocido
por Nicaragua, por lo que hubo necesidad de someter la controversia
a la jurisdicción de la Corte Internacional de Justicia,
la cual, en 1960 resolvió
que el laudo pronunciado
por el Rey... es válido y obligatorio y que Nicaragua está
obligada a ejecutarlo.
Con Guatemala, las primeras gestiones por delimitar se remontan
a 1895; en 1933 el tribunal de arbitraje escogido por ambas partes
dio su fallo, acatado por las dos naciones.
Con El Salvador las disputas iniciales se remontan al siglo XVIII;
luego de varios intentos, y de una guerra breve pero sangrienta
en 1969, los dos países escogieron como mediador al expresidente
peruano Luis Bustamante i Rivero quien logró acercarlos,
firmando el Tratado General de Paz; empero, al continuar la controversia
respeto a determinados puntos resolvieron exponer sus reclamos ante
la Corte Internacional de Justicia, la que emitió su fallo
en 1992; actualmente se prosigue en la labor de demarcación.
Falta aún delimitar las fronteras marítimas con las
naciones de la cuenca del Caribe.

Reforma Liberal de 1876
Sus antecedentes se encuentran en el conjunto de medidas implementadas,
por vez primera en América Española, por Francisco
Morazán, Mariano Gálvez, y aquellos que conformaron
la primera generación liberal del istmo centroamericano:
libertad de cultos, educación popular, separación
Iglesia-Estado, fomento a la inmigración entre otras iniciativas.
Marco Aurelio Soto, con la eficaz colaboración de Ramón
Rosa (1848-1893), decretó la primera legislación republicana
que reemplazó a la española: Códigos de Comercio,
Civil, Instrucción Pública, Minería, Penal;
reapertura de la Universidad; inauguración del Hospital General,
de la Biblioteca y Archivo Nacional, establecimiento del sistema
educativo en sus tres niveles primario, secundario y superior; fundación
de la Dirección General de Estadística y la Casa de
Moneda, construcción de las primeras líneas telegráficas;
apertura del Correo Nacional, apertura de una carretera entre la
capital y San Lorenzo; fomento de la minería y cultivo del
café. Entre 1876-1883. Estos elementos de modernización,
entre otros, son los que dan paso en parte en la Conformación
del Estado de Honduras.
Esta labor de modernización capitalista fue continuada por
sus sucesores: Luis Bográn, en su periodo presidencial entre
1863 al 1872, quien inició el otorgamiento de concesiones
a nacionales y extranjeros en la Costa Norte, con el propósito
de estimular el desarrollo económico de esa región,
poseedora, hasta entonces, de un gran potencial; Policarpo Bonilla
en su mandato presidencial de 1884 a 1899, Terencio Sierra, entre
1899 al 1903, Manuel Bonilla, entre 1903 a 1907; todos ellos eran
de la idea, que la apertura a la inversión foránea,
mediante la concesión de tierras nacionales y exenciones
fiscales, sería el eje motor que traería consigo capitales
y tecnología generando empleos y otras actividades económicas
secundarias bajo control de empresarios nacionales.

Siglo XX
Si para 1901 la población hondureña alcanzaba 439.367
habitantes, para el 2005 se proyecta un número cercano a
los 7 millones de ciudadanos. Así, en un poco más
de cien años el crecimiento demográfico ha sido rápido,
si bien desigualmente distribuido ya que se concentra en el sur,
centro y noroccidente en tanto los departamentos de Gracias a Dios
y Olancho (con el 14.8% y 21.7% del territorio), ubicados en el
oriente y nor-oriente presentan los índices más bajos
de habitantes por kilómetro cuadrado.
La inestabilidad política continuó durante las primeras
dos décadas de esta centuria. De hecho la última rebelión
armada ocurrió en 1932. Una serie de acontecimientos políticos,
económicos y socioculturales tuvieron lugar a partir de la
apertura democrática y modernización del aparato estatal
después de la dictadura que culminó en 1948. En 1956
se establece el derecho al voto universal, mediante la eliminación
de todo tipo de restricciones censatarias, étnicas y de género.
Se registra un incremento sustancial del gasto social en educación;
el presupuesto aumentó de un 8% a un 16% del PIB. Se crean
instituciones que fortalecen la política social del Estado
y se emiten legislaciones sociales entre los que se destacan el
Código del Trabajo e Instituto Nacional Agrario y diversas
organizaciones sindicales, campesinas y empresariales y de carácter
gremial asumen un papel protagónico en la sociedad hondureña.
Este siglo presenció el rápido y espectacular crecimiento
económico, poblacional, urbanístico de la Costa Norte:
San Pedro Sula, La Ceiba, Tela, El Progreso y Puerto Cortés
que, se convirtieron en prósperas ciudades con sus respectivas
áreas de influencia.
La creciente expansión de la población hacia centros
urbanos, lleva consigo alarmantes problemas sociales que, con el
paso del tiempo, tienden a agravarse: inseguridad ciudadana, deficientes
servicios básicos, violencia, déficit habitacional,
deterioro en la calidad de vida, insuficiente generación
de empleos y migración rural e interurbana.
Tegucigalpa es el centro político administrativo, San Pedro
Sula es, desde hace varias décadas, el epicentro industrial,
comercial y financiero, tendencia saludable que impide, a diferencia
de otras naciones latinoamericanas, que la riqueza y el poder estén
concentrados en una y la misma ciudad.
La segunda mitad del siglo XX presenció la aceleración
de un proceso de modernización. Es a partir de 1950 que se
perfilaron cambios institucionales, económicos y sociales,
cuyas repercusiones se hacen sentir hasta el presente.
Con la administración Gálvez (1949-1954) fue creciendo
el valor y la importancia del sector público: fundación
de la banca estatal; diversificación económica (azúcar,
carne, café, algodón, palma africana entre otros);
creación del impuesto sobre la renta, otorgamiento de asistencia
técnica y crediticia a ganaderos, agricultores; campañas
educativas y sanitarias. Toda esta expansión estatal fue
posible por los préstamos contraídos con los organismos
internacionales de crédito.
El sector privado contempló un crecimiento significativo:
en la manufactura, construcción, comercio y banca, tomando
la iniciativa las fuerzas vivas sampedranas; el movimiento cooperativo
también se expandió bajo la guía de la Dirección
de Fomento Cooperativo.
En lo social, emergieron dos nuevas fuerzas: los sectores medios
y el obreros organizados, éste último como resultado
de los movimientos huelguísticos de 1954, los más
importantes en la historia nacional, así, los derechos a
la contratación colectiva, a la formación de sindicatos,
a la huelga, fueron incorporados a la legislación nacional
con la emisión del Código de Trabajo en 1959, durante
la Administración Villeda Morales (1957-1963). La Constitución
de 1957 incorporó la temática social y la función
social de la propiedad, incluyendo las garantías sociales.
Se crearon entes autónomos y descentralizados con el fin
de agilizar el funcionamiento del cada vez más complejo aparato
estatal.
La Constitución de 1957 incorporó la temática
social y la función social de la propiedad, incluyendo las
garantías sociales. Se crearon entes autónomos y descentralizados
con el fin de agilizar el funcionamiento del cada vez más
complejo aparato estatal.
La Ley de Reforma Agraria canalizó la creciente presión
sobre las tierras improductivas por parte del campesinado, que empezó
a organizarse.
El proceso de integración económica centroamericana
mereció prioridad, contando con el aliento de la Organización
de Naciones Unidas. En 1960 Honduras firmó el Tratado Multilateral
de Libre Comercio e Integración Centroamericana y en 1961
el Convenio Constitutivo del Banco Centroamericano de Integración
Económica (BCIE), que tiene su sede actual en la ciudad de
Tegucigalpa. El crecimiento manufacturero se vio impulsado con la
emisión de la Ley de Fomento Industrial (1958), la seguridad
social fue atendida con la emisión de la ley respectiva (1959)
y la fundación del Instituto Hondureño de Seguridad
Social (1957).

Predominio Militar
La autonomía otorgada a las Fuerzas Armadas en la Constitución
de 1957 fue una fuente de inestabilidad política, traducida
en golpes de estado y hegemonía castrense, la cual se dio
desde 1963 hasta con un breve período de gobierno civil (1971-1972),
Por otra parte se perfilo un reformismo militar durante la Jefatura
de Estado de Oswaldo López Arellano (1973-1975), que impulsó
el proceso de reforma agraria y consolidación de empresas
asociativas campesinas, nacionalizó los bosques, construyó
la represas "Francisco Morazán" para hacer frente
a la creciente demanda energética. En otra faceta de la sociedad
hondureña, el crecimiento de la deuda externa, vía
empréstitos, las crecientes demandas del sector social, las
divisiones internas al interior del Ejército y la oposición
de los partidos políticos y del sector terrateniente hizo
que se fuera debilitando el impulso reformista inicial.

Los Partidos Políticos
Los partidos mayoritarios proceden de un tronco común. En
1887 Céleo Arias escribió el libro Mis Ideas, el que
divulgó ideas de la Revolución Francesa: derechos
del hombre y el ciudadano y las doctrinas inglesas del gobierno
representativo. El es considerando el ideólogo inicial del
Liberalismo. Y su reorganización se debió a Policarpo
Bonilla en 1890 con el establecimiento del Partido Liberal. Elementos
disidentes constituyeron en 1902 el germen del futuro Partido Nacional
con la creación del Club Electoral de la Democracia, bajo
la inspiración de Saturnino Medal, proclamando a Manuel Bonilla
como su candidato presidencial.
Ambos partidos se han alternado en el ejercicio del poder, los
partidos emergentes, entre ellos la Democracia Cristiana, Innovación
y Unidad y Unificación Democrática son de participacion
significativa en la toma de decisiones y de consenso en el sistema
legislativo.
Honduras vive en la actualidad un proceso democratizador, algunos
hitos relevantes han sido la creación del Comisionado de
los Derechos Humanos, el Fiscal General y las fiscalías específicas,
entre 1990-1994 y entes descentralizados entre los 1994 y el 2004.
La sociedad hondureña de hoy, experimenta una triple transición;
económica, política y social, traducida en una diversificación
económica, tránsito de la democracia representativa
a la participativa, un mayor grado de tolerancia y pluralismo ideológicos,
alternabilidad en el poder, elecciones honestas, creciente proceso
de urbanización, emergencia de nuevos sectores empresariales
y financieros, fortalecimiento de las organizaciones de la sociedad
civil organizada, sector que ofrecen planteamientos en temas puntuales
como deuda externa, rendición de cuentas, combate a la pobreza,
aplicación de valores éticos y de participación
ciudadana.

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