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OEI - Programas - Iberoamérica: Unidad Cultural en la Diversidad - II Campus

II Campus Euroamericano de cooperación cultural

Cartagena de Indias, Colombia 10 al 14 de diciembre 2001

Conclusiones de los talleres
Autoridades Locales y Desarrollo Cultural / Imaginarios Urbanos

Coordinadores:
Armando Silva, Proyecto “Imaginarios Urbanos”
Eduard Mirailles, Centro de Estudios y Recursos Culturales, Diputación de Barcelona

1. Lo local y lo global en la acción cultural contemporánea

Los distintos procesos de apropiación que implica la globalización en todas sus instancias –económicas, políticas, sociales y culturales– simultáneamente ha iluminado el lugar de lo local. Las redefiniciones desde las distintas ciencias sociales acerca de la categoría de lo local permite visualizar el nacimiento de un nuevo fenómeno, yuxtapuesto por distintas variables que se entrecruzan y se imponen en la cotidianidad del mundo globalizado. Es decir, lejos de concebir lo local como concepto aislado, inmóvil, anclado en un único espacio enfatizado por los tradicionalismos, debemos contemplarlo desde los rasgos propios de la nueva contemporaneidad. Con ello hacemos referencia a los cambios sociales producidos en los últimos años producto, entre otras cuestiones, del movimiento dinámico que afecta a categorías básicas como son el tiempo y el espacio. Desde este punto de vista, lo local no se limita a un territorio geográfico sino que se conjuga en una múltiple compleja y conflictiva trama del tejido social.

La nueva modernidad que adquiere el “sentido de lo local” escapa, en primer lugar, a su homologación con el ámbito comunitario y territorializado, integrando en segundo término las múltiples experiencias personales y colectivas de pertenencia local y la idea de “atravesamiento” – tan certeramente definida por Renato Ortiz – en relación e interacción con los diferentes niveles en que se constituyen las sociedades actuales. La desproblematización del concepto contribuye a alimentar las relaciones propias entre lo global como inevitable y lo local como necesario. Identificar los componentes y las tensiones prevalecientes que contribuyen a una determinada definición de lo local en el contexto de la globalización, implica entonces otorgar una atención especial a los procesos relativos a la cultura y los recursos que de ella se derivan. Desde este punto de vista, la idea de diferencia y/o diversidad cultural se constituye completamente y bajo múltiples formas como materia prima por excelencia de las sociedades contemporáneas.

En este sentido, lo local, las identidades culturales locales y la misma diferencia como soporte de aquellos se constituyen entre significancias inherentes de la globalización. Es en el dominio de la cultura y en su materialización a través de las políticas culturales que dichas tensiones se expresan con toda su contundencia.

A quién representa lo local o qué representa lo local. Son dilemas que requieren de resolución es este contexto, siendo en el campo de la cultura y más concretamente en el de la formulación y ejecución de políticas culturales donde el reto más se evidencia. En este sentido, se impone la tarea de trabajar conjuntamente desde todos los ámbitos, con miras a reflexionar sobre el nuevo sentido de la acción cultural en el espacio urbano.

Los nuevos retos de la acción cultural territorial

Uno de los cambios centrales en este principio de milenio lo constituyen las transformaciones culturales que operan en todos los niveles de la vida social. Esta nueva modalidad convierte al espacio urbano en un mosaico que abriga una ciudadanía multicultural que requiere de distintas formas de expresión. En este sentido, la sociedad es más rica y más pujante en tanto que puede dar cuenta, reflexionar y pensarse desde la complejidad que la contiene.

La diversidad cultural de las ciudades contemporáneas constituye sin duda un recurso inagotable de representaciones colectivas que dan sentido al desarrollo de amplios sectores poblacionales. En atención a esta pluriculturalidad se requiere incrementar de manera significativa los esfuerzos del sector público para lograr la movilidad y la promoción en los distintos sectores, ampliando las líneas de acción institucional para el desarrollo de los proyectos y programas culturales.

El respeto a la diversidad plantea como tarea central abatir la desigualdad que ha caracterizado a las relaciones sociales, ello tanto en lo referente a las posibilidades de acceso de grandes sectores marginados a la oferta cultural, como en lo relativo a la generación de espacios y mecanismos que propicien el desenvolvimiento cultural autónomo. Desde este punto de vista, es necesario responder al reto de una sociedad dinámica y cambiante mediante la recuperación del conjunto de procesos implicados en los fenómenos de cambio, innovación y reproducción cultural.

Una tarea esencial de una acción cultural proyectada hacia el futuro es la creación de espacios alternativos donde pueda establecerse un debate democrático, creativo, audaz e independiente. Asimismo, consolidar instancias y procesos para lograr el desarrollo cultural de la ciudad y el acceso de la comunidad a los bienes y servicios culturales, contribuyendo a mejorar la calidad de vida de sus habitantes bajo los principios constitucionales de participación, equidad y reconocimiento de la diversidad, entendiendo la cultura como un derecho.

Desde este punto de vista, ubicar la dinámica cultural como verdadero agente de cambio implica fortalecer la proyección cultural local a través del apoyo a la creación, la actividad artística y las actividades de promoción cultural con una concepción pluralista, solidaria y participativa; promoviendo el protagonismo de la comunidad en la vida cultural de la ciudad, mediante el estímulo de modalidades asociativas y el fomento de la innovación en las culturas barriales; y articulando iniciativas y propuestas para captar nuevos públicos, nuevos creadores y nuevas producciones. En este contexto, el eje de una acción cultural territorial radica en su acción directa sobre las células más pequeñas del territorio. Es decir, tiene una importancia estratégica fundamental porque interactúa con los habitantes, escuchando y percibiendo el pulso urbano en sus distintas variantes.

2. Hacia una red de ciudades iberoamericanas para la cultura

Antecedentes

La Diputación de Barcelona es una administración local de segundo nivel, formada por los ayuntamientos de la provincia de Barcelona, cuya misión fundamental es la asistencia y cooperación municipal. A tal efecto ha desarrollado un modelo de administración en red, orientada a la producción de economías de escala sobre el territorio derivadas de la gestión en red los servicios municipales. Su política cultural ha desempeñado un papel pionero al respecto, siendo hoy referencia obligada en el conjunto de España. El Centro de Estudios y Recursos Culturales (CERC) es la unidad que concentra el conocimiento, la información y los recursos formativos acumulados.

Repetidas veces nos hemos preguntado en qué medida podríamos situar tal depósito de experiencia a disposición de la administración local latinoamericana. No de manera esporádica, discontinua o efímera, sino de manera estable, continuada y acumulativa. Propiciando a su vez un flujo de signo contrario que sin duda puede ser de gran utilidad y provecho para nosotros. Pensamos que ello sólo puede ser posible mediante la identificación de algunas cabezas de puente de la administración local latinoamericana con quienes establecer un flujo permanente, aplicado a realidades regionales concretas, con capacidad para digerir saberes, reproducirlos e incrementarlos. He aquí la finalidad del diálogo que nos proponemos junto con algunos de los exponentes a nuestro parecer más significativos de la administración local latinoamericana.

La Organización de Estados Iberoamericanos (OEI), conocedora y partícipe de nuestras reflexiones sobre el tema, nos animó en el año 2000 a dar un paso adelante organizando un foro al respecto. Bajo la denominación de Primer Foro Iberoamericano de Cooperación Cultural Local el encuentro tuvo lugar en Barcelona en el mes de octubre del año 2000 en el marco de Interacció 2000, evento de carácter bienal sobre cultura y servicio público que organiza la Diputación de Barcelona, a caballo de la primera edición del Campus Euroamericano de Cooperación Cultural organizado por la Fundación Interarts. En este primer foro participaron los máximos responsables de la política cultural de las municipalidades de Barcelona, Bogotá, Buenos Aires, Ciudad de México, Montevideo, San Salvador y Santiago de Chile, con el objeto de explorar vías y métodos para establecer un puente atlántico de cooperación cultural entre administraciones locales. Asistieron además representantes de la OEI y del Convenio Andrés Bello, en calidad de observadores invitados.

Las conclusiones de este primer foro destacan sobre manera la voluntad expresada por todos y cada uno de los participantes de poner en marcha, bajo los auspicios de la OEI, una Red de Ciudades Iberoamericanas para la Cultura, cuya meta sea la conformación en cada realidad municipal de núcleos de gestores culturales que hagan viable la comunicación, el intercambio y la cooperación entre experiencias relevantes y buenas prácticas de políticas y de gestión. El encuentro, en particular, destaco como más significativos los aspectos siguientes:

  1. Las administraciones locales, pilar fundamental de la democracia, a partir de la legitimidad específica que les confieren las elecciones locales, son además el poder democrático más próximo al ciudadano, más cercano a sus problemas concretos y, muchas veces, el más cercano también a las soluciones más eficientes. De ahí la creciente asunción del principio de subsidiariedad como piedra angular para la organización de la cosa pública: nada que pueda alojarse en el peldaño más cercano a la ciudadanía debe mantenerse en otro más alejado. Aparecen así en el ámbito de la administración local nuevas responsabilidades de futuro y, con ellas, la necesidad perentoria de dotarse del conocimiento debido y de los correspondientes sistemas para el intercambio permanente de información.
  2. Los servicios culturales y la política cultural tienden a ocupar un espacio de centralidad creciente en el conjunto de la acción de gobierno, junto a las políticas tradicionalmente estructurales (economía, infraestructuras, etc.) Ello es debido al papel crucial que la cultura viene desarrollando a causa del aumento del tiempo libre y, sobre todo, de la generalización acelerada de la nueva economía basada en la información y el conocimiento. Todo ello se hace notar especialmente en el ámbito local, donde la cultura se sitúa en la base de algunas de las iniciativas más innovadoras de promoción económica y territorial, así como de cohesión comunitaria. Esta creciente centralidad de la cultura en la sociedad y en la acción de gobierno pone de manifiesto la necesidad de articular sistemas eficientes de comunicación y de cooperación al respecto, a lo ancho del planeta, que permitan el intercambio de información y de experiencias, así como el coordinar actuaciones, promover hallazgos y dotarse de instrumentos compartidos que permitan ganar tiempo al futuro. Ello es especialmente posible y útil entre quienes disponemos de la enorme ventaja de compartir coordenadas lingüísticas y, en cierta manera, culturales.
  3. En este contexto, se constata la necesidad de profundizar en las posibilidades de la cooperación interlocal entendida no como alternativa a la cooperación intergubernamental, sin duda necesaria, sino como complemento orientado al establecimiento de sistemas de trabajo entre iguales, con problemas semejantes y lenguajes comunes. Subrayando la importancia de la cooperación en términos económicos, una cooperación que genere algunos servicios comunes, diseñados y gestionados en red, compatibles con una concepción de la asistencia técnica de carácter multilateral y horizontal. Superando las intervenciones efímeras y puntuales, que se agotan en ellas mismas y no generan dinámicas nuevas ni continuidades, para avanzar alimentando procesos generadores de realidades estables y acumulativas. Más allá de las recetas preconcebidas, los modelos estereotipados y las fórmulas estandarizadas, adaptando los conocimientos y promoviendo la cooperación aplicada en función de cada realidad, sus problemas y las soluciones específicas que estos requieran. Entendiendo, en suma, la política cultural no como algo aislado y ensimismado, sino integrado en las políticas locales de gobierno, conquistando centralidades y estableciendo sistemas de planeamiento estratégico que conjuguen la dinámica cultural con la realidad económica, social o educativa de las colectividades locales.
  4. En último lugar, resaltar el carácter estratégico de trabajar en red, sumando energías para multiplicar resultados. Un trabajo en red entre ciudades iberoamericanas a favor de la cooperación cultural interlocal, cuya labor se oriente hacia tres objetivos complementarios y distintos. En primer lugar, la comunicación e intercambio de información en torno a experiencias, buenas prácticas y modelos y sistemas de intervención cultural territorial. En segundo lugar, el diseño de nuevas herramientas de uso compartido para la acción cultural local, desde una lógica que haga posible unas ciertas economías de escala en su desarrollo e implementación. Finalmente, el establecimiento de una agenda de mínimos que informe la interlocución entre los poderes locales y las organizaciones multilaterales que se desempeñan en el ámbito de la cooperación cultural: UNESCO, OEI, OEA, Convenio Andrés Bello, PNUD, BID, Banco Mundial, etc.

Perspectivas

La agenda de este proceso preliminar de convergencia hacia una Red de Ciudades Iberoamericanas para la Cultura se plantea, para el período 2002-2003, los hitos siguientes:

1. La celebración de la primera edición de un evento con el título de INTERLOCAL, Mercado de Modelos y Experiencias Culturales Urbanas, bajo los auspicios de la OEI y con carácter itinerante y bienal. En primera instancia, la Secretaría de Cultura de la Municipalidad de Buenos Aires se mostró interesada en acoger la primera edición de dicho evento en el año 2001. Circunstancias de distinta índole obligaron a posponer su ejecución hasta el segundo semestre del año 2002, así como a buscar nueva sede para la celebración de INTERLOCAL. La municipalidad de Montevideo ha manifestado, en el transcurso de la celebración del Campus de Cartagena de Indias, su disponibilidad para acoger dicho evento en el último trimestre del año 2002.

2. La constitución formal de la Red de Ciudades Iberoamericanas para la Cultura. En este sentido, la reunión en el Campus del Cartagena, bajo el formato del netshop titulado “autoridades locales y desarrollo cultural” se concibe como un hito significativo, de carácter exploratorio preliminar, en el proceso de constitución de dicha red.

3. Netshop “Autoridades locales y cooperación cultural / imaginarios urbanos”

En el grupo de trabajo han tomado parte unas cuarenta personas, procedentes de tres ámbitos complementarios: la dirección de políticas culturales locales, la gestión cultural territorial y la investigación y docencia universitaria. Sus aportaciones se orientaron a acotar el estado de la cuestión de la cooperación cultural local mediantela reflexión sobre los tres conceptos fundamentales que determinan la propuesta de trabajo:

Los contextos contemporáneos de lo local

Lo local, hoy día, como un concepto heterogéneo que trasciende su tradicional relación de significado con respecto a lo urbano. Hoy en día se puede ser urbano sin vivir en la ciudad y viceversa, las nuevas aglomeraciones urbanas en Iberoamérica no son propiamente ciudades y contienen, en su interior, prácticas sociales y culturales alejadas de lo propiamente urbano.

La discontinuidad entre los tradicionales roles otorgados a lo nacional como vehículo de la identidad y a lo local como vehículo de la diferencia. Ambos binomios están hoy en revisión.

Las limitaciones de definir lo local “por defecto”, como el último escalón del estado. Frente a ello, las oportunidades de definir lo local “como proyecto”, concebido como el primer peldaño de organización de lo social.

La viabilidad de las políticas culturales territoriales

Se constata que, más allá de la dificultad inherente a su proceso de definición, el problema mayor de las políticas culturales territoriales tiene que ver con su elevada provisionalidad, por lo que resulta indispensable avanzar hacia mayores cotas de sostenibilidad e institucionalidad.

Los riesgos de la creciente distancia entre discursos y prácticas, entre reflexión teórica y acción territorial. En definitiva, la escasa presencia del discurso de la política cultural en los labios de los responsables de dichas políticas.

Distintas intervenciones inciden en el exceso de fragmentación de tales políticas, en especial en lo que respecta a la falta de vertebración entre las políticas de lo “macro” y las políticas de lo “micro”.

Las oportunidades y limitaciones del trabajo en red como lógica de acción

Como una cuestión preliminar, la incertidumbre sobre la universalidad del trabajo en red concebido como lógica de acción exportable a todos los contextos históricos y geográficos. Probablemente las redes sean algo más “regional” y “cultural” de lo que pudiera parecer

La dificultad de articular las dinámicas entre redes interpersonales y redes interinstitucionales. En cualquier caso, la importancia de las personas como motor de la lógica de acción en red.

Es importante conciliar la presencia en redes hacia fuera con la construcción de redes hacia dentro. Intranet y Extranet, por lo tanto, como dos caras de la misma moneda y una condición necesaria para el trabajo en red. En ambos casos, resulta fundamental concebir la red como un sistema abierto y permeable, en constante diáliogo con su entorno.

El desplazamiento, en la reflexión sobre las redes como lógica de acción, del interés por el sujeto (quién forma una red) hacia el interés por el objeto (las redes para qué). Aquello que da sentido a una red son tanto sis personas como la existencia de proyectos claros y asumibles a corto, medio y largo plazo.

El análisis de las dinámicas de competencia y de cooperación en el seno de las redes. El equilibrio entre ambas tendencias como factor decisivo para la consolidación y el crecimiento de la red.

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