María Blasco: “No sabemos aún por qué se
origina el cáncer”
Verónica Fuentes - SINC Siempre rodeada de
grandes científicos, María A. Blasco (Alicante, 1965)
es la directora del Programa de Oncología Molecular
y jefa del grupo de Telómeros y Telomerasa en el Centro
Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO). En
el Día Mundial contra el cáncer, SINC habla
con esta reconocida experta, quien podría ser en un
futuro la primera científica española galardonada
con un Nobel.
Su trabajo explica la relación entre el proceso
de envejecimiento y el riesgo de cáncer. ¿Qué conclusiones
apuntan los últimos estudios?
El cáncer es la consecuencia de la pérdida
de ‘fitness’ (salud) de las células y
de los tejidos del organismo, algo que ocurre asociado al
proceso natural de envejecimiento. Las causas moleculares
de este decaimiento del organismo son aún desconocidas,
pero se piensa que tienen que ver con la acumulación
de daño en el material genético y en las células
como consecuencia de la exposición a mutágenos,
del metabolismo, etc.
Y este daño da lugar al cáncer…
Aunque nuestras células disponen de robustos mecanismos
para reparar el daño o para ser eliminadas en caso
de que el daño persista, es posible que algunas células
escapen a estos mecanismos de control de calidad (apoptosis,
senescencia) y se propaguen dando lugar a tejidos anormales,
y eventualmente, al cáncer. En nuestro modelo, por
lo tanto, el cáncer es una consecuencia del proceso
de envejecimiento, y por lo tanto, es necesario entender
los mecanismos moleculares del envejecimiento para entender
cómo se origina el cáncer y por lo tanto, como
se podría evitar o retrasar la aparición del
cáncer.
Ha trabajado con grandes científicas de la
investigación biomédica, como Margatita Salas
o Carol W.Greider. ¿Qué piensa de la división
sexual y de género en la carrera científica?
Es irrelevante en cuanto al tipo y calidad de investigación
que generan hombres y mujeres. Sin embargo, las mujeres tienen
que trabajar el doble para ser conocidas en el mundo de la
investigación, ya que todas las redes de networking científico
están orquestadas por hombres.
Con Greider, una de las ganadoras del Premio Nobel
de Medicina en 2009, hizo una investigación conjunta ¿Cuáles
fueron las aportaciones a su trabajo?
Carol fue mi maestra en el mundo de los telómeros.
Mientras estuve en su grupo de investigación conseguí aislar
uno de los componentes de la telomerasa de mamíferos.
Esto me permitió generar los primeros organismos mamíferos
sin telomerasa y, eventualmente, demostrar su importancia
en la estabilidad de los cromosomas, en el cáncer
y en el envejecimiento.
Existen foros de expertos que consideran injusto
que no se refirieran a esta colaboración y creen
que usted también debería haber sido galardonada…
El premio Nobel se ha otorgado al descubrimiento de los
telómeros y de la telomerasa, no a la demostración
de su papel en cáncer y envejecimiento. En ese sentido,
creo que se ha premiado muy acertadamente a los científicos
pioneros en este campo.
¿Piensa que estamos en la cima del conocimiento
del cáncer?
Sí y no. Sabemos mucho de las diferencias entre
las células normales y tumorales, pero aún
no sabemos cuáles de esas diferencias son claves para
frenar el crecimiento tumoral. No creo que sepamos aún
por qué se origina el cáncer.
Desde 2003 trabaja en el CNIO, un centro de referencia
internacional, ¿qué opina de la interdisciplinariedad
en la investigación oncológica?
Es muy buena siempre que se reúna masa crítica
en las distintas disciplinas. Esto es lo que tratamos de
hacer en el CNIO a través de la creación de
programas de investigación que engloban a varios grupos
y que trabajan en distintos aspectos de la oncología,
desde la investigación básica hasta el desarrollo
de fármacos con actividad antitumoral.
¿Cuál es la importancia de la transmisión
de las investigaciones en biomedicina?
La biomedicina es uno de los campos de la investigación
científica con más implicaciones humanas. De
ella depende el tratamiento de las enfermedades y, en buena
medida, la pobreza en ciertas zonas del mundo. Hay muchísimo
interés en los desarrollos de la biomedicina, sólo
hay que mirar los anuncios de la tele para ver cuántos
de ellos usan como reclamo la salud humana.
Sólo el año pasado publicó 14
nuevas investigaciones. ¿El futuro será igual
de productivo?
Espero que así sea. Pero no sólo se trata
publicar, sino de que al menos algunas de esas publicaciones
sean de alto impacto, es decir, que desarrollen descubrimientos
potencialmente importantes.