Defensora del pleno
ejercicio de la ciudadanía
por parte las mujeres. Benemérita
de la Patria y primera abogada de Centroamérica.
El
2 de octubre de 1888 la ciudad de Cartago vio
nacer a Ángela Acuña Braun. Quienes
estaban allí no podían imaginar
que asistían al nacimiento de una mujer
que marcaría notables cambios en la
historia del país y, en especial, en
la historia de las luchas por los derechos
de las mujeres en Costa Rica.
Su educación primaria la recibió en
la Escuela Superior de Niñas Nº2,
actualmente Julia Lang, en San José,
y en la Escuela Anexa al Colegio Superior de
Señoritas. Asistió a este Colegio
hasta que el presidente Cleto González
Víquez le otorgó una beca que
le permitió estudiar en los institutos
Priory, en Inglaterra, y Morel de Fos, en Francia.
A su regreso, se matriculó en
el Liceo de Costa Rica, donde culminó su
bachillerato, siendo así la primera
mujer en el país en lograr ese grado
académico. Contrario a las pautas sociales
y culturales de la época, la formación
profesional fue una de las prioridades en la
vida de Ángela Acuña, a tal punto
que fue la primera mujer en Centroamérica
que obtuvo el título de abogada (1925).
En Bélgica, en la Universidad de Bruselas,
cursó la carrera de avicultura; también
realizó estudios en los Estados Unidos,
en las universidades de Columbia, Denver y
Dallas. En la Constitución Política
de 1949, como parte del reconocimiento de la
igualdad ante la ley de todas las personas
y la no discriminación, se incluyó por
primera vez el derecho de las mujeres a votar.
En el logro de esta destacada conquista se
encontraban las luchas realizadas por las costarricenses
a través de organizaciones como la Liga
Feminista, de la cual Ángela Acuña
fue cofundadora en 1923.
En esa Liga y en todas
las instancias de la vida pública en que le correspondió actuar,
ella fue siempre una de las principales protagonistas
en la luchas por el reconocimiento de la activa
participación de las mujeres en el desarrollo
político, social
y cultural de la Costa Rica de la primera mitad
del siglo XX.
Además de su liderazgo e incidencia
en esas luchas, esta eminente cartaginesa incursionó en
distintos ámbitos de la investigación
de la situación de la mujer en la sociedad.
De esta manera, realizó un estudio comparativo
de las constituciones de distintos países
de América en cuanto a la condición
legal de las mujeres, otro sobre la
prostitución y varios relacionados con
el papel de la mujer ante el Estado y en la
vida
pública.
La defensa de los derechos
de la niñez
fue otro de los tópicos de interés
de Ángela Acuña. Con ese fin,
investigó sobre el problema de los hijos
e hijas no reconocidos por sus padres y se
interesó en la organización de
escuelas para niñas y niños.
Ella expuso sus ideas en diferentes libros,
artículos y ensayos. Su libro “La
Mujer Costarricense a través de Cuatro
Siglos”, publicado en dos tomos, el primero
en 1969 y el segundo en 1970, es una de las
que mejor y más ampliamente recoge esas
ideas.
Su labor también se desplegó en
el ámbito internacional. Durante 13
años fue delegada ante la Comisión
Interamericana de Mujeres (CIM); en 1958 fungió como
embajadora de Costa Rica ante la Organización
de Estados Americanos (OEA).
Además, fue miembro de la Liga Internacional
de Mujeres Ibéricas e Hispanoamericanas,
de la cual llegó a ser presidenta, de
la Comisión Interamericana de Derechos
Humanos de la Organización de Naciones
Unidas (ONU) y Vicepresidenta Regional de la
Federación Internacional de Abogadas.
Entre otros numerosos logros obtenidos durante
su lucha por la reivindicación de los
derechos de las mujeres, destacan el haber
contribuido a conseguir, en su calidad de secretaria
del “Comité pro Colonias Escolares
Permanentes”, la igualdad salarial entre
maestros y maestras, y el haber participado
muy activamente en las gestiones para que la
Asamblea Legislativa autorizara a las abogadas
costarricenses a ejercer el notariado público.
También en las gestiones para que las
abogadas pudieran desempeñarse en los
cargos de juezas y alcaldesas del Poder Judicial. Ángela
Acuña Braun, un ejemplo imperecedero
de mujer inclaudicable y de feminista perseverante,
contribuyó, con su vida, sus luchas
y su obra, a abrir los caminos de la igualdad
y las oportunidades para las mujeres.
Por sus méritos, recibió en
1957 el reconocimiento de la Mujer de las Américas,
por parte de la Unión de Mujeres Americanas,
de la cual fue Presidenta, y el Ministerio
de Cultura, Juventud y Deportes, en 1984, creó el
premio nacional que lleva su nombre y está destinado
a galardonar a los medios de comunicación
y a los comunicadores y comunicadoras que elaboran
trabajos con perspectiva de género.
Actualmente, este premio es otorgado por el
Instituto Nacional de las Mujeres, en el marco
de la entrega
de los premios nacionales.
Ángela Acuña Braun murió el
10 de octubre de 1983 en la ciudad de San José.
La huella que dejó en la historia nacional
y en la lucha por el reconocimiento de los
derechos de las mujeres costarricenses y latinoamericanas
es imborrable. Esta eminente mujer seguirá siendo
inspiradora en la construcción de una
Costa Rica más equitativa, más
democrática y más participativa.
Fuente: Mujeres destacadas de Costa Rica,
2005, en www.inamu.go.cr |