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El PAN es el Programa Nacional de Atención a Niñas y Niños Menores de Seis Años, que contribuye a mejorar su crecimiento y desarrollo
Antecedentes:
Bolivia ha implementado en los últimos años una serie de reformas que favorecen la ejecución descentralizada y participativa de las políticas. El PAN se inscribe en el marco de las políticas de Desarrollo Humano(1) que concibe la atención a niños y niñas como una inversión estratégica en remplazo de los enfoques asistencialistas del pasado.
La Constitución Política del Estado y el Código del Menor establecen y regulan el régimen de prevención, protección y atención integrales que el Estado y la sociedad deben garantizar a todos los menores, asegurándoles un desarrollo físico, mental, moral, espiritual y social en condiciones de libertad, respeto y dignidad(2).
Por su parte, las leyes de Participación Popular y Descentralización Administrativa, establecen la obligatoriedad de la participación de hombres y mujeres de las comunidades, en la definición de los planes de desarrollo locales y departamentales, priorizando su atención de acuerdo a sus necesidades y demandas comunitarias.
El Decreto Supremo No. 24447(3) de 20 de diciembre de 1996 crea las Defensorías del niño, niña y adolescente, que tienen por objeto precautelar la vigencia de sus derechos, otorgándoles protección y defensa socio-jurídica.
El 7 de abril de 1997, mediante Decreto Supremo No. 24557(4), el Gobierno crea el Programa de Atención al Niño-Niña menor de 6 años (PAN), con el objetivo de: "garantizar la promoción de servicios de educación inicial, salud, nutrición y protección en todo el territorio nacional, a todos los niños y niñas de 0 a 6 años de edad", estableciendo el carácter intersectorial, integral, descentralizado y participativo del Programa.
Por otra parte, el Estado boliviano ha firmado todos los acuerdos internacionales en materia de atención a menores.
En este marco, la propuesta del PAN está orientada a la creación de una "cultura del niño" a fin de promover el respeto de sus derechos además de garantizar servicios de atención integral aumentando la calidad y cobertura actuales
La creación del Pan surge como consecuencia de la necesidad de:
Actualmente el Programa Nacional de Atención a Niñas y Niños Menores de Seis Años es considerado uno de los avances más significativos en materia de políticas sociales hacia la niñez puesto que considera su atención como una de las inversiones de mayor retorno.
Además, el PAN busca garantizar la sostenibilidad del desarrollo económico y social del país, a través de la inversión en recursos humanos con visión de largo plazo
Fundamentación del Programa:
Propósitos:
Objetivos:
Para el niño:
Para la mujer:
Para la familia:
Estrategias para el logro de los objetivos:
El PAN realiza acciones de atención integral para:
El PAN ofrece un servicio de calidad basado en los siguientes principios:
Modalidades:
El PAN trabaja con dos modalidades de atención: directa e indirecta.
Modalidad Directa:
Atiende a los niños y niñas en Centros Infantiles que pueden ser:
Modalidad Indirecta:
Reúne a padres de familia y les capacita para que mejoren la atención de sus hijos
El Proyecto Nacional de Centros Integrales de Desarrollo Infantil (CIDI) desarrollado en Bolivia por un período de 15 años, desde 1983 hasta 1998, bajo la dependencia de diferentes instituciones del estado.
Sin duda, la referencia más importante en esta experiencia se enmarca en la lucha contra la pobreza, entendida la misma no como un artificio de fácil retórica, sino como un ejercicio de participación popular como el principio generador de la energía que posibilitó el desarrollo de diferentes estrategias que demostraron efectos positivos en los niños. En países con las características de desarrollo humano como Bolivia, sólo el impulso popular interesado verdaderamente en la solución de sus problemas básicos, puede dar forma a proyectos sociales válidos como el desarrollado en los Centros Integrales de Desarrollo Infantil (CIDI) en su conjunto.
Antecedentes:
A principios de la década de los 80 en un esfuerzo nacional y con un complejo consenso de clases sociales e ideologías, Bolivia consiguió recuperar su estado democrático, retomando en la Democracia una utopía donde plasmar sus esperanzas como nación. Este hecho por sí solo promovió una gran movilización social en el país, reivindicativa de todo tipo de necesidades básicas, sociales y económicas. Entre las demandas mas sentidas de la población se pueden citar, entre otras, la salud como un derecho, la educación para todos, servicios de agua potable y saneamiento básico, mayores fuentes de trabajo y desarrollo de centros de producción.
El desarrollo institucional del sector salud encara la problemática de la salud infantil con base en el desarrollo de programas operativos específicos que deben ser aplicados de manera inmediata contando para ello con la cooperación internacional de las agencias de donación. (Organización Panamericana/Mundial de la Salud, OPS/OMS, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, UNICEF, el Programa Mundial de Alimentos, PMA). Desde el Ministerio de Previsión Social y Salud Pública la nueva apertura programática comprende la atención integral a niños menores de seis años en los Centros Infantiles Integrales y los Centros Infantiles de Leche, la Atención Primaria de Salud expresada en el Programa Ampliado de Inmunizaciones (PAI) para evitar las muertes por enfermedades prevenibles, la atención de Diarreas y de Infecciones Respiratorias Agudas, principales patologías causantes de la enfermedad y muerte de los más pequeños y el Programa de Fomento a la Lactancia Materna.
Para la implementación del Proyecto de Centros Infantiles Populares, situado en el Ministerio de Salud, con énfasis en las áreas urbano periféricas y con el objetivo de atender a niños considerados en riesgo en su crecimiento y desarrollo se toma como ejemplo el modelo ya desarrollado por una Organización no Gubernamental, la Fundación San Gabriel, denominado Wawa Uta (palabras en idioma aymará que significan la casa del niño) que se basa en una amplia participación de los padres como gestores de la atención del niño, recuperando la expresión de sus necesidades y las formas organizativas de conducir la experiencia con pertinencia en su contexto socio-cultural. Los padres de familia resultan ser los protagonistas centrales de la gestión de los centros infantiles, ya que son ellos los que ejercen el poder a partir de la toma de decisiones y de la administración de los recursos económicos del programa con el objeto de lograr la satisfacción de las necesidades básicas de los niños y el funcionamiento autónomo de los centros infantiles, aunque no auto-sostenible precisamente. La representación de los padres de familia esta dada en la selección de las Educadoras Populares encargadas del cuidado diario de los niños en los Centros Urbanos.
Por otro lado, el Ministerio de Educación y Cultura considerando que la población rural merecía una atención prioritaria, crea en 1983, la Dirección Nacional de Educación Inicial, las Supervisorias Nacionales y las Departamentales, encargadas de ejecutar el Plan Nacional de Educación Inicial No-Escolarizada para niños del ámbito rural en general.
A través de este plan se establecieron los Centros de Educación Inicial No-Escolarizados, que a su vez recogieron las experiencias del modelo peruano desarrollado en Puno de los Wawa Uta y los Wawa Wasi ( Casa del niño en idioma aymará y quechua respectivamente). Estos centros marcaron su accionar en el fomento educativo del niño de tres a cinco años preparándolo para la escuela con apoyo del UNICEF como parte de un proyecto mayor de desarrollo rural integrado e incorporando a la acción educativa a promotores rurales entrenados para el efecto.
Posteriormente ambos programas, cada uno desde su sector, coincidieron en un solo proyecto con el apoyo en alimentos donados por el Programa Mundial de Alimentos (PMA) como un mecanismo para complementar la alimentación de los niños asistentes a los centro infantiles y fomentar la participación popular en el cuidado y atención de los mismos.
Si bien el contexto social de la época demostraba una gran participación popular y la voluntad del Gobierno de la Unidad Democrática y Popular (UDP) de cumplir con los compromisos sociales adquiridos en la lucha por la conquista de la Democracia, el desencadenamiento de la crisis económica más grande de nuestra historia acompañada de la devaluación permanente del peso boliviano, invalidó la posibilidad de asignar recursos de contrapartida por parte del Estado Boliviano a los recursos que ya daba la Cooperación Interagencial para el arranque del Proyecto.
El hecho de no contar con recursos por parte del estado para cumplir con la dotación de los insumos básicos como equipamiento y materiales didácticos y sobre todo de no contar con recursos humanos técnicos suficientes para desarrollar la experiencia por una parte, así como el mantener dos proyectos con objetivos similares pero guiados institucionalmente desde dos sectores diferentes pone de manifiesto las dificultades que se plantearon al inicio de este Proyecto Nacional. Paradógicamente, el hecho de haberse ligado al movimiento popular con la participación en el manejo y administración de los únicos recursos que constituían la ayuda alimentaria proveniente de las donaciones del PMA, el Proyecto en ambos casos se adapta a las condiciones de pobreza del país, generando significativos aportes comunitarios, en alimentos frescos, recursos humanos e infraestructura, recuperando el saber popular y va buscando salidas de sustento a través de otros agentes en su mayoría de Organizaciones no Gubernamentales o de la Iglesia Católica que mantienen el desarrollo de los objetivos de la atención integral combinando esfuerzos y recursos.
El elemento generador de estas posibilidades creativas de continuidad se destaca en dos dimensiones: una que viene desde la parte institucional con la participación de muchos médicos, maestros y técnicos del Ministerio de Salud y de Educación comprometidos con las necesidades de la población empobrecida establecida en las áreas periurbanas y rurales del territorio nacional y otra referida a que a través de la participación popular y comunitaria se sostuvieron los agentes educativos y de cuidado diario en los centros establecidos. Esto significaba que las educadores populares en las ciudades y los promotores rurales, provenían de las comunidades organizadas, y no significaron costos adicionales de recursos humanos para el Estado. Si bien su formación era empírica y su participación voluntaria, con el esfuerzo de entrenamientos periódicos por parte de los técnicos del Proyecto, de la solidaridad manifiesta en las comunidades en desventaja y del desarrollo de la experiencia práctica fueron calificando su intervención en la medida de las posibilidades reales.
Evidentemente se había establecido una brecha inevitable entre lo posible y lo deseable. No se podía expresar en los centros infantiles mucho más de lo establecido socialmente en Bolivia. La participación de las educadoras populares y de los promotores rurales fue compensada por un paquete familiar mensual de alimentos donados.
En 1985 Bolivia pone en marcha la ejecución de un programa de ajuste estructural, con medidas que produjeron una significativa reducción tanto en los niveles de ingreso como de consumo en las poblaciones más vulnerables.
En virtud a la Ley de Reforma del Poder Ejecutivo, a partir de enero de 1994 los Centros Urbanos y los Centros Rurales pasan a depender del Organismo Nacional del Menor, Mujer y Familia (ONAMFA) dependiente del Ministerio de Desarrollo Humano, bajo una sola Coordinación Técnica y Administrativa como una lógica consecuencia del necesario ordenamiento institucional de todas las intervenciones dedicadas a brindar atención integral al niño menor de seis años y que se consideraran en situación de pobreza y alto riesgo. Por primera vez después de más de diez años de funcionamiento se logran importantes recursos económicos provenientes del Tesoro General de la Nación para el funcionamiento de los CIDIs, hecho que pone de manifiesto la voluntad política del Gobierno de entonces de dirigir la inversión social al desarrollo humano.
En este nuevo escenario, la Ley de Reforma Educativa, en el marco de la Constitución Política del Estado, reconoce el nivel preescolar como el primer nivel del Sistema Educativo, planteando por primera vez la atención al niño de 0 a 6 años en dos ciclos: uno primero de 0 a 4, cuya responsabilidad aún la delega a la familia y a la comunidad y un segundo ciclo para el que oferta los servicios. Por otro lado propone una concepción globalizadora de la educación preescolar a través de un currículo centrado en los intereses y posibilidades de los niños para favorecer el desarrollo integral de las funciones básicas, que toma en cuenta los saberes propios del niño y las especificidades socioculturales y lingüísticas de su entorno familiar. Este currículo se implementará a nivel nacional, partiendo de un tronco común, cuyas ramas diversificadas se elaborarán en los niveles locales, regionales y departamentales .
Concepto de Integralidad:
La concepción que plantea el Proyecto CIDI responde a los siguientes lineamientos generales. Con relación al desarrollo infantil se concibe el mismo como el fundamento del desarrollo humano y social. El niño es un ser humano en formación, que se desarrolla como un todo, tanto el organismo biológico como el cúmulo de potencialidades, capacidades y aptitudes con las que viene al mundo. No es posible discriminar esta unidad armónica que constituye el ser humano desde su nacimiento en unidades independientes las unas de las otras, el ser biológico por un lado y el ser psico social por otro. En consecuencia el concepto de integralidad tiende a satisfacer el conjunto de necesidades básicas del ser humano, en su etapa infantil.
Así mismo el Proyecto CIDI considera el desarrollo del niño como parte de un medio en el cual interactua permanentemente, del cual recibe mensajes y códigos que descifra y al cual también será capaz de dar sus propios mensajes y será capaz de modificarlos.
Los niños que se benefician del proyecto, por estar excluidos y postergados por su condición de ser niños, su situación de pobreza y su procedencia cultural y étnica están expuestos con mucho mas rigor a una vulnerabilidad permanente y a un estado de riesgo inminente. El Proyecto CIDI trata entonces, no sólo de satisfacer las necesidades básicas emergentes de la pobreza, sino que promueve a su vez acciones que posibiliten al niño un desarrollo armónico global que implica el desarrollo de su personalidad, su capacidad creativa, su libre y espontanea expresión y su seguridad como ser humano. A su vez busca que el niño afirme su relación con el entorno inmediato que es la familia y su relación con la sociedad a la cual pertenece y en la cual se manifiesta su pertinencia cultural.
Modelo de Atención del CIDI:
El modelo de atención del Proyecto CIDI responde a la necesidad de desarrollar formas no institucionalizadas que permitan la efectiva participación de los padres y de la comunidad con el objetivo de brindar atención integral a niños mayores de seis meses y menores de seis años considerados en riesgo en su crecimiento y desarrollo.
Dados los alarmantes indicadores de salud y de educación respecto al niño menor, el modelo CIDI contempla la dotación de un servicio integral e integrado al sistema nacional de salud, con la atención en salud primaria, servicios de alimentación complementaria, control del crecimiento, y desarrollo de actividades educativas a través de promotores comunitarios y educadoras populares con base en el tronco curricular común diseñado por la Reforma Educativa.
La modalidad contempla el funcionamiento del servicio integral en locales que pueden ser institucionales, privados o comunitarios y cuya capacidad física de atención varía de 30 a mas de 100 niños en áreas urbanas y de 25 niños en áreas rurales.
Los tiempos de atención en los urbanos suponen una atención de 8 a 10 horas diarias otorgando tres tiempos de alimentación que cubren el 70% de los requerimientos nutricionales diarios de los niños. En los centros rurales se atienden un promedio de 4 horas diarias con dos tiempos de alimentación cubriendo el 55% de los requerimientos nutricionales diarios de los niños asistentes. En ambos casos la atención es durante cinco días a la semana.
En áreas urbanas de acuerdo a la demanda se atienden niños desde los 6 meses cumplidos hasta los seis años, con una educadora cada 10 niños como promedio, en caso de los bebes se establece la normativa de una educadora cada 5 niños que menores de 18 meses además de una cocinera y 1 ayudante de cocina dependiendo del número de asistentes al centro. En áreas rurales se contempla por el momento 1 promotor comunitario cada 25 niños y 1 cocinera.
El Proyecto contempla como estrategias operativas además de la capacitación permamente y la supervisión técnica, la coordinación interinstitucional entre los sectores involucrados, las organizaciones Privadas, la Iglesia Católica, los representantes de los Gobiernos Locales y Departamentales y los representantes de las Organizaciones Territoriales de Base. Esta estrategia contempla asumir los mecanismos que plantea la Ley de Descentralización Administrativa para el seguimiento del proyecto en cada departamento.
La Ley de Participación Popular que reconoce, promueve y consolida el proceso de Participación Popular articulando a las comunidades indígenas, campesinas y urbanas en la vida jurídica, política y económica del país. Procura mejorar la calidad de vida de la mujer y el hombre boliviano con una más justa distribución y mejor administración de los recursos públicos. Establece el principio de redistribución igualitaria por habitante, de los recursos de la coparticipación tributaria que percibe cada municipio. Implica la descentralización de los recursos a los Municipios. Estos recursos son gastados en función a las prioridades definidas en la planificación participativa por las Organizaciones Territoriales de Base. (OTB). Se establece el control social a través de la conformación del Comité de Vigilancia en cada Municipio para hacer el seguimiento
correspondiente a las actividades planteadas en el Plan Anual Operativo Municipal. En el cual deben estar contempladas las correspondientes a la atención de niños en los Cidis del Municipio.
Resultados de la Experiencia:
Entre los logros más significativos que se destacan en la experiencia de funcionamiento del Proyecto CIDI se han seleccionado tres: el primero referido a la capacidad instalada, el segundo a la inserción de la temática en los Municipios y finalmente el tercero relacionado con el desempeño de niños egresados de los Cidis en la escuela primaria.
de acuerdo a los resultados de la Evaluación Interna del Proyecto PMA/BOL 2735 se concluye que los niveles de coberturas alcanzados tanto a nivel territorial como poblacional, muestran que el Proyecto CIDI ha contribuido a conformar una red de prestación de servicios orientados a la mujer y el niño menor de seis años que no es posible revertir por la apropiación comunitaria establecida en su desarrollo. En todo caso esta red se constituye en un importante referente institucional con proyecciones futuras que deben ser consideradas para mejorar la calidad de los servicios de atención integral. Esta situación planteada el año 91 fue válida todavía el año 98 cuando se plantea la disolución orgánica y funcional del CIDI para su transferencia al PAN (Programa Nacional de Atención a Niños y Niñas menores de seis años) donde constituirá un programa unitario junto a otras modalidades de menor impacto tendiente a optimizar los recursos disponibles bajo un enfoque de equidad con relación a los servicios que deben recibir todos los niños, las educadoras y promotores en los dos ámbitos urbano y rural.
En esta perspectiva la cobertura alcanzada por el CIDI de 1.028 Centros Infantiles urbanos y rurales, con cerca de 30.000 niños y 2.100 educadoras y promotores, pasan a depender del PAN con la esperanza de mejorar la calidad de los servicios y aumentar las coberturas logradas hasta fines del año 97.
ii. El avance del Proyecto CIDI en la aplicación de la Ley de Participación Popular es quizás uno de los mejores ejemplos con relación a la demanda expresada por las Organizaciones de Base en la Planificación Participativa y sustentada con la asignación de recursos municipales en los Planes Anuales Operativos de los Municipios donde operan los CIDIs.
El proceso de acercamiento a los Municipios que posibilitó abrir el debate sobre el desarrollo humano a nivel local, como un maravilloso avance social, resultó en la inclusión de la temática de la niñez en la agenda de las autoridades municipales compitiendo con los requerimientos de infraestructura y otras obras tangibles y de marcado interés político.
El aporte de los municipios al Proyecto CIDI sobre todo para el área rural fue progresivo y en cifras comparativas entre 1996 y 1997 incrementó de 100.000.00 $US a cerca de 300.000.00 $US. De 63 Municipios que firmaron convenios en 1996 subieron a 90 en 1997 dentro de un universo de 134 Municipios donde trabajó el Proyecto CIDI.
El método utilizado en la implementación del Plan de Actividades de estimulación y educación inicial en los CIDIs centrado en el niño como el principal sujeto de aprendizaje, la concepción de que el niño aprende por descubrimiento y lo hace a través del juego por una parte. Y el hecho de establecer en los centros rincones de aprendizaje como espacios físicos, accesibles al niño, temporales y flexibles de acuerdo a las características socioculturales de su entorno en cada caso, sumado a la utilización permanente de materiales transformables, reciclables, descartables y aquellos provenientes de la naturaleza como una fuente inagotable de posibilidades creativas han dado por resultado un excelente desempeño de los niños egresados de los Cidis en el nivel primario de las escuelas. El 1998 la consultora CIENTIFICA estudió el rendimiento escolar de los niños atendidos por el PAN comparando a los niños egresados de los Cidis, Pidis; Niños asistentes a un preescolar formal y niños sin preescolaridad alguna.
El análisis incorporó la comparación independiente de todas y cada una de las variables que integraron las diferentes áreas del rendimiento académico. Esta aproximación inicial demostró en muchas variables( no en todas) la supremacía de los niños del grupo control B (aquellos que fueron a otra educación preescolar diferente al PAN). Este grupo estuvo seguido de cerca por el de los niños de la modalidad comunitaria (CIDI). En general el grupo de niños de la modalidad CIDI y del control B obtuvieron consistentemente mejores resultados que los otros niños que participaron en el estudio.
Institución:
Presidencia de la República y UNICEF.
Antecedentes:
PROANDES surge en 1988 como política social, con el objetivo de mejorar las condiciones de salud, nutrición, saneamiento ambiental, educación y alfabetización de las comunidades de los departamentos de Potosí y Cochabamba, zona montañosa, tipificada como unas regiones muy deprimidas, de entre dos mil y cuatro metros de altura, su economía se basa en la actividad agropecuaria de subsistencia, no existe forma de comercialización debido a la falta de vías de acceso, crédito y tecnología, lo que se refleja en las condiciones de vida de los pobladores que carecen de servicios básicos como: salud, asistencia social, acueducto, alcantarillado y educación. En la zona de Potosí y Cochabamba el 100 por ciento de las comunidades viven en situación de extrema pobreza. La tasa de mortalidad infantil es de 240 x 1000 niños nacidos vivos, el analfabetismo alcanza el 80 por ciento, el 99 por ciento de la población no posee servicios sanitarios. Además debido a la crisis económica ha habido gran emigración masculina quedando solamente la población femenina e infantil en la región.
Se implementaron acciones integradas, dirigidas a propiciar la supervivencia y desarrollo del niño y la mujer en un proceso que involucra: salud, educación, asuntos campesinos, agropecuarios y de la comunidad. El proyecto duró 5 años (1988-1992), buscando modificar las condiciones de vida de los niños y la mujer. Se financió gracias a las contribuciones del gobierno boliviano, con agencias cooperantes como: OPS/OMS, PMA, UNIPA, PNUD, FAO entre otras, con un presupuesto total de US $9.500.000 para cubrir a 160.000 pobladores.
Al finalizar el período se hizo una evaluación que permitiría ver la posibilidad de su continuación. El programa se desarrolló en tres etapas: organización e implementación, que integró un comité nacional para definir los lineamientos de acción; ejecución, operación y capacitación y una evaluación para conocer sus Resultados: y la pertinencia de continuarlo.
El programa PROANDES, se desarrolla en los Departamentos de Potosí, Cochabamba, Bolivia,
Objetivos:
El objetivo principal del proyecto es mejorar las condiciones de salud, nutrición, saneamiento ambiental, educación y alfabetización de las comunidades ubicadas en Potosí y Cochabamba. Los objetivos específicos son: contribuir a disminuir la morbilidad materna e infantil y mejorar el nivel de salud de la población, mejorar y ampliar la infraestructura física de salud; mejorar el estudio nutricional de la población, especialmente mujeres y niños; mejorar las condiciones de salud ambiental; mejorar el nivel educativo de la población, especialmente la mujer y finalmente lograr la participación y movilización de la comunidad alrededor del Proyecto.
Metas:
PROANDES se fijó las siguientes metas: disminuir la mortalidad infantil en 35 por ciento y la mortalidad materna en un 30 por ciento; mejorar la disponibilidad de alimentos tradicionales en el 80 por ciento de las comunidades; disminuir el analfabetismo en un 50 por ciento; atender el 60 por ciento de los niños de 3 a 6 años en Programas de Educación Inicial no Escolarizados; atender el 80 por ciento de los niños menores de 3 años con un programa de estimulación temprana; dotar de agua potable al 40 por ciento de las comunidades y finalmente capacitar el 90 por ciento de las organizaciones comunales en metodología de planificación y ejecución de proyectos.
Áreas de trabajo:
El Programa PROANDES trabaja en las áreas de salud básica, nutrición, agua, saneamiento, educación y alfabetización.
Población y cobertura:
PROANDES trabaja en la zona rural, al norte de Potosí y sur de Cochabamba, que comprenden las provincias de Bilbao, Ibáñez, Charcas, Arce y Mizque y comunidades indígenas Quechuas y Aymaras; atiende niños menores de 15 años, mujeres en edad fértil, embarazadas, lactantes y población analfabeta que viven en situación de extrema pobreza. El programa beneficiaría a 160.000 habitantes en 1992.
Metodología:
En salud básica: estrategias de supervivencia para el niño menor de 6 años, promoción de la salud con las madres mediante actividades de inmunización, control de diarrea, infecciones respiratorias agudas, infestación por helmintiasis, atención perinatal y educación comunitaria. Nutrición: acciones del Plan de Nutrición de Bolivia mediante actividades de producción y distribución de alimentos complementarios, atención de carencias específicas, vigilancia alimentaria y nutricional y educación nutricional. Agua y Saneamiento: suministro de agua potable, saneamiento básico, mejoramiento ambiental y educación sanitaria. En Educación y Alfabetización: capacitación a las madres en estimulación adecuada, organización de centros de educación inicial no escolarizados para niños de 3-6 años, educación comunitaria en desarrollo infantil, organización y ejecución de proyectos productivos, organización de la comunidad para la alfabetización y elaboración de materiales didácticos. El Programa se ejecuta en tres etapas: primero su organización e implementación, que se realiza a nivel nacional, departamental y provincial integrando un Comité Coordinador Nacional que define los lineamientos de operación del proyecto. Se realizan diagnósticos para identificar la situación y las necesidades de los pobladores y las posibilidades de solución propuestas por las comunidades. La segunda etapa: de ejecución y operación inicia la capacitación del personal local y de la comunidad que apoyará las acciones, da inicio además a los procesos de concienciación, organización y aplicación de los conocimientos adquiridos en la capacitación. La Etapa de Evaluación y Sistematización obtiene información y la sistematiza suministrando recomendaciones con el objetivo de enriquecer el proyecto.
Recursos económicos:
El presupuesto ejecutado en el periodo 1988-1992 fue de US $7'000.000 discriminados por proyectos así: Salud Básica US $1'330.000, Nutrición US $1'045.000, Agua y Saneamiento US $1'160.000, Educación y Alfabetización US $1'580.000, Apoyos a Políticas Nacionales US $235.000, Movilización Social y Comunicación US $635.000, Monitoreo y evaluación US $400.000, Apoyo a Programas (11 por ciento) US $615.000, Apoyo Administrativo (6 por ciento). Las fuentes de financiación provienen de aporte gubernamentales y de agencias internacionales.
Capacitación:
Aunque no se especifican los contenidos, la capacitación de PROANDES incluye dentro de sus metas la formación de personal en salud básica y por cada comunidad, en movilización y participación social al 90 por ciento de las organizaciones comunales en metodología, planificación y ejecución de proyectos locales.
Materiales: PROANDES realiza manuales para apoyar la línea de educación y alfabetización.
Institución:
Ministerio de Planeamiento y Coordinación/Ministerio de Educación y Cultura/Ministerio de Previsión Social y Salud Pública/Ministerio de Asuntos Campesinos y Agropecuarios/Ministerio de Asuntos Urbanos/Junta Nacional de Solidaridad y Desarrollo Social.
Antecedentes:
Bolivia tiene una población de 6.4 millones de habitantes. Su economía, al igual que el conjunto de las latinoamericanas, no escapa al impacto de la crisis internacional; en Bolivia, la crisis presenta características cuyas repercusiones inmediatas han provocado en los últimos años serias deformaciones en el proceso interno de producción e intercambio. El país vive una profunda crisis social general, que afecta a las familias y a los menores influyendo en las formas de inserción social y permanencia en ellas. Se ha agudizado la pobreza, y como respuesta, se ha incorporado al mercado de trabajo a la mayor parte de los miembros de la familia, especialmente a las mujeres. La crisis ha agudizado el abandono de los niños obligándolos a incorporarse a la actividad económica en procura de un ingreso. Según la OPS en 1960-1985, Bolivia era el país con la tasa más alta de mortalidad infantil de 167.5 por 1000. Otras variables relacionadas con la problemática son: ubicación geográfica, edad, idioma y nivel de instrucción de la madre, calidad de la vivienda, grado de urbanización y estrato socioeconómico que inciden de manera significativa en los índices de morbilidad infantil. La mayoría de niños presenta bajo peso al nacer, lo cual constituye un signo temprano de desnutrición no solo del menor, sino de la madre. La prevalencia total en el país es de 46.5 por ciento. La población en edad escolar comprendida entre los 5 y 19 años de edad llegaba en 1985 (no hay datos actualizados) a 2.5 millones de menores, significando el 36.9 por ciento de la población total. Sin embargo, en 1984, la población escolarizada llegaba a 1'470.000 habitantes y se mantenía al margen del sistema escolar a 949 mil niños y jóvenes. En la actualidad, la estructura educativa sólo cubre 59.2 por ciento de la población en edad escolarizable y sólo un 38 por ciento en las áreas rurales.
Objetivos:
Metas:
Salud:
Saneamiento Básico:
Educación:
Alfabetización:
· Reducir la tasa de analfabetismo absoluto a la mitad de la registrada en 1990 .
Áreas de trabajo:
Se definen cinco áreas: Salud y nutrición; Saneamiento básico y Ambiental; Educación; Menores en circunstancias especialmente difíciles; Mujer. Las tres primeras se apoyan en estrategias y planes de los ministerios del área social. En cuanto a MCED se incorporan las estrategias de la Junta Nacional de Solidaridad y Desarrollo Social (JNSDS) y el Ministerio de Asuntos Campesinos y Agropecuarios (MACA). En Mujer se incorpora la Propuesta de Políticas Sociales para la Mujer.
Metodología:
En la perspectiva de las metas del Plan Decenal, el Ministerio de Previsión Social y salud Pública ha definido cuatro áreas programáticas con sus líneas estratégicas y programas: salud del niño, salud de la mujer, nutrición y control de las enfermedades endémicas. El sector salud desarrollo, desde 1989, el Plan de Supervivencia, Desarrollo Infantil y Salud Materna, entres líneas fundamentales: atención primaria, gestión social y desarrollo de los sistemas locales de salud. El Plan Nacional de Saneamiento Básico Agua para Todos, llevado a cabo por el Ministerio de Asuntos Urbanos (MAU), se propone elevar las condiciones de saneamiento básico de la población mediante el mejoramiento, la dotación y sustentación de servicios de agua potable y saneamiento en todo el territorio nacional, especialmente en las zonas rurales y urbano - marginales. Las políticas del sector Educación se orientan a:
La política del desarrollo y atención del área Menores en Circunstancias Especialmente Difíciles (MCED) propone:
En cuanto al sector Mujer:
Recursos económicos:
El presupuesto para 1993 en miles de dólares americanos es de: Salud y nutrición 48.601.11, Saneamiento básico y ambiental 74.273.00, Educación 8.534.14, Menores en circunstancias especialmente difíciles 13.129.52, Mujer 50.528.83, Comunicación 311.66 y Seguimiento y monitoreo 5.680.00 para un total de 201.058.26.
Evaluación:
El mecanismo de seguimiento es una herramienta crucial para asegurar el cumplimiento de objetivos y metas del Plan Decenal. La práctica regular de observador los Resultados: vinculados a indicadores claves debe ser incorporada en el ámbito del bienestar de los niños, las mujeres y en general, en la aplicación de las políticas sociales. El mecanismo de seguimiento del Plan Decenal estará constituido por variedad de indicadores de salud, agua y saneamiento, educación, niños en circunstancias difíciles y otros vinculados con el conocimiento y el cumplimiento de normas. Aún no se incorporan los referidos al desarrollo de la mujer y algunos otros aspectos, insuficientemente experimentados en el país, problema que se superará en el futuro. Las principales actividades de evaluación incluirán el desarrollo y monitoreo de indicadores críticos, mediante los cuales el Gobierno pueda medir el progreso de los diferentes sectores relacionados con niños y mujeres. Se ha previsto la realización de encuestas y estudios en aquellas áreas que requieren de datos confiables y relevantes a la situación de niños y mujeres, y que no están accesibles en el Censo Nacional de Población y Vivienda de 1992 y otras encuestas del Instituto Nacional de Estadística.
Notas
(1) Plan General de Desarrollo Económino y Social (PGDES,1994)
(2) Código del Menor, Art.1
(3) Decreto Supremo No.24447. Reglamentación Complementária de las Leyes de Participación Popular y Descentralización Administrativa, La Paz, diciembre de 1996
(4) Decreto Supremo No.24557. Programa Nacional de Atención a Niñas y Niños Menores de Seis Años (PAN), La Paz, Abril de 1997
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