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Foro de debate Evaluación de la Educación
Diatribas contra la evaluación
Es muy corriente escuchar críticas a las
evaluaciones externas de aprendizaje y pareciera que
estas reflexiones tendrían mejores resultados
si se invirtieran en establecer cómo paliar los
efectos no deseados de la evaluación o cómo
diseñar sistemas de evaluación que no
generen efectos no deseados.
Insatisfacción con la falta de equidad
Muchas veces se argumenta que la evaluación
en sí misma es inequitativa porque no considera
las condiciones de los niños más desfavorecidos
ni los contextos en que estudian. Efectivamente, para
que una evaluación sea estandarizada requiere
medir lo mismo, bajo las mismas condiciones y contrastar
contra los mismos estándares.
Necesidad de aclarar qué se entiende por
equidad en la educación de los niños.
Esto parece algo muy decisivo y necesario de aclarar
y consensuar. ¿Sería equitativo que los
niños y jóvenes de escasos recursos aprendieran
menos que aquellos con más recursos? Claramente
nadie podría estar de acuerdo con un planteamiento
que propiciara algo así. Sin embargo, esto tiende
a suceder casi naturalmente - o mejor dicho, naturalizadamente.
Los niños de escasos recursos, económicos
y culturales, así como sus familias, exigen menos
a las escuelas y a sus profesores y les cuesta más
aprender. Los profesores tienden a bajar las exigencias
y califican a los estudiantes en términos relativos
al grupo curso.
De esta manera, los estudiantes que más necesitan
aprender para alcanzar los objetivos curriculares o
el conocimiento que requieren en la sociedad actual,
son los que menos aprenden.
Para develar, diagnosticar y denunciar esta tremenda
injusticia, no parece haber mejor manera que una evaluación
estandarizada.
Para decirlo claramente, proponemos que se exploren
distintas maneras de llegar a resultados equivalentes
a través de distinto métodos, contextos
y motivaciones. Creemos que hay que adecuar los medios,
pero no los objetivos de aprendizaje.
Para saber si esto se va logrando y dónde es
necesario reforzar los procesos de enseñanza-aprendizaje,
no hay mejor forma que la evaluación externa.
Para solucionar un problema, la primera necesidad es
identificarlo y reconocerlo.
En vez de eliminar políticas, hacer políticas
que sean consistentes y que contrarresten los efectos
negativos
Habiendo afirmado con toda claridad el importante rol
que le asignamos a la evaluación externa, debemos
reconocer que las evaluaciones pueden tener limitaciones
muy serias, pero creemos que estas son evitables y que
debemos buscar el equilibrio a través de políticas
paleadoras que contrarresten los efectos negativos que
puedan tener las políticas evaluativas.
En primer lugar, se debe entender la evaluación
como un sistema que no solo produce datos válidos
y confiables sobre el logro de resultados de los alumnos,
sino que también los comunica eficientemente
tanto para provecho de políticas educativas como
para iluminar la práctica docente.
De esta manera, el sistema mismo debe prevenir los
efectos no deseados y responder sistémicamente
a las necesidades educativas que releva el sistema de
evaluación.
Algunos ejemplos: si se piensa que las evaluaciones
son reducen el curriculum, la evaluación deberá
medir aprendizajes considerados centrales e importantes,
que abarquen gran parte del curriculum, distintas áreas
de aprendizaje y diversidad de habilidades. Si se piensa
que las evaluaciones solo demuestran el efecto del nivel
socio-económico de los estudiantes, entonces
se entregan resultados controlando este efecto o se
introducen medidas de progreso o valor agregado. Si
se quiere propiciar un desarrollo integral, entonces
se pueden introducir la variedad de criterios que se
consideren necesarios.
En segundo lugar, el sistema de evaluación como
un todo debe estar coordinado con el sistema educacional
en su totalidad. La evaluación debe ser un instrumento
difundido y utilizado por la supervisión y por
los docentes; también debería informar
al curriculum y a los programas de apoyo.
Luego, las decisiones respecto al tipo y modalidad
de evaluación debe ser consistente con el enfoque
de las políticas educacionales y con la función
que se le quiere dar a la evaluación.
Entre las decisiones críticas para un sistema
de evaluación están las siguientes:
- Monitoreo vs. incentivos asociados a resultados.
- Apoyo vs. presión a las escuelas.
- Autonomía (que la escuela decida) vs. sanciones
desde el centro (intervención).
- Evaluación interna vs. evaluación
externa
- Cobertura curricular vs. precisión por unidad
de análisis
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