Foro Mundial de Educación
Declaración de Porto Alegre
Preámbulo
La segunda edición del Foro Mundial de Educación,
realizada en Porto Alegre (RS), Brasil, a vísperas del Foro
Social Mundial, reuniendo un número de educadoras, educadores
y estudiantes superior a las 15 mil personas, representando más
de 100 países, de todos los continentes, comprueba la expansión
la vitalidad del movimiento social que defiende la educación
pública, laica y gratuita de calidad para todas las mujeres
y hombres del Planeta.
Un año después de la realización del primer
Foro Mundial de Educación, en este segundo momento de organización
colectiva de nuestra reflexión sobre los límites y
las potencialidades, sobre los retrocesos y los avances, sobre las
dificultades y las victorias de una educación libertadora
y de inclusión, capaz de promover la ciudadanía activa,
intermulticultural y planetaria, retomamos el análisis crítico
del contexto dominado por la hegemonía del proyecto neoconservador
y neoliberal y ratificamos nuestros compromisos con los principios,
directrices y propuestas de la Carta de Porto Alegre por la Educación
Pública para Todos, proclamada en la primera edición
del Foro Mundial de Educación y ahora incorporada a esta
Declaración. Reafirmamos nuestro repudio a la mercantilización
de la educación implementada por los organismos internacionales
y por los acuerdos de libre comercio y a toda y cualquier forma
de discriminación, a toda y cualquier acción unilateral
de fuerza que, en este contexto internacional de cultura de la guerra
y de la violencia, rectificando, por lo tanto, nuestro compromiso
incondicional con la cultura de la paz y de la solidaridad, que
es el ambiente adecuado a la construcción de la libertad,
de la igualdad, del respeto a las diferencias.
Entendemos que los principios, las directrices y los rumbos apuntados
en aquél documento continúan siendo referencias obligatorias
para quien quiera que este comprometido con la lucha por la universalización
de la educación pública, laica, gratuita, de calidad
y socialmente referenciada. Entendemos, también, que precisamos
avanzar en nuestros propósitos, dando consecuencia práctica
a los compromisos adquiridos.
Como nuestras proclamaciones anteriores han sido construidas a
partir de elaboraciones colectivas, el principio de la socialización
del proceso de tomar decisiones, cada vez más ampliado, debe
continuar siendo un parámetro obligatorio para la formulación
e implementación de políticas, planes, programas y
proyectos educativos, que proponemos como estrategia de avance en
esta caminata inclusiva de todos los hombres y mujeres de la Tierra.
Por lo tanto, el Plan de Acción, que vemos como necesario
en el horizonte, no puede nacer de un pequeño grupo de científicos
y pedagogos, ni, mucho menos, de una minoría de los que retienen
el poder, mas del conjunto de los diversos segmentos sociales movilizados
y organizados.
Declaración
Además de los principios y directrices ya asumidos en la
Carta de Porto Alegre por la Educación Pública para
Todos, proclamamos los siguientes compromisos:
I - Establecer, como utopía pedagógica, la Escuela
Ciudadana, deber del Estado, sobre control social, construida
por todos y todas, constituyéndose de un currículo
intermulticultural - por lo tanto, no indiferente a las diferencias
- potenciadora de vivencias democráticas, con procesos de
evaluación, emancipadora y productora de conocimientos que
preparen a todos los seres humanos para el protagonismo activo,
en los contextos específicos de sus respectivos procesos
de civilización. Forman parte de esta utopía el desarrollo
y el apoyo a todas las formas de movimientos por la Educación
Popular - propulsora del proceso de transformación política,
económica y cultural de la sociedad.
II - Garantizar la oferta de Educación Infantil a los niños
de cero a seis años, para permitir su pleno desarrollo.
III - Universalizar la educación básica para todos
los habitantes de la Tierra en edad escolar, para los que a ella
no tuvieron acceso en la edad propia y para los que de ella fueron
expulsados, asegurando su formación para el ejercicio de
la ciudadanía plena.
IV - Asegurar la educación secundaria para todos los concluyentes
de la educación primaria, como parte constitutiva de la formación
básica a la que todos los ciudadanos y ciudadanas tienen
derecho.
V - Fundamentar y estructurar la educación tecnológica
en una formación general de calidad, capaz de propiciar la
participación de todos y todas en el mundo del trabajo, en
una perspectiva emancipativa.
VI - Garantizar el derecho, el acceso y la calidad social de la
educación superior, en sus dimensiones de enseñanza,
investigación y extensión, a todos y todas que la
demanden.
VII - Condenar la apropiación privada del conocimiento científico
y tecnológico como mera acumulación económica
que se basa en la explotación humana, ya que sus autores
lo generan gracias a la conjugación de esfuerzos colectivos,
constituyendo patrimonio de la humanidad.
VIII - Ofrecer educación especial, de modo de garantizar,
a los portadores de necesidades especiales y en situación
de riesgo, la prioridad de atención.
IX - Garantizar, con prioridad, a los oprimidos, silenciados, explotados
y marginados del mundo, el uso de la riqueza socialmente producida,
de forma que compense la deuda que les fue impuesta a la rebelión
de sus aspiraciones, proyecciones, ideas y derechos.
X - Garantizar los derechos de los trabajadores y sindicatos de
trabajadores y trabajadoras en educación y el ejercicio de
la libertad de expresión en todos los niveles y modalidades
de enseñanza.
XI - Fortalecer la lucha para transformar las comunidades rurales
y urbanas en espacios pedagógicos y construir la Ciudad
Educadora, reestructurando y movilizando todos sus recursos,
en todos sus sectores e instancias.
Así, orientadas y orientados por esas referencias epistemológicas,
políticas y éticas, declaramos nuestro compromiso
con el esfuerzo de movilización y organización de
todos los segmentos de las sociedades a las que pertenecemos, en
el sentido de elaborar una Plataforma Mundial de Educación,
que contenga principios y directrices, metas y objetivos, estrategias
de implementación y de potenciación de recursos, cronograma
y evaluación periódica, de modo que permita políticas,
planes, programas y proyectos educativos, en todos los niveles de
enseñanza, para todos los pueblos de la Tierra.
La Plataforma deberá favorecer la movilización, la
participación social y la construcción democrática
de propuestas elaboradas por las diversas formas de organización
de la sociedad. Su consolidación se ha de dar en grados sucesivos
y ampliados, del nivel local hasta el nacional, siendo aprobada
por las instancias de representación participantes en el
proceso, garantizando la descentralización y universalización
de las decisiones.
La Plataforma Mundial de Educación será formulada
y propuesta en Foros constituidos en cada uno de los países
que participen de dos ediciones del Foro Mundial de Educación,
así como en otros que vengan a adherirse a este movimiento.
Su consolidación será iniciada en el III Foro Mundial
de Educación y su finalidad es construir la educación
para que otro mundo sea posible.
Porto Alegre, 22 de enero de 2003.
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