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Educación y Trabajo -
Cuaderno 5
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Organización Para la Educación, |
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El sistema educativo en el Uruguay está estructurado en torno a varios organismos que poseen cometidos y acciones de diferente alcance, según lo establecido por la Constitución y otras disposiciones legales. Ellos son:
La Ley de Educación vigente (No. 15.739) es la que creó la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) que reviste el carácter de ente autónomo con personería jurídica, siendo sus principales órganos:
El CEP, el CES y el CETP son consejos desconcentrados con atribuciones específicas que en sus respectivos niveles imparten enseñanza, administran servicios y dependencias, reglamentan su organización, ejercen la supervisión, proyectan los planes de estudio, normas estatutarias y presupuestos correspondientes.
Es el CODICEN de la ANEP el órgano unificador de la administración de esos tres niveles, estableciendo la orientación general a que deben ajustarse sus planes y programas, aprobando los planes de estudio proyectados por los consejos desconcentrados, fijando las directivas generales para la preparación de los proyectos de presupuesto, entre otros.
En el ámbito del CODICEN se ha diseñado una reforma educativa que abarca la educación primaria, media y técnica.
La misma se presenta como un fenómeno con cierta globalidad que queda definido en tanto que se dan los siguientes cuatro elementos:
Por otra parte, se manejan argumentos de equidad, cantidad, calidad y utilidad.
En términos generales, establece ajustes dentro de algunos niveles con reasignación de responsabilidades orientadas hacia una ordenación estructural; pero también aparece un cambio de conceptualización al hacer hincapié en la concepción y desarrollo del currículum, en habilidades generales, aprender a aprender, o en la construcción del propio aprendizaje.
La reforma que se plantea la ANEP tiene entonces características propias de una reforma estructural y curricular simultáneamente.
En cuanto a los objetivos centrales, articuladores de la reforma educativa planteada se señala:
i) La consolidación de la equidad social en función de que todas las evidencias demuestran una fuerte asociación entre situaciones de pobreza, organización inestable de la familia, bajo nivel educativo de los progenitores y escasos logros educativos. Deben mencionarse dos dimensiones relevantes: la primera es que, por desigual tasa de natalidad según estratos, el 40% de los niños del Uruguay pertenecen a hogares ubicados en el quintil inferior de la distribución de ingresos; la segunda es que la desigualdad de "capital cultural familiar" se manifiesta en escaso desarrollo del lenguaje, en dificultades de aprendizaje y, como consecuencia, en fracasos escolares y en magros logros de desarrollo intelectual por parte de los niños de menor cultura familiar.
ii) La dignificación de la formación y la función docente, mejorando la calidad de la formación del cuerpo docente que tiene la responsabilidad última en la aplicación de las reformas, principalmente en educación secundaria y educación técnico profesional donde se observa un reducido número de docentes titulados desempeñando tareas en esos subsistemas. Igualmente, para todo el cuerpo docente, incluyendo el personal profesional, se impone una política continua de capacitación y actualización docente.
iii) El mejoramiento de la calidad educativa, que se sustenta tanto en la mejora en la formación de los recursos humanos como en una adecuada prestación del servicio. Esto último implica ampliar la cobertura en niveles que carecen de universalidad (educación preescolar), ofrecer jornadas educativas de mayor dedicación horaria (expansión del horario en el ciclo básico en la enseñanza media), promover nuevas formas de gestión de los liceos y las escuelas técnicas para lograr que en el ciclo básico los alumnos aprendan, sus situaciones psico-sociales sean comprendidas y evitar las altas tasas de deserción y repetición que se manifiestan en el 1er año de educación media, ofrecer nuevas modalidades de bachilleratos diversificados para incorporar la tecnología (bachilleratos tecnológicos en informática, en química, frío y calor, administración, agrario, a vía de ejemplo), presentar nuevas opciones como bachilleratos en lenguas, en artes visuales, etc. y, en general, renovar permanentemente los planes de estudio en todos los niveles. Asimismo, los diversos servicios educativos deben desarrollarse en locales dignos, con materiales e instrumentales adecuados.
iv) El fortalecimiento de la gestión institucional, la que sirve de apoyo a los tres objetivos anteriores, dado que la experiencia acumulada en la última década señala que las acciones orientadas a mejorar, ya sea la calidad de la educación o la equidad social en el sistema, no llegan a lograr buenos resultados en sus objetivos intrínsecos y en la calidad de los aprendizajes, si no se sustenten en cambios en la gestión y funcionamiento de la institución. Un instrumento central en este objetivo es la informatización de toda la gestión del sistema educativo.
A su vez, se entendió necesario encarar la realización de estos objetivos en forma integrada, reconociendo, y ponderando debidamente sus implicancias y potencialidades mutuas. Por otra parte, de estos cuatro objetivos se derivó una serie de estrategias específicas, que se registraron presupuestalmente a través de cada uno de los programas y subprogramas englobados en las cuatro grandes unidades ejecutoras que integran la ANEP: 01 CO.DI.CEN, 02 Consejo de Educación Primaria, 03 Consejo de Educación Secundaria y 04 Consejo de Educación Técnico Profesional.
A nivel de la educación técnica, desde hace varios años atrás se venía percibiendo la necesidad de reflexionar y analizar con cuidado la propuesta educativa existente, a efectos de reorientarla para poder acompañar los cambios, pero también para promover el crecimiento y el mejoramiento de los individuos. Era preciso no aumentar más la distancia entre la propuesta de formación y los sectores sociales, y fortalecer sus vínculos.
De allí que en la órbita del CETP, ya en 1993, se comenzara a trabajar en un programa de fortalecimiento de la educación técnica con apoyo del BID. En él se establecen como sus principales objetivos:
En julio de 1994 se dieron a conocer las conclusiones y recomendaciones desarrolladas por distintos técnicos nacionales e internacionales, presentando un proyecto de reestructura, con un cambio organizacional y con un fuerte componente de relacionamiento con el sector productivo.
Por otra parte generó avances especialmente en el área de la formación profesional, reiterando la conveniencia de la modularización de algunos currículos sobre la base de estudios y análisis ocupacionales.
Para la elaboración de varios de los documentos presentados en esta etapa, se trabajó en el diseño de perfiles, aplicando una metodología de análisis ocupacional.
Ese mismo año, un estudio realizado por el Programa de Inversión Social (PRIS/OPP/BID), concluye respecto a la educación técnica que "este nivel presenta una fuerte dispersión en la oferta curricular; los cursos regulares se dictan en 104 Escuelas Politécnicas, Especializadas o Agrarias, en una gama amplia de orientaciones".
Y más adelante señala: "la reestructuración de la educación técnico-profesional debe partir del estudio de las necesidades de recursos humanos técnicamente calificados que requiere el desarrollo del sistema productivo del país en el corto, mediano y largo plazo".
Se requiere establecer una secuencia modular en la formación, con títulos intermedios y finales que acrediten un nivel de formación en cada caso que sirva para un mejor posicionamiento en el mercado laboral (tanto de demandantes como de los oferentes de servicios).
En 1995, se aprobó una nueva reestructura organizacional a implementarse en 1997.
Al haberse iniciado el proceso de reforma educativa, que alcanza también a la educación técnica, se pone nuevo énfasis en atender la realidad contextual y evaluar su situación. Se señala que el efecto combinado de nuevas tecnologías y cambios en la estructura económica de los países desarrollados y el enorme incremento del comercio internacional, transformó radicalmente nuestro entorno, y de manera muy especial, el mercado laboral, afectando la capacidad de generar empleo como los perfiles de mano de obra requeridos.
Al mismo tiempo, y junto a múltiples signos de modernización en lo tecnológico, en los perfiles de inserción internacional y en los mecanismos de comercialización, se registra la presencia de importantes sectores de la población activa que se desempeñan en microempresas o trabajan por cuenta propia con muy diversas formas de relacionamiento con los sectores productivos innovadores. Esta diversidad de la condición de empleo se acompaña y refiere igualmente a una profunda heterogeneidad con los pisos tecnológicos vigentes.
Todo ello hace que, en la actualidad, el desafío de la formación de los recursos humanos nacionales pase por responder a la heterogeneidad productiva y tecnológica que el país presenta, y por prepararlos para el manejo de la incertidumbre y el cambio constante en las ocupaciones, característico de la sociedad contemporánea. Las habilidades manuales y operaciones definidas para puestos de trabajo específicos son reemplazadas por competencias correspondientes a trabajadores polivalentes con capacidad de resolver problemas, tomar decisiones y trabajar en equipos. Los lenguajes simbólicos, cuyo dominio se requiere, van más allá de la capacidad de expresión y comunicación oral y escrita, incluyen la computación, la telemática, la lengua extranjera y la valoración crítica de los mensajes audiovisuales.
Se plantea pues la necesidad de reformular profundamente la oferta educativa del Consejo de Educación Técnico Profesional (CETP). Dicha reformulación se propone, al tiempo que atiende los cometidos específicos de la educación técnica, brindar una formación eficiente y polivalente que dé instrumentos para transformar las estructuras productivas y mejorar las condiciones de vida de los trabajadores, articulándose y complementándose con la educación secundaria en el esfuerzo por otorgar a la población una educación básica y media integral, que otorgue al ciudadano las herramientas para participar consciente y cualificadamente en las decisiones concernientes al desarrollo nacional.
Por lo anterior, se consideró que la educación técnica debería también permitir el tránsito hacia la educación superior a la vez que garantiza una formación pertinente y relevante para el desempeño personal, laboral y social. Por lo que se trata de ofrecer alternativas educativas que, teniendo en cuenta la diversidad de preferencias y destinos, hagan del nivel medio una experiencia educativa relevante y útil para todos.
En esta perspectiva se busca ofrecer el ciclo básico de educación media en tres modalidades (técnica, administrativa y agraria), para asegurar que junto a la formación general que corresponde a este nuevo ciclo obligatorio, se inicie a los educandos en una cultura tecnológica que les permita desarrollar sus opciones vocacionales.
En 1996 se incorporaron las escuelas agrarias de alternancia (siete) al plan piloto de ciclo básico. Los egresados de las escuelas de alternancia podrán inscribirse en 4º año de un Liceo o en el 1º año de un bachillerato tecnológico. A partir de1997 los estudiantes de las escuelas de alternancia tienen una carga horaria similar a los estudiantes de cualquier ciclo básico, porque ahora asisten dos semanas de cada cuatro, tiempo completo, lo que posibilita la adquisición de conocimientos. Paralelamente, se ha realizado un considerable esfuerzo en la selección y capacitación del nuevo personal docente y se han incorporado aulas de informática.
Por su parte, en los ciclos básicos de las escuelas polivalentes o especializadas se va introduciendo progresivamente el plan piloto.
En el plan piloto de la enseñanza técnica se incluye un programa de iniciación tecnológica que complementa el programa común con la educación secundaria.
Crear los bachilleratos tecnológicos en el 2º ciclo de la educación media del país, con una duración de tres años, que se ofrecerá inicialmente en las escuelas especializadas y de mejor equipamiento, atendiendo a la doble finalidad de: constituir una instancia de educación formal media terminal y otorgar la certificación de auxiliar tecnológico, habilitante para el mercado de empleo.
En el marco de esta reformulación, en 1997 se crearon cinco especialidades a desarrollar como bachilleratos tecnológicos:
Se ha incorporado la formación para la industria química de auxiliares técnicos que comparten pruebas de simulación en pantallas informáticas con ejercicios de laboratorios de última generación. Por último, cabe señalar que el desarrollo de los conocimientos tecnológicos en refrigeración resultan esenciales para la producción y exportación uruguayas.
Para la preparación de estos nuevos bachilleratos tecnológicos se contó con el apoyo de las industrias especializadas y con el apoyo de la Cámara de Industrias.
El profesorado fue elegido con un procedimiento de concurso y formación de los seleccionados a lo largo de seis semanas. La inmensa mayoría de los profesores son profesionales universitarios o profesores egresados del IPA o del INET.
Conjuntamente con las acciones precedentes se creó una Escuela de Administración y Servicios.
Finalmente en el interior del país se iniciaron bachilleratos tecnológicos de carácter agrario (en los departamentos de Artigas y Florida).
La concepción del bachillerato tecnológico implica que un tercio de la formación tiene carácter científico, para asegurar una capacidad de aprendizaje permanente, un tercio responde a los saberes tecnológicos, que implica saber hacer y no meramente hacer las cosas, y el tercio final se compone de conocimientos sobre la sociedad en que se vive y sobre la empresa de la que se va a formar parte.
Las actividades a cumplir en 1998 en esta materia serán las siguientes:
La concepción de un bachillerato por grandes áreas faculta una administración más eficiente y racional de la inversión en equipamiento desde que puede apelar a aprendizajes por simulación, a través de ordenadores provistos de módulos de experimentación. Concentra los esfuerzos de equipamientos y material didáctico más sofisticados en los centros especializados en los que se dicten los cursos para técnicos y tecnólogos, pudiéndose aplicar similar racionalidad a la formación docente, desde que el reclutamiento y la actualización de docentes con altos niveles de calificación constituye una de las mayores debilidades institucionales.
Mantener una oferta educativa-escolarizada, de dos años máximo de duración para la población que no logró completar el ciclo básico, con 15 años y más, a los efectos de adquirir una formación profesional básica que los habilite para desempeños ocupacionales acordes a sus perfiles y a las demandas más vinculadas con los ejercicios artesanales. Esta enseñanza profesional se dicta en las escuelas politécnicas y de preferencia en aquéllas de menor volumen de estudiantes y menor especialización.
Traducir los propósitos de la reforma a la educación técnico-profesional demanda una reformulación profunda de su oferta educativa para que al mismo tiempo que atiende sus cometidos específicos, articule y complemente con la educación media en el esfuerzo por otorgar a la población una educación básica y media integral.
La reformulación de la propuesta educativa de la educación técnica implica atender las peculiaridades del actual contexto socio-económico nacional como las derivadas de la compleja estructura y funcionamiento del área técnica.
La concepción de una política nacional de educación técnico-profesional debe efectuarse a partir de concebir a Uruguay en sus reales dimensiones, en proceso de desarrollo e inserto en un mundo sujeto a cambios económicos, científicos y tecnológicos constantes.
El desafío que debe enfrentar es el de preparar a sus recursos humanos y a su economía para vivir en la incertidumbre. Resulta azaroso definir "ex ante" cuáles son los sectores económicos o el plantel de especialidades prioritarias, porque el contenido de las ocupaciones es cambiante y ellas emergen, se modifican o desaparecen de acuerdo a los cambios en los flujos de capitales, en tecnología o en los patrones de producción y consumo mundiales.
Ante ello, la alternativa es desarrollar una enorme capacidad para adaptarse y promover cambios, la que depende sustancialmente de la existencia de una sólida educación de base en sus hombres y mujeres que los prepare para el aprendizaje constante. Responder al desarrollo exige conocimientos relevantes, vigentes y diferentes a los tradicionales. Las fronteras entre lo manual y lo no manual, entre el pensar y el hacer, la educación y la formación se han modificado. Las habilidades manuales y operacionales definidas para puestos de trabajo específicos son reemplazadas por competencias correspondientes a trabajadores polivalentes con capacidad de resolver problemas, tomar decisiones y trabajar en equipos. Los lenguajes simbólicos cuyo dominio se requiere van más allá de la capacidad de expresión y comunicación oral y escrita, incluyen la computación, la lengua extranjera y la valoración crítica de los mensajes audiovisuales.
Se vuelven indispensables el dominio de métodos y conocimientos científicos para poder comprender, interpretar y manejar los fenómenos naturales y sociales; la adquisición de competencias matemáticas para adquirir metodología y dominio de estrategias para identificar problemas y solucionarlos; la modificación de las competencias sociohistóricas desde que los límites culturales y la geografía mundial se vuelven imprecisos y las comunicaciones vía satélite modifican radicalmente el manejo de la información. Y, por último aunque no menos importante, se impone el aprendizaje de una cultura tecnológica que facilite la integración de los jóvenes en el mundo de la producción y el trabajo y la comprensión de sus dimensiones técnicas y sociales.
Juntamente con estos nuevos requerimientos, la educación técnica debería permitir el tránsito hacia la educación superior a la vez que garantizar una formación pertinente y relevante para el desempeño personal, laboral y social. Se trata de ofrecer alternativas educativas que, teniendo en cuenta la diversidad de preferencias y destinos hagan del nivel medio una experiencia educativa relevante y útil para todos.
Este esfuerzo de largo aliento para impulsar una educación técnico profesional de alta calidad, que asegure la capacitación permanente de todos los recursos humanos del país, no puede realizarse sin la participación del sector productivo. La empresa es quien presenta mayor flexibilidad para percibir los cambios que se están gestando en el mundo y mayor capacidad de respuesta rápida para transformarse, incorporando las nuevas orientaciones. Inversamente, su misión no es intervenir en la educación y formación del capital humano del país. La empresa es, sin duda, responsable de capacitar a su personal para que obtenga las destrezas y habilidades que su nivel tecnológico requiere; puede y debe procurar las especializaciones que el perfil productivo que quiere desarrollar exige.
Pero estas especializaciones se obtienen a partir de conocimientos sólidamente adquiridos en el sistema educativo. Si la educación nacional carece de calidad, entonces la empresa se ve obligada a "compensar" estas falencias. Sin embargo, en ningún caso, la empresa educa a la población nacional ni tiene capacidad de prever cuáles serán los requerimientos educativos y de formación profesional y técnica en el mediano y largo plazo. Es el Estado quien tiene la responsabilidad de actuar para formar los recursos humanos, porque sólo interviniendo en la educación se puede desarrollar a las personas y formar a los ciudadanos. Y, porque sólo el Estado puede movilizar recursos para trasladar a la sociedad en su conjunto los conocimientos de frontera a los cuales puede llegar por sí o a través del apoyo y la información proveniente del sector privado.
Es indispensable para asegurar el acceso al conocimiento y a la tecnología de frontera la pertinencia de las competencias y los perfiles ocupacionales y, principalmente, el hábitat insustituible del aprendizaje práctico de alumnos y docentes.
En base a estas consideraciones, la reforma educativa se propone un redireccionamiento de la misión y de las propuestas formativas del CETP, diseñando para ello estrategias de atención diferenciadas para el largo y corto plazo.
Con las primeras se busca la transformación de la sociedad, al consolidar la responsabilidad que el CETP, en su calidad de ente desconcentrado de la ANEP, tiene en el dictado de la educación media técnica y tecnológica de la juventud uruguaya.
Las segundas propugnan la movilidad y equidad social, al buscar promover capacidades y dar respuesta a las necesidades de sectores básicamente adolescentes y juveniles, caracterizados por provenir de hogares con necesidades básicas insatisfechas, contar con un nivel de formación primaria y poseer un fuerte involucramiento en la cultura de lo inmediato, y al procurar las demandas de actualización, perfeccionamiento y especialización de los recursos humanos ya insertos en el mercado laboral, con especial atención a los que se ubican en sectores o empresas en procesos de reconversión. Mediante ambas se estará actuando para generar la igualdad de oportunidades al integrar a todos los miembros de la sociedad en un proceso de desarrollo económico y social armónico.
Las principales estrategias para el cambio planteadas por el CETP responden a los siguientes criterios:
Coherencia. Esta línea rectora procura asegurar una acumulación cuantitativa y cualitativa creciente de saberes y conocimientos, al tiempo que otorga fundamentación técnico-pedagógica a la paulatina concentración de la oferta, eliminando la multiplicidad de orientaciones y niveles y, por último, racionalizando la integración de grupos y escuelas desde que se parte de troncos que luego se irán subdividiendo según las especialidades.
Articulación. Se busca construir puentes entre los diferentes niveles del subsistema CETP y dentro de todo el sistema educativo. Dichos puentes facultan a los educandos el desplazamiento horizontal y vertical dentro de la oferta estructurada, respondiendo a los imperativos económicos o vocacionales que requieran de tiempos alternativos de estudio y trabajo, habilitan la posibilidad de ir construyendo un derrotero profesional propio.
Calidad. Se procura obtenerla a través del efecto combinado de diversas líneas de trabajo entre las que se destacan fundamentalmente, la implementación de experiencias piloto, la capacitación de los docentes y el fortalecimiento del papel de los centros educativos.
Es en tal sentido que el CETP estructurará su oferta educativa para:
a) Atender la formación de los recursos humanos especializados mediante la oferta de titulación técnica en dos niveles:
b) Dictar la modalidad técnica del 2º ciclo de la educación media del país (bachillerato tecnológico), con una duración de tres años, ofertado en las escuelas politécnicas y atendiendo a la doble finalidad de:
c) Ofrecer el ciclo básico de educación media en dos modalidades (técnica y agraria) para asegurar la incorporación de una cultura tecnológica en los adolescentes y ampliar sus opciones vocacionales. De igual manera, procurará dictar en el futuro el componente tecnológico optativo, ofertado en contraturno, para estudiantes del ciclo básico de educación secundaria.
d) Atender mediante una oferta educativa específica y escolarizada, de dos años máximos de duración, a la población con estudios terminales primarios para ofrecerles alternativas ocupacionales acordes a sus perfiles y a las demandas actuales del mercado laboral.
e) Desarrollar una oferta de capacitación profesional para cubrir las demandas de actualización, perfeccionamiento, reconversión y especialización de los recursos humanos del país, apelando a diversas estrategias educativas: formación en la empresa, educación a distancia, cursos ad hoc en escuelas politécnicas, cursos móviles, etc.
Esta oferta educativa se rige por una línea rectora que refiere a la interconexión de los diferentes niveles de formación, para permitir al estudiante construir una trayectoria educativa acorde a sus intereses.
Resulta de fundamental importancia profundizar en la propuesta de los bachilleratos tecnológicos, los que constituyen un resultado concreto de la implementación de la reforma que viene realizando la educación técnica (CETP).
Tal como se señalara anteriormente, se están desarrollando cinco bachilleratos tecnológicos, de los cuales hay tres que corresponden a áreas nuevas para la institución:
Y los otros dos, en áreas ya existentes: bachillerato en administración y servicios, y bachillerato agrario.
La propuesta curricular de esos bachilleratos fue el resultado de investigaciones en las áreas correspondientes.
Su incorporación a la oferta educativa se definió en función de la viabilidad para ejecutar dichos cursos, y también considerando la proyección futura de la demanda laboral en esas áreas y ocupaciones.
En base a esas apreciaciones se estructuraron distintos espacios curriculares que contemplan un aspecto educativo y una respuesta posible a requerimientos laborales. En su fundamentación se registra no solamente las asignaturas que deben desarrollarse, sino también las competencias adquiridas al egreso, las posibilidades en el campo laboral y la continuidad educativa.
A continuación veamos cómo se plantean los bachilleratos tecnológicos.
Señala en cuanto a las competencias adquiridas al egreso:
Un estudiante que haya completado un bachillerato tecnológico en química estará en condiciones de acceder al campo laboral, con una formación que lo habilita para desempeñar el cargo de ayudante tercero de laboratorio en la industria química o en industrias de procesamiento en las que se empleen procesos o análisis de control químicos, como en la industria alimentaria.
El egresado podrá continuar sus estudios terciarios en la UTU para acceder al título de Tecnólogo Químico (dos años de duración; Facultad de Química para acceder a los títulos profesionales o académicos que ésta ofrece, en la Facultad de Ciencias para acceder por ejemplo, al título del Licenciado en Bioquímica; institutos de formación docente en el área de química, física o ayudantes preparadores.
Se estructura en base a tres años de cursos obligatorios, en los cuales el alumno adquirirá formación suficiente para desempeñarse como auxiliar técnico en frío y calor, con posibilidad de ejercer cargos de responsabilidad media en los ámbitos básicos de refrigeración (refrigeración doméstica y comercial de baja potencia, sistemas pequeños de acondicionamiento técnico), y del empleo del calor (generación de agua caliente y su empleo).
Un ayudante técnico deberá operar los diferentes sistemas de frío y calor en forma eficaz y continua. Analiza y diagnostica problemas mecánicos y eléctricos sencillos. En caso de reparaciones que necesiten especialidad, estará en condiciones de viabilizar la búsqueda de la solución hacia las áreas específicas.
Deberá poseer conocimientos necesarios relacionados con el funcionamiento de los temas de refrigeración, acondicionamiento y calefacción, así como los equipos auxiliares. Deberá conocer las alimentaciones eléctricas de fluidos y controles.
Un ayudante técnico deberá ejercer su función en base a una postura profesional y de disciplina en el trabajo.
Se busca formar una persona especializada en frío y calor, vale decir, una persona que debe manejar las técnicas de transferencia de calor a altas y bajas temperaturas, en base a sistemas de generación de calor y de potencia frigorífica de diferente origen (vapor, bombas de calor, sistemas de acondicionamiento técnico y de acondicionamiento de aire, sistemas de refrigeración por compresión de vapor y otros alternativos, etc.).
Competencias adquiridas al egreso:
La formación proporcionada por este bachillerato tecnológico habilitará al educando para realizar en el área, un análisis de las situaciones presentadas, incentivar la creatividad, el razonamiento, la reflexión y la capacidad para resolver situaciones problemáticas acorde con su nivel. De esta manera a su egreso será capaz de:
El plan de estudios se ha diseñado pensando en formar a los educandos de manera tal que a su egreso estén posibilitados para desempeñarse profesionalmente con un buen nivel de competitividad.
En este sentido, el egresado podrá actuar como auxiliar técnico de un profesional de la informática, hablando su mismo idioma y utilizando sus capacidades que le habilitan para secundarlo en todos los saberes descritos en su perfil. Al mismo tiempo, podrá actuar con una relativa autonomía, dependiendo esta posibilidad de la dimensión de la institución donde actúe. Esta característica estará acentuada en el nivel de las pequeñas y aun medianas empresas.
Competencias adquiridas al egreso:
Es el objetivo de este plan crear bases de conocimiento en el primer año, profundizar y complementar previendo una salida anticipada del alumno al finalizar el segundo año, que no es conveniente promocionar, y en el tercer año elevar el nivel de conocimientos de distintas disciplinas para lograr un egresado con capacidad y competencia de auxiliar técnico. Al culminar el curso podrá continuar estudios de nivel superior.
El estudiante egresado del bachillerato tecnológico en administración tendrá una visión acabada de las instituciones funcionando en el contexto económico social como sistemas complejos. Tendrá además aptitud para comprender los mecanismos administrativos, contables y económicos que hacen al funcionamiento interno de una organización y a sus relaciones con el medio docente donde actúa, así como desenvolverse con solidez en este contexto.
Una adecuada y racional mezcla que el plan de estudios hace de las asignaturas fundamentales para la gestión y para las instrumentales de apoyatura permiten al bachiller ser poseedor de una formación integral y actualizada.
Por lo tanto, el egresado estará en condiciones de acceder al campo laboral para asumir funciones y responsabilidades sectoriales en instituciones públicas o privadas e inclusive comando en pequeñas empresas. Estará en condiciones de mantener con solvencia la interacción con profesionales o técnicos en el área de la administración e informática, pudiendo actuar sobre la base de una correcta preparación de informática y haciendo un adecuado uso de la misma. Podrá aplicar sistemas, métodos y procedimientos administrativos y contables de manera que las organizaciones funcionen con criterios de eficiencia y eficacia.
Será capaz de implementar sistemas elaborados de información tendientes a apoyar la toma de decisiones gerenciales, actuando en organizaciones públicas o privadas en funciones relacionadas con el ámbito de los conocimientos adquiridos.
El egresado del bachillerato tecnológico en administración estará en condiciones de satisfacer la demanda de instituciones públicas y privadas que necesitan personal fuertemente capacitado, y en consecuencia lograr su rápida inserción en el campo laboral.
En este sentido es conveniente hacer conocer este emprendimiento y trasmitir el espíritu de este plan a todas las organizaciones que son destinatarias del mismo, para poder establecer una mejor relación entre los sectores de la educación y la actividad pública y privada.
Competencias adquiridas al egreso. Estará capacitado para:
En cuanto a las posibilidades en el campo laboral:
Se está trabajando al presente en la propuesta educativa de otros dos bachilleratos tecnológicos. Ellos son: bachillerato tecnológico de electromecánica y electrónica y bachillerato tecnológico en diseño y tecnología de la construcción.
A diferencia de la definición curricular efectuada para los otros bachilleratos tecnológicos, para estos casos se está trabajando al interior del CETP en dos comisiones especiales que manejan como núcleo central el concepto de competencia. Se ha formado para cada área un equipo docente (comisiones de diseño curricular), que está en contacto con los empleadores y con los trabajadores directamente.
Integran dichas comisiones docentes que desarrollan a la vez actividades en ese sector industrial y efectúan una primera aproximación, destacando desde su doble óptica los conocimientos, habilidades y actitudes necesarias para ingresar y desempeñarse exitosamente.
A partir de esta información se confecciona un cuestionario que es entregado a distintas empresas. Las mismas son seleccionadas por las cámaras correspondientes en función de su diferente nivel tecnológico, procurando cubrir la diversidad existente en el país. Es responsabilidad de esas empresas responder a la consulta requerida.
Otro insumo que también se considera es la información proporcionada por los propios trabajadores. Como en el caso anterior, se consulta a un grupo de aquéllos que se desempeñan en las tareas para las cuales se quiere formar.
Al presente, las dos comisiones se encuentran en esta etapa de consultoría. Posteriormente, el equipo técnico-docente que convoca y participa siempre de las instancias de intercambio con empresarios y trabajadores, elaborará una propuesta educativa, la cual será puesta en consideración y ajuste de los técnicos y trabajadores antes consultados. Posteriormente será elevada a las autoridades para su aprobación, ya que se requiere que sean ambos bachilleratos tecnológicos puestos en ejecución el próximo año (1998).
Para intercambio con los distintos actores, y para efectuar todas las consultas que permitan el ajuste entre estos dos sectores, el CETP cuenta entonces con los siguientes ámbitos:
El mantenimiento y fortalecimiento de la relación educación-trabajo es percibido a nivel institucional como una condición imprescindible para el ajuste de la oferta educativa, especialmente en los cursos de capacitación y formación.
A nivel de la educación formal, el camino seguido especialmente para la formación y el diseño curricular ha sido la conformación de comisiones técnicas de docentes y especialistas en la materia. De esta forma, con estudios de mercado, definición de niveles y de contenidos, se procuraba articular las exigencias de formación con la propuesta educativa. Una vez terminado el diseño no existía mecanismo de ajuste establecido que permitiera la acomodación permanente de los programas.
En una visión prospectiva, el CETP ha ido tomando decisiones para asegurar la interrelación educación-trabajo (núcleos de desarrollo tecnológico y creación de las comisiones de diseño curricular con un nuevo perfil), alejándose al mismo tiempo de una definición curricular por objetivos y contenidos, y aproximándose a la elaboración de un currículum por competencias.
No obstante, y como surge de lo antes expuesto, el grado de desarrollo de esta política institucional que se insinúa es en estos momentos incipiente.
Para la reformulación de la formación técnico-profesional es la tendencia del organismo comenzar a trabajar sobre el concepto de competencia laboral. En tal sentido es que se está incorporando a la propuesta curricular de los nuevos bachilleratos tecnológicos.
El concepto de competencia que se está manejando especialmente a nivel de las comisiones de diseño curricular es el que deriva de las siguientes definiciones:
Se tiende también a hablar de competencias básicas especialmente al referirnos a una formación en destrezas y habilidades fundamentales (comunicación oral, escrita, pensamiento matemático, etc.).
Igualmente, de competencias transversales, en relación con aquellas actitudes, destrezas y conocimientos propios de una familia ocupacional (ejemplo: manejo y mantenimiento de maquinaria agrícola).
Por otra parte las competencias específicas aluden a aquellas habilidades, destrezas, conocimientos y actitudes propias de una ocupación.
Otros términos utilizados frecuentemente son los siguientes:
La Ley de creación de la UTU (Nº 10225 de 9/9/42) en su art. 2º, literal g, le confiere a este organismo el examen y la certificación de aptitudes técnicas.
Disposiciones legales posteriores señalan como atribuciones de los consejos desconcentrados conferir y revalidar certificados de estudios en el nivel y modalidad de educación a su cargo.
Por lo tanto el CETP (UTU) es a nivel oficial el organismo al cual le compete la certificación de aptitudes técnicas de aquellas personas que pertenecen o van a ingresar al campo laboral y que no tienen una formación técnica curricular.
Esta tarea se cumple en el Departamento de Certificaciones de Aptitudes Técnicas.
Supone el funcionamiento de un sistema de evaluación de conocimientos teóricos y prácticos para aquellos trabajadores que han adquirido habilidades, destrezas, conocimientos y actitudes laborales fuera del sistema educativo regular a lo largo de las prácticas mismas de su vida laboral.
Habiéndose originado en situaciones de conflictos laborales, el mecanismo ha servido para dar un reconocimiento sobre la categoría ocupacional a la que pertenece el solicitante, pero aún no para facilitar la continuación de los estudios.
Si bien el departamento no posee un marco reglamentario establecido, la tarea de evaluación que efectúa es bien completa y exhaustiva, trabajando sobre las caracterizaciones indicadas en la clasificación internacional uniforme de ocupaciones (CIUO) así como con la experiencia de docentes calificados.
Las certificaciones se otorgan en todas aquellas áreas en que la institución tiene respaldo técnico. De no contar con docentes de los cursos que corresponden a las certificaciones solicitadas, o de no existir otro organismo estatal más afin, se requieren del propio campo laboral las personas idóneas necesarias para integrar el tribunal evaluador.
Ahora bien, a nivel oficial (Ministerio de Trabajo y Seguridad Social - MTSS), se ha manifestado el interés de crear un "sistema de normalización y certificación de competencias" para determinar los conocimientos y aptitudes requeridos en el mercado laboral.
Con tal propósito se integrará próximamente un consejo consultivo integrado por la Dirección Nacional del Empleo (DINAE), dependiente del MTSS, también por el CETP, organizaciones empresariales y de trabajadores y entidades capacitadoras privadas.
Se procura que a través de un organismo (que podrá ser estatal o privado), los trabajadores obtengan una calificación sobre sus cualidades laborales, independientemente de cómo fueron adquiridos sus conocimientos. Por otra parte, se entiende que es una forma de proveer al mercado laboral de información veraz oportuna sobre lo que los individuos "saben hacer" en el ámbito del trabajo y orientar la toma de decisiones de los agentes económicos.
Un sistema de ese tipo permite evaluar las diversas formas en que el hombre aprende a desempeñarse en el trabajo y otorgarles reconocimiento en el mercado laboral.
Al mismo tiempo, favorece la aplicación de programas de formación y capacitación con la calidad, flexibilidad y pertinencia requeridas por la población y el área productiva.
Por lo antes expuesto se concluye que tanto en el sector educativo como en el ámbito laboral, las competencias laborales constituyen un eje a la hora de organizar un sistema de normalización y acreditación de los desempeños laborales o de definir la formación de los recursos humanos.
Corresponde señalar por último que en ámbitos de educación no formal, como también a nivel del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, se han creado espacios para el intercambio y la articulación entre la educación y el sector productivo.
Es de destacar, en la órbita del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, la creación de consejos consultivos por rama de actividad, los cuales son de conformación tripartita (Estado, empresas y trabajadores) y que actúan en la Junta Nacional de Empleo (JUNAE), para la capacitación y reconversión de mano de obra en seguro de paro.
El concepto de competencias y de educación basada en competencias, ha permeado en esas instituciones, aun cuando el desarrollo en tal sentido es incipiente. No obstante, es en algunos casos decisión institucional lograr estructurar un sistema aplicable a la formación y a la capacitación basadas en competencias.
Al presente se tiene como referente la CIUO/88 y otros materiales proporcionados por cámaras de industrias o por las propias instituciones de capacitación y se efectúa un manejo general de los conceptos señalados, procurando lograr una síntesis creativa de las diferentes tendencias y modelos existentes en el contexto internacional. Uno de los propósitos es que sirvan para mejorar la certificación ocupacional.
Los últimos tiempos de la oferta educativa del consejo de educación técnico profesional han implicado cambios importantes en concordancia con el avance técnico y tecnológico en el mundo. Ello ha originado justificados desajustes entre la realidad y las mentalidades de los hombres y mujeres participantes del quehacer técnico y tecnológico. Siempre las mentalidades corren a la zaga de la realidad y del futuro.
El Consejo de Educación Técnico Profesional tiene acabada conciencia de su obligación. Sabe que debe preparar hombres y mujeres para una vida activa que se desarrollará hasta el 2030 o 2040. En esa perspectiva, lo único previsible es el cambio cada vez más vertiginoso. Tal horizonte no puede inducir a otro camino que la preparación para la incertidumbre y su capacidad de enfrentarla.
El técnico del futuro inmediato no podrá ser más el conocedor de destrezas y habilidades sino cuenta con una sólida y amplia base de formación general integradora de la ciencia, las humanidades, la técnica y la tecnología. De ahí que la nueva propuesta registre la denominada "fuga hacia delante" en la medida de la necesidad de contar con una mayor, extensa y sólida formación integral de base para acceder al título. Por eso, la conceptualidad de abarcar el nivel de Bachillerato para recién acceder al nivel de tecnicatura.
En el mismo contexto, el futuro operario deberá contar con herramientas claves de comunicación y razonamiento que le permitan insertarse en el campo laboral con posibilidades de recapacitarse y readaptarse al panorama incierto de los tiempos por venir.
La formación mínima para acceder a oficios o trabajos técnicos era hasta hace tres décadas la educación primaria. Hoy ese mínimo está reemplazado por el ciclo básico. Muy pronto será necesario el bachillerato como formación básica. La fuga hacia delante es un hecho irreversible.
En ese contexto se enmarca y se presenta la oferta educativa para el año lectivo de 1999.
El Consejo de Educación Técnico Profesional ha propiciado una fuerte incidencia en este nivel a partir de la reestructura y lenta consolidación del área tecnológica.
(1) Ciclo básico tecnológico en ciudades y centros poblados. El CBT presenta como particularidad el área tecnológica como parte integrante de la formación general. Este espacio pretende acercar a los/as estudiantes al mundo de la tecnología y del trabajo. No significa de manera alguna un espacio profesionalizante. Constituye sí, una entrada firme en la continuación de la toma de conciencia de la no dicotomía entre "trabajo intelectual" y el "trabajo manual".
(2) Ciclo básico agrario de tiempo extendido. Se realiza en algunas escuelas agrarias donde los/as estudiantes realizan el currículum del ciclo básico tecnológico más las prácticas agrarias.
(3) Ciclo básico agrario en régimen de alternancia. Se realiza el ciclo básico tecnológico y prácticas agrarias en modalidad de alternancia.
Constituyen propuestas de cursos cuyo perfil de ingreso es contar con el ciclo básico aprobado en cualquiera de sus modalidades.
Se conforman con una carga curricular de 36 a 39 horas semanales. Tienen tres años de duración y se egresa con el título de Auxiliar Técnico Bachiller. A partir de 1997 se definieron los siguientes:
A partir de 1998 se incorporó el bachillerato tecnológico en:
Se integra con un primer año común y a partir de segundo año se divide en tres orientaciones:
A partir de 1999, de aprobarse la propuesta ya elaborada, se incorpora el bachillerato tecnológico en:
Los bachilleratos tecnológicos se componen de un núcleo de asignaturas que constituyen lo que se ha dado en denominar tronco común y otro que integra todas las asignaturas tecnológicas del área respectiva.
El tronco común incluye:
Al egreso, y como continuidad educativa de los bachilleratos tecnológicos, se puede acceder a la universidad, institutos de formación docentes y otros (terciarios) y al nivel de tecnicaturas.
Constituye una oferta educativa de dos años de duración en áreas específicas y poseen una fuerte incidencia en la preparación de habilidades y destrezas que permiten el rápido ingreso al campo laboral. El componente de formación general se integra en los dos años con aquellas asignaturas que conforman el tronco común de primer año del bachillerato tecnológico. Este planteo permite articular con el bachillerato tecnológico en su continuidad educativa.
Al finalizar el bachillerato tecnológico se accede al nivel de tecnicatura: nivel compuesto por la titulación de técnico.
El técnico constituye una oferta post-bachillerato de un año de duración y podrán plantearse en diferentes opciones de acuerdo al componente tecnológico adquirido en el respectivo bachillerato.
El tecnólogo es un curso de por lo menos dos años de duración y que requiere como nivel de ingreso la titulación de técnico. Podrán plantearse en todas las especialidades que lo requieran.
Es un curso de siete años de duración post-ciclo básico en el área de electricidad y electrónica que se compone de un primer ciclo (los tres primeros años) y un segundo ciclo (los últimos cuatro años).
Cursos básicos, experiencia de formación profesional básica (ATD) y capacitaciones. Estas modalidades tienen como característica común su nivel de ingreso: educación primaria y 15 años cumplidos.
Este año sólo incluye la especialidad y materias tecnológicas afines cuya base se registra en las diferentes opciones de bachilleratos tecnológicos.
Se componen de un año básico en diferentes áreas o especialidades con una fuerte incidencia en el manejo de destrezas o habilidades acordes al nivel de ingreso, más un espacio de apoyo formativo de idioma español y matemática.
A partir de este año básico se presentan diferentes opciones de especialización de duración variable.
Se denomina de esta forma por tener su origen en una propuesta de la Asamblea Técnica Docente y que fue institucionalizada como experiencia piloto mediante resoluciones de los organismos competentes.
Esta propuesta tiene dos años de duración y plantea una metodología de trabajo mediante la conformación de talleres integrados.
Constituyen propuestas de diferente duración en cualquier área o especialidad técnica y apuntan esencialmente a una rápida capacitación con el objetivo de inserción en el campo laboral.
Para 1999 se continúa la misma oferta educativa tradicional que podrá verse en forma desagregada en la presente publicación.
Se encuentra en estudio una posible propuesta en el área de enología.
Esta modalidad educativa ingresa en el nivel antes anotado de tecnicatura.
En este grupo se registran los cursos de comunicación social, diseño gráfico, corredor de seguros, rematador y operador inmobiliario y prevencionista.
En el marco de la educación media básica se adquieren múltiples conceptos, procedimientos, hábitos y actitudes.
Allí toman especial relevancia los procedimientos y estrategias que permiten aprender a pensar y "aprender a aprender".
El ciclo básico tecnológico es una modalidad propia del Consejo de Educación Técnico Profesional (Universidad del Trabajo del Uruguay).
Tiene la particularidad de la inclusión del área tecnológica, cuyo objetivo de base es promover en el estudiantado una actitud científica, habilitando un espacio de orientación vocacional, despertándoles el interés y el conocimiento de las distintas alternativas ocupacionales y profesionales que brindan las áreas técnicas.
También los alumnos se capacitan en la aplicación de métodos, en la resolución de problemas y en el trabajo por proyecto y por equipo.
El área tecnológica se compone de dos espacios curriculares:
La iniciación a la tecnología está estructurada en base al "aula galileo", donde se crea un microclima para poner en práctica los proyectos.
Además, se cuenta con los equipamientos propios de dos ámbitos: "madera y otros materiales" y " electromecánica, electrónica y robótica".
El proceso educativo es atendido en forma conjunta por tres docentes que trabajan integradamente con el grupo y la complejidad de los conocimientos requeridos se va incrementando en la medida que los estudiantes pasan de grado.
El trabajo de taller obedece al propósito de orientar vocacionalmente a los educandos, mostrándoles diversas opciones.
Se dictan de esta manera:
1er año - Taller de nutrición
2do año - Diseño y tecnología de la construcción
3er año - Administración
Para el dictado de esta modalidad educativa, el Consejo de Educación Técnico Profesional ha realizado la capacitación de la totalidad de los docentes habilitados.
Ha instalado las aulas informáticas, y al mismo tiempo procede a reacondicionar talleres de forma tal de transformarlos en espacios tecnológicos dotados de equipamiento completo.
La última adquisición es la llamada "unidad robótica", compuesta por una computadora con software adecuado para la enseñanza en el 3er año para comenzar con una introducción en robótica.
Estamos ante un hecho insoslayable reconocido en ámbitos académicos, empresariales, sindicales y políticos: un proceso de transformación estructural de gran porte de la sociedad de fin de siglo. No estamos ante una de las tantas crisis cíclicas del modelo de desarrollo, estamos ante un cambio que afecta la sociedad en su conjunto y no sólo a la educación.
Este proceso implica la transformación económica impulsada por los efectos de la integración regional y la globalización de la economía, transformación social impulsada por la globalización de los medios de comunicación y la transformación tecnológica, impulsada principalmente por la microelectrónica, la computación y los nuevos materiales.
Estas transformaciones están signadas por, la aceleración del cambio tecnológico, la incertidumbre de los trayectos futuros de estos cambios y la asimetría de los cambios en función de la centralidad o periferia del país o región de la tasa de incorporación de innovaciones tecnológicas en el sector, rama o industria, y de la incorporación total o parcial dentro de una misma empresa.
La acción combinada de estos fenómenos es el sustento de la transformación de la organización del trabajo en contenidos, en medios y en formas sociales, que ameritan a hacer una revisión de la vieja óptica de los análisis ocupacionales, para integrar una nueva categoría: las competencias laborales.
La aceleración, la incertidumbre y la asimetría del cambio tecnológico no permiten que las formas educativas a nivel medio técnico puedan seguir siendo una modalidad de ajuste (requerimiento vigente a los efectos de la reconversión laboral), sino una modalidad generalizadora o integral.
Frente a los antiguos requerimientos, donde sólo bastaba aprender unas destrezas que eran válidas en estadios tecnológicos de larga duración, hoy las nuevas tecnologías presentan requerimientos o competencias complejas, como son:
El desafío de la formación de recursos humanos pasa por responder a la heterogeneidad productiva y tecnológica que presenta el país, en el horizonte del siglo XXI, que comprende al sector moderno exportador, a la pequeña y mediana industria, a los sectores de administración, comercialización y servicios, así como el sector agrario y preparar a los jóvenes para el manejo de la incertidumbre y los cambios característicos de la sociedad contemporánea.
Resulta particularmente difícil anticipar los sectores económicos o la oferta de especialidades prioritarias que emergen de este contexto socio-económico.
En primer lugar, frente a los procesos de integración regional y mundial debemos apostar, como ventaja comparativa, a la calidad de formación de recursos humanos.
En segundo término, debemos dar respuestas a los desafíos del cambio permanente, mediante el desarrollo de conocimientos relevantes y una nueva conceptualización de la frontera trabajo manual/trabajo intelectual, entre el pensar y el hacer, propiciando una cultura productora.
Es en este contexto que se comenzó el estudio de los sectores de electricidad, mecánica y electrónica, a los efectos de establecer una hipótesis de trabajo que definiera una estructura curricular que permitiera educar a los jóvenes con un perfil de egreso que incluyera la formación del ciudadano y la educación tecnológica. Educación tecnológica, no como un agregado de técnicas de forma ahistórica, aisladas de la sociedad, lo que se transforma en un simple adiestramiento, sino como el elemento central para una adecuada formación técnica en estos sectores de la economía.
En este sentido se realizó un análisis comparado de las modalidades educativas de este nivel y en estos sectores que se realizan en otros países o que están en proceso de implementación. A partir de allí se trazó una primera hipótesis totalmente integradora de los sectores de electricidad, mecánica y electrónica, que diera sólidas bases para una especialización a nivel técnico en un año posterior y que permitiera el mayor grado de polivalencia, principio rector en la nueva concepción de la educación tecnológica.
Por otra parte, mediante un llamado a aspiraciones por méritos, fueron enviados a realizar una visita técnica veinte docentes de la institución a los centros tecnológicos del Servicio Nacional de Apredizaje Industrial (SENAI) de Brasil, en las áreas de mecatrónica (automatización industrial), mecánica de precisión (CETEMP) y mecánica del automóvil. Asimismo fueron enviados tres técnicos en educación, a realizar pasantías en los ministerios de Educación de Chile, Argentina y Paraguay, en el marco de una cooperación de la OEA con el Mercosur.
Se creó un primer equipo técnico integrado por docentes de la institución con formación universitaria y terciaria que ocupan cargos de relevancia en importantes empresas de los distintos sectores, así como licenciados en Ciencias de la Educación. El objetivo de este primer equipo técnico, que actuaba como interfase entre el sistema educativo y el productivo, fue el de generar una encuesta que permitiera un relevamiento de competencias requeridas para el perfil de egreso buscado: bachiller auxiliar técnico.
Por otra parte, se establecieron contactos con la Cámara de Industrias del Uruguay a los efectos de que suministraran un listado de empresas representativas de los sectores, que incluyeran grandes, medianas y pequeñas empresas, así como diferentes grados de innovación tecnológica, para realizar entrevistas a los jefes de planta y aplicar la encuesta.
Un segundo equipo con igual perfil educativo y laboral tuvo a su cargo la realización de las entrevistas pautadas. Se trató a este nivel de establecer un diálogo en base a un mismo lenguaje y que permitiera una mejor transposición de los resultados obtenidos en el campo productivo al educativo. Fueron visitadas 34 empresas del parque industrial del país, tomándose contacto con ingenieros de planta, técnicos y responsables de recursos humanos, incluyendo psicólogos de las empresas.
Integraron la nómina empresas de los sectores: alimenticio, metalúrgico, textil, papelero, de mantenimiento industrial, de materiales eléctricos, de materiales sanitarios, embotelladoras, de cemento portland y tabacaleras.
Un tercer equipo conformado por la fusión de los dos anteriores y que contó con la activa participación de los inspectores de las áreas respectivas, tuvo a su cargo el análisis de los resultados.
Del estudio de los primeros datos observados se vio la necesidad de incorporar al sector automotriz. En tal sentido se establecieron contactos con las cámaras de este sector, lo que permitió avanzar en una nueva línea de investigación, hoy en curso, con entrevistas a las plantas montadoras y al sindicato de metalúrgicos (UNTMRA - PIT-CNT), así como el análisis de los documentos de su último congreso.
De los resultados y la revisión crítica de las entrevistas surgió con nitidez la necesidad de realizar un primer año común que integrara los conocimientos tecnológicos básicos a electromecánica y electrónica y que sirviera como fundamento para una opción al segundo año entre electro-electrónica, electromecánica y mecánica automotriz. En este plano se ratifica que no sólo para la industria exportadora "todas las actividades padecen dificultades para obtener mecánicos y maquinistas con actualizadísimos conocimientos en electrónica", así como una sólida formación general y tecnológica que permita adaptarse a los cambios. Si bien la incorporación tecnológica en nuestro país es baja y recién se están dando los primeros pasos, es de esperar que se intensifique esa tendencia a la luz de la integración regional. En este universo los requerimientos de recursos humanos serán cada vez mayores.
Se ratifica plenamente lo expresado en el capítulo VIII de la investigación antes citada, acerca de la necesidad de "...un significativo cambio en la formación educativa para las futuras generaciones de ocupados. Eso implica múltiples transformaciones entre las cuales se pueden citar el mejoramiento de los instrumentos básicos del pensamiento y la comunicación, como son el lenguaje y las matemáticas; la incorporación de la computación como un instrumento tan importante como el libro o la calculadora [...] la creación de formaciones técnicas regulares para las grandes ramas productivas del país que hoy carecen del más mínimo apoyo institucional; la formación de mandos medios (¿dónde?, ¿cómo?) y la especialización universitaria técnica acorde con el ciclo de transformación tecnológica."
Con todos estos antecedentes, técnicos, inspectores, especialistas en ciencias de la educación, conformaron un esquema curricular y programas para el primer año común, dejando el planteo de objetivos para el conjunto de asignaturas de los años posteriores, en función de los perfiles de egreso.
El mecanismo de trabajo impulsado en este caso constituye el inicio de una modalidad significativa de acercamiento al campo laboral, en la búsqueda del imprescindible equilibrio entre las especificidades propias del sistema productivo y la educación. La aceleración de los cambios tecnológicos indican que este camino es el adecuado y que necesariamente deberá seguirse transitando a través de las investigaciones planteadas.
Las asignaturas Electrotecnia y Laboratorio y Mecánica y Laboratorio de primer año tienen un componente teórico de tecnología y uno teórico-práctico de laboratorio. Los laboratorios de electrotecnia y mecánica del primer año trabajarán en un ámbito tecnológico común, a los efectos de tratar los temas básicos de cada especialidad y los que surgen con una dimensión propia en la interacción entre mecánica, electricidad y electrónica.
a) Historia
b) Economía
c) Sociología
d) Física
e) Química
En segundo año de Electromecánica, Informática trabajará con diseño asistido por computadora (CAD).
Matemática, Física y Química del tronco común mantendrán su autonomía epistemológica y metodológica, no obstante los programas estarán orientados a la especialidad.
Los temas de seguridad y protección medio ambiental son considerados transversales, por lo tanto deben ser una dimensión a integrar en todas las asignaturas, especialmente en los laboratorios.
Las relaciones laborales serán tratadas en seminarios tripartitos (Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, cámaras empresariales y organizaciones de trabajadores) de carácter obligatorio, donde se abarcarán además de los temas generales de legislación laboral, los convenios colectivos. En este contexto se considera parte de la implementación de los bachilleratos tecnológicos la conformación de consejos consultivos que tendrán, entre otros, este cometido.
Dentro de la tendencia mundial de la teoría curricular se adopta el principio de flexibilidad curricular, que introduce en estos bachilleratos una cuota de variabilidad por la cual, sin que se afecte la formación general básica o la tecnológica es posible destinar más horas a un componente curricular sin detrimento del objetivo fundamental del otro.
En tal sentido, en tercer año las necesidades del área tecnológica obligan a afectar el denominado tronco común, en análisis y producción de textos y ciencias experimentales.
El proceso de estudio de análisis y producción de textos cumplido en los dos primeros años garantizan el objetivo clave de mejorar la comprensión y producción lingüística, profundizando el nivel instrumental de la lengua materna, alcanzado en el ciclo básico.
En referencia al espacio de ciencias experimentales de tercer año, las necesidades del área tecnológica inducen a complementarlo con un énfasis en física.
Se trata de aplicar curricularmente los objetivos nodales del bachillerato propuesto en un contexto de jerarquización de contenidos debidamente equilibrados, dando un mayor énfasis a los procesos tecnológicos propios de la orientación que permitan definir claramente el perfil del egreso. En este plano resulta la aplicabilidad de la cuota de variabilidad arriba referida.
Perfil de ingreso: Ciclo básico
Título: Bachiller auxiliar técnico en electro-electrónica.
Posibilidades en el campo laboral (en función de las competencias adquiridas al egreso):
· CETP - UTU para acceder a los títulos de:
· Facultad de Ingeniería para acceder a los títulos profesionales o académicos que esta ofrece.
· Institutos de Formación Docente
Perfil de ingreso: Ciclo básico
Título: Bachiller auxiliar técnico en electromecánica.
Posibilidades en el campo laboral (en función de las competencias adquiridas al egreso):
· CETP-UTU para acceder al título de:
· Facultad de Ingeniería para acceder a los títulos profesionales o académicos que esta ofrece.
· Institutos de formación docente
Perfil de ingreso: Ciclo básico
Título: Bachiller auxiliar técnico en mecánica automotriz.
Posibilidades en el campo laboral (en función de las competencias adquiridas al egreso):
· CETP-UTU para acceder al título de:
· Facultad de Ingeniería para acceder a los títulos profesionales o académicos que esta ofrece.
· Institutos de formación docente
| Bachillerato tecnológico en electromecánica y electrónica |
| Proyecto curricular 1998 |
| Primero | Segundo | Tercero | |||||
| Áreas Asignaturas |
Año común | Electromecánica | Electónica | Mecánica automotriz | Electromecánica | Electónica | Mecánica Automotriz |
| Análisis y producción de textos | 3 | 3 | 3 | 3 | *** | *** | *** |
| Matemáticas "A" | 5 | 5 | 5 | 5 | 6 | 6 | 6 |
| Matemáticas "B" | 5 | 3 | 3 | 3 | 5 | 5 | 5 |
| Inglés técnico | 3 | 3 | 3 | 3 | 3 | 3 | 3 |
| Ciencias Sociales | 3a | 3b | 3b | 3b | 3c | 3c | 3c |
| Informática | 3 | 3 | 3 | 3 | *** | *** | *** |
| Filosofía | *** | *** | *** | *** | 3 | 3 | 3 |
| Ciencias Experimentales | 3d | 3e | 3e | 3e | *** | *** | *** |
| Física técnica I | *** | 3 | 3 | 3 | *** | *** | *** |
| Física técnica II | *** | *** | *** | *** | 2 | 2 | 2 |
| Electrotecnia y laboratorio | 8(3+5) | *** | *** | *** | *** | *** | *** |
| Electrotecnia y laboratorio I | *** | 9 | *** | *** | *** | *** | *** |
| Electrotecnia y laboratorio II | *** | *** | *** | *** | 8 | *** | *** |
| Mecánica y laboratorio | 8(3+5) | *** | *** | *** | *** | *** | *** |
| Materiales | 2 | *** | *** | *** | *** | *** | *** |
| Representación técnica I | 3 | *** | *** | *** | *** | *** | *** |
| Representación técnica II | *** | 2 | 2 | 2 | *** | *** | *** |
| Soldadura y tratamientos térmicos | *** | *** | *** | *** | *** | *** | *** |
| Control e instrumentación industrial y labotario | *** | *** | *** | *** | 5 | *** | *** |
| Gestión del mantenimiento Industrial | *** | *** | *** | *** | 4 | *** | *** |
| Electromecánica automotriz I | *** | *** | *** | 4 | *** | *** | *** |
| Laboratorio I | *** | *** | *** | 5 | *** | *** | *** |
| Electromecánica automotriz II | *** | *** | *** | *** | *** | *** | 4 |
| Laboratorio II | *** | *** | *** | *** | *** | *** | 7 |
| Electrónica analógica/digital y laboratorio | *** | *** | *** | *** | *** | *** | 4 |
| Administración y organización del taller | *** | *** | *** | *** | *** | *** | 2 |
| Electrónica básica | *** | *** | *** | 2 | *** | *** | *** |
| Electrónica general | *** | *** | 6 | *** | *** | *** | *** |
| Mediciones electrónicas | *** | *** | 5 | *** | *** | *** | *** |
| Electrónica analógica | *** | *** | *** | *** | *** | 4 | *** |
| Electrónica digital | *** | *** | *** | *** | *** | 4 | *** |
| Lógica | *** | *** | 2 | *** | *** | *** | *** |
| Comunicaciones | *** | *** | *** | *** | *** | 3 | *** |
| Potencia y control | *** | *** | *** | *** | *** | 5 | *** |
| Total | 39 | 39 | 39 | 39 | 39 | 39 | 39 |
Las asignaturas Electrotecnia y laboratorio y Mecánica y laboratorio de primer año, tienen un componente teórico de tecnología y uno teórico-práctico de laboratorio. Los laboratorios de electrotecnia y mecánica del primer año se brindan en un ámbito tecnológico común, a los efectos de tratar los temas básicos de cada especialidad y los que surgen con una dimensión propia en la interacción entre mecánica, electricidad y electrónica.
a. Historia
b. Economía
c. Sociología
d. Física
e. Química
En segundo año de electromecánica, Informática trabajará con diseño asistido por computadora (CAD).
Matemática, Física y Química del tronco común mantendrán su autonomía epistemológica y metodológica, no obstante los programas estarán orientados a la especialidad.

Los temas de seguridad y protección medio ambiental son considerados transversales, por lo tanto deben ser una dimensión a integrar en todas las asignaturas, especialmente en los laboratorios.
Las relaciones laborales serán tratadas en seminarios tripartitos (Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, cámaras empresariales y organizaciones de trabajadores) de carácter obligatorio, donde se abarcarán, además de los temas generales de legislación laboral, los convenios colectivos. En este contexto se considera parte de la implementación de los bachilleratos tecnológicos la conformación de consejos consultivos que tendrán, entre otros, este cometido.
| Índice Cuaderno 5 |
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