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Número 9 - julio - octubre 2006

El Centro Andino para la Educación y la Cultura (CAPEC)

Susana Moreau (Argentina) (*)


El Centro Andino para la Educación y la Cultura (CApEC), que dirijo desde hace varios años, está relacionado a la Federación Internacional Música Esperanza1 y situado en la pequeña ciudad de Tilcara (5000 habitantes) en el Noroeste Argentino, en medio de la Quebrada de Humahuaca. Ésta, a su vez, es un largo corredor que comunica con la Puna de Atacama en Chile y la Puna boliviana.

Región de economías de subsistencia relacionadas con la tierra y los  animales,  con una cultura tradicional aún fuertemente vigente y profundamente arraigada en las comunidades existentes, en sus usos, costumbres, tradiciones, fiestas, música.

El desafío al que nuestra actualización, preparación y  compromiso deben hacer frente,  es permanente y acuciante por dos motivos. El primero, es el crecimiento constante de la demanda para nuestros programas. El segundo, descansa en el carácter todavía piloto por no decir marginal de prácticas como la nuestra. Si bien los principios directores de gestión y educación culturales que experimentamos desde hace más de veinte años son ampliamente compartidos en un ámbito como este Campus, (quiero recalcar cuánto este consenso es para mi un motivo de gran satisfacción y esperanza), la realización de nuestras orientaciones en el terreno y sobre todo en el terreno de las poblaciones en situación de riesgo, queda todavía muy lejos de beneficiar de los apoyos institucionales y económicos que permitiría desarrollarlos al ritmo de la demanda y necesidades educativas y culturales de un mundo en plena mutación, y tan lleno de peligros como de esperanza.

Nuestros objetivos generales:

Promocionar de manera sostenida  la educación  y la  cultura y a partir de los lenguajes artísticos, considerados como factores indispensables del desarrollo humano sostenible.  Apuntar al fortalecimiento de las personas y las comunidades a partir de la participación activa de los grupos e individuos, considerados  tanto  autores como beneficiarios de este proceso:

  • trabajando en el reconocimiento y fortalecimiento de sus raíces, en el respeto y reafirmación de sus expresiones y manifestaciones culturales.
  • incentivando la imaginación creativa.
  • proponiendo acciones tendientes a rehacer y/o reafirmar el tejido social de naturaleza comunitaria, comprometida y solidaria, como  partes estructurales  del hombre.

En educación, la experiencia nos permitió comprobar lo que es ya sabido: el “hacer música” y familiarizarse con la práctica de otros lenguajes artísticos estrechamente unidos con “el jugar” y “el  vivir”,  en una actividad compartida desde la primera edad, son  una condición indispensable para una educación integral y con futuro, es decir sustentable. 

El pensamiento del gran educador canadiense Murray Schaffer ilustra maravillosamente lo que  quiero expresar:

Para el niño la vida es arte y el arte es vida. La experiencia es para él un fluido caleidoscópico y sinestésico. Observe jugar a los niños y trate de delimitar sus actividades por las categorías de las formas de arte conocidas. Es imposible. Sin embargo en cuanto estos niños ingresan en la escuela, el arte se vuelve arte y la vida se convierte en vida. Descubrirá entonces que “música”  es algo que sucede en un pequeño compartimento, los jueves por la mañana, mientras que los viernes por la tarde hay otro pequeño compartimento llamado “pintura”. Sugiero que este destrozo del sensorium  total es la experiencia más traumática de la vida de un niño pequeño...

R. Murray Schaffer – El rinoceronte en el aula. Ricordi-Argentina.

En cultura, trabajar con lenguajes artísticos en el marco de una cultura ancestral que  tiene vida intensa,  significa la búsqueda, la elaboración y la práctica, de  una “cultura conciente”, que puede ser distinta de la heredada, pero que implica una decisión sobre la cultura que se quiere. Es también buscar y  practicar una “cultura inteligente”, que apuesta al futuro, a la potencialidad de las capacidades, a la creatividad social. Es apoyar, pensando en los jóvenes, en una identidad sólida pero “mutable”, adaptable al espacio y al correr del tiempo. Es buscar el gozo y la libertad. Es, en fin, llegar a una experiencia de gozo estético “como un proceso por el que uno se libere de las limitaciones de una manera gradual”, como remarca la filosofía hindú.

Hay una anécdota que siempre evoco, de una pequeña de 6 años de los talleres de “Educación por el Arte como complemento a la Educación Formal”, que es uno de nuestros programas más exitosos para niños de 3 a 8 años:

Durante una “jornada de actividades compartidas” una mamá nos cuenta: “El otro día Aldana (la hija) llegó del taller y me dijo feliz -¡me dejaron pintar una manzana de azul!, ¡ahora somos libres!”

El trabajo que realizamos desde hace  18 años, se centra principalmente en niños, adolescentes y jóvenes, en quienes el potencial de  creatividad, expresión, comunicación, están latentes y a la espera de ser liberados.

Los programas principales que desarrollamos:

Estimulación por el arte para la infancia

Este programa tiene como objetivo principal el de fortalecer, a través de la creatividad artística y el juego, los factores de resiliencia de niños en situación de riesgo (desnutrición, violencia familiar y social). Se lleva a cabo en los poblados de la quebrada jujeña de Maimará y Tilcara y en él participan actualmente 80 niños con edad que oscilan entre 3 y  12 años.

La música, la danza, la plástica, los títeres, la expresión oral y escrita con apoyo de la musicoterapia, apuntan al fortalecimiento en los niños, de la autoestima, la empatía, la responsabilidad, el sentido del humor, entre otros ”factores de resiliencia”. El programa comprende además de talleres semanales un espacio de ludoteca y biblioteca infantil. Los padres, junto con “promotoras comunitarias” capacitadas para este programa,  participan activamente, compartiendo las actividades lúdicas y artísticas de sus hijos.

Embajada Musical Andina

Es éste un programa de hermandad e integración cultural,  que parte de la certeza de que los procesos culturales del noroeste argentino, estuvieron históricamente relacionados a procesos más amplios que trascienden las fronteras internacionales de Bolivia y el norte de Chile.

Se trata de un   grupo vocal/instrumental, que tiene vida desde el año 1993, integrado por 36 jóvenes  de nuestros  talleres musicales de Argentina, Bolivia y Chile.

Son todos jóvenes entusiastas, algunos artesanos, otros estudiantes. Comparten una misma identidad y expresión a través de un repertorio latinoamericano en sus vertientes populares y barrocas que los une más allá de las fronteras políticas. Los instrumentos musicales del conjunto, unidos inseparablemente a las cuatro cuerdas del grupo vocal,  son aquellos con los que los intérpretes están interiorizados: instrumentos nativos para algunos, instrumentos  clásicos para otros. Esta característica implica un trabajo de lectura  y aprendizaje musical que se realiza separadamente en cada país después de definir repertorio  e implica también  mucha creatividad y sentido de adaptación, pues las piezas musicales se “arman” durante los tres encuentros o “camping musicales” anuales.

Es un simbólico “rompecabezas” musical, que únicamente puede “sonar”, cuando los tres países están juntos.

El compartir la pasión por la música durante largos período, la participación en varias giras y encuentros musicales internacionales, además de la grabación de dos CD, son las recompensas que, desde su inicio, estimulan y coronan el esfuerzo y el entusiasmo que nos permiten seguir,  atravesando fronteras con los sonidos.

Tecnicatura en promoción socio-musical

Es el más joven de nuestros programas. Se inició en 2002, después de 15 años de  inserción en la región y en el trabajo socio- cultural, en esta búsqueda de encarnar  el lazo entre  cultura y desarrollo. Nació también a partir de una necesidad manifestada por los pobladores: la de dar a los propios jóvenes de la región las herramientas para ser protagonistas en el desarrollo de sus  comunidades.

Así, la Tecnicatura Superior en Promoción Socio-Musical capacita a jóvenes, desde las ciencias sociales y la música, en la gestión de proyectos de desarrollo que promuevan la mejora del bienestar social, la calidad de vida y por ende de los “desarrollos locales”.

El enfoque del Proyecto, presupone que incidir en los procesos “micro” de desarrollo local, poniendo el acento en el ser humano culturalmente diverso y heterogéneo, implica comprender y valorizar lo sociocultural -es decir, las identidades regionales, los usos y las costumbres y la dinámica entre tradición y modernidad -, como motor de un proceso de desarrollo legítimo.

A partir de un inserción desde las actividades musicales y aprovechando el protagonismo de la música en la región, fundamental a la hora de gestar identidades colectivas, procesos de socialización y espacios de participación, la misión del Promotor socio-musical consiste en acercarse a las personas y comunidades, informarse sobre su problemática social y propiciar un diagnóstico participativo crítico de la misma,  con sus habitantes.

Durante cinco cuatrimestres, la carrera articula teórica y metodológicamente disciplinas  de las ciencias sociales con disciplinas musicales incluyendo cursos, talleres y seminarios en ciencias humanas relacionadas con el desarrollo social: antropología, sociología e historia, poniendo el acento en las metodologías de investigación, diseño y evaluación de proyectos socio-culturales/musicales y la gestión de los mismos. También  cursos, talleres y seminarios sobre lenguaje musical, historia de la música (latinoamericana y occidental), práctica instrumental, canto coral, formación de conjuntos musicales y danzas folclóricas. En el último de los cuatrimestres se realiza la Práctica Laboral en organizaciones de comunidades rurales o de barrios periféricos de centros urbanos.

La primera promoción, terminó a principios de 2005,  con 25 jóvenes egresados,  pertenecientes a las comunidades andinas.

El programa ha tomado dimensiones internacionales a través de  convenios de investigación con universidades europeas (Francia y España) en lo se llama  “Prácticas Sociales del Arte”.

Este niño, hemos presentado el proyecto con demanda de financiamiento para la realización de una segunda promoción,  a organismos internacionales y aun no tenemos la respuesta.

La voz de los sin voz

Con este proyecto que tiene por objetivo recuperar memorias que se extinguen, abordamos un trabajo en el terreno del patrimonio ancestral. Se trata de la “experiencia piloto” de un programa internacional de registro de patrimonios intangibles (musicales, danzarios y festivos), presentado a la UNESCO por nuestro Embajador Argentino Miguel Ángel Estrella  y apoyado además por el Ministerio de Cultura de la Nación y el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto.

El trabajo contempla, conforme a las orientaciones del CAPEC, la riqueza patrimonial de las comunidades rurales de la región en relación directa e interacción con los fenómenos sociales como la fiesta, considerada tanto como sistema complejo de articulación social, como de instrumento de comunicación con las ancestrales “fuerzas invisibles”.

La metodología adoptada vela, en  primer lugar, además de a la fidelidad  del producto final,  a la calidad de inserción del equipo de campo dentro de  las comunidades concernidas. Pone un acento especial en la restitución a estas últimas de su patrimonio en forma de monografías escritas, de un CD y de un documental de video, que serán distribuidos gratuitamente en las escuelas e instituciones culturales de la región. Este CD será el primer volumen de una colección llamada “La Voz de los sin Voz”,  ya que el programa cuenta continuar en otros países de América Latina. Por otra parte se realizarán  “encuentros musicales” según las características, lugar y fecha que los músicos concernidos juzguen posible y que posibilite un espacio de intercambio y encuentro.

En búsqueda de generar ingresos para la sustentabilidad, principalmente el mantenimiento de la casa donde desarrollamos las tareas (la enseñanza es gratuita para los beneficiarios de nuestros proyectos) contamos con algunos servicios al público: boutique de artesanías locales, cyber-bar, bar, restaurante.

Notas

1 Música Esperanza, adjunta a la UNESCO, fue creada en 1882 por el pianista argentino Miguel Ángel Estrella, con filiales en diversos países de Europa y América Latina.


 

Susana Moreau(*)

Directora del Centro Andino para la Educación y la Cultura (CAPEC) de Argentina
Experta en proyectos de educación social a través de la música

 

 

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