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Plan de cooperación 2003 - 2006 |
Plan de Cooperación 2003 - 2006 |
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Durante algo más de medio siglo, la OEI se ha revelado como un instrumento idóneo para la cooperación multilateral entre los países de Iberoamérica, lo que se ha traducido en una innumerable cantidad de iniciativas al servicio de la educación, la ciencia y la cultura. La experiencia acumulada durante este período muestra un conjunto de tendencias que están en la base de la propuesta que se presenta. Resulta importante destacar un elemento central en el desarrollo institucional
y programático del período 1999-2002: la incorporación
efectiva de Brasil y Portugal a la Organización. Este hecho permite
completar el "mapa" iberoamericano, lo que supone un cambio
de escala notable, cuyos retos y desafíos nos sitúan en
un plano cualitativa y cuantitativamente diferente. Se ha producido un tránsito en la acción de cooperación, tanto en lo que se refiere al ámbito de las ideas (qué se hace) como en las formas de intervención (cómo se hace). Este proceso ha tenido lugar con una participación creciente de los actores más significativos en su diseño. En el campo de las ideas, asistimos a un significativo "despliegue de temas" no tratados o tratados de forma incipiente en el pasado (educación superior, educación inicial, "pensar Iberoamérica", innovación tecnológica, etc.), así como a una importante incorporación de subtemas en el marco de ámbitos que ya se venían trabajando (procesos de innovación en la escuela media, ciencia y género, gestión del patrimonio cultural, etc.). Este desarrollo ha estado acompañado por la búsqueda de un adecuado equilibrio entre una demanda creciente y la elaboración de una oferta de cooperación sólida, a través de enfoques rigurosos y solventes. Posiblemente, en las formas es donde se puede apreciar mejor el proceso de cambio. Es en el ámbito de los modelos de intervención y de las prácticas "sobre el terreno" en donde la actual gestión programática se manifiesta sensiblemente distinta a períodos anteriores. Un primer elemento que ilustra esta premisa lo constituye la transición, aún inconclusa, de un modelo de cooperación sobre todo regional o iberoamericano a otro que privilegia los "formatos nacionales y subregionales", sin perder por ello la perspectiva multilateral o iberoamericana. Dicho tránsito está suponiendo un enorme cambio no sólo en la capacidad de actuación y de presencia pública de la Organización, sino también en la instalación de una cultura institucional distinta y de nuevas formas organizativas. Un segundo aspecto relevante -quizá el núcleo sobre el que se asienta el modelo actual- podría definirse como el impulso intencionado a un desarrollo estratégico y operativo de la programación, a partir de la "interacción activa de la Organización con los países". Es lo que se ha venido denominando un nuevo modelo de construcción programática, que atiende sobre todo a las demandas y prioridades de los Estados Miembros y que se expresa, entre otros mecanismos, en la celebración periódica de Mesas de Cooperación. Esta fórmula se ha revelado como un procedimiento valioso para asegurar la pertinencia de la programación y su apropiación por parte de los países. Tal esfuerzo ha sido posible merced al papel activo que han asumido las Oficinas Regionales de la OEI, contribuyendo al desarrollo de una lógica de mayor proximidad a la identificación y tratamiento de las necesidades y problemáticas de sus correspondientes áreas de influencia. En el período que finaliza se ha consolidado la Oficina de México y se han instalado sedes en Asunción, San Salvador y Santiago de Chile, estando en proceso de apertura la Oficina Regional de Brasilia. Esto se suma al funcionamiento de las Oficinas Regionales y Técnicas de Bogotá, Buenos Aires, Lima, Managua y Tegucigalpa. De igual modo, en la sede central de Madrid se ha puesto en funcionamiento una unidad técnica territorial, con características similares a las de las Oficinas Regionales. A partir de estos elementos podría trazarse una hipótesis para entender mejor el actual período: la OEI, a través de su acción de cooperación, está incrementando y ensanchando su "base de legitimidad e intervención" en determinadas áreas del conocimiento, en espacios de trabajo y en presencia territorial. No siempre los resultados y los impactos de la programación han de apreciarse a través de productos concretos alcanzados a corto plazo, sino que, en ocasiones, la acción de la programación apunta a la generación y animación de espacios de cooperación y al fortalecimiento de la presencia institucional -política y técnica- de la Organización. Este es un esfuerzo de menor visibilidad inmediata pero de mayor incidencia en una lógica de cooperación técnica sostenida en el tiempo. En tal sentido, se han venido privilegiando las iniciativas de "cooperación en red", que se expresan en modalidades de trabajo tales como cátedras (Ciencia, Tecnología y Sociedad (CTS), Educación en Valores, Historia de Iberoamérica), foros permanentes (Administración Educativa, Educación y Trabajo, Evaluación), y redes estables de cooperación (Educación Superior, Educación Inicial, Educación Media, Gestión Cultural). En la misma orientación se han venido fortaleciendo modelos de intervención con una lógica más sostenible, a través del "formato proyecto". Esta opción permite no sólo una organización más racional de los recursos puestos en juego para la consecución de determinados fines en un período de tiempo predefinido, sino también la posibilidad de concentrar los esfuerzos de forma intensiva en espacios temáticos y áreas de trabajo, a partir de diseños compartidos con los países. El formato proyecto permite avanzar con mayor claridad en "estrategias de cofinanciación" de las acciones de cooperación, mediante fórmulas que se han ensayado en el último período. Esta alternativa y, en ocasiones, la búsqueda de autofinanciación para determinados productos, empieza a formar parte de la cultura programática de la Organización. Pueden mencionarse otros cambios en el "tratamiento de lo pluriprogramático", entendido como el esfuerzo por superar los compartimentos estancos asociados frecuentemente al funcionamiento programático, para aproximarse a esquemas más orientados a la atención a problemas. Hay varias experiencias en este sentido (CTS-Educación en Valores, CTS-Educación Superior, etc.), si bien el paradigma de este bienio lo constituyen los planes subregionales de innovación en la escuela media. Dichos planes combinan el formato proyecto con una atención a problemas desde el punto de vista pluriprogramático; son también ejemplo de acciones de cooperación diseñadas de forma compartida con los países y desarrolladas a partir de mecanismos novedosos para la OEI en cuanto a su ejecución participativa; por último, son modelos de iniciativas de cooperación técnica orientados a la generación y animación de espacios de cooperación multilateral. Otro elemento a destacar es la progresiva "articulación entre
la prospectiva y la intervención". Si bien queda mucho por
hacer en este sentido, la preocupación central por la cuestión
del enfoque en cada programa está situando la calidad y la solvencia
de la oferta de cooperación en un lugar privilegiado de consideración
por parte de la OEI. Se ha consolidado en este período la Revista Iberoamericana de Educación, editada por primera vez en las dos lenguas oficiales de la Organización -español y portugués- tanto en su versión en papel como en la digital. Asimismo, se ha iniciado el lanzamiento de tres nuevas revistas electrónicas: "Pensar Iberoamérica: revista de Cultura"; "Ciencia, Tecnología, Sociedad e Innovación", y "Revista Escolar de Matemática". Como aspecto innovador del período más reciente, puede citarse también el inicio de "ofertas formativas a distancia (en línea)", en alianza con diversas instituciones académicas. Se encuentran en pleno funcionamiento las vinculadas a educación en valores, gestión y planificación de la cooperación internacional, y estudios sociales de la ciencia con enfoque CTS. Están en proceso de diseño los correspondientes a gestión cultural, educación técnico profesional y evaluación educativa. Esta aplicación de las nuevas tecnologías a uno de los modelos de intervención paradigmáticos en toda agencia de cooperación técnica -la formación de recursos humanos- está suponiendo un punto de inflexión que probablemente va a ir cambiando de un modo profundo la acción de cooperación de la OEI. Dicha opción de capacitación se vincula con mecanismos y procesos de fortalecimiento institucional para el desarrollo y la consolidación de políticas públicas. Asimismo, se ha avanzado mucho en la utilización de recursos electrónicos como apoyo al desarrollo de la programación. Tanto los diversos boletines asociados a los programas como el intencionado impulso de mejora de la página web de la Organización -reconocido en el creciente número de consultas registradas- han permitido incrementar la presencia institucional de la OEI, así como ampliar su capacidad de interlocución con distintos actores de la región. Sin ánimo exhaustivo, podría señalarse también el importante avance en lo que se refiere a una mayor "apertura en cuanto a la pluralidad geográfica" de los equipos técnicos que vienen acompañando la acción programática de la OEI. La estrategia ya citada de cooperación en red supone también un fortalecimiento y una ampliación notable de las diversas sensibilidades, "multiplicidad de voces", que forman parte del enorme abanico de actores políticos y sociales que entran a jugar en cada materia. El período que finaliza se ha destacado por un impulso decidido
a la coordinación interagencial, lo que se expresa en la multiplicidad
de acuerdos y convenios de colaboración suscritos con distintas
entidades, así como en la puesta en marcha de diversas iniciativas
de cooperación conjunta. |
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