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Consideraciones metodológicas

Programación 2003 - 2004


De acuerdo con las sugerencias recogidas en las diversas Mesas de Cooperación celebradas, las conclusiones y recomendaciones de la evaluación externa, y las valoraciones derivadas de la propia experiencia acumulada, los dos primeros años del ciclo cuatrienal deberán orientarse a fortalecer determinadas tendencias iniciadas en el último período, a reajustar fórmulas y estrategias que merecen ser revisadas, así como a incorporar ciertos elementos innovadores que hagan más eficaz y adecuada la acción de cooperación de la OEI.

La elaboración de la Programación debe seguir asentada sobre la base de criterios de cooperación horizontal. Ello implica continuar con la práctica de las Mesas de Cooperación que se ha revelado como un mecanismo valioso para asegurar la pertinencia de la Programación y su apropiación por parte de los países. En el curso del bienio, esta práctica se aplicará no sólo a la definición de las líneas estratégicas sino también al diseño concreto de las distintas acciones de cooperación, para lo cual se convocarán reuniones y talleres de trabajo de distinto formato geográfico o sectorial.

Se profundizará en la organización subregional de las actividades programáticas, según una lógica de cooperación multilateral, si bien se tenderá a la ampliación de este formato a través de modelos geográficos flexibles que acompañen procesos de integración o que atiendan a agrupaciones establecidas con base en intereses comunes o niveles similares de desarrollo relativo en determinadas temáticas.

La categoría metodológica de proyecto -o programa- como fórmula prioritaria de intervención, ha supuesto un avance cualitativo en el desarrollo programático del pasado período. Es recomendable continuar en esta dirección mediante el diálogo permanente con los países y la consecuente definición de proyectos "a término", identificados y diseñados a partir de problemáticas y oportunidades locales, teniendo como marco de referencia las diferentes líneas de cooperación enunciadas. De forma paulatina, se avanzará en la preparación y puesta en marcha de planes de acción subregional que integren y articulen los núcleos prioritarios de actuación a través de la definición de programas y proyectos bienales de cooperación técnica.

La vertebración de la Programación cuatrienal -y bienal- en torno a un conjunto de ejes y líneas básicas, se orienta al fortalecimiento de esta estrategia y al intento de superar los riesgos de dispersión temática. De acuerdo con esta lógica, se avanzará en los esfuerzos de articulación programática al interior de las áreas y entre ellas mismas, poniendo especial atención al trabajo articulado entre los ámbitos de la educación, la ciencia y la cultura. Las denominadas iniciativas transversales de cooperación iberoamericana apuntan en este sentido.

De igual modo, el impulso de las estrategias de cooperación en red ha llevado a la OEI a establecer relaciones estables con diversos organismos y agencias internacionales que actúan en la región. La propuesta que se presenta nace con la vocación de intensificar esta colaboración que, progresivamente, ha de ser traducida en la formulación y ejecución de proyectos concretos de cooperación, tal como ya se viene realizando en algunos ámbitos de la Programación.

Todo ello implica un tipo de planificación -estratégica y operativa- acorde a los nuevos retos, en donde se revise el modelo actual de gestión programática para aproximarlo a las nuevas propuestas de articulación y concentración; se fortalezcan las unidades territoriales de la OEI -Oficinas Regionales y Técnicas- en tanto espacios de conexión permanente con los países; se exploren y apliquen nuevos modelos de intervención que permitan una mejor adaptación a las realidades locales, a la sostenibilidad de las acciones y a los desafíos vigentes de la cooperación internacional; se impulsen mecanismos renovados de difusión externa, y, sobre todo, se adopten esquemas estables de seguimiento y evaluación de la acción de cooperación de la OEI.

Este último es quizá el aspecto metodológico que exigirá una mayor atención y, en consecuencia, que deberá constituir el principal reto del próximo período. A partir de los significativos esfuerzos realizados en la mejora del seguimiento de las actividades desarrolladas, es preciso avanzar en la elaboración de un modelo de evaluación continua y en su aplicación progresiva.
La actividad programática de la OEI se encuentra suficientemente madura como para abordar adecuadamente el diseño de un sistema estable de evaluación. Ello implica la extensión de los mecanismos de seguimiento técnico y presupuestario, así como la incorporación paulatina de procedimientos de evaluación permanente de las actividades desarrolladas; de evaluación periódica de los proyectos, programas y líneas de cooperación; de mecanismos de consulta regular a los países, mediante las Mesas de Cooperación, acerca de su valoración en cuanto a la pertinencia y viabilidad de las diversas iniciativas desarrolladas; de evaluación singular de aquellas acciones con una especial relevancia; de evaluaciones externas periódicas del conjunto de la Programación.



 

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