Número 1 / Septiembre - Diciembre 2001
Monográfico

La Sociedad de la Información
Debate - TIC y educación


Aportes recibidos

Nota preliminar: los aportes recibidos son publicados en este espacio siendo la responsabilidad de sus contenidos de sus autores. La OEI hace expresa mención de que su publicación no implica compartir las opiniones e informaciones que contienen estos aportes.


Las TIC como palanca de las transformaciones educativas

Aportación: Oscar Picardo Joao (Uruguay)
Título: Pedagogía Informacional: Enseñar a aprender en la Sociedad del Conocimiento

A lo largo de la historia educativa de la humanidad, la concepción de pedagogía como universal, a evolucionado, condicionadamente, por los andamiajes sociales, culturales e ideológicos de los pueblos. La pedagogía pasó de un servicio doméstico -de la sociedad esclavista griega- a un modus operandi de transmitir formalmente conocimientos para preservar la cultura o un orden social establecido –sistema educativo-. No obstante, todo enfoque pedagógico ha contado con un adjetivo circunstancial determinado por los énfasis de la comprensión educativa; así por ejemplo, “La pedagogía del oprimido” de Freire denunció la “educación bancaria”, dando pautas para plantear una “Pedagogía de la Liberación”.
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Aportación: Oscar Picardo Joao (Uruguay)
Título: ¿La educación en la globalización?

Recientemente la American Association of Schools Administrators (AASA) elaboró un estudio multidisciplinario donde se determinaron las características que debe tener el sistema escolar para preparar a los estudiantes; el libro “Preparando Colegios y Sistemas Escolares para el siglo XXI” (Preparing Schools and schools Systems for 21st Century) de Gary Marx, Frank Withrow y Harvey Long, recoge todas las visiones de la ASSA y de otros expertos que han tratado últimamente el tema.

Entre otros resultados, las características de la “nueva escuela y del nuevo sistema” exigen: redefinición de la escuela para el mundo digital; igualdad de oportunidades para una educación excepcional con el financiamiento adecuado; educadores estimulados con altas expectativas; crear un proyecto base de curriculum para la vida; tecnología interactiva que permita una escuela abierta a toda hora; escuelas que realizan, consideran y aplican investigación; estudiantes que aprenden a pensar, razonar y tomar decisiones; evaluación basada en el desempeño y en las aspiraciones; dirección escolar con liderazgo; entre otros aportes.

“Somos la primera generación con capacidad de destruir el mundo, y la última generación que puede salvarlo, y lo que ocurra dependerá en gran medida de cómo eduquemos a la gente y de cuán dispuestos estemos a impulsar un cambio positivo” señala el experto Gary Marx; en este contexto, el experto indica que la “virtud cívica” será un factor ético determinante en el devenir educativo de la globalización: “solicité a 55 líderes en educación, gobierno, negocios y otros campos que identificaran qué necesitan los estudiantes para estar preparados para el siglo XXI, y señalaron la importancia de las ciencias básicas. Pero lo más notable fue como todos demandaron que necesitamos estudiantes con virtud cívica, responsables de sus acciones, que acepten y respeten la diversidad y que se involucren y preparen para el gobierno”.

Pero no sólo la educación debe cambiar, no basta tener la tecnología y las características antes mencionadas, a juicio de Pedro Milos, Subdirector del Centro de Investigación y Desarrollo de la Educación (CIDE) de Chile, el entorno social, económico y político debe transformarse ya que a los jóvenes se les enseña solidaridad, trabajo en equipo, uso de tecnologías, pero al enfrentarse al mundo real se encuentran con una realidad que está en la antípoda de las escuela.

Nuestro escenario es una muestra patética de lo que se anotó anteriormente; la crisis ética de los principales actores y líderes del país y sus efectos perversos bosquejan un panorama de contrastes poco esperanzador para nuestros estudiantes; cada día nos sorprende y asalta el sarcasmo, la mentira, la impunidad, el absurdo, el cinismo, en las portadas de nuestros principales rotativos; y mientras en la escuela se pretende dar un paso, en la realidad se retroceden diez, por lo que la escuela se transforma en un espacio excesivamente “artificial”…la realidad tiene una alta cuota pedagógica…

Al parecer nuestra Reforma Educativa tiene que luchar con la anti-Reforma de las estructuras políticas, económicas, sociales y jurídicas; creemos ingenuamente que el sector educativo es un espacio inmune y mágico que nos jalona al desarrollo global, pero en realidad no es así, dado que el sistema educativo es un engranaje más de la realidad nacional; efectivamente, la cultura educativa intenta transformar la conciencia de nuestros niños bajo un paradigma ético, pero pesa más la negatividad a la que están sometidos los niños a través de los espacios familiares minusválidos, los medios de comunicación que reflejan el constante absurdo político y el desformado entretenimiento. A fin de cuentas, deducimos que no vasta una Reforma Educativa distanciada de la realidad, se necesita una urgente y análoga Reforma ética de las estructuras políticas que disminuyan la brecha entre lo que se dice y lo que se hace.


Aporte de Ramón Orlando Bolívar (Venezuela, profesor)
Título: Educación y sociedad de la información. Emprendimientos escolares

En mi país, Venezuela, se ha iniciado un proceso de manejo de información que se ha visto fortalecido, por la creación de un sin número de centros de información, y siento que poco a poco un 40% de la población tendrá posibilidades ciertas de tener acceso a internet, y de las innovaciones que sobrevienen a propósito de esta herramienta tan versátil. Sin embargo a nivel escolar los avances no son tan marcados, producto de retrasos evidentes de la administración publica. Ha quedado en manos de nosotros los Directores de las escuelas, buscar los mecanismos más expeditos para llevar a nuestros niños y jóvenes los medios para vincularlos a este sistema de información. Falta mucho por hacer pero estamos trabajando. Actualmente nos encontramos en una huelga general de docentes, muy parecido con lo que está ocurriendo en Argentina, por falta de pago. y nuestras escuelas adolecen de los elementos básicos para la misión tan alta que nos corresponde generar como es el de educar, pero al final del túnel debe existir una luz, y que nuestra sociedad salga de esta oscuridad en la que la tienen inmersa. La Sociedad de la información es una necesidad, y es un mecanismo para salir de este atolladero en donde nos encontramos los venezolanos.


El entorno de la enseñanza: TIC, maestros, alumnos y contenidos


Aportación: Oscar Picardo Joao (Uruguay)
Título: La “información” en la educación

Una de las mayores preocupaciones actuales de los sistemas educativos, en los países desarrollados, es el acceso y la producción de “información”; así lo demuestra el libro “Las fuentes de información: estudios teórico-prácticos”, publicado recientemente en España, el cuál presenta la producción colectiva de un grupo de distinguidos catedráticos, coordinados por Isabel de Torres Ramírez de la Universidad de Granada. En términos generales, la obra se divide en cuatro apartados; el primero, aborda la recuperación de la información y sus fuentes; el segundo, trata sobre la búsqueda de la información; el tercero, presenta los instrumentos para identificar, localizar y evaluar la información; y el cuarto, cierra con instrumentos específicos para la identificación de repertorios, catálogos, bases de datos y redes.

Si el conocimiento es poder, lo que alimenta el apetito epistemológico es la información; Humberto Eco en su obra “Péndulo de Foucoult” anota: “…no hay informaciones mejores que otras, el poder consiste en ficharlas todas, y después buscar conexiones”; efectivamente, en las sociedades informacionales –o más desarrolladas- la lógica política y económica se sustenta en una innovadora trilogía: el capital debe ser el humano, el sistema de producción debe estar organizado sobre un aparato de conocimiento e información, y la materia prima es consustancial y paradójicamente: conocimiento e información. En este contexto, el desarrollo científico, se desenvuelve en estas mismas coordenadas, y desde la información de los códigos genéticos hasta los microprocesadores de las nuevas tecnologías, están embriagados de información y conocimiento.

Si la información es el hecho que comunica (Recueil de documentation et information , ISO, 1998), y es a su vez proceso y resultado (el hecho de comunicar algo y el resultado de esa comunicación), y por ende, genera una modificación mental, podemos decir que tiene mucho que ver con lo educativo. Por cierto, el proceso de enseñanza aprendizaje, desde la perspectiva docente, implica facilitar el acceso a nuevos conocimientos utilizando diversas estrategias didácticas de información (libros, separatas, artículos, enciclopedias, internet, etc.); y desde el estudiante, implica construir nuevos conocimientos utilizando experiencias cotidianas y conjugándolas con la información que brinda el docente y con otros medios.

En la actualidad, a pesar de nuestras carencias, es absurdo imaginarnos una educación mediocre, ya que las fuentes de información, cada vez más nos acorralan e inundan; nuestro problema no es la falta de información, sino que la mayoría de docentes no canalizan adecuadamente el potencial latente de información que nos rodea. Hoy tenemos vertiginosos medios de comunicación, particularmente de prensa escrita que circulan hasta el último rincón del país, además contamos con Infocentros y Cybercafés en todos los departamentos, y poco a poco, los ciudadanos caen en la cuenta que es mejor invertir en una PC que en otros aparatos triviales.

En una hora de navegación –cuyo costo es igual a una cerveza, caja de cigarros u otro gasto recurrente- podemos acceder a un mundo insondable de información que enriquece nuestros conocimientos, bien sea para preparar una clase o para complementar una tarea. El problema crucial de nuestra realidad educativa puede tener dos vertientes o: por un lado, el “desconocimiento” de cómo utilizar la información en el proceso de enseñanza-aprendizaje, yendo mucho más de los tradicionales libros de texto, e incorporando otras fuentes de información más “seculares” o menos tradicionales; y por otro lado, la falta de “conocimiento” sobre el uso de nuevas tecnologías de la información y comunicaciones, concretamente uso de internet y correo electrónico. Erradicando estos nuevos analfabetismos funcionales, el espectro educativo puede transformarse, y así continuar la marcha de la reforma…


Aportación: Oscar Picardo Joao (Uruguay)
Título: Destino académico y predestinación curricular

Los sistemas educativos latinoamericanos se caracterizan por su "rigidez curricular", y este fenómeno posee dos manifestaciones negativas: en primer lugar, los programas no admiten salidas intermedias, es decir, poseen un input y un output radical, facilitando el fracaso educativo; en segundo lugar, los programas de estudio predestinan al estudiante, esto significa, que el estudiante no puede optar por asignaturas o áreas de su interés, obligándole a llevar verdaderas "cruces" académicas que están en la antípoda de sus intereses y de su perfil psicológico.

En los países desarrollados, el currículo académico de cualquier nivel educativo es flexible en doble sentido: por un lado, posibilita movilidad al estudiante, permitiendo múltiples salidas -output-; así, el estudiante al finalizar un año de estudios puede egresar al campo laboral con un certificado válido, y luego puede regresar a culminar su carrera; por otro lado, los estudiantes configuran su destino académico conforme a sus intereses; de este modo, desde los niveles iniciales hasta el nivel superior, cada quién va experimentando en, al menos, cuatro grandes áreas: artes, humanidades, ciencia y tecnología y comunicaciones, y va "optando" por aquellas asignaturas de su interés. Esto significa que el estudiante ensambla su destino académico.

En nuestro medio, todo el sistema educativo predestina al estudiante; quienes tienen interés o estudian ciencias tienen la obligación de llevar cursos o asignaturas de humanidades, y viceversa. En efecto, somos "todólogos" sabemos de todo "un poco", pero en última instancia no sabemos nada; y esto, tomando en cuenta que en todos los niveles educativos y en todas las carreras universitarias cursamos uno o dos años más que en Estados Unidos, por ejemplo.

Asimismo, si un estudiante que ha cursado 3 años de una carrera, y descubre que no era tal su vocación y decide cambiarse a otra, aunque sea de ciencias afines, ha perdido tiempo y dinero, ya que las susodichas "equivalencias" en el marco de un currículo rígido, determinista, cartesiano y aristotélico, no posibilitan mayor aprovechamiento. Desde esta perspectiva, el dogmatismo curricular es absoluto: o cumple con los años previstos del programa o no le sirve de nada. Obviamente, existe un entorno credencialista que facilita este tipo de estaticidades; sin embargo, el sistema educativo debería posibilitar espacios de flexibilidad, ya que en nuestro medio la mayoría de alumnos son "trabajadores que estudian", ni siquiera "estudiantes que trabajan". Una alternativa similar a los Comunity Colleges (colegios comunitarios) podrá ser una interesante opción, especialmente para aquellos empíricos que no han tenido oportunidades de estudio y son excluidos del mercado por no tener un título.

Pero además de la rigidez existen fracturas o desarticulaciones entre los niveles; es muy común escuchar la queja universitaria de que los bachilleres llegan mal preparados; pero los profesores de Educación Media se quejan de que los estudiantes vienen con mala formación desde Básica; y a los de Básica no les queda más remedio que echar mano de la desintegración familiar o de la Parvularia. El hecho es que, al parecer, no existe una planificación estructural del Curriculum a la luz de un proyecto de nación, y en caso de existir, casi nadie utiliza los instrumentos curriculares, bien sea por ignorancia o por libertad de cátedra; efectivamente, el Curriculum no pasa de ser un adorno educativo, más hoy ante la vertiginosidad de los cambios en el conocimiento, en la ciencia y en la información, razón por la cual debemos preguntarnos por la eficacia y eficiencia de este gran elefante blanco educativo, sin llegar, obviamente al anarquismo de Francisco Ferrer o Iván Illich.


Aportación: Oscar Picardo Joao (Uruguay)
Título: La "información" en la educación

Una de las mayores preocupaciones actuales de los sistemas educativos, en los países desarrollados, es el acceso y la producción de "información"; así lo demuestra el libro "Las fuentes de información: estudios teórico-prácticos", publicado recientemente en España, el cuál presenta la producción colectiva de un grupo de distinguidos catedráticos, coordinados por Isabel de Torres Ramírez de la Universidad de Granada. En términos generales, la obra se divide en cuatro apartados; el primero, aborda la recuperación de la información y sus fuentes; el segundo, trata sobre la búsqueda de la información; el tercero, presenta los instrumentos para identificar, localizar y evaluar la información; y el cuarto, cierra con instrumentos específicos para la identificación de repertorios, catálogos, bases de datos y redes.

Si el conocimiento es poder, lo que alimenta el apetito epistemológico es la información; Humberto Eco en su obra "Péndulo de Foucoult" anota: "…no hay informaciones mejores que otras, el poder consiste en ficharlas todas, y después buscar conexiones"; efectivamente, en las sociedades informacionales -o más desarrolladas- la lógica política y económica se sustenta en una innovadora trilogía: el capital debe ser el humano, el sistema de producción debe estar organizado sobre un aparato de conocimiento e información, y la materia prima es consustancial y paradójicamente: conocimiento e información. En este contexto, el desarrollo científico, se desenvuelve en estas mismas coordenadas, y desde la información de los códigos genéticos hasta los microprocesadores de las nuevas tecnologías, están embriagados de información y conocimiento.

Si la información es el hecho que comunica (Recueil de documentation et information , ISO, 1998), y es a su vez proceso y resultado (el hecho de comunicar algo y el resultado de esa comunicación), y por ende, genera una modificación mental, podemos decir que tiene mucho que ver con lo educativo. Por cierto, el proceso de enseñanza aprendizaje, desde la perspectiva docente, implica facilitar el acceso a nuevos conocimientos utilizando diversas estrategias didácticas de información (libros, separatas, artículos, enciclopedias, internet, etc.); y desde el estudiante, implica construir nuevos conocimientos utilizando experiencias cotidianas y conjugándolas con la información que brinda el docente y con otros medios.

En la actualidad, a pesar de nuestras carencias, es absurdo imaginarnos una educación mediocre, ya que las fuentes de información, cada vez más nos acorralan e inundan; nuestro problema no es la falta de información, sino que la mayoría de docentes no canalizan adecuadamente el potencial latente de información que nos rodea. Hoy tenemos vertiginosos medios de comunicación, particularmente de prensa escrita que circulan hasta el último rincón del país, además contamos con Infocentros y Cybercafés en todos los departamentos, y poco a poco, los ciudadanos caen en la cuenta que es mejor invertir en una PC que en otros aparatos triviales.

En una hora de navegación -cuyo costo es igual a una cerveza, caja de cigarros u otro gasto recurrente- podemos acceder a un mundo insondable de información que enriquece nuestros conocimientos, bien sea para preparar una clase o para complementar una tarea. El problema crucial de nuestra realidad educativa puede tener dos vertientes o: por un lado, el "desconocimiento" de cómo utilizar la información en el proceso de enseñanza-aprendizaje, yendo mucho más de los tradicionales libros de texto, e incorporando otras fuentes de información más "seculares" o menos tradicionales; y por otro lado, la falta de "conocimiento" sobre el uso de nuevas tecnologías de la información y comunicaciones, concretamente uso de internet y correo electrónico. Erradicando estos nuevos analfabetismos funcionales, el espectro educativo puede transformarse, y así continuar la marcha de la reforma…


Aportación: Oscar Picardo Joao (Uruguay)
Título: La Escuela y el Maestro frente a la “Sociedad Informacional”

“Las reformas educativas llegan a ser lo que los docentes son capaces de hacer” (M. Fullan)

“La sociedad en que vivimos, especialmente sus centros de enseñanza y en general los centros de difusión cultural, se encuentran anclados en una vieja racionalidad: la que dimana de la lógica aristotélica, de las divisiones metodológicas cartesianas y del determinismo newtoniano...estos planteamientos, típicos del industrialismo, hoy resultan simplistas y rígidos, cuando hemos comenzado a construir la sociedad postindustrial: La Sociedad de la Información y del Conocimiento ... más que una reforma educativa, es necesaria una revolución en el pensamiento, en la elaboración de nuestras construcciones mentales y en su representación...es menester propiciar inteligencias estratégicas y estrategias inteligentes ...transformando nuestras escuelas en “organizaciones que aprenden” en comunidades de innovación y aprendizaje” (Vilar, Coll, Senege, Castells).

Este es el escenario global pautado por la incertidumbre, la complejidad y las nuevas tecnologías; la sociedad salvadoreña, tarde o temprano, tendrá la insoslayable necesidad de navegar en estas encrespadas aguas, ¿llegar a puerto o naufragar? es una decisión que dependerá de las “aulas” y, obviamente, de las decisiones políticas que se tomen para afrontar este reto: mejorar la calidad educativa, invertir más en educación y nuevas tecnologías, desarrollo científico, entre otros tópicos.

Pero, por ahora, mientras el olimpo político piensa, analiza y decide, los centros educativos –de todos los niveles- deberán preguntarse por el “equipaje” para esta aventura que se avecina, ya que tarde o temprano las repercusiones de la sociedad informacional amadrinará a El Salvador, y la intensidad de este acercamiento –tenue o violento- dependerá de la capacidad del recurso humano. A juicio del prestigioso académico Manuel Castells “la revolución tecnológica está transformando las dimensiones fundamentales de la vida humana: el tiempo y el espacio”, efectivamente, del otro lado de la barda, en el mundo desarrollado los descubrimientos científicos y las innovaciones están ampliando la capacidad productiva y suplantando las barreras espaciales y temporales en muchos ámbitos.

Al parecer, la vorágine científica y tecnológica emerge en los espacios académicos, desde la escuela hasta la universidad; desde esta perspectiva, un factor importante es la capacidad docente de generar dos importantes movimientos en su geometría profesional: a) de cara a la institución –escuela o universidad- crear equipos de docentes sinérgicos e interdisciplinarios, con la finalidad de constituir verdaderas comunidades académicas de aprendizaje y producción de ideas; y b) de cara a los alumnos, mediar, facilitar e inducir, para posibilitar aprendizajes significativos, flexibles e innovadores, más allá de los objetivos curriculares, buscando el desarrollo de la imaginación, la producción intelectual y el uso de nuevas tecnologías.

Una clave inicial para los docentes e instituciones decididos a navegar sin naufragar en las orillas de la globalidad es “información”; en efecto, en el actual proceso de cambio científico y tecnológico la información es materia prima y producto, es hipótesis y tesis, es fuente y proceso; acceder a la información pertinente, conocer sus cauces, formas de obtenerla y utlizarla, es un primer paso posible y necesario en los países en vías de desarrollo; lo que se necesita es poseer conciencia y voluntad de que la información es vital para el desarrollo, y luego hacer docencia y escuela con esta arquitectura informacional; parafraseando a un buen amigo ecólogo: es necesario contar con docentes que tengan “cabeza global y pies locales”.


Aportación: Guillermo Tinoco M. PhD. (Venezuela)
Título: Transdisciplinariedad en la enseñanza

La transdisciplinariedad para el adecuado manejo de los transversos en las ciencias, hace necesario e indispensable que la formación de los educandos, no importa el nivel, incorpore los enfoques humanísticos-tecnológicos-académicos puros, en lo curricular, para "hacer" el camino hacia la sociedad del conocimiento, esto es, de información traducción de esta, conocimientos y posteriormente "saber". Cuando hacemos un análisis retrospectivo desde el Trivium y Quadrivium escolástico, sorprendentemente encontramos que el ascenso del hombre, con todas sus peripecias y dificultades, ha sido posible, desde la caverna hasta lo tecnotrónico y del conocimiento de hoy, por la multidisciplinariedad, inter e intra disciplinariedad, para un producto transdisciplinario y por tanto, los transversos científicos adecuadamente aplicados.

Esto, más que una fraseología aparentemente complicada, utilización de sintagmas polisémicos, es la realidad , tanto en los niveles avanzados como preliminares de las ciencias.

Por ello, la importancia, "estratégica", de este Debate, que nos permitiré enriquecernos con ese "conocimiento" que tanto buscamos. Desde el eidos, la doxa para expresar con el logos la epistéme, hasta la aplicabilidad de los areté es el camin: la transdisciplinariedad, no tan moderna pero vital, como lo demuestra irrefutable e irrebatiblemente la historia.

Docente Postgrado en Planificación Estratégica Universidad de los Andes (FACES) Mérida. Venezuela Universidad de Oriente. Ciudad Bolívar. Venezuela Investigador Científico FUNDAGEOMINAS Geo Centro de la Universidad de Oriente. Escuela de Ciencias de la Tierra Dirigente Gremial


Las necesidades del trabajador de hoy


Aportación: Revista CTS+I
Título: e-Learning: de la formación de los empleados al conocimiento en toda la cadena de valor

Tomado de: Número 608 Ke!, revista de Infonomía
Por Alfons Cornella
Fecha de edición: 20/11/2001

e-Learning: de la formación de los empleados al conocimiento en toda la cadena de valor

Del e-learning todo el mundo habla. Parece que es "lo que viene" con fuerza. Se trata de un conjunto de métodos, tecnologías, aplicaciones y servicios, orientados a facilitar el aprendizaje a distancia a través de Internet. Tiene muchas posibilidades en las organizaciones, en especial para aquellas que experimentan (o padecen) ciclos de vida muy cortos para sus productos. Para este tipo de empresas, aprender es consustancial a seguir existiendo. La industria del e-learning está formada por cuatro tipos de agentes: los desarrolladores de software para la creación y gestión de contenidos educativos, los desarrolladores de plataformas de distribución, los generadores de contenidos y los portales generalistas de formación.

Entre las tendencias que se observan en el sector, se pueden citar la necesidad de pasar de la formación Just-in-case (donde el estudiante tiene que adivinar cómo podrá aplicar lo que le enseñan) a la Just-in-time (respuestas estructuradas a su necesidad concreta de conocimiento, en el momento adecuado); la reformulación de la manera en que se generan contenidos (de cursos largos a pastillas de conocimiento, o Reusable Learning Objects); la generalización de la idea de que todo empleado debe enseñar a los demás lo que sabe (lo que implica herramientas de generación de contenidos educativos que todos sepan utilizar), y la extensión de la formación a toda la cadena de valor de la empresa (desde los proveedores a los clientes, pasando por los empleados).

PARA PENSAR:

Dicen algunos que el e-learning está llamado a ser la nueva “killer application” en Internet (o sea, aquello que “todo el mundo” hace), tras el uso del correo electrónico y las búsquedas en los motores.

El e-learning tiene muchas definiciones, posiblemente porque no hay un solo tipo de e-learning. Pero una definición general, común a muchas de sus variantes, diría que se trata de “aprendizaje” realizado mediante tecnologías web. Ya sea de manera asíncrona (o sea, estando el estudiante y la fuente separados en el tiempo; en la auto-formación), o de manera síncrona (estudiante y fuente conectados en tiempo real, en una “clase virtual”).

Las ventajas del e-learning son bien aparentes, puesto que permite:

1) la personalización (cada estudiante puede definir su “trayectoria de aprendizaje”, y puede ser monitorizado en su desarrollo personal), 2) la interactividad (una relación directa con profesores y compañeros de aprendizaje), 3) la actualización de contenidos (especialmente importante cuando estos se hacen rápidamente obsoletos), 4) así como un amplio abanico de actividades de apoyo (material didáctico complementario, acontecimientos virtuales, etc).

En el momento actual, una mayoría de voces sugieren que la frontera entre el e-learning y la gestión del conocimiento se está evaporando. En ambos casos existe un conjunto de conocimientos estructurados a los que accede alguien que quiere utilizarlos para aprender. En el caso de la gestión del conocimiento, se da una creciente importancia al acceso a un “experto” que responde a medida, ya sea en tiempo real (just-in-time) o en modo asíncrono (cuando tiene tiempo) a la pregunta de un usuario (que explicita una necesidad de éste), mientras que en e-learning el contenido ha sido estructurado previamente (just-in-case) y, además, con una cierta intención pedagógica.

Además, las tecnologías que se usan en ambos casos son cada vez más similares. Las diferencias entre e-learning y gestión del conocimiento se centran en estos momentos en los siguientes puntos:

1) La evaluación de los conocimientos, característica esencial del e-learning, no aparece normalmente en la gestión del conocimiento. Tradicionalmente se entiende que un proceso de aprendizaje está ligado a un proceso final de evaluación (“demuéstreme qué ha aprendido").

2) Un esfuerzo pedagógico superior en el e-learning (interés por ayudar a que el material sea comprensible) frente a una simple explicitación de contenidos típica de la gestión del conocimiento.

3) La diferencia entre los departamentos que, por lo general, tratan de uno u otro tema. El e-learning está hoy en manos de recursos humanos, mientras que la gestión del conocimiento lo está, frecuentemente, en las de organización y sistemas.

La industria del e-learning consta de una amplia gama de tecnologías y servicios (http://www.garywjames.com/beginnersguide/beginnersguide_whatiselearning.html).

Para algunos, los distintos agentes de esta industria se pueden clasificar en tres grandes grupos: vendedores de contenidos (personas y organizaciones que generan contenidos estructurados, desde profesores a editoriales, etc), vendedores de herramientas y tecnologías (software para crear, editar y distribuir contenidos), y vendedores de servicios (centros virtuales de distribución de la formación, sistemas de evaluación, etc).

En mi opinión, una forma práctica de entender todos los agentes consiste en organizarlos en cuatro grandes grupos:

1) Desarrolladores de software. Se trata de las empresas que “fabrican” el software que permite realizar las distintas partes del proceso de la formación on-line:

a. Herramientas para crear contenidos multimedia –authoring o CMS, content management systems- como el Quest de AllenCommunication (http://www.allencomm.com), el Authorware de Macromedia (http://www.authorware.com), o el ToolBook de Click2learn (http://www.click2learn.com/).

b. Plataformas para la gestión y distribución de los contenidos, así como para la gestión de los alumnos –LMS, learning management systems-, como las de Saba (http://www.saba.com), Docent (http://www.docent.com/), o Pathlore (http://www.pathlore.com).

c. Herramientas para la realización de clases virtuales (o sea, una interacción en tiempo real entre profesor y alumno, aunque a distancia), como Placeware (http://www.placeware.com/), Interwise (http://www.interwise.com/), Centra (http://www.centra.com/), o LearnLinc (http://www.learnlinc.com).

2) Generadores de contenidos. Se trata de aquellas organizaciones que estructuran contenidos con una base pedagógica, con el fin de que sirvan a un objetivo de aprendizaje:

a. Generadores de cursos a medida, realizados para una organización concreta para responder a unas necesidades específicas.

b. Desarrolladores de cursos estándar, como las universidades con una “fábrica” de cursos on-line, o como las empresas que también los elaboran, como SmartForce (http://www.smartforce.com), NetG (http://www.netg.com), o Skillsoft (http://www.skillsoft.com/).

3) Centros virtuales de formación. Espacios en Internet donde uno puede hacer un curso on-line, personalizando, por ejemplo, su “trayectoria de aprendizaje”:

a. Organizaciones con su propio catálogo de cursos, como DigitalThink (http://www.digitalthink.com), o Cardean University (http://www.cardean.edu).

b. Integradores o distribuidores de contenidos de otros, como HungryMinds (http://www.hungryminds.com/), Fathom (http://www.fathom.com/), NinthHouse (http://www.ninthhouse.com), o en España, entre otros, el ICTNet (http://www.ictnet.es/cursosonline/).

4) Portales generalistas de formación, donde se organiza la oferta existente en cursos, como en eMagister (http://www.emagister.com/) o Aprentia (http://www.aprentia.com/), y se dan recursos generales para el aprendizaje (acceso a diccionarios, métodos de estudio, etc), normalmente con un modelo de negocio basado en la publicidad y el patrocinio.

Por tanto, el panorama es más bien complejo. Las empresas piden con frecuencia una solución integral, aunque quizás “la” solución no existe todavía. Es por ello que resultan de especial interés las guías que ayudan a identificar cuál es la mejor solución para las necesidades concretas de una organización. Un documento de este tipo es, por ejemplo, el que lleva por título “Guideline for buying e-learning services”, disponible completo en http://www.learningcircuits.com/2001/nov2001/guest.html. Una guía aún más detallada se puede encontrar, gratuitamente, aunque uno debe dar sus datos previamente, en http://www.lguide.com/reports/lmsbuying.cfm.

En una sociedad del conocimiento, es obvio que todo lo que tenga que ver con el aprendizaje despierte interés. Del e-learning se va a hablar de manera creciente. Y entre las tendencias que cabe señalar en este campo para los próximos meses destacan las siguientes:

1) Los cursos “monolíticos”, de larga duración, sobre un determinado tema, serán sustituidos por “pastillas de conocimiento” que vengan a responder inmediatamente a las necesidades de los usuarios. Así, iremos de los sistemas de formación Just-in-Case (se procede a construir una base de cursos “por si acaso” alguien los necesita) hacia los sistemas de aprendizaje Just-in-time. En este sentido, habrá que construir los contenidos en términos de RLO (reusable learning objects), “pequeñas experiencias independientes de aprendizaje, que contienen un objetivo, una actividad de aprendizaje y una forma de evaluación”. Sobre este tema, véase la página de Reusability, en http://www.reusability.org.

2) Los “momentos de aprendizaje” podrán realizarse mediante contenidos en una amplia gama de formatos (texto, audio, video, o una combinación de ellos en forma de simulaciones realistas), para tener en cuenta tanto el momento (la situación) en la que se encuentre el usuario (en el coche, en su casa, etc), como sus estilos personales de aprendizaje (“aprendo viendo”, “aprendo escuchando”, aprendo haciendo”, etc). La clave de esta nueva visión sobre la formación residirá en facilitar a los usuarios la identificación de sus objetivos de aprendizaje, así como la navegación por los materiales disponibles.

3) La elaboración de los contenidos no se realizará de manera centralizada, sino que cualquier persona podrá estructurar sus conocimientos en un curso, mediante herramientas simples, en forma de plantilla. Toda persona tendrá entre sus funciones principales “aprender” (para hacer mejor su trabajo, pero también para contribuir con ideas a generar productos que respondan a los ciclos de vida más cortos de los mercados), y también “enseñar” (transmitir lo que sabe a los demás, y no sólo “almacenando” lo que lleva en su cabeza, sino haciendo un esfuerzo por hacerlo comprensible; o sea, con una orientación pedagógica).

4) El e-learning no se limitará a la formación de los empleados, sino que se extenderá a toda la cadena de valor. Así, con frecuencia se deberá proveer de contenidos organizados tanto a los proveedores como a los clientes.

De esta forma, el “sistema de aprendizaje” de una organización tendrá, más o menos, el aspecto que muestra la siguiente figura.

Todo ello, claro está, si las empresas entienden que “esto de la formación” va más allá de la “instrucción” de sus empleados, y que, en realidad, consiste en una de las piezas fundamentales de la estrategia de “conversión en una organización que aprende”. Aunque, claro está, las empresas puede que tengan dificultades en entender la relevancia de todo ello (http://www.fastcompany.com/online/39/rosenblum.html).

Para trabajar:

1) ¿Hasta qué punto tiene sentido en vuestra empresa “conectar” las estrategias de gestión del conocimiento con las de e-learning? ¿Dependen del mismo departamento?

2) ¿Tenéis elaborado un argumentario convincente sobre por qué hay que invertir en e-learning? ¿Qué criterios de retorno de la inversión podríais utilizar?

3) La idea de extender la formación a toda la cadena de valor de la empresa (desde los proveedores a los clientes, pasando por los empleados), ¿tiene algún sentido en vuestra empresa?

4) ¿Tiene sentido decir en vuestra empresa que “todo empleado debe enseñar lo que sabe”? ¿Se está haciendo ya? ¿De qué manera?

© Alfons Cornella, 2001.
Todos los derechos reservados. Puedes redistribuir, reenviar, copiar o citar este documento siempre que no lo modifiques y no lo uses con fines comerciales.
Debes incluir esta nota de copyright, así como el nombre Alfons Cornella, el correo si@infonomia.com y la dirección www.infonomia.com


La universidad ante las TIC


Aportación: Eduardo Roig Gallo (España)
Título: Cómo gestionar el cambio tecnológico. Estrategias para los responsables de centros universitarios

Uno de los lugares de Internet donde mejores materiales he visto sobre Nuevas Tecnologías y sus implicaciones sociales es la UOC. Para poder compartir con los lectores de esta excelenete revista creo conveniente remitirles el enlace de un artículo publicado hace pocos días: "Cómo gestionar el cambio tecnológico. Estrategias para los responsables de centros universitarios" de Tony Bates, Director de Distance Education and Technology (Universidad de la Columbia Británica), el resumen del mismo es el siguiente:
Para aplicar las nuevas tecnologías en un centro universitario se necesita algo más que comprar ordenadores nuevos y crear un sitio web. El éxito del uso de la tecnología en la enseñanza y el aprendizaje depende también de la capacidad de introducir cambios importantes en la cultura docente y organizativa. Basándose en una experiencia de treinta años e investigaciones recientes y estudios de casos sobre las mejores aplicaciones prácticas, Bates ofrece una gran variedad de estrategias para gestionar el cambio, garantizar el éxito en el uso de la tecnología y motivar al profesorado para su aplicación. El tema de los costes de la enseñanza con nuevas tecnologías y su rentabilización queda muy bien ilustrado desde su doble beneficio de la posibilidad de acceso de un número mucho mayor de estudiantes a la enseñanza y la oferta, por ejemplo, de programas exigentes, incluyendo asignaturas minoritarias y altamente especializadas por medio del concepto de la "enseñanza distribuida". La gran amplitud de puntos de vista será de indudable utilidad tanto para enseñantes como para responsables de la gestión escolar y universitaria. A lo largo de la obra, Bates sigue atento a los factores humanos que hay que abordar, señala los riesgos y las consecuencias de la enseñanza basada en las nuevas tecnologías y muestra cómo afrontar estos peligros.

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Aporte de José Cabezas (Argentina)
Titulo: La Universidad a distancia ¿estudios con poca utilidad real?

Hace poco leí un artículo con este título, me parece oportuno que sea un elemento más para el Debate. En se dice: "Desde que en 1999 la Jones International University de Denver, en Colorado, se convirtiera en la primera universidad totalmente virtual acreditada en Estados Unidos, han surgido más de 350 universidades que ofrecen estudios on-line de licenciatura, postgrado e incluso de doctorado. En un principio, los centros más prestigiosos del país se mantuvieron al margen del fenómeno, estimando que nada podía reemplazar el intercambio cara a cara entre alumnos y profesores. Pero ante el riesgo de quedarse anticuadas, y al comprobar lo lucrativo que resulta matricular a estudiantes a los que apenas hay que proporcionar servicios de apoyo, la mayoría de universidades se están apresurando a ofrecer todo tipo de cursos on-line".

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