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50 Aniversario

Documento Base:
Factores organizativos que influyen en el desarrollo profesional: nuevo perfil ocupacional y nuevas necesidades formativas*

Prof. Dr. Guillermo Domínguez Fernández.

Director del Departamento de Didáctica y Organización de la Universidad Complutense de Madrid

Ideas Principales
La reforma de la Enseñanza Secundaria. Las nuevas necesidades que plantea.
Necesidades que plantea la organización y reestructuración interna y externa de los centros
Necesidades de formación de los profesionales de la Enseñanza Secundaria de la especialización a la polivalencia

Introducción

El presente trabajo plantea algunas reflexiones sobre las coordenadas organizativas que enmarcarán, en los próximos años, la tendencias del desarrollo profesional y las nuevas necesidades de formación del profesorado de Enseñanza Secundaria, provocadas por los factores organizativos externos del sector educativo e internos de reestructuración de los centros, ante los cambios que está demandando la Sociedad de la Información.

Estos factores organizativos se van a producir como consecuencia de la reorganización (reestructuración y reconversión) del sector educativo ante la decreciente demanda (demográfica) de puestos escolares y las nuevas demandas formativas de la sociedad respecto a la ESO, que va a traer como consecuencia la necesidad de reestructurar internamente los centros y replantearse los perfiles ocupacionales tradicionales del profesorado de Enseñanza Secundaria.

Entre estos factores habría que destacar tres niveles: a) la reorganización del sector educativo ante la nueva situación demográfica y las demandas de los nuevos grupos destinatarios y de la sociedad con la configuración de los nuevos campos de competitividad y círculos de calidad; b) la reestructuración interna y de funcionamiento (gestión) de los centros que está provocando esta reorganización del sector; y, c) la reconversión del perfil ocupacional como marco y tendencias del desarrollo profesional y de las necesidades de formación del profesorado de Enseñanza Secundaria.

En los dos primeros apartados, analizaremos estos factores organizativos y sus consecuencias en el desarrollo del nuevo perfil profesional y ocupacional (la reorganización del sector educativo en el primero y la reestructuración interna de los centros en el segundo).

Una de las principales reformas, de tipo organizativo, que vamos analizar y sus consecuencias en la actividad diaria y en el perfil de este profesorado va a ser el desarrollo y potenciación de la Tutoría, los equipos de coordinación (interdisciplinar, multidisciplinar e interniveles) y las estructuras de apoyo y asesoramiento psicopedagógico y socio-laboral frente a los Departamentos de diferentes disciplinas. Todo ello va a generar zonas de polivalencia grupal frente a la especialización individualizada actual del profesorado de Enseñanza Secundaria, la aparición de estructuras de asesoramiento o staff y la profesionalización como especialización y formación de los equipos directivos para poder coordinar y gestionar esta estructuración más compleja de los centros.

En el tercer, y último apartado, a modo de conclusión, en relación a estos factores y sus consecuencias definiremos las líneas de desarrollo profesional y la reconversión del perfil ocupacional del profesorado de Enseñanza Secundaria y sus consecuencias con la aparición de nuevas necesidades de formación y de estructuración y organización de la oferta formativa y de las instituciones responsables de llevarla a cabo.

Ante todo me gustaría plantear que, como profesor de Enseñanza Secundaria, que he sido durante trece años he percibido y puedo constatar que el profesorado de Enseñanza Secundaria es uno de los sectores ocupacionales y profesionales con mayor nivel de angustia y stress ante la crisis de identidad que ha provocado la Reforma de la ESO, concretamente la LOGSE. La LOGSE y el desarrollo de la LOPEGCE, aunque no se ha hecho claramente explícita, es una auténtica reconversión del perfil ocupacional y profesional del profesorado de este nivel, enmarcada dentro de una reorganización y reestructuración del sector educativo y de los centros.

Por esa razón el otro objetivo fundamental de esta ponencia sería ayudar a analizar y concienciar a estos profesores, a los CEPS y a los formadores de los mismos, de su percepción de la realidad como un elemento clave para poder plantear alternativas de formación para su desarrollo profesional.

Por otra parte, creo que es fundamental, que el profesorado participe en este análisis y, sobre todo, en las soluciones y en la planificación y desarrollo de su formación y, para ello, hay que facilitar el contexto para cambiar actitudes negativas, de pasividad y de defensa ante esta situación. La mayoría de este tipo de profesionales son plenamente conscientes de que algo pasa, de que están en una crisis de valores, que influye en la falta de rentabilidad de su esfuerzo y en su propia satisfacción profesional y personal. Todo ello les lleva a no sentirse seguros de lo que están haciendo, ni que tenga sentido lo que están haciendo, ni cual va a ser su futuro profesional. La clave de la mesa redonda en la que se presenta esta ponencia debería ser discutir y dialogar desde diferentes perspectivas con el fin de ofrecer alternativas y soluciones a esta situación para el desarrollo profesional, a través de uno de los factores básicos como es la formación.

Por eso, nos parecía importante tener en cuenta el triángulo de factores del nuevo perfil ocupacional del profesor de Enseñanza Secundaria (-causas-consecuencias-) que desarrollamos a continuación y que ayudaría a comprender el hilo conductor y la estructura de este trabajo.

En el vértice superior del triángulo hemos ubicado la reorganización (reestructuración y reconversión) del sector educativo, como causa previa y clave de todo el proceso que vamos a desarrollar. Esta reestructuración y reconversión del sector educativo como sector productivo de servicios plantea una reestructuración interna de los centros y de su funcionamiento que situamos en uno de los vértices inferiores. En el otro vértice pondríamos las nuevas demandas de desarrollo de la actividad profesional y del nuevo perfil ocupacional (nuevas necesidades de formación, motivaciones y promoción profesional).

Cada uno de estos vértices corresponde a cada uno de los apartados, que configuran la estructura y el contenido de este trabajo, que a continuación vamos a desarrollar.

Partimos de una premisa en este análisis de la realidad, que ha sido corroborada a través de los diferentes trabajos (Domínguez, 1992; 1993; Escudero y González, 1994, entre otros). En estos años se está produciendo, a través de las Reformas Legislativas y la evolución del contexto sociocultural y las nuevas demandas que requiere la sociedad de la información del sistema educativo, una auténtica reorganización y reestructuración del sector educativo como un sector de servicios, que está acarreando repercusiones en la reorganización externa y reestructuración interna de los centros y que va a traer como consecuencia directa una auténtica reconversión de los nuevos perfiles ocupacionales y el desarrollo profesional de los profesores de Enseñanza Secundaria.

Desde hace más de diez años ( LODE, 1985; LOGSE, 1990; hasta la LOPEGCE, 1995 y el ROC/ROF, 1994;1996) la legislación ha creado el marco necesario para desarrollar una de las transformaciones de la educación (reestructuración del sector y de los centros y reconversión profesional) más importantes de toda la historia de España, sobre todo, en la Enseñanza Secundaria.

La LOGSE (1990) consolida, con el desarrollo de la ESO y la conquista social del derecho a la educación hasta los 16 años, la mayor reconversión profesional del perfil ocupacional del profesorado de Enseñanza Secundaria en toda su historia (de la especialización temática a la polivalencia Psicopedagógica y Sociológica, así como la ampliación de los campos de conocimiento y su relación interdisciplinar). Ahora se demanda que el profesorado de Enseñanza Secundaria sea más un orientador personal, familiar y profesional del alumnado y de los padres - madres, además de un especialista en un campo del conocimiento, en una de las etapas más cruciales de la vida de una persona como es la edad desde los 14 hasta los 18 años, que tiene el alumnado.

Por otra parte, la LOPEGCE (1995), y sus diferentes desarrollos normativos en cada una de las Comunidades Autónomas, en su aplicación plantea, entre otros aspectos, nuevas estructuras de asesoramiento y coordinación entre niveles y entre departamentos, la profesionalización de la dirección y la evaluación externa de los centros, que pretende responder a una nueva situación estructural externa del sector educativo: la necesidad de reestructurar y reconvertir los centros y los profesores de Enseñanza Secundaria en centros y profesionales más polivalentes para responder a grupos destinatarios más diversos (adultos de más de 16 años, que tienen que sacar las titulaciones de ESO, talleres de formación ocupacional y reciclaje, programas del Fondo Europeo para grupos marginados, etc.), puesto que el descenso de la demografía va a dejar sin el alumnado tradicional (de 14 a 18 años), lo que llamaríamos la diversidad socio-psicológica de los grupos de alumnos, que se convertirán, en muchos casos, en participantes en su propia formación.

Empecemos por los factores externos, al ser factores más estructurales con mayor repercusión a medio y largo plazo y el marco para poder explicarnos y comprender los factores internos y sus repercusiones en el desarrollo profesional del profesorado de Enseñanza Secundaria y en las nuevas demandas de formación.

El cambio entre la Ley General de Educación de 1970 y la LOPEGCE con los ROF (1995; 1997) viene bastante bien reflejada en el cuadro que se desarrolla a continuación desarrollado por Bartoli, 1992, siguiendo a Carlzon, 1986, que describe las nuevas necesidades de reestructuración de las empresas ante el desarrollo de la sociedad de la información y las nuevas demandas de atención al cliente y la calidad total. La adaptación de esta reestructuración empresarial y sus parecidos con la nuevas necesidades de reorganización y reestructuración de los centros, que va a traer como consecuencia el desarrollo de la LOGSE y la LOPEGCE, la hemos realizado recientemente en una publicación (Domínguez, 1997) y ha sido el punto de partida de este trabajo.

1.- Factores externos que repercuten en el desarrollo profesional del profesorado de enseñanza secundaria: La reconversión y la competividad del sector educativo como sector económico de servicios.

Los factores externos que están empezando a influir en el desarrollo profesional del profesorado de Enseñanza Secundaria, en el marco del desarrollo de la LOGSE y la LOPEGCE y sus consecuencias, serían tres: a) la reorganización y reconversión del sector educativo como sector de servicios, debido a los cambios que va a provocar el descenso de natalidad y el incremento del nivel de competitividad dentro del sector (entre los centros de enseñanza privada y pública y entre los mismos centros de enseñanza pública); b) la reestructuración interna de los centros que conllevará esta reorganización y reconversión del sector para poder subsistir a la competititvidad; c) la reconversión del perfil ocupacional y profesional del profesorado de Enseñanza Secundaria como consecuencia de los factores descritos anteriormente (reconversión del sector y reestructuración interna de los centros de Enseñanza Secundaria). El replanteamiento de la actividad profesional diaria de estos docentes llevará a la adaptación del especialista en un campo del conocimiento a tener que completar su perfil ocupacional con el de orientador psicopedagógico polivalente.

1.1.- La reorganización y reconversión del sector educativo como sector de servicios.

Este es el principal factor externo que va a provocar el cambio del perfil ocupacional del profesorado de Enseñanza Secundaria, puesto que va a desencadenar otros factores externos e internos y va a afectar a la actividad diaria de estos profesionales (desarrollo de su actividad en el aula, trabajo con otros compañeros, organización, etc.), por esa razón hemos comenzado el desarrollo de este trabajo por este aspecto. La principal causa que han dado lugar a la aparición de esta reconversión y reestructuración, ha sido el cambio de la tendencia demográfica en España, en la década de los ochenta, con el descenso de la natalidad al nivel mínimo, que hace prever, no sólo ahora, sino en los próximos 15 años, un descenso del número de personas a escolarizar, lo cual conlleva, fundamentalmente, dos consecuencias:

La demanda de puestos escolares va a ser menor que la oferta y esto conlleva la selección de los centros privados y públicos que van a poder continuar, puesto que tienen demanda suficiente de alumnado, aumentando el nivel de competitividad entre los centros de enseñanza.

Este aumento de competitividad plantea a los centros la necesidad de reestructurarse para adaptarse a las nuevas demandas con mayor garantía de éxito. Esta reestructuración va a consisitir fundamentalmente en la diversificación de las estructuras de los centros, convirtiéndolas en estructuras más polivalentes y versátiles para ampliar su oferta formativa a nuevos grupos destinatarios y adaptarse a los cambios de las nuevas demandas.

Este descenso demográfico, al disminuir el tipo de alumnos tradicionales, va a obligar a los centros de Enseñanza Secundaria a tener que ampliar su oferta y a responder a las demandas educativas de grupos destinatarios más diversos (adultos de más de 16 años que tienen que sacar las titulaciones de ESO, talleres de formación ocupacional y reciclaje, programas del Fondo Europeo para grupos marginados y formación ocupacional y continua, etc.), lo que llamaríamos la polivalencia socio-psicológica de los grupos de alumnos destinatarios, salvando de esta forma la reconversión profesional y reestructuración del sector educativo a través de la diversificación de los centros y de las estructuras de los mismos y su especialización.

La nueva dimensión de desarrollo de la Enseñanza Secundaria será las demandas de Formación Permanente y Continua, puesto que ante el descenso demográfico, definirán los nuevos grupos destinatarios: jóvenes que fracasaban en los niveles previos del sistema escolar (desde los 14 a los 18 años); y las personas que no obtuvieron una titulación mínima respecto a la que ahora se necesita y tienen más de 20 años (sobre todo, entre los treinta y cinco y los cincuenta y cinco).

Todos estos grupos (muchos de ellos marginados) deberán ser atendidos por la Enseñanza Secundaria, a través de la ESO, la nueva Formación Profesional, desarrollada a partir del Acuerdo de Bases tripartito (1996), el desarrollo y potenciación de la Formación Continua del II Acuerdo Tripartito (1996), coordinado por FORCEM, o los nuevos programas especiales del Fondo Social Europeo, como son los Programa de Garantía Social, el NOW, ADAPT, entre otros.

En este contexto de reconversión del sector educativo, debido a las nuevas demandas educativas provocadas por factores externos, que hemos descrito anteriormente, se está desarrollando en el modelo escolar de la enseñanza reglada todo un nuevo marco legislativo con la LOGSE y la LOPEGCE, la delimitación y redefinición de los campos de competitividad entre diferentes tipos de centros de enseñanza: privada y pública y, sobre todo, entre la misma pública.

La LOPEGCE (1995), entre otros aspectos que desarrolla, va a plantear:

La necesidad de que aparezcan en los centros gabinetes de asesores psicopedagógicos y sociolaborales y estructuras de apoyo a los profesores.
La demanda de una mayor profesionalización de los equipos directivos como gestores de instituciones de servicios.
La evaluación externa de los centros, que en el actual desarrollo de la ley camina hacia derroteros del modelo de calidad total y lo que se conoce como "la atención y satisfacción del cliente".

Toda esta corriente de la "Calidad Total" y de " satisfacción del cliente" puede plantear dos efectos claros:

La reducción de los procesos educativos al criterio de satisfacer las necesidades del cliente (padres y madres o un determinado modelo social) en términos de productos finales y no a crear nuevas necesidades como indicador de calidad de la enseñanza.
La obsesión por conseguir alumnos en los centros, aunque sea a través de efectos externos (tipo márketing de empresa privada), no teniendo, a veces, relación la calidad aparente de la enseñanza con la auténtica formación de calidad basada en la formación integral básica, abierta, crítica, creativa, flexible y polivalente.

Todas estas circunstancias (la reducción del crecimiento demográfico, las nuevas demandas de formación no escolar y el desarrollo del marco legislativo de la LOGSE y la LOPEGCE, entre otros factores) están dando lugar a una situación "explosiva" en algunos centros de Enseñanza Secundaria pública con la implantación de la ESO. Esta situación se ha agravado debido a que estos centros se hayan cerrado endogámicamente en los últimos años ante lo que ellos han percibido como el ataque de la Administración a sus derechos laborales como funcionarios, por encima del deber de ofrecer un buen servicio público al usuario, sin plantearse procesos de reflexión autocrítica sobre el desarrollo de su actividad docente y sus consecuencias y su relación con las demandas reales del entorno.

Esta Reforma, que ha puesto en marcha la LOGSE y ha consolidado la LOPEGCE, como se describirá, de forma detallada posteriormente, supone una Reforma estructural del sistema educativo y de los centros y una reconversión del perfil ocupacional del profesorado de Enseñanza Secundaria requerida por la evolución socio-cultural y económica de la sociedad española, su integración en Europa y el desfase de las respuestas del curriculum desarrollado, en muchas escuelas por el profesorado, ante las demandas del contexto y de la Comunidad en concreto (grupos destinatarios de padres con una realidad social y con un nivel de formación concreto).

Estas nuevas necesidades requieren más, una formación básica y orientadora de cara a su desarrollo posterior en la vida, que una formación especializada en contenidos para entrar en la Universidad o el BUP, lo que llamaríamos la "guarderización de la Enseñanza Secundaria", que Lerena (1979) y Moncada (1985), entre otros, denominan el aparcamiento de determinados grupos de alumnos hasta que tengan una edad que les posibilite la entrada en el mercado de trabajo.

Un ejemplo de este desfase va a ser la evaluación externa, no sólo la que se desarrolla en la LOPEGCE, que posiblemente sólo certificará y homologará como rito lo que se está dando en la realidad y sus consecuencias, sino también la que se está produciendo implícitamente y que está seleccionando los centros (los que tiene demanda y los que tienen que cerrar) o lo que denominamos la reconversión y reestructuración del sector educativo, potenciada por las últimas orientaciones de libertad de elección de centro. Padres y madres serán los que decidan a que centro van a llevar a sus hijos y esta elección ya está generando la selección de los centros de una zona al generar dos círculos estancos de calidad de la enseñanza.

Estos dos círculos de calidad son los siguientes:

El primer círculo de calidad, el positivo, sería el de aquellos centros (ya sean privados o estatales) que puedan seleccionar al alumnado, y, por lo tanto, consoliden este círculo a veces con correctores y factores extraescolares como son: el nivel sociocultural y formativo de las familias y su actitud ante la educación, etc.

El segundo círculo de calidad, el negativo, sería el de aquellos centros (ya sean privados o estatales) que tienen que aceptar el alumnado "de aluvión" (muy diverso) de otras zonas, al no haber encontrado un puesto escolar en su zona y que son con los que pueden completar la demanda escolar, lo cual les lleva a sobrellevar una situación de subsistencia en la que tienen que responder a una gran diversidad del alumnado en cuanto al nivel de formación, ritmo de aprendizaje, perfil socio-económico familiar con unos medios reducidos para conseguir los objetivos mínimos de la LOGSE.

Estos círculos son los que van a dar lugar lo que llamaremos campos de competitividad que determinarán la reconversión del sector y la reestructuración interna de los centros y el desarrollo profesional del profesorado de la Enseñanza Secundaria.

Los campos de competitividad van a hacer que, en épocas de reducción de un mercado, haya un mayor nivel de enfrentamiento entre los centros de una misma zona, entre los privados y los públicos, pero, sobre todo, entre los públicos entre sí. Esto va a conllevar la necesaria reestructuración y organización de los centros para conseguir un cupo de mercado mínimo para poder subsistir.

1.2.- La reestructuración interna de los centros que conllevará esta reorganización y reconversión del sector para poder subsistir a la competitividad y a los círculos de calidad.

Esta situación que se está dando ya en la enseñanza está provocado la siguiente reestructuración interna de los centros.

La enseñanza privada ha ampliado su nivel de polivalencia con el desarrollo de los niveles de educación infantil y completándolos, si no los tenía, hasta COU, con lo cual atienden a una demanda concreta de los padres, por la que los centros educativos se ocupan de sus hijos desde los 2 o 3 años hasta la Universidad.

La enseñanza estatal, por su parte, para poder competir con ellos, necesita (se está dando ya en algunas zonas) coordinarse entre los centros públicos de diferentes niveles para poder ofrecer a los padres y madres la seguridad de la continuidad y el nivel de los estudios de sus hijos, desde la etapa infantil hasta la Universidad. Todo ello va a acarrear la necesidad de crear estructuras de coordinación entre los centros y entre los profesores de los distintos centros de diferentes niveles, en los que el profesorado de Enseñanza Secundaria tendrá una importancia clave para su desarrollo como cúspide de esa pirámide por etapas.

Otro de los efectos va a ser la necesidad de reestructuración de la red de centros estatales. Los microcentros, serán los únicos que van a poder subsistir debido a que es necesaria una relación equilibrada entre la demanda del servicio educativo de la zona y las plazas de los centros disponibles, posibilitando una mayor homogeneización de su alumnado (clase social y nivel cultural de las familias) y, por lo tanto, rentabilizando sus esfuerzos y facilitando su especialización dentro de la diversidad y la continuidad del nivel de calidad y de la demanda escolar. Estos centros no tienen problemas en estos momentos, pudiendo incluso seleccionar a los alumnos y crear un tipo de centros óptimos para el desarrollo profesional del profesorado de Enseñanza Secundaria, parecido a lo que tradicionalmente llamaríamos los alumnos de bachillerato, con un alto nivel de homogeneización y especialización en metodologías y conocimientos tradicionales dentro de los campos de conocimientos, que clasificaríamos como centros del círculo de calidad positivo.

Los macrocentros, por su parte, son los que están pasando por peores situaciones, puesto que al tener que llenar el desequilibrio entre la demanda de la zona y el número de plazas escolares, se ven en la necesidad de admitir a grupos de alumnos dispares y de peor nivel de formación de otras zonas (con diferentes familias de distinto nivel de formación socio-cultural y actitudes ante la educación).

Serían un ejemplo de los círculos negativos de calidad que hemos descrito anteriormente.

Estos macrocentros, para poder completar los puestos escolares mínimos y poder subsistir y responder a las demandas sociales dentro de un gasto público razonable, tendrán que hacerse más polivalentes y reestructurarse como varios centros, creando varias estructuras paralelas (unidades) con ofertas formativas diferentes para distintos grupos destinatarios de la formación. Estos centros deberían configurar diferentes itinerarios formativos para distintos tipos de alumnos, diversificando su oferta formativa: para adultos de más de 20 de años, Talleres Ocupacionales, Programa de Garantía Social, Planes de Formación Continua, etc.

1.3. La reconversión del perfil ocupacional y profesional del profesorado de Enseñanza Secundaria.

Como consecuencia de los factores descritos anteriormente (reconversión del sector y reestructuración interna de los centros de Enseñanza Secundaria) se va replantear la actividad profesional diaria de estos docentes, tanto dentro del aula como fuera, en el trabajo con otros profesionales, con la dirección, con la comunidad educativa y el entorno, etc.

Todo ello, como veremos en el tercer apartado, planteará la necesidad de ampliar el perfil ocupacional de un profesional de Enseñanza Secundaria, que se caracterizaba por ser un especialista en un campo del conocimiento, teniendo que completar su perfil ocupacional con el de orientador psicopedagógico y sociológico profesional y ocupacional polivalente, que se adecue a la ESO y a una mayor democratización de la Enseñanza Secundaria, y no el primero, que preparaba a las elites para la Universidad o el BUP.

El problema del profesorado de Enseñanza Secundaria es que partimos de unos profesionales formados dentro de la filosofía de un concepto academicista de la Enseñanza Secundaria del siglo XIX y mediados del siglo XX, y que tienen que adaptarse a responder a las nuevas demandas sociales respecto a la Enseñanza Secundaria: una formación de base no especializada, con un perfil de orientador personal, familiar y profesional, capaz de facilitar a esa persona el desarrollo de las capacidades necesarias para insertarse en un proceso de formación continua de carácter permanente y recurrente a lo largo de su vida, posibilitando el paso de la etapa de formación inicial al empleo sin grandes rupturas y reciclajes, y no un alumno muy especializado que tiene que reconvertirse continuamente para poder recolocarse ante los cambios y demandas de la sociedad.

Por último, como conclusión, todos estos factores externos, que hemos descrito en este apartado, están configurando una realidad que demanda un cambio en la organización y estructuración del sector educativo y de los centros y que van a influir en el desarrollo profesional del profesorado de Enseñanza Secundaria.

Por otra parte, esta reestructuración y reconversión del sector educativo como un sector de servicios, con campos de competitividad (de polivalencia, coordinación y especialización), obliga a reestructurar internamente los centros, como veremos en el siguiente apartado, creando nuevas estructuras que posibiliten trabajar al profesorado de Enseñanza Secundaria en grupos y equipos multiprofesionales e interdisciplinares frente al tradicional funcionamiento por departamentos disciplinares, obligándole a cambiar actitudes, formas de trabajar e incluso valores y conocimientos tradicionales y típicos del profesorado de este nivel.

Estos factores externos son la clave, desde mi punto de vista, para poder analizar el desarrollo profesional, en los próximos años, del profesorado de Enseñanza Secundaria en la micropolítica de su trabajo en los centros y en el aula y sin la cual no entenderíamos la premisa que defendemos en este trabajo: En estos últimos años, y como consecuencia de los cambios tecnológicos de la telemática y de la sociedad de la información y sus nuevas demandas respecto al sector educativo como un sector de servicios, se está produciendo, corroborada por las leyes y disposiciones legales complementarias, la mayor reestructuración y reconversión del sector y sus consecuencias más inmediatas son la reestructuración de los centros y su trabajo en ellos y la reconversión del nuevo perfil ocupacional de los profesionales de la Enseñanza Secundaria para su desarrollo profesional.

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Dedicatoria: Este trabajo está dedicado a mi mujer María del Mar Calleja Villa, Catedrática de Inglés de Enseñanza Secundaria

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