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Organización de Estados Iberoamericanos Para la Educación, la Ciencia y la Cultura |
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| Ideas Principales | ||
| La reforma de la
Enseñanza Secundaria. Las nuevas necesidades que plantea. Necesidades que plantea la organización y reestructuración interna y externa de los centros Necesidades de formación de los profesionales de la Enseñanza Secundaria de la especialización a la polivalencia |
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Dentro del marco de los factores organizativos externos, que hemos desarrollado en el apartado anterior, se han tratado una serie de aspectos importantes: el reajuste del sector educativo y sus consecuencias en la reestructuración interna, el concepto de calidad con la "guarderización", y, por último, la reconversión del perfil ocupacional.
En este segundo apartado nos vamos a centrar en los aspectos organizativos y de reestructuración interna de los centros de Enseñanza Secundaria y sus repercusiones en la actividad diaria profesional del profesorado. Nos centraremos, sobre todo, en la necesidad potenciación de diferentes estructuras y la creación de otras, como son: la tutoría; las estructuras de coordinación intercentros, interniveles, interdepartamental y multidisciplinar; gabinetes de asesoramiento psicopedagógico y de orientación profesional y sociolaboral, entre otros.
¿Cuáles son las consecuencias de la reconversión y reorganización del sector educativo en la reestructuración interna de los centros? Como hemos dicho anteriormente, la reconversión del sector educativo va a provocar una auténtica selección de los centros. Solamente podrán subsistir a esta crisis aquellos centros que se reestructuren internamente con el fin de responder a las nuevas exigencias de un nuevo tipo de formación (menos academicista y más de orientación personal y profesional) y a la ideosincrasia de los nuevos grupos de destinarios de la Enseñanza Secundaria, que tradicionalmente no llegaban a este nivel.
Esta reestructuración interna es el marco, el contexto, en el que se van a desarrollar la actividad diaria del profesorado y donde tenemos que enmarcar las nuevas necesidades de su desarrollo y perfil profesional.
Hasta estos momentos, la unidad estructural básica de funcionamiento de un profesional de Enseñanza Secundaria era el departamento. A partir de esta reconversión, la nueva unidad estructural básica va a dejar de ser el departamento (estructura de carácter horizontal y altamente especializada) para ser la tutoría y el grupo de profesores que imparten sus materias a un grupo concreto de alumnos (estructura de carácter multifuncional, más interdisciplinar y, por lo tanto, más polivalente) la unidad básica de funcionamiento de este tipo de centros.
Esta reestructuración interna del funcionamiento viene dada por el tipo de alumnos que están llegando a los centros de la ESO y su problemática más compleja, de tipo sociológico, y con más consecuencias en el campo de la intervención psicopedagógica y menos en el campo de los conocimientos.
La problemática del profesorado de Enseñanza Secundaria no es sólo el bajo nivel de conocimientos que tienen su alumnado en relación a otras etapas anteriores (lo cual se podría cuestionar si es absolutamente bueno o malo), sino, fundamentalmente, los problemas de disciplina y de relación y comunicación, que tienen su raíz en factores sociológicos y en la falta de preparación psicopedagógica de este tipo de profesores, que no ha sido formados, ni reciclados (incluso en las oposiciones el perfil era más academicista que didáctico) para esta nueva situación, que se viene produciendo y agravando en los últimos años y que se está agravando más con el desarrollo de la implantación de la ESO.
De ahí la importancia de la tutoría como estructura y como un nuevo perfil ocupacional que demanda las nuevas necesidades de formación del entorno externo respecto al profesorado de esta etapa, pero también como una estructura que se convierte en una forma de organizarse y un instrumento de ayuda y mejora de la actividad de este tipo de profesorado en el centro.
Esta nueva estructura y perfil ocupacional de los centros y del profesorado de Enseñanza Secundaria va a necesitar un mayor asesoramiento y apoyo de especialistas en sociología, pedagogía y psicología de la educación, que deben prestar su apoyo en determinados casos y situaciones difíciles a estas estructuras y a este profesorado a adaptarse a estos nuevos grupos destinatarios con unas necesidades específicas y especiales, sobre todo, cuando se produzcan casos con los alumnos cada vez más complicados de resolver.
Lógicamente, la aparición de nuevas necesidades de crear estructuras multifuncionales y polivalentes en los centros, como es la Tutoría o los Departamentos de Orientación, las Comisiones de Coordinación, etc, potenciará la necesidad de preparación y formación, incluso especialización, de los profesores como tutores y orientadores psicopedagógicos, y potenciará estas estructuras como elementos claves "calidad y desarrollo organizacional" de todos los procesos y los resultados del funcionamiento y organización de los centros.
Esta necesidad de apoyo y ayuda a las nuevas funciones del profesorado de Enseñanza Secundaria, para las que no ha sido formado, ni se les exigió formación en el sistema de acceso al puesto de trabajo va a generar la principal reestructuración interna de los centros. El desarrollo de la LOPEGCE y de los Reglamentos Orgánicos está generando y deberá potenciar con las medidas apropiadas las estructuras de Coordinación de carácter diagonal y multifuncional que faciliten y organicen de forma permanente la relación entre diferentes profesores de distintos perfiles profesionales o departamentos, niveles y funciones y finalidades del centro y con otros centros e instituciones y grupos de su entorno. Cada vez serán más importantes, también, las estructuras de carácter interdepartamentales y el trabajo multidisciplinar. Esto generará la necesidad de que haya un mayor número de zonas de relación y de polivalencia en el profesorado de una misma asignatura y entre el profesorado de diferentes asignaturas y de distintos grupos, niveles y funciones, así como de las relaciones del centro con el exterior.
Además de estas zonas de polivalencia y de relación entre profesores, la nueva reestructuración plantea la necesidad del fortalecimiento y desarrollo de nuevas estructuras de apoyo a las de tutoría y de coordinación como son los gabinetes de orientación o psicopedagógicos y de orientación profesional y sociolaboral, es decir, lo que llamaríamos estructuras de staff o de asesoramiento al profesorado para responder a las nuevas situaciones planteadas por el trabajo docente con este nuevo tipo de alumnos destinatarios.
El nuevo replanteamiento de la reestructuración interna de los centros con la aparición de todas estas estructuras y su necesidad de potenciación genera una organización en forma reticular (de red) con una base de áreas o zonas mucho más polivalente, abierta y versátil, frente a la especialización anterior, la aparición de estructuras intermedias de servicios de apoyo y staff, y la necesidad de unos equipos de dirección con un alto nivel de especialización y formación (profesionalización como define la LOPEGCE).
A continuación reproducimos el gráfico comparativo de la evolución de las estructuras organizativas de las empresas ante las nuevas necesidades del mercado desarrollado por Carlzon (1986) y reproducido por Bartoli (1992) y su aplicación a la reestructuración interna que van a tener que desarrollar los centros para hacer frente a las nuevas demandas de la sociedad respecto a la Enseñanza Secundaria, la aplicación de la ESO y la LOPEGCE y ante la reconversión demográfica del sector educativo, si quieren subsistir.
La siguiente figura (cuadro 3) que presentamos a continuación, recogida de Gansof (1986) y reproducida por Bartoli (1992), sobre la reconversión de las empresas, podría ser aplicable ampliamente a la reconversión de los centros. En la figura de la izquierda tenemos un perfil de una organización jerarquizada perfectamente piramidal, donde tendríamos, en las zonas superiores un planteamiento de una dirección polivalente, es decir, un profesor que vale para todo, también para ser director, pudiendo compaginar ambas tareas. Y en la base tendríamos un perfil de profesor especializado en una determinada materia o temática. A mi me parece que este podría ser perfectamente el perfil de un centro anterior a la LOGSE, es decir, lo que llamaríamos el perfil del centro de la Ley General del 70.
Posteriormente, tanto Gansof como Bartoli, plantean que hoy en día en las empresas se necesitan zonas de polivalencia con grupos de asesores de apoyo y expertos en determinados sectores como bases para el desarrollo de esas zonas de polivalencia y además un equipo de dirección altamente profesional y especializado para poder facilitar todo este desarrollo.
La siguiente figura, corresponde a la propuesta que nosotros hacemos aplicada a esa cultura participativa y colaborativa que proponemos en dónde la dirección es un planteamiento más de esta situación y este planteamiento sería fundamentalmente cada uno de esos círculos. Es decir, los cuatro círculos de la parte inferior serían las zonas de polivalencia, la tutoría, los departamentos interdisciplinares, el trabajo de nuevas materias y el trabajo de relación con otros profesionales.
En la parte superior, tendríamos dos grandes zonas de polivalencia. Una sería los grupos de apoyo. La zona de la derecha sería las jerarquías gerenciales, es decir aquellos equipos legislativos y administrativos de gestión que se necesitan en un centro para poder conseguir la financiación de los centros, la gestión y aprovechamiento de los recursos humanos e infraestructura, para poder subsistir y potenciar el tema económico y por último, en la parte superior tendríamos fundamentalmente el equipo directivo especializado capaz de hacer converger y desarrollar diferentes flujos de comunicación entre zonas de polivalencia, zonas de apoyo y los mismos equipos.
Esta imagen comparativa descrita en el cuadro número 3 sobre la reestructuración interna de los centros es clave para poder comprender el nuevo marco de desarrollo profesional del profesorado de Enseñanza Secundaria, que a continuación vamos desarrollar.

La llegada a estos centros de los nuevos grupos de alumnado destinatario de la Enseñanza Secundaria (fracaso escolar, personas adultas de distintas edades y ocupaciones profesionales, etc.), la incorporación de nuevos temarios más interdisciplinares (educación medioambiental, sexualidad, higiene y seguridad laboral, etc., entre otros) y la aparición de nuevas necesidades y de nuevas finalidades de la formación Secundaria (no sólo preparar a los alumnos para la Universidad, sino, sobre todo, prepararlos para la formación continua, de carácter básico, profesional y ocupacional), entre otros factores, plantean, lógicamente, la necesidad de configurar una nueva oferta formativa para estos grupos destinatarios diferentes a lo que tradicionalmente llamaríamos de Enseñanza Secundaria, demandando la reestructuración que acabamos de describir (potenciando unas estructuras existentes y demandando otras), y obligando a estos profesionales a organizarse y a desarrollar su actividad de forma diferente dentro de la nueva forma de funcionamiento de un centro y la necesidad de contratar nuevos perfiles profesionales, que complementen y enriquezcan la multidisciplinariedad de los perfiles existentes clásicos.
La Enseñanza Secundaria se debe convertir, ante las demandas de la sociedad, no sólo en una enseñanza que tenga como finalidad preparar a los alumnos para los estudios superiores (BUP y Universidad), sino para dar respuesta a la democratización de la enseñanza, ofreciendo salidas profesionales y personales a un grupo muy importante (entre el 30% y el 60%) de personas que con las anteriores reformas abandonaban los estudios en niveles anteriores o se les desviaba hacía otras salidas escolares, y que ahora llegan a este nivel con unos conocimientos que no exceden, en la mayoría de los casos, de los instrumentos imprescindibles para leer y escribir.
La información académica debe ser sólo un instrumento, muy importante, para conseguir otros fines, que abarcan desde la metodología y la comunicación, hasta la utilización y aplicación de esos conocimientos en realidades muy concretas y a muy corto plazo (entender situaciones, solucionar problemas familiares o profesionales y ocupacionales de reconversión, etc.). Todo ello conlleva un nuevo perfil ocupacional de especialista más polivalente en las dimensiones formativas (orientador psicopedagógico y de salidas profesionales) e incrementa la necesidad de aumentar el nivel de interdisiplinariedad de determinados campos de conocimientos, con menor nivel de especialización académica y de conocimientos tradicionales y memorísticos.
Esta última necesidad de cambio de perfil profesional se está dando, y se dará en mayor medida, como consecuencia de la evolución de las temáticas, la aparición de nuevas áreas de conocimiento más transversales, que obligan a una mayor interdisciplinariedad de las materias y a una mayor relación de unos profesionales con otros, de diferentes departamentos tradicionales. Un ejemplo de ello podía ser la aparición de nuevas demandas, propias de estos nuevos grupos de destinatarios, como es la higiene y la salud en el trabajo, o el cuidado del medio ambiente, que va a traer como consecuencia la necesidad de que determinados especialistas en temas como historia o biología, tengan que ampliar sus conocimientos y buscar una mayor polivalencia en la aplicación de los mismos, dando más importancia a unos temas, que tradicionalmente eran menos importantes y, sobre todo, teniendo que buscar la complementareidad de otros especialistas de otras áreas de conocimiento, para impartir las nuevas asignaturas y el desarrollo de un currículum más integrado, aplicándolo a soluciones concretas a muy corto plazo y no sólo para desarrollar conocimientos abstractos que algún día pueden servirle si llega a la universidad.
Esta nueva demanda de la Enseñanza Secundaria (ESO), plantea nuevas finalidades como son la orientación personal, profesional y familiar de una persona entre los 14 y los 16 - 18 años, más que el aprendizaje sólo de unos conocimientos memorísticos.
Estas nuevas finalidades de la ESO, reclaman un nuevo perfil ocupacional del profesorado de Enseñanza Secundaria, en el cual prevalece más las necesidades de formación psicopedagógica y orientadora, de carácter polivalente dirigida a la formación integral del alumnado como preparación para la vida (en su triple dimensión: desarrollo personal, relacional y ocupacional) y menos, la de especialista en una determinada materia o campo científico. Aunque será el instrumento básico para conseguir desarrollar la otra faceta o dimensión del nuevo perfil ocupacional. Todo ello significa una auténtica reconversión profesional del profesorado de Enseñanza Secundaria, que está implícita en el desarrollo de la LOGSE y en la aparición de la ESO, como la última etapa de la Enseñanza Obligatoria para todos los españoles.
La reconversión del sector educativo, la reestructuración interna de los centros y sus consecuencias en la reconversión del perfil ocupacional del profesorado de Enseñanza secundaria plantea un elemento importantísimo, sin el cual no se podrá llevar a cabo, y que hasta estos momentos no se ha dado, que sería el factor de promoción y motivación profesional. Lo cual ha facilitado y provocado la situación actual del profesional de Enseñanza Secundaria como un profesional a la defensiva, que refuerza sus roles de profesorado elitista e individualista que todavía se plantea el concepto vocacional de la enseñanza y no una reflexión autocrítica y posibilista sobre cuál es su nuevo rol y perfil, de tal modo que reivindique dentro de estas coordenadas su formación y, ligada a esta, su promoción y preparación.
A partir de estos momentos los elementos de la cultura profesional del profesor de Enseñanza Secundaria, en este marco interno de funcionamiento de los centros cambian totalmente. Se necesita una persona que sepa trabajar en equipo, que se deje apoyar y ayudar por especialistas en aspectos y campos en donde él puede o debería tener una mínima formación como es la psicología, la sociología, la pedagogía, entre otras, pero no necesita una especialización. Lo cual significa posibilitar y participar en una cultura de trabajo en equipo cuya finalidad, como formador y orientador, no sea la Universidad, sino la preparación para la vida.
Si estas premisas las aceptamos como ciertas, habrá que tener en cuenta dos aspectos claves para posibilitar esta reconversión como un instrumento de desarrollo profesional y no de trauma personal y profesional:
Estas situaciones de reestructuración interna y reconversión profesional se están dando ya en los centros y el profesorado no sabe analizar ni darles solución, pero si es consciente de que se están produciendo, sobre todo, a través de sus efectos, incrementando y potenciando esta crisis de identidad y los mecanismos de autodefensa, más que los de autocrítica, que serían tan necesarios para una etapa de cambio como esta.
Por otra parte, los profesionales de la formación no les estamos ofreciendo salidas, ni a través de los cursos de formación de los CEPS, ni de la oferta formativa de la Universidad ya que necesitan también una reestructuración interna como instituciones de formación (como veremos en el siguiente apartado).
Toda esta situación, no solamente han creado esta crisis de identidad del profesorado de este nivel, sino que además ha producido la reacción de lucha contra una Reforma y contra las demandas sociales, lo que les está llevando a tener una imagen negativa como reaccionarios respecto a estas demandas de mayor democratización de la educación de una sociedad en continuo cambio, cuando se les está demandando una autentica reconversión profesional de su perfil ocupacional sin ofrecer otras alternativas de mejora a estos profesionales como contrapartida.
Este factor sería una de las claves de la situación actual que impiden el desarrollo profesional de este profesorado, que se puede agravar, sobre todo, en la enseñanza pública, sino se ponen los medios macropolíticos, a través de medidas de promoción, incentivo y apoyo real y concreto a la mejora de la calidad en las aulas y en el funcionamiento diario de los centros, como veremos en el siguiente apartado.
En este apartado vamos a definir las consecuencias de los factores organizativos externos (la reconversión del sector educativo) e internos (la reestructuración interna de los centros) en el nuevo perfil ocupacional del profesorado de Enseñanza Secundaria y las nuevas necesidades de formación derivadas de este perfil.
Una vez tratados los factores organizativos externos como el nuevo marco de reconversión del sector educativo y habiéndonos centrado en los factores organizativos internos, el nuevo escenario o contexto, en el cual ese profesorado de Enseñanza Secundaria desarrolla su profesión cotidianamente, en este apartado nos centraremos en cuáles son las consecuencias de estos factores organizativos y las características del nuevo perfil ocupacional para poder responder a estas nuevas necesidades que le replantea el marco externo e interno de su profesión docente y la pregunta clave que tenemos que responder los participantes a esta mesa redonda:
¿En qué consiste el desarrollo profesional y este nuevo perfil ocupacional y cuales son las características y funciones que lo definen? Este nuevo perfil es lo que denominamos el desarrollo profesional del profesorado de Enseñanza Secundaria eje central de la mesa redonda en la que se presentaron las ideas fundamentales de este trabajo.
3.1. Nuevo perfil profesional (ocupacional) como base del desarrollo profesional del profesorado de Enseñanza Secundaria: rasgos y funciones.-
El profesorado de Enseñanza Secundaria, como ya hemos descrito en el anterior apartado, deberá desarrollar un nuevo perfil ocupacional. Este perfil se va a caracterizar por los siguientes rasgos y funciones:
La problemática del profesorado de Enseñanza Secundaria, en estos momentos, no surge sólo en el nivel de conocimientos de los alumnos, sino fundamentalmente, como ya hemos dicho, en el trabajo diario de comunicación y relación con los alumnos y el comportamiento de estos, dentro y fuera de la clase, de acuerdo a normas y patrones que tiene más que ver con el entorno socio-cultural de la sociedad y el nivel de las familias, que con la actividad del centros y del profesorado. Estas dificultades no las puede cambiar y solventar un profesor, ni con este nuevo perfil, ni trabajando en equipo con el resto del profesorado, puesto que dependen de otros factores macro, pero si están en sus manos adaptarse a ellas, reduciendo su nivel de ansiedad, stress y frustración a través de este cambio de perfil, rasgos y funciones y apoyado por asesores y expertos que le faciliten su actividad diaria en una situación que cada vez se convertirá en más compleja y difícil.
Para solucionar esta situación, que no es un problema coyuntural, sino estructural, la única solución radica en fortalecer una estructura básica como es la tutoría con un perfil y funciones del profesorado de este nivel basado más en el de orientador y facilitador del desarrollo madurativo de la persona, que en la profundización y especialización respecto a unos conocimientos y a un campo científico.
Ese tutor, como elemento de coordinación, de cohesión del grupo de trabajo interdisciplinar y polivalente coordinará las juntas de evaluación, como estructuras de coordinación clave que van pautando la obtención o no de objetivos con respecto a cada alumn@. Nos encontramos con que lógicamente se va a necesitar que esas zonas de polivalencia de las que estamos hablando (la tutoría, departamentos interdepartamentales, gabinetes de apoyo y asesoramiento psicopedagógico y de gerencia), va a configurar otro nuevo perfil, otra dimensión del perfil de desarrollo profesional, que es lógicamente la necesidad de su formación psicopedagógica y sociológica.
Este nuevo perfil va a demandar, como veremos más adelante, un nuevo tipo de formación con nuevas tendencias, nuevas instituciones y configurará un nuevo plan de formación estructurado en tres dimensiones, en tres niveles (la actualización en el centro, el reciclaje y la formación para las nuevas demandas) y en diferentes instituciones, que tendrán que coordinarse para estructurar una oferta formativa con diferentes itinerarios y posibilidades, según las características del profesorado.
3.2.- Las nuevas necesidades de formación que plantea este desarrollo profesional del profesorado de Enseñanza Secundaria: objetivos y finalidades, contenidos, metodologías e instituciones para desarrollar esta oferta formativa.
Creemos, después de lo planteado durante el desarrollo de este trabajo, que la tendencia del desarrollo profesional del profesorado de Enseñanza Secundaria es la de la reconversión de su perfil ocupacional. Este tendencia de desarrollo profesional ha sido provocada por factores externos de cambios tecnológicos y nuevas demandas sociales, que ha consolidado la legislación, a través de la LOGSE y la LOPEGCE, sobre todo.
Estas nuevas demandas de desarrollo profesional han llegado al profesorado en clave de Reforma impuesta, lo que ha provocado su enfrentamiento pasivo y su falta de implicación, colapsando e impidiendo este desarrollo profesional. El nuevo perfil ocupacional que va a definir esta tendencia de desarrollo se caracterizaría por completar su perfil de especialista en una materia o campo científico con una función/formación más polivalentes y abierta, en su campo de especialista y, sobre todo, de orientador psicopedagógico y socio-laboral, que se tendrá que adaptar a un contexto social y para un grupo destinatario determinado, con diferentes niveles de formación, ritmos y edades (etapas de maduración personal).
La ampliación a nuevos grupos destinatarios (alumnado adulto de más de 16/18 años, Programas de Garantía Social, Programas de Formación Continua, tanto básica, profesional como ocupacional o de reciclaje, etc..) va a demandar cada vez con mayor insistencia este nuevo perfil ocupacional, incluso como una herramienta imprescindible para hacer frente a esta nueva situación, planteando nuevos objetivos y finalidades de la Enseñanza Secundaria, además de los ya existentes (preparación para la vida y para la transición al mundo del empleo): ofrecer una alternativa de formación para un alumnado adulto que tienen que volver al sistema escolar, tanto formal como no formal, para conseguir una titulación, que le permita incorporarse a una nueva reconversión profesional.
En cuanto a los contenidos, se va a necesitar que ese profesor tenga una formación mínima básica más amplia en el ámbito de contenidos, dentro de un campo o área científica y menos de especialista en una asignatura, completando r esta formación con unos principios básicos aplicables, como herramientas de solución de problemas, de psicología, de pedagogía y de sociología y poseer unos conocimientos suficientes en aspectos muy relacionados con la Educación de Adultos, la Formación Continua, los perfiles ocupacionales y las salidas laborales y la formación ocupacional.
Es toda una nueva panorámica muy diferente de las salidas universitarias, que es la experiencia vivencial de este profesorado en la mayoría de los casos, ya que es sólo una parte de la realidad de la formación en un futuro muy inmediato (muy reducida en porcentaje y en importancia). Por eso, hay muchos profesores, que han venido de formación profesional y de talleres ocupacionales, que se entienden y relacionan mucho mejor con el nuevo perfil del alumnado.
Creemos que es importante incidir que son necesarios e imprescindibles los conocimientos en esta etapa, como instrumentos o medios no como fines, pero no los conocimientos que se aprendieron hace diez o veinte años, no solo actualizarlos, sino ampliarlos a otras disciplinas que configuran la clave para entender el mundo actual, que conlleva no solo nuevas metodologías, nuevas formas de trabajar, de relacionarse y de comunicarse con ese grupo destinatario, con los padres, con el entorno etc., sino también se necesita una nueva formación que amplíe los conocimientos tradicionales (por ejemplo un licenciado en geografía e historia tiene que ampliar su campo de conocimientos con economía, sociología, biología, medio ambiente, etc. y multitud de aspectos nuevos) para poder participar en equipos interdisciplinares y multidisciplinares, que configuren temas transversales que articulen las nuevas ofertas formativas de Enseñanza Secundaria.
También son necesarios determinados conocimientos relacionados con la metodología científica y didáctica concreta de cada uno de los campos del conocimiento. Otro tipo de reivindicaciones de tipo academicista pueden ser falacias que encubren actitudes defensivas y reaccionarias, lejos de la profesionalidad y del desarrollo de la misma para adaptarse de forma crítica y responsable a las demandas de un servicio público.
La metodología para hacer efectiva y tener un efecto multiplicador esta formación y sus consecuencias en el desarrollo profesional se caracterizaría por plantear las nuevas teorías como soluciones alternativas para responder a problemas concretos (la metodología de estudios de casos), como se está dando en otros niveles de profesionales cualificados de la Formación Continua.
El estudio de diferentes tipologías de los casos, de su aplicación a distintos contextos serán la clave para poder ir definiendo esta formación como un instrumento de solución de problemas y que esta sea percibida de esta forma por este tipo de profesorado.
Esto plantea el elemento más importante de todos ellos como configurar una oferta formativa sobre la base de itinerarios formativos para diferentes grupos de profesorado con distintos perfiles ocupacionales y niveles de formación y necesidades, según sus expectativas, motivaciones y contexto en el que desarrollan su asctividad profesional, y la necesidad de crear estructuras que articulen el desarrollo de esta oferta a partir de las instituciones actuales de formación inicial y continua en los próximos años.
Ante la dificultad y el caos que está planteando la disyuntiva de diferentes instituciones de formación desde distintas tendencias o grupos políticos, se debería plantear una coordinación y ubicación institucional que posibilite auténticos itinerarios formativos y configure un concepto de oferta formativa polivalente, versátil, abierta y tridimensional de la formación para el profesorado de Enseñanza Secundaria.
Para hacer frente a esta polivalencia parece que es necesario que convivan y se coordinen diferentes instituciones de formación: formación en centros, CEPS e ICEs y diferentes Facultades de la Universidad.
Por un lado, estaría la formación en los centros, que tiene que ser un núcleo clave de formación y, ahí es, donde se debería plantear los elementos clave de la motivación y de la promoción del profesorado y no en certificaciones teóricas, que rara vez repercuten en el funcionamiento del centro, en el aula, y, sobre todo, en el alumnado. Es decir los puntos para los traslados, los sexenios, el status socioeconómico de un profesor, tiene que estar relacionado con su nivel de competencia y su nivel de formación y repercusión que tiene en los alumnos y en la calidad de la enseñanza que se da en los centros.
Una segunda institución de formación serían los CEPS, como puntos institucionales de encuentro e intercambio entre el profesorado y sus experiencias en los distintos centros. Esta es una institución que se debería especializar en itinerarios formativos y ofertas formativas, basadas en cursos pequeños de "reciclaje", que le permitan estar al día en aspectos metodológicos, en aspectos de contenidos muy secundarios. Los CEPRS son irremplazables en estos momentos.
Y una tercera dimensión, sería la ubicación de esta formación en las diferentes facultades de corte academicista y pedagógico (Ciencias de la Educación y los ICEs) de la Universidad. Es decir la universidad no se debería utilizar para dar soluciones concretas a problemas concretos, pero si el marco epistemológico científico de esta nueva formación.
La universidad debería servir como un marco de certificación, de promoción, pero también un marco teórico de las nuevas necesidades de formación de las grandes cambios del perfil: la interdisciplinariedad de las materias y las nuevas bases spicopedagógicas y sociológicas de su profesionalidad.
Si este desarrollo profesional fuese un simple reciclaje, un cambio de funciones dentro del mismo perfil bastaría con un instituto de formación de profesorado, con escuelas de formación, ICEs o CEPs, pero cuando estamos hablando de una auténtica reconversión del perfil, cuando a un profesor, licenciado en historia, tiene que aprender nuevos conocimientos de otro perfil ocupacional (pedagogos, psicologos, sociologos, etc.) y saber aplicarlos en diferentes situaciones y contextos tiene que adentrarse en un campo científico con una nueva metodología específica de trabajo, eso significa un a formación de un periodo superior a un año, nuevas certificaciones y cualificaciones, crear una nueva motivación y promoción del profesorado en torno a esos temas. En esta función el nivel superior y de posgrado con la universidad es irremplazable.
Por lo tanto, cuando hablamos de reconversión de perfiles a psicopedagogía, sociología de la educación, de la orientación profesional, etc. y de nuevos contenidos, o conocimientos de determinadas materias específicas tenemos que entrar en master, carreras de especialización y doctorados.
Esta triple dimensionalidad de la formación y de las instituciones de formación exige un esfuerzo de coordinación de las ofertas y de los itinerarios formativos para este tipo de profesores como un instrumento irremplazable de apoyo y motivación para facilitar y posibilitar sin grandes desfases o traumas su desarrollo profesional, aunque este sea la reconversión de su perfil ocupacional, ayudando con años sabáticos para poder realizar los cursos o licencias de estudios.
3.3.- La nueva necesidad de configuración de una estructura de coordinación de las instituciones de formación del profesorado de Enseñanza Secundaria que atiendan a las nuevas necesidades planteadas.
Estos nuevos rasgos del perfil profesional y del desarrollo profesional van a provocar que las instituciones y los especialistas en formación del profesorado se vean obligados a buscar nuevas finalidades, temáticas, estrategias, planteamientos y se aprovechen las actuales estructuras de formación, a través de su coordinación, según sus diferentes características y finalidades que demanda la nueva situación para poder hacer frente a este nuevo reto, uno de los más importantes en los últimos años.
Entre estas nuevas dimensiones de la formación (de forma sintética, puesto que no es el fin de esta mesa redonda) habría que destacar las siguientes:
Estas nuevas necesidades de formación, que definen el desarrollo profesional de este profesorado, son las que están, actualmente, generando el stress, la angustia y la crisis de identidad de este profesorado, al hacer explícita (a través de problemas de disciplina, faltas de orden cívico, etc.) la inadecuación de un perfil profesional de especialista en una temática que respondía a unos objetivos selectivos y a un alumnado muy homogéneo, como eran los alumnos seleccionados previamente por el sistema que llegaban a este nivel, con el perfil de profesorado que demanda el tipo de alumnado que accede, en estos momentos, a este tipo de centros y a la nueva problemática que está creando.
Por eso es fundamental la creación de estructuras de coordinación, o darles a las existentes estas funciones, antes de crear otras. Las funciones de estas estructuras de coordinación consistirían en definir las necesidades de formación del profesorado, elaborar una oferta formativa e itinerarios formativos con estas necesidades y definir los roles y funciones de cada de cada institución especializada en formación, evaluando el grado de consecución de los objetivos y finalidades para replantear esta oferta, así como consensuar con los sindicatos y asociaciones profesionales las motivaciones (traslados, mejoras económicas, facilitación de horarios y licencias, etc.) y la promoción profesional con el fin de conseguir que participe y se implique el profesorado en este sistema de formación como la única forma de realizar esta reconversión sin traumas y sin enfrentamientos, posibilitando el desarrollo profesional de estos docentes.
A modo de conclusión:
No queremos terminar sin antes denunciar que este nuevo perfil ocupacional, que demanda, de manera lícita y justa, la sociedad del profesorado de Enseñanza Secundaria es su derecho democrático, pero también la sociedad deberá ofrecer a este profesorado un desarrollo profesional digno con unas mínimas condiciones, como hemos descrito en el apartado anterior, de promoción, prestigio social y de motivación para facilitar ese cambio. Plantear nuevas necesidades de formación e itinerarios formativos del profesorado de Enseñanza Secundaria para poder responder a este desarrollo profesional, sin hablar de promoción y de motivación profesional y personal va a ser muy difícil, que este profesorado participe y se implique, como ha pasado en estos últimos años de la Reforma.
Además de estas condiciones mínimas, que de momento no se han dado, sino todo lo contrario, se le deberá ofrecer al profesorado una formación abierta, polivalente y flexible a la que se le facilite su acceso (horarios, ubicación, licencias, etc.), tenga validez oficial (certificaciones), repercutiendo en su promoción y la mejora de su status profesional y económico y sea útil y eficaz para responder a los problemas planteados por esta nueva situación, motivándole a configurar itinerarios formativos como base de un proceso de formación continua. Sólo, si se le ofrece al profesorado esta triple dimensión de la formación con una ubicación institucional adecuada, coordinada de forma coherente dentro de una oferta formativa abierta y, sobre todo, si le dan cauces para crear un contexto en el que se posibilite al profesorado de Enseñanza Secundaria un autoanálisis crítico de su situación, se le conciencia de cuál es su nuevo rol en las nuevas necesidades de formación, y si se le facilitan elementos de motivación profesional y promoción que le haga asumir esas demandas y esa formación como una solución concreta a esa situación, podríamos empezar a plantearnos el concepto de desarrollo profesional con sus dos condiciones básicas: como promoción personal y como satisfacción personal.
De los contrario seguiremos hablando de la importancia de la formación, pero con un curriculum real oculto, el que la sociedad no tiene un interés real por el desarrollo de este tipo de profesores, que no sea pura liturgia burocrática. Dudo que la sociedad trasmita unos valores positivos para que este profesorado se forme y dudo mucho que desde la universidad (facultades e ICEs), en estos momentos (habría que cambiar planteamientos y estructuras), podamos ofrecerle, como única institución, una alternativa de desarrollo profesional a este profesorado.
Estamos quizás, como he dicho al comienzo de la ponencia, y como conclusión de la misma, ante una de la etapas más difíciles de la historia de la Enseñanza Secundaria en este país. Su reconversión como etapa dentro del sistema educativo a través de la LOGSE y de la ESO y su nuevo perfil ocupacional, que demanda la sociedad como formación básica para la vida y no formación especializada para la universidad, su reestructuración interna con nuevos profesionales y nuevas estructuras multidisciplinares, tutorías, y grupos de asesoramiento y apoyo, le exigen un desarrollo profesional que si no aunamos, por un lado la motivación y la promoción para que ese profesional entre en proceso de reflexión y concienciación, sino le ayudamos a que se conciencie y le damos elementos de autocrítica para analizar una realidad y definir las nuevas necesidades y demandas, nunca podrá sentir la necesidad de formarse y de responder con la formación a esas nuevas necesidades de formación que le estamos planteando, sino que asistirán como lo están haciendo en la actualidad, a los Ceps y a la universidad sólo por el sistema de créditos de sexenios que consiguen, pero sin ninguna concienciación de la necesidad de formarse ante el nuevo cambio y con una sensación de frustración y de enfrentamiento respecto a la Administración de carácter reaccionario más percibido que racional.
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Dedicatoria: Este trabajo está dedicado a mi mujer María del Mar Calleja Villa, Catedrática de Inglés de Enseñanza Secundaria
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