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Pobreza, Derechos Humanos y las consecuencias de la deforestación

Bernard den Ouden
(Departamento de Filosofía. Universidad de Hartford)

Cada día, entre 40.000 y 45.000 conciudadanos mundiales mueren de hambre o enfermedades relacionadas con el hambre. Pobreza o hambre se encuentran frecuentemente relacionadas con la degradación ambiental. El nexo causal, dentro y fuera del proceso, resulta viciosamente circular y complejo. Una de las contribuciones primordiales a realizar por la filosofía de la tecnología es la de permanecer constantemente vigilante para evidenciar la falacia de la causalidad simplista en el análisis y evaluación de proyectos sociales, económicos y ambientales, y su implementación. La mayoría de las relaciones causales que vinculan humanidad y medio ambiente son extremadamente complejas. Las fuentes de cualquier tipo de actividad humana son variadas, y las consecuencias de cualquier cambio medioambiental son cualquier cosa menos singulares, lineales y simples.

La tecnología puede jugar un rol constructivo para afrontar problemas medioambientales. Sin embargo, ante situaciones de increíble necesidad y extremada pobreza necesitamos considerar toda una serie de criterios. Las soluciones tecnológicas deben ser simples, sostenibles y baratas. Estos conceptos y criterios fueron creativa y rigurosamente discutidos en la obra pionera de Schumacher, Jonas y muchos otros (Schumacher, 1977). Algunos de los resultados de este discurso han sido la creación del movimiento de la tecnología adecuada, y un cambio sustantivo en el diseño de máquinas e infraestructuras empleadas en proyectos de desarrollo(1).

Además, la relación entre realidades económicas y medio ambiente ha sido discutida en toda una variedad de foros. El reciente encuentro de Río dedicó buena parte de su tiempo a ello. Una organización que ha contribuido creativa y sistemáticamente a examinar la relación entre medio ambiente y desarrollo económico es el World Watch Institute. Cada volumen de su reporte anual ha perseverado en la identificación y refinado de su tesis primaria, a saber, que el desarrollo económico y social es sostenible si y sólo si el medio ambiente y una ecología equilibrada son profunda y sistemáticamente considerados y entendidos en el proceso de cambio económico y/o desarrollo tecnológico.

El argumento primordial de los breves casos de estudio que siguen a continuación será que, para situaciones de miseria absoluta, las soluciones tecnológicas pueden resultar efectivas si forman parte de un amplio y comprensivo proceso de progreso social, político y económico centrado en los derechos humanos de la población mundial. Una tecnología creada para aliviar la degradación ambiental, por ejemplo, debe permanecer al alcance del último manumitido y del más pobre de los pobres del mundo. Debe fortalecerles, en lugar de hacerles más fácilmente manipulables en función de estructuras extensivas de control y dependencia. Examinemos una dimensión de este asunto que tiene un impacto directo en el hambre y pobreza.

El acceso a tierra fructífera y tecnología adecuada facilita potencialmente cierto grado de independencia y autonomía a los individuos y sus familias. Esto requiere, sin embargo, que sus tierras, cosechas, productos, y el modesto equipo que poseen, no puedan ser confiscados de forma arbitraria. En definitiva, derechos civiles y derechos humanos fundamentales constituyen un requisito necesario para todo proceso que busque ayudar al más pobre de los pobres del mundo a alcanzar un mínimo de dignidad humana y apariencia de libertad. A menos que el derecho a la tierra y sus productos sean protegidos, la tecnología no podrá aminorar el sufrimiento humano. Esto supone, además, que la tierra a disposición del pobre no sea tan frágil que cultivarla le cause un deterioro inmediato o sistemático.

En muchos países del denominado mundo en desarrollo se da un esfuerzo concentrado por mantener al pobre desposeído de la tierra y los derechos. Completamente vulnerables en lo económico y lo social, los pobres pueden ser así fácilmente forzados a trabajar para las élites rurales y urbanas a cambio de un salario de hambre. No pudiendo producir su propia comida, resultan atrapados en la economía monetaria. Si al hecho de permanecer sin tierra añadimos el endeudamiento crónico y forzoso, la esclavitud emerge de facto(2). Quizás la posesión de un ser humano sea ilegal en muchos países, pero el trabajo servil abunda en el mundo en desarrollo. Un trabajador de esta categoría se ve obligado a vender su tiempo productivo a menudo sobre una base plurianual. El dinero que él o ella recibe por la venta de su capacidad de trabajo suele consumirse en gastos médicos o de alimentación. El prestamista y/o terrateniente frecuentemente se asegura que el individuo y su familia nunca estén libres de deuda, y así llega a poseer el tiempo de la familia para la totalidad de la vida productiva de sus miembros.

Examinando dos casos de estudio, procedentes de dos partes del mundo muy distintas, podremos discernir mejor la complejidad del vínculo social, político y medioambiental a partir del cual se generan la pobreza y la degradación ambiental. Analizaremos, en primer lugar, la relación entre pobreza y deforestación en Guatemala(3).

En la primera mitad del siglo XX, United Fruit poseía vastos conjuntos de tierras de cultivo o potencialmente arables en Guatemala. La compañía sólo utilizaba el 10% de lo que poseía. A comienzos de los cincuenta, la incipiente democracia liderada por Jacobo Arbenz Guzmán decidió comprar algunas de estas tierras desocupadas, vendiéndolas a precios razonables a los ciudadanos más pobres del país. A cambio de pagos distribuidos a lo largo de muchos años, el gobierno estaba dispuesto a repartir tierra a los campesinos(4) de forma tal que ellos pudiesen adquirir la posesión.

United Fruit se opuso a este plan y comenzó a estimular la paranoia de John Foster Dulles. Los gerentes de la United Fruit dijeron que distribuir la tierra a los campesinos sonaba a reforma agraria. Y reforma agraria sonaba a comunismo, una amenaza comunista en Centro América. Dulles y la CIA unieron las fuerzas derechistas en Guatemala y apoyaron una invasión desde Honduras. Hicieron tambalear el gobierno de Arbenz y proscribieron el partido comunista. El nuevo régimen, apoyado por los Estados Unidos y dirigido por Armas, encarcelaba a cualquiera que ellos estimasen opositor, facilitando las cosas a la United Fruit.

United Fruit no necesitaba realmente las vastas extensiones de terreno que no utilizaba. Lo que precisaba era trabajo barato y socialmente desprotegido. Un campesino con una pequeña familia, disponiendo de su propia porción de tierra, no hubiera necesitado venderse a sí mismo y a su familia, cayendo en la esclavitud económica y el trabajo diario. Lo que quería United Fruit era mantener al pobre estrechamente dependiente del trabajo en las grandes compañías y plantaciones.

Los más pobres de Guatemala son los Indios Mayas. En su mayoría habitan en las montañas, aunque el proceso de empobrecimiento y desposesión de tierras producido en las últimas décadas ha conducido a muchos indígenas a las chabolas y suburbios de las ciudades. En las montañas, un pequeño porcentaje de ellos todavía posee pequeñas porciones de sus tierras ancestrales. Otros trabajan en régimen de aparcería o como jornaleros. Aquellos que tienen acceso fácil a tierras arables tratan de sacar adelante cultivos comercializables para cubrir sus necesidades básicas.

La madera en Guatemala tiene buen precio como combustible si puede comercializarse en las ciudades. Se emplea para cocinar en casi todos núcleos domésticos del país, exceptuando los de los más ricos. Dado el increíble nivel de pobreza y la tremenda demanda de madera como combustible, el resultado es una deforestación masiva e insostenible. Los granjas escalan más y más las faldas de las montañas, mientras la madera se transporta empaquetada a las ciudades. Y la legislación, diseñada para proteger los bosques de Guatemala, es utilizada a menudo para perseguir y procesar a los pobres más pobres, más que para mitigar el proceso de deforestación. La extorsión abunda, dado que es difícil demostrar la legalidad o ilegalidad de la tala para el cultivo de cosechas comerciales(5).

Afrontando problemas como la deforestación en Guatemala, donde la opresión política, económica y social constituyen las causas primarias de la pobreza, ¿qué rol puede desempeñar el desarrollo o la transferencia tecnológica para la mejora de las circunstancias vitales de los ciudadanos más pobres de este país?. Por ejemplo, el empleo de pequeños, altamente eficientes y baratos hornillos de cocina es una posibilidad. Cocinar sobre fuego abierto y calentar con una chimenea abierta son procesos altamente ineficientes. El diseño y la experimentación con la tecnología de los hornos no resulta nuevo para las comunidades en desarrollo o para la historia del desarrollo tecnológico.

El tiempo perdido recolectando madera para combustión, las consecuencias de la deforestación en el suelo y el agua, las inundaciones de las tierras bajas, y las consecuencias para la producción de alimentos son hechos altamente significativos. Para paliar estas consecuencias negativas, se precisan tecnologías que incrementen la eficiencia de los combustibles, y tecnologías adecuadas que ayuden al proceso de reforestación. Pero lo que resulta absolutamente imperativo en todo este proceso es la liberación de los campesinos. Presas, aterrazamientos, plantaciones comunales y plantaciones estrictamente controladas para producción de madera combustible constituyen posibilidades a considerar. Ayudando a los más pobres de los pobres en su pugna por los derechos humanos fundamentales, e incorporándolos a la creación de soluciones a los problemas mencionados, podrían obtenerse cambios constructivos. Si la explotación de los campesinos(6) continúa, la degradación humana y medioambiental proseguirá, y sin lugar a dudas empeorará, en Guatemala.(7)

El segundo caso de estudio corresponde a Bangladesh y las consecuencias que para este país acarrea la deforestación en la India y Nepal. Los pobres de Nepal roturan más y más arriba en las montañas. Conforme las montañas son cultivadas, estas dejan de transformar las tremendas lluvias monzónicas en un flujo no destructivo. Nepal pierde entonces sus suelos montañosos, sus árboles y la regular y relativamente limpia agua de sus ríos y corrientes. Todo ello es reemplazado por torrentes fangosos que inundan Bangladesh. Nepal ha perdido el 30% de su masa forestal en el siglo XX.

India ha perdido cerca del 40% de sus bosques en el mismo período. Uno no necesita ser un sofisticado matemático para darse cuenta de la insostenibilidad de esta tendencia. Las consecuencias sociales, políticas y económicas de la persistencia de este pernicioso proceso son sin lugar a dudas devastadoras. Los pobres de Bangladesh disfrutan de pocos derechos y lugares seguros en su propio país. Actualmente, ellos viven y mueren viéndoselas con las consecuencias de la degradación medioambiental allende sus fronteras.

En la India, los prestamistas, terratenientes y el sistema de castas mantienen a los pobres en una situación de profunda vulnerabilidad y sometimiento. Estas estructuras de la pobreza determinan ciclos sin fin de trabajo servil y venta de mujeres jóvenes para su prostitución de por vida. Estas son algunas de las muchas consecuencias inhumanas de la necesidad y la pobreza.

Los bosques son talados por gente que trata desesperadamente de hacer crecer el alimento. Partes enteras de la India están transformándose en un erial erosionado, semejante al paisaje lunar de Haití. Las consecuencias sociales, económicas y humanas del incremento de la deforestación en la India, sumadas a su impacto increíblemente traumático sobre Bangladesh, conducirá a estos países a una espiral abismal de degradación humana y medioambiental.(8)

A menos que los denominados países desarrollados decidan convertirse en bastiones políticos, psicológicos y económicos dentro de los cuales ellos se engañen a sí mismos pensando que pueden mantener a los más pobres de los pobres del mundo fuera de sus pensamientos, lejos de sus fronteras y ajenos sus inquietudes, harían bien de afrontar los temas de la pobreza y la devastación medioambiental de forma colectiva y sistemática. Esto puede llevarse a cabo mediante las Naciones Unidas o a través de organizaciones privadas voluntarias que hayan acreditado éxitos en el trabajo con los pobres del mundo. Resulta igualmente esencial, sin embargo, que hagamos todo esfuerzo de ayuda al desarrollo de acuerdo con la declaración de los derechos humanos de las Naciones Unidas.

La pobreza e inestabilidad de Haití representa literalmente una tragedia humana y medioambiental, pero también podría simbolizar el tipo de futuro que uds. y yo mismo enfrentaremos si los derechos humanos, la pobreza y la degradación del medio ambiente no son considerados como variables interdependientes de un problema extremadamente complejo.

Quizás nos hayamos convertido en tranquilos miopes malthusianos. Si muere un número suficiente de gente, si el medio ambiente deviene increíblemente degradado, entonces de alguna forma la ecología global corregiría su propio balance.

Yo prefiero, sin embargo, escoger el camino de los estoicos y presumir que la humanidad desempeña un importante rol en la naturaleza, y que nuestro papel y nuestra responsabilidad es promover la justicia y la ciudadanía mundial. Los estoicos creían que la razón, la ley, la justicia y la moralidad formaban parte de la armonía y el orden de la naturaleza (Den Ouden, 1991). Trabajando con los más pobres de los pobres del mundo, resulta obvio que los derechos humanos universales y la ciudadanía mundial son factores esenciales para el mantenimiento de un medio ambiente sostenible. Alcanzando alguna semblanza de justicia económica y social, facilitaremos un balance ecológico que haga posible la renovación de recursos esenciales como son el suelo, los árboles y el agua. Quizá los estoicos estaban en lo cierto. El balance entre la naturaleza y un orden racional y justo de la actividad humana seguramente constituye una realidad inseparable.

BIBLIOGRAFÍA

Den Ouden, B.
1990 The Fusion of Naturalism and Humanism, Greenfield, E.T. Hall., Inc.

Schumacher, E.
1977 Small is Beautiful: Economics as if People Mattered, Nueva York, Harper & Row.

NOTAS

(1) State of the World: A World Watch Institute Report on Progress toward Sustainable Society, Nueva York, W.W. & Co., 1984-1993, vols. I-XI.

(2) N del T: cursiva en el original.

(3) La información relativa a Guatemala procede de un estudio de campo en dicho país, llevado a cabo en el verano de 1990.

(4) N del T: en castellano en original.

(5) La unidad de medida de la madera como combustible es en Guatemala la cantidad que una persona puede transportar en su espalda.

(6) N del T: en castellano en el original.

(7) A partir de junio de 1993, el presidente en Guatemala es un antiguo y esforzado defensor de los derechos humanos. Él es Ramiro de León Carpio. Es mi opinión que con un liderazgo semejante, Guatemala podrá tener la oportunidad de alcanzar un desarrollo económico capaz de aliviar la pobreza más que agraviar la vulnerabilidad de los miembros más pobres de esta sociedad.

(8) Estas afirmaciones se basan en un trabajo de campo desarrollado en siete regiones diferentes de la India y estudios locales y consultas en Bangladesh realizados en 1988.

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