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Cátedra Andina de Educación
en Valores
Antecedentes
Las profundas y vertiginosas transformaciones que atraviesa
la sociedad contemporánea han modificado significativamente
las relaciones entre las organizaciones y los grupos, tanto
en el ámbito público como en el privado. Se
han redefinido las fronteras entre Estado y sociedad, las
modalidades de producción resignifican la noción
de trabajo y, con ello, la vida cotidiana de los individuos,
las tecnologías de la información crean un mundo
virtual que desdibuja las distancias espaciales y coloca una
multiplicidad de datos y de informaciones al alcance de un
gran número de personas, para mencionar sólo
algunos de los fenómenos más notorios. Sin embargo,
junto a estos avances, persisten situaciones de exclusión
y de desigualdad socioeconómica, se generan tensiones
y situaciones de violencia entre grupos y naciones, continúa
la discriminación de género y de etnias, agravada
por la intensidad de los movimientos migratorios, así
como la degradación del ambiente.
Este orden de cosas reclaman una atención prioritaria
desde diferentes ámbitos de intervención social.
Así lo han reconocido los Jefes de Estado y de Gobierno
de los países iberoamericanos al reafirmar el papel
central de los gobiernos en cuanto a la adopción de
políticas activas orientadas a "fomentar el desarrollo
humano y revertir la desigualdad y la exclusión social
dondequiera que éstas se presenten"; al impulsar
políticas y programas nacionales que promuevan el desarrollo
con equidad y justicia social; y al coincidir en la necesidad
de avanzar "hacia una educación integral, significativa
y respetuosa de la diversidad lingüística, étnica,
cultural y de la equidad de género, que coadyuve al
desarrollo humano".
En la medida en que la sociedad es una construcción
dinámica, y que la escuela es un agente de transformación
social, una parte de la respuesta a estas situaciones problemáticas
puede y debe encontrar un soporte en el sistema educativo.
Si se forma a los alumnos y a las alumnas de manera sistematizada
e intencional para fomentar una escala de valores sociales
y actitudes coherentes, basados en la formación autónoma
de la personalidad y con estrecha atención a las experiencias
de las diferentes sociedades iberoamericanas, se puede contribuir
a lograr una ciudadanía más consciente y más
activa socialmente, más adaptable y competitiva en
un entorno social y económico cambiante, pero también
más solidaria y justa.
La OEI ha trabajado en esta orientación en los últimos
años, con una recepción muy notable por parte
de los países que han participado en el programa. Las
acciones impulsadas se han centrado en la sensibilización
de los distintos actores y en el acompañamiento del
desarrollo de planes nacionales de educación en valores.
Tanto las evaluaciones realizadas a este respecto, como la
reiterada importancia que asignan los ministerios de educación
iberoamericanos a esta temática, exigen fortalecer
esta línea de trabajo y extender su radio de actuación.
Desde el programa se trabaja paralelamente en la consolidación
de un diálogo regional sobre Educación en Valores,
promoviendo la transferencia de experiencias, el desarrollo
de redes y la investigación endógena en los
países de la región. Con esta finalidad, se
reforzarán las estrategias de coordinación interinstitucional
con Universidades y organismos interesados en colaborar en
esta materia, y se organizarán encuentros subregionales
y foros temáticos de carácter iberoamericano.
En consonancia con estas prioridades y necesidades, el programa
promueve nuevas líneas de acción vinculadas
con el fortalecimiento institucional, el perfeccionamiento
del profesorado, la formación de especialistas y de
investigadores, la vinculación con los medios de comunicación
y la difusión de experiencias resultantes del desarrollo
de proyectos contextualizados.
La OEI ha trabajado en esta orientación en los últimos
años, con una buena recepción por parte de los
países que han participado en el programa. De igual
modo, tanto las evaluaciones realizadas al respecto como las
conclusiones producto del reciente Foro Iberoamericano, realizado
en Montevideo, Uruguay, convocan a la OEI a trabajar conjuntamente
con las universidades para desarrollar acciones de formación
e investigación que repercutan positivamente en los
países de la región andina.
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