Familias, medios de comunicación y valores democráticos
Moderador: Dr. Salvador Cardús.
Universidad Autónoma de Barcelona
Este espacio recoge los aportes recibidos en el Foro.
La OEI no se responsabiliza de las opiniones expresadas en
losForos ni comparte necesariamente las ideas manifestadas
en los mismos.
Aportes recibidos
Reina Gladis Menjívar de Galdámez. El Salvador
C.A 14-7-03
Quienes pueden democratizar a los medios son las personas
que los dirigen
Me parecen muy interesantes las reflexiones que plantea el
Señor Cardús, en el sentido de que se atribuye
mucha responsabilidad sobre la situación de violencia
de las sociedades a la TV y a los medios de comunicación.
Pienso que quienes pueden lograr que los medios actuen con
más sentido de responsabilidad en cuanto al impacto
que ejercen en una sociedad son las personas que los dirigen.
Los medios por si mismos no actuan y es ese sentido que habrá
que apostarle a una educación de las personas más
humana y humanizadora.
Cuántas veces hemos reflexionado en cómo la
escuela genera también violencia? o nosotros mismos
en nuestros hogares, en nuestros trabajos tambien propiciamos
la violencia? y no necesariamente mediante riñas, sino
que de manera bastante sutil somos complices de esa situación
con nuestras actitudes y con nuestra manera de actuar. Nos
hemos acomodado a esa situación y actuamos con sentido
de sobrevivencia, no importan los demás.
No podemos ni debemos seguir buscando responsables de la
violencia, más biien asumir compromisos sobre cómo
podemos aportar para minimizarla y democratizar nuestras sociedades
desde la individualidad de cada persona.
Desarrollar las dimensiones de la personalidad moral en las
personas es la clave para romper ese circulo vicioso de la
violencia. Será lento pero seguro. Pongamos pues todos
nuestra parte y hagamos un áutoanálisis sobre
cómo estamos nosotros aportando a minimizar esa situación.
Salvador Cardús, 11-7-03
Aporte del moderador del Foro
La mayor parte de las intervenciones en el Foro muestran
la preocupación que se siente por la intromisión
de la televisión en las vidas personales, su influencia
en la educación y la dificultad por encontrar en sus
contenidos unos valores democráticos fuertes. La preocupación
es más que razonable y está justificada.
De todas maneras, el problema está en que si la solución
de los problemas debe llegar de una transformación
radical de la sociedad, su sistema económico y sus
mecanismos de poder, automáticamente dejamos cualquier
posibilidad de cambio para dentro de alguno años, quizás
muchos, tal vez para nunca. Tampoco sabemos que ocurriría
en otro sistema con la televisión
La cuestión está en que los educadores necesitamos
respuestas para ahora mismo, no para cuando nuestros hijos
e hijas o alumnos ya sean mayores. Por lo tanto, aun estando
de acuerdo con algunas críticas radicales, las soluciones
deben contar con el estado de cosas actual. No para resignarse
a él, sino para contar con la realidad de nuestras
limitaciones.
En este sentido, visiones catastrofistas como las de suponer
que ahora existe más violencia a causa de la televisión
creo que no concuerda con la realidad. Violencia la ha habido
siempre, con y sin televisión. Incluso creo que puede
decirse que la televisión es un instrumento, para bien
y para mal, para disciplinar a la sociedad y que posiblemente,
en el balance, más bien reduce los niveles de violencia.
Así mismo, es difícil hablar en general de
la televisión sin contar con los marcos culturales
en los que se inscriben las televisiones particulares. Por
ejemplo, en Europa, las televisiones públicas suelen
ser una garantía de calidad, a pesar de las tentaciones
de manipulación informativa, como es el caso actual
en España o Italia. Pero no así la BBC en Gran
Bretaña, entre otras. Y deberíamos contar con
las aportaciones importantes de las televisiones públicas
locales, como elementos fuertes de vertebración territorial
y democrática. Pero en estas cosas, cada país,
cada región, son casos distintos. Esto muestra hasta
qué punto no es la televisión, como una especie
de monstruo autónomo, la culpable principal de todo,
sino que los contextos políticos y culturales determinan
sus características.
Y una última consideración. Los medios de comunicación
no son democráticos en cuanto a su funcionamiento.
Son empresas de comunicación con objetivos económicos
legítimos o con objetivos públicos controlados
por los parlamentos democráticos. Otra cosa es si difunden
valores democráticos. Aunque esto también es
difícil de concretar. Un filme de ficción debe
tener objetivos educativos necesariamente? Un documental científico,
debe transmitir ideología alguna? El carácter
democrático de un medio de comunicación no estar
más bien en el respeto a la diversidad de opiniones
o a las instituciones políticas representativas, pero
no tanto en querer ser lo que no puede ser, es decir, una
institución propiamente educativa?
Reina Gladis Menjívar de Galdámez. El
Salvador C.A , 10-7-03
Aportes de los medios de comunicación a la educación
en valores
Claro que los medios de comunicación pueden aportar
positivamente a la Educación en Valores y de hecho
a la democratización de las sociedades. Existen experiencias
muy interesantes en El Salvador por ejemplo, donde medios
de comunicación de mucho impacto en la vida nacional
quienes en convenios con el Ministerio de Educación
del país, promueven la práctica de valores y
ayudan a sensibilizar sobre cómo mejorar la convivencia
humana. Cómo aprovechar los mensajes de los medios
para una acción pedagógica efectiva es a lo
que habrá que ayudar a las familias y a los y las docentes,
de manera que en lugar de que se intente establecer prohibiciones
se logre generar una actitud reflexiva y crítica en
el alumnado y aprovechar al máximo tanto situaciones
positivas como negativas para posibilitar la construcción
de aprendizajes significativos y lo que es más importante
posibilitar el desarrollo de competencias y de actitudes reflexivas
y críticas.
También por los medios de comunicación se puede
lograr el desarrollo de habilidades de autoconocimiento y
de autocontrol.
Mónica García Alonso Argentina, España
7 de julio de 2003
Más preguntas que respuestas....
Se suele decir que los medios tienen el poder que les otorga la gente. Si
esto es así, cómo cambiar el curso del actual proceso de
frivolización y degradación de los medios de comunicación
en cuanto a la transmisión de valores y revertirlo hacia un
círculo más "virtuoso"?
Podríamos decir que la influencia que ejercen los medios de
comunicación en los ciudadanos se produce mediante un proceso
dinámico en el que se juegan espacios y vacíos de poder,
intereses económicos, sociales, políticos y culturales
encontrados y que ganan los primeros?
Los jóvenes han comenzado a vivir situaciones de crisis familiar,
laboral, social
. De estos espacios se extraía antaño el
sentido de la vida individual. Ante la "caída" de estos
mundos, se puede decir que la familia ya no posee la misma función de
transmisión de valores y que los jóvenes están más
expuestos a los discursos mediáticos?
La transmisión de los valores ha estado históricamente en
manos de los padres y los maestros; pero pareciera, en los últimos
tiempos, que ya no son ni la familia ni la escuela los únicos lugares
legitimados para la transmisión del conocimiento y de los valores ni
siquiera para marcar padrones-ejes de conducta?
¿Cree usted que el establecimiento de instituciones del tipo del
Consejo Audiovisual de Catalunya podría ser una base para trabajar el
tema de valores en el marco de una comunidad?
Conoce alguna experiencia interesante en la que se hayan articulado todos
los agentes sociales en pro del objetivo del fortalecimiento de los valores?
Irasema Avitia 5-7-03
Influencia de los medios en la educación
Aunque estoy de acuerdo en que la experiencia y la interrelación
de las personas con su entorno es requisito para el aprendizaje,
considero que lo mecanismos que hoy en día utilizan
los medios, sobre todo la TV, logran una influencia considerable
en la educación de los niños y jóvenes.
Sobre todo por que por diferentes razones los padres de familia
no cuidamos lo que ven nuestros hijos y ni nosotros ni los
maestros enseñamos a los alumnos a verla desde una
postura crítica.
Es indudable que no debemos ver a los medios como enemigos
ni hacerlos responsables de todos los males que nos aquejan,
finalmente somos nosotros los ciudadanos quienes tenemos el
poder de decisión, cosa que tal vez hemos olvidado.
Creo que se requiere que toda la sociedad tome conciencia
de esto y hagamos uso de estas y otras herramientas para evolucionar
como sociedad. Si no lo hacemos creo que entonces si que nos
dominarán los dueños de los medios, pues a través
de ellos nos transmiten lo que ellos desean.
Hagamos uso de nuestra actividad y no seamos tan pasivos.
Pablo Lizana Paulin, México DF, 4 de julio del
2003.
Que son los valores. (Sobre aporte Daniel Santa Cruz)
Debemos de pensar que tipo de valores son los que trasmite
la televisión: son para un mundo libre a su manera
y no un mundo libre a partir de un pueblo con valores democráticos.
Por ejemplo, en México estamos viviendo un periodo
de elecciones y se habla mucho de qué es Democracia.
Pero, ¿cuántos de nuestros gobernantes conocen
los valores democráticos? ¿Cuándo aceptan
dialogar con su pueblo? Estoy de acuerdo con lo que dijo Daniel
sobre que los medios de comunicación no son democráticos.
Se necesita una sensibilización de los medios de comunicación
para que realmente sean democráticos.
De este mismo tipo de foros, pero con ellos, para que conozcan
de como se puede hacer ese diálogo.
Fabiola Torruco Pedrero, México. 4 de julio de
2003
La televisión en nuestra vidas
El papel de la televisión nos lleva a reflexionar,
primero, sobre un modelo económico; y segundo, sobre
el nuevo ser humano.
Cuando se habla de economía, el referente obligado
es el consumo y este hecho se realiza en muchas ocasiones,
sin reflexionar sobre lo que realmente necesitamos. Sin embargo,
este natural evento, es orientado más que por la radio
y los medios impresos, por la televisión.
La base financiera de la televisión fue clara desde
un comienzo. El público estaba ya acostumbrado a los
anuncios publicitarios, y la televisión prometía
ser un vehículo aún más efectivo para
aumentar las ventas. La enajenación visual de que somos
objetos, forma parte del modelo económico que existe
en nuestros países, porque con este valioso elemento
como llama la economía a la televisión, la cadena
productiva se incrementa.
Consumir por consumir nos lleva también a la conformación
de un nuevo ser humano.
El hombre de hoy, cuando destina un espacio en su casa para
la televisión, también destina un lugar dentro
de su hogar, la televisión es vista como un símbolo
de estatus, convirtiéndola en el referente obligado.
En cada comercial se vende un producto, y el hombre encuentra
una ilusión; en cada programa se promociona un estilo
de vida, y el hombre recrea su nueva idea de vida; y en cada
noticiero se difunde la información de los hechos sociales,
y el hombre encuentra una triste realidad, ¿qué
más requiere, si todo ha sido preparado única
y exclusivamente para los televidentes?
Sin embargo, cuando se ha dejado de reflexionar para actuar,
cuando todo se nos da digerido se rompen los esquemas de una
sociedad de bienestar, no solamente no actuamos bien sino
que tampoco somos capaces de pensar naturalmente.
Sí, la respuesta es sí. La televisión
en nuestra vida no sólo compite con nuestro desarrollo
cognitivo sino que sobrepasa nuestros deseos y aspiraciones.
Exige espacio en nuestras vidas, espacio que bien pudiera
disfrutarse para convivir con la familia.
Pablo R. Lizana Paulin, México DF, México.
2 de julio del 2003.
Algunas reflexiones sobre el tema de los medios de comunicación
y los valores democráticos
1.- a la pregunta ¿se trata de agentes colaboradores
o los medios de comunicación son competidores con la
familia y con la escuela? Sí, ahora más bien
las televisiones son las nodrizas de las madres modernas,
debido a que están muy ocupadas, por su vida social.
Sólo necesitan prender el televisor y ponen ahí
a sus hijos para que los cuiden. Sin percatarse de que es
lo que están viendo sus hijos. Hay veces en que los
niñ@s pueden ver programas pornográficos porque
los padres han contratado ese canal por el sistema de cable
o satélite.
Sí, la juventud esta cambiando "gracias"
a la televisión, porque hay una falta de valores como
es la falta de respeto hacia los padres y a sus profesores
porque así lo han visto en la televisión.
En el punto cuatro dicen que es "mediofobia" yo
le agregaría seudoeducación televisiva.
Actualmente la violencia en todo el mundo se ha incrementado
y creo que es debido a que hay más programas de violencia
en la televisión. Que es lo que están haciendo
los programas de violencia están educando nuevos asesinos
en potencia. Los programas de televisión abierta son
los programas más populares entre la población
de mas bajos recursos económicos.
Lo que dice David Pallares: la televisión de cable
y satelital es para la población que tiene más
recursos, pero ahí es donde los hijos ven los programas
del canal de Playboy por ejemplo. Algunos padres no controlan
los programas que sus ven sus hijos.
En el punto 8 se habla de que qué pasaría si
la televisión favoreciera la cultura democrática
general. Aquí lo que puedo decir es que no les convendría
porque lo único que les interesa es su raiting de cuanta
gente ve sus programas, y desgraciadamente los programas mas
amarillistas son los que tienen mejor raiting, ejemplo "big
brother" y familia de programas semejantes. Hacer programas
que educaran una formación democrática haría
que la gente pensara y eso no convendría porque no
podrían hacer peores programas y criticarían
los que actualmente hay.
En cuanto a la incorporación de una educación
práctica de la exigencias democráticas. Creo
que si seria muy conveniente hacerlo ya que eso ayudaría
un poco a mejorar las exigencias democráticas de las
nuevas generaciones.
Algunos profesores ya lo están haciendo y escuelas
también pero son contadas con los dedos de la mano.
Daniel Santa Cruz Buenos Aires, Argentina, 3 de julio
de 2003
Los medios de comunicación y su aporte democrático
Los medios masivos de comunicación cumplen un papel
por demás importante en la consolidación de
ciertos valores democráticos. Cualquier sociedad que
aspira a enaltecer la calidad de sus instituciones no puede
prescindir del rol que los medios cumplen cotidianamente.
Pero resulta irónico que necesitemos de su participación,
tanto por su alcance como por su influencia, cuando en realidad
los medios de comunicación no son esencialmente democráticos
ya que su fin es buscar cautivar al receptor. No cabe duda
que la mayoría de los multimedios buscan prevalecer
entre sí en una disputa comercial pero sin abandonar
discursos u opiniones ligadas a valores esenciales para un
mundo libre. Pero es la competencia misma la que los hace
mostrar cierto comportamiento autoritario.
Estoy seguro que la variedad y la posibilidad de elegir que
tiene un ciudadano hace que el aporte de los medios a la construcción
de una masa crítica no se cuestione pero no podemos
dejar de alertar que el avance del mercado, con sus propias
razones y estimación de algunos valores, también
apunte a la construcción de una uniformidad de pensamiento
que en definitiva se convierta en el escollo más firme
que pueda encontrar el conjunto al momento de medir niveles
de calidad institucional.
Esto merece debatirse porque el mismo intercambio dejará,
sin duda alguna, aportes democráticos. De cualquier
manera debe ser siempre la libertad de expresión la
que debe oficiar como reguladora de tal debate del que no
debe faltar el estado que es quien puede garantizar la igualdad
de oportunidades a todas las expresiones.
David Pallares Monter, México, 2-7-03
¿La televisión contribuye a la educación?
Desde luego que sí, en la actualidad como consumidor
de programas televisivos, puedes tener distintas opciones,
contratar televisión vía satélite o ver
la programación de televisión abierta. En ambas
tienes excelentes opciones para conocer avances tecnológicos,
científicos, históricos, sociales, políticos
e ideológicos.
Quien no se maravilla de programas tan extraordinarios producidos
por BBC y Discovery, desde la historia de la evolución
humana, o las excelentes recreaciones de entornos naturales
de hace millones de años, realmente son maravillosos.
De igual forma la opciones locales como el canal 11, el canal
22, Edusat o el canal 40 ofrece día con día,
opciones de literatura, política, medicina, psicología,
historia universal y de México, o análisis de
actualidad en torno a las problemáticas actuales de
México y el mundo.
Me parece que la escuela (particularmente hablo de la que
ofrece educación básica), se encuentra terriblemente
alejada de estas opciones, los maestros en su formación
continua no tienen acceso a todas los posibilidades que ofrece
la televisión educativa y cultural, y por ende las
familias en millones de hogares solo ocasionalmente se acercan
a estas buenas opciones. Les recuerdo que aunque México
tiene 60 millones de personas que viven en condiciones de
pobreza y extrema pobreza, la gran mayoría de hogares
mexicanos tiene un aparato televisor.
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