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La convivencia escolar: una tarea necesaria, posible
y compleja.(1)
Lic. Norberto Daniel Ianni(2)
El propósito de este trabajo es poner de manifiesto
las múltiples cuestiones que inciden en la construcción
de un sistema de convivencia en la escuela. Es ésta
una tarea que requiere la consideración de distintos
factores y aspectos que inciden en el desarrollo de las acciones
necesarias que permitan alcanzar el propósito buscado:
instaurar el sistema de convivencia escolar que posibilite
acompañar el crecimiento de los niños adolescentes
y jóvenes, promoviendo su desarrollo como sujetos de
derecho y responsabilidad, es decir ciudadanos. Sin embargo,
la experiencia frecuente de muchas instituciones educativas,
ha demostrado - y demuestra - que la implementación
del sistema de convivencia no es fácil ni sencillo
y por eso queda postergado, suspendido, olvidado o abandonado.
Me interesaría exponer y desarrollar en este trabajo
algunas reflexiones y propuestas sobre la convivencia escolar
como una construcción cotidiana, reconociendo que es
una tarea compleja, pero es necesaria y posible y se constituye
en una rica y valiosa experiencia educativa, dado que el aula
y la escuela son los primeros espacios públicos de
participación de las jóvenes generaciones.
Cuestiones referidas al compromiso social de la escuela:
La escuela, como institución educativa, es una formación
social en dos sentidos: está formada a partir de la
sociedad y a la vez expresa a la sociedad. Lo que se habla
en cada escuela, es el lenguaje particular de la sociedad.
Por tal motivo, no es ajena a la profunda crisis socio política
en la que estamos inmersos y que como ciudadanos nos afecta.
En este contexto, la escuela en general, está
seriamente cuestionada porque no responde a las demandas,
no prepara para este nuevo orden, no asegura mejoras. No obstante
esto, y aún con estas fallas y carencias, es la institución
social que sigue nucleando a un significativo número
de niños, adolescentes y jóvenes. Por ser una
institución pública, está sometida y
padece los efectos producidos por la crisis social que la
atraviesa, e incide tanto en la singularidad de cada uno de
los actores como también en el colectivo institucional
que conforman, y se pone de manifiesto en problemáticas
concretas y observables: el miedo a un futuro incierto, el
temor a estar cada vez peor, la vivencia de desolación,
el debilitamiento de vínculos de solidaridad y amistad,
la pérdida de relaciones institucionales, de grupos
sociales de pertenencia y referencia; en realidad se trata
de una progresiva pérdida del sentido de la vida. Estas
pérdidas son carencias que afectan, limitan y someten
a los niños, adolescentes y jóvenes, como sujetos
de derecho en su condición y dignidad humana.
Siendo conscientes de esta realidad adversa, que se impone
a nuestros alumnos, especialmente a aquellos con más
limitaciones que posibilidades, con más carencias que
logros, es fundamental que el tiempo que transcurren en la
escuela durante su niñez y adolescencia, sea considerado
por ellos, como un tiempo y un espacio valorizado, un tiempo
de crecimiento, de creatividad, que favorezca la construcción
de su subjetividad. Para ello la escuela debe generar, facilitar
y promover tiempos y espacios para que pueda circular la palabra
y no los silencios, el diálogo y la discusión
y no la sumisión y acatamiento, el análisis
y la reflexión sobre las acciones impulsivas y las
actuaciones violentas.
La función socializadora de la escuela se manifiesta
en las interrelaciones cotidianas, en las actividades habituales;
también se hacen explícitas en las charlas espontáneas
o en discusiones y diálogos planificados para reflexionar
sobre esas interrelaciones, para reconocer los acuerdos, las
diferencias, las formas de alcanzar el consenso, de aceptar
el disenso. Sólo de esta manera se aprende a convivir
mejor. Una escuela que intenta responder a su cometido de
ser formadora de ciudadanas y ciudadanos, comprometidos crítica
y activamente con su época y mundo, permite el aprendizaje
y la práctica de valores democráticos: la promoción
de la solidaridad, la paz, la justicia, la responsabilidad
individual y social. Estos se traducen en las acciones cotidianas
que transcurren en el aula, en la actitud comprensiva y educadora
de los adultos que son los responsables de la formación
de las jóvenes generaciones, por eso, el desafío
de toda institución educativa es convertirse en propulsora
de procesos de democratización y participación.
Sin lugar a dudas si la escuela puede hacer ésto -
de hecho muchas de las escuelas lo hacen y lo hacen bien -
está dando respuesta a una de las demandas más
requeridas por la sociedad.
En Argentina, este requerimiento hoy es más imperioso
que nunca, pues mi país está inmerso en la crisis
más profunda, aguda y generalizada de su historia,
y nos afecta (socioeconómica, política, educativa
y culturalmente) a todos. Las necesidades cada día
son mayores, en tanto que los recursos son cada día
más exiguos. En medio de este clima de catástrofe,
docentes (adultos responsables), y alumnos (niños,
adolescentes y jóvenes) se encuentran diariamente en
muchas de las escuelas para construir una convivencia que
produzca un lazo social solidario.
Cuestiones referidas a la convivencia escolar y los aspectos.
pedagógicos:
La convivencia escolar, desde este ángulo, alude,
fundamentalmente, a uno de los temas básicos de la
pedagogía: el aprendizaje, es decir, el proceso
por el cual un sujeto adquiere o desarrolla una nueva conciencia
y conocimiento, que le proporcionan nuevos significados.
A partir de esta idea, surgen algunas preguntas que intentaré
responder en el desarrollo de este apartado. Son las siguientes:
- ¿es posible un adecuado aprendizaje
sin una adecuada convivencia ?
- ¿se puede lograr una buena convivencia
sin aprendizaje?
- ¿qué significa aprendizaje
de la convivencia?
- ¿qué función, qué lugar le
corresponde a la escuela en relación
a convivencia y aprendizaje?
Comencemos a responder.
Para que el aprendizaje sea posible, los intercambios entre
todos los actores de la institución (alumnos, docentes
y padres, ¿por qué no?) que comparten la actividad
en la escuela y que conforman esa red de vínculos interpersonales
que denominamos CONVIVENCIA deben construirse cotidianamente,
mantenerse y renovarse cada día, según determinados
valores. Sólo cuando en una institución escolar
se privilegian la comunicación, el respeto mutuo,
el diálogo, la participación, recién
entonces se genera el clima adecuado para posibilitar
el aprendizaje.
Convivencia y aprendizaje, pues, se condicionan mutuamente.
La causalidad circular permite comprender la interrelación
entre ambos: cada uno es condición necesaria (aunque
no suficiente por sí solo) para que se dé el
otro.
Para comprender mejor esto, pensemos en algunas de las escenas
escolares: una clase en la que el profesor trasmite conocimientos
desactualizados, o sobreabunda en detalles, o se va por las
ramas, o utiliza una metodología inadecuada ( o todo
esto junto),y además explica los experimentos, no los
hace, "lee y dicta" apuntes y/o "toma lección
en el frente", genera desinterés, abulia, apatía
- que generalmente termina en indisciplina , primero pasiva
pero luego es activísima e incontrolable. Estos tipos
de actitud, no permiten la apropiación de los conocimientos,
es más operan en contra.
Si seguimos con ejemplos, hay otro tipo de clases en la que
los alumnos están activos, pero en actividades dispares
y ajenas a la clase. Esta hiperactividad, resultado del desinterés
de los alumnos, reforzados por la falta de autoridad del docente,
genera un clima de confusión, de caos, que no permite
el proceso de enseñanza - aprendizaje. En ambos casos,
además de no "apropiarse de contenidos curriculares",
la interrelación docente - alumno está
severamente perturbada, los vínculos estrechamente
ligados a la tarea no se consolidan, esto incide negativamente
en la convivencia, la debilita seriamente. Es decir el proceso
de enseñanza - aprendizaje está empobrecido
- y en muchos casos ausente - tanto en lo que se refiere a
contenidos curriculares como aspectos vinculares, pues lo
vincular se aprende y se aprehende vivencialmente a través
de la tarea. De lo expresado, concluimos que: los procesos
pedagógicos y la convivencia institucional están
indisolublemente vinculados entre sí.
Deseo enfatizar que, también se considera aprendizaje
significativo, a todas aquellas otras acciones no académicas,
que son propias del quehacer de la escuela y están
estrechamente ligadas al proceso de socialización:
la comunicación, el diálogo, el respeto mutuo,
la participación, el compromiso. Todas ellas serán
palabras carentes de significado, vacías de contenido,
si no se las reconoce en actos, si no se las vivencia.
Para que cada uno pueda apropiarse de estos
"contenidos para la vida" hay que probarlos, ensayarlos,
ejercitarlos, practicarlos, repetirlos, es decir, vivirlos
en el quehacer cotidiano de la vida escolar.
¿Cómo se aprende a dialogar?
Sin lugar a dudas la respuesta es: dialogando. Y aquí
es fundamental la tarea del docente adulto, cuya función
es acompañar, es escuchar, nada más
y nada menos que eso: acompañar y escuchar comprensivamente
al otro, con mayor o menor grado de especificidad, según
la función que se desempeña en la institución
educativa, para que el alumno, niño, adolescente
o joven, vaya transitando y descubriendo el camino, su camino.
Acompañar y escuchar, es presencia, presencia
que implica, según el educador brasileño
Antonio Gomes Da Costa,
- receptividad, apertura hacia el alumno, estar
dispuesto a conocerlo y comprenderlo respetando su intimidad,
su privacidad.
- reciprocidad no basta con estar expectante, sino
también en responder con actitudes, con palabras,
con gestos,
- compromiso que es la responsabilidad que se asume
en relación con el otro, en este caso con el alumno.
De esta manera se aprende a dialogar, y a generar vínculos
no sólo con quiénes comparto gustos e ideas,
sino también con aquellos cuya postura ante la vida
es distinta, quizá opuesta a la mía y con quien
tengo que convivir cotidianamente y muchas veces compartir
tareas.
Esto nos remite a la solidaridad: otro "contenido
fundamental", que también se aprende y ejercita
en la escuela en general y en la secundaria en especial. En
pocas etapas de la vida se es tan solidario como cuando se
es adolescente. La solidaridad es lo que me
compromete como SUJETO con el OTRO también
SUJETO. Pero para llegar a ser solidario se
sigue un proceso; en el que hay momentos en los que el niño
/ adolescente suele homologar solidaridad con complicidad,
pero esto es una etapa, un momento de ese proceso en la vida
de nuestros jóvenes estudiantes . Considerar y analizar
estas situaciones facilitada mediante, el diálogo y
la reflexión con la intervención del adulto
responsable, permite pasar de la complicidad (indiscriminación
y anomia) a la solidaridad ( compartir con otro u otros conformando
una red, un colectivo) cuyo objetivo es el bien común.
¿ Cuántas veces en pro de lo que como adultos
consideramos justos ideales, les pedimos su solidaridad
para con nosotros; los arengamos , los persuadimos seductora
o carismáticamente para que digan la verdad en relación
a algún incidente con sus compañeros, aún
cuando esa verdad sea una delación?. Pero hay que decir
la verdad, ahora, aquí y porque yo lo digo.
¿Esta actitud tiene algo que ver con el concepto de verdad?¿qué
lo liga a la idea de solidaridad?
Esto también lo enseñamos( y lo aprendemos)
en la escuela por estar en relación con otros. Es muy
interesante lo que dice al respecto Humberto Maturana: "Educar
se constituye en el proceso por el cual el niño, el
joven o el adulto convive con otro y al convivir con el otro
se transforma espontáneamente, de manera que su modo
de vivir se hace progresivamente más congruente con
el otro en el espacio de convivencia. Si el niño, joven
o adulto no puede aceptarse y respetarse a sí mismo,
no aceptará ni respetará al otro. Temerá,
envidiará o despreciará al otro, pero no lo
aceptará ni lo respetará y sin aceptación
y respeto por el otro como un legítimo otro en la convivencia
no hay fenómeno social(3).
Obviamente, hoy, la escuela no desconoce estos hechos y,
por esto, se ocupa de que quienes ingresan a ella permanezcan
el tiempo necesario allí. Pero si esta retención
e integración a la comunidad escolar no está
mediada por el encuentro con el conocimiento y la aventura
del saber, la escuela no cumple con el cometido para el que
fue creada y se convierte en una instancia, ya no de retención,
sino de detención del proceso de crecimiento y de socialización,
que permite el tránsito y la transformación
del cachorro humano en sujeto de derechos y responsabilidad
(es construcción de la ciudadanía).
¿Qué significa aprendizaje de la convivencia?
En realidad, se trata de un doble aprendizaje. En primer
lugar, la convivencia se aprende. Es más,
es un duro y prolongado -hasta podríamos decir, interminable-
aprendizaje en la vida de todo sujeto, pues:
- sólo se aprende a partir de la experiencia.
- sólo se aprende si se convierte en una necesidad.
- sólo se aprende si se logran cambios duraderos
en la conducta, que permitan hacer una adaptación
activa al entorno personal y social de cada uno.
Por otra parte, la convivencia enseña.
De ella se aprenden contenidos actitudinales, disposiciones
frente a la vida y al mundo que posibilitan el aprendizaje
de otros contenidos conceptuales y procedimentales.
Los principales determinantes de las actitudes se entienden
en términos de influencias sociales. Las actitudes
se trasmiten a través de la expresión verbal
y no verbal. La institución educativa, aún cuando
no se lo proponga, no se limita a enseñar conocimientos,
habilidades y métodos. Va más allá. La
escuela contribuye a generar los valores básicos de
la sociedad en la que está inserta. Los valores de
la escuela influyen sobre los alumnos. Muchos de ellos están
claramente explicitados en el ideario institucional, en tanto
que otros están íntimamente ligados a la identidad
institucional, y son los que vivencian diariamente; sobre
estos principios se construye y consolida la convivencia.
Los valores constituyen un proyecto compartido que da sentido
y orienta la formación de actitudes en la escuela.
La escuela espera de sus actores una serie de comportamientos
adecuados a los valores que inspiran el proyecto educativo.
Para ello deben incorporarse normas. La meta máxima
será que éstas sean aceptadas por todos los
actores como reglas básicas del funcionamiento institucional,
que se comprenda que son necesarios para organizar la vida
colectiva. Si esto se logra, se logró la interiorización
de las normas.
¿Cómo se aprende la convivencia?
Para aprender a convivir deben cumplirse determinadas procesos,
que por ser constitutivos de toda convivencia democrática,
su ausencia dificulta (y obstruye) su construcción;
simplemente las enumero, pues serán desarrolladas más
adelante.
- Interactuar (intercambiar acciones con otro /s)),
- interrelacionarse; (establecer vínculos que
implican reciprocidad)
- dialogar (fundamentalmente ESCUCHAR, también
hablar con otro /s)
- participar (actuar con otro /s)
- comprometerse (asumir responsablemente las acciones
con otro /s)
- compartir propuestas.
- discutir (intercambiar ideas y opiniones diferentes
con otro /s)
- disentir (aceptar que mis ideas o las del otro
/s pueden ser diferentes)
- acordar ( encontrar los aspectos comunes, implica
pérdida y ganancia)
- reflexionar ( volver sobre lo actuado, lo sucedido.
Producir Pensamiento conceptualizar sobre
las acciones e ideas.)
Todas estas condiciones en la escuela se conjugan y se transforman
en práctica cotidiana a través de proyectos
institucionales que resulten convocantes y significativos
para los actores institucionales, y también respondan
a necesidades y demandas institucionales. Estos proyectos
incluyen y exceden los contenidos singulares de las asignaturas,
la tarea nuclea a los distintos actores y como consecuencia
de ello, las relaciones cotidianas y rutinarias se modifican,
varían los roles y cada integrante asume nuevas responsabilidades,
se incrementa el protagonismo de todos los participantes.
La actividad tiene sentido y significado para quienes la ejecutan,
pero también la tiene para sus destinatarios; alcanzar
las metas propuestas es el cometido compartido, se incrementa
la responsabilidad y el sentido de pertenencia. Esta propuesta
impregna a toda la institución que, sin "trabajar
específicamente la convivencia", aprende "a
convivir, conviviendo ".
Confirma lo enunciado en esta presentación la experiencia
de muchas escuelas, que en distintos lugares - algunos muy
distantes y solitarios - desarrollan distintos tipos de proyectos.
En dichas escuelas "los problemas de convivencia"
no existen como obstáculos sino que se transforman
en un desafío a la creatividad, entendiendo
que ser creativo es dar respuestas
variadas, diferentes y diversas a situaciones habituales
y reiteradas que necesitamos modificar, mejorar. De esta manera
la energía requerida para solucionar el problema
se canaliza constructivamente no sólo para la realización
personal sino para el logro del bien común.
La convivencia escolar: consideraciones para su construcción
cotidiana
En los últimos años comenzaron a cuestionarse
los regímenes disciplinarios escolares indiscutidos
durante mucho tiempo, por su desactualización, por
su rigidez burocrática, por su despersonalización,
pues no reconocían a los niños, adolescentes
y jóvenes - los alumnos - como sujetos de derecho y
responsabilidad. Sin lugar a dudas tuvo una marcada influencia
en estos cambios de modelo, los principios enunciados y proclamados
por la Declaración de los Derechos del Niño
adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas (1959)
y posteriormente la Convención Internacional sobre
los Derechos del Niño ( 1989), en el que el niño
( y adolescente) dejaron de ser considerados como un objetos
de cuidado y protección para ser sujetos
de derecho y responsabilidad.
Como consecuencia de ello, numerosas instituciones educativas
han reformulado su propuesta pedagógica, incluidos
los aspectos relacionados con la convivencia escolar protagonizada
por sus actores: docentes (adultos) y alumnos (niños,
adolescentes y jóvenes) y les ha exigido encontrar
alternativas distintas a las convencionales, pues las existentes
ya no resultaban útiles, y no respondían a las
demandas formuladas. Además y conjuntamente con esto,
quiénes trabajamos en instituciones educativas, somos
testigos y a veces, protagonistas, de innumerables situaciones
que desconocemos, que nos sorprenden, nos desconciertan, nos
superan, y también, nos asustan. Problemáticas
que durante mucho tiempo eran ajenas al ámbito escolar
o incidían indirectamente en la vida institucional,
hoy, repercuten directamente en la convivencia y constituyen
su principal preocupación.
Por esto mi interés en abordar estos temas acuciantes
referidos directamente a la construcción de un sistema
de convivencia escolar, que influyen en la dinámica
institucional, repercuten en las interrelaciones de los actores,
afectan los vínculos personales e inciden en los procesos
de subjetivación / socialización de los alumnos,
enmarcados en una nueva concepción jurídica
del niño y adolescente como sujeto, como ciudadano.
Hay algunas ideas y conceptos que deseo explicitar como punto
de partida:
- En la escuela siempre han convivido niños, adolescentes
y jóvenes entre sí y con adultos; este proceso
constituye la socialización (que es progresivo
control de los impulsos individuales que posibilitan acceder
a las interrelaciones sociales).
- La convivencia escolar no es un concepto nuevo;
lo que ha variado es la relación entre los actores
institucionales: todos son considerados sujetos de derecho
y responsabilidad, tanto los niños, adolescentes
y jóvenes, - los alumnos - como los adultos - los
docentes. Merece aclarase que por las funciones organizacionales
que les compete a cada grupo, la mayor responsabilidad siempre
recae en los adultos.
- Por lo antedicho, la convivencia es un intento
de equilibrio entre lo individual y lo colectivo,
entre el deseo y la ley. Esto implica renunciamiento
de los sujetos en pro del bien común, del colectivo
institucional: estos renunciamientos necesarios para
la construcción de la convivencia escolar, provocan
malestar. La convivencia no se puede separar del conflicto
(institucional, grupal, singular).
- En la escuela, el encuentro entre docentes (adultos) y
alumnos (niños/ adolescentes / jóvenes- se
produce en relación con el saber, con el
conocimiento.
Características que deben considerarse en la construcción
- diseño y funcionamiento - de un sistema de convivencia
en la escuela:
Requiere de un trabajo compartido para elaborarlo y
sostenerlo en su aplicación.
La propuesta inicial de construir un sistema de convivencia
en la escuela, puede surgir como iniciativa de cualquier actor
y/o grupo institucional. Pero la responsabilidad de instaurarlo
en primera instancia, es de la conducción (equipo directivo
/ consejo asesor / etc.). Seguidamente esta propuesta se comparte
con el resto de los adultos - docentes - y posteriormente
con los alumnos. Se podrá constituir una comisión
o consejo - por elección y/o delegación - con
representantes de los distintos sectores, que será
el responsable de planificar las diferentes acciones.
Cuando en una escuela se convoca a participar a todos para
mejorar los vínculos y la vida institucional en general,
se produce una gran movilización que se expresa a través
de proyectos, actividades, diálogo, que obligan a concretarlo.
Es ésta, una responsabilidad de la conducción
de la escuela si desea emprender la construcción de
un sistema de convivencia institucional.
Demanda tiempo para su diseño, para su aplicación,
para pruebas y adecuaciones.
Esta tarea requiere de un plan previo, elaborado por el equipo
directivo y el consejo asesor en primer lugar. Dicho plan
debe dar respuesta a las necesidades institucionales. Habitualmente
algunos actores institucionales (alumnos, docentes, auxiliares,
padres) en forma individual o pequeños grupos, hacen
propuestas o expresan inquietudes personales, aisladas. Estos
"emergentes" pueden (en realidad deben) ser tomados
en cuenta por las autoridades para realizar una consulta institucional
y tener un diagnóstico de situación (expectativas,
frustraciones, quejas, propuestas, etc.)
Realizado el diagnóstico situacional institucional,
se elabora un plan de trabajo general (por período
de uno o dos años). Para elaborar este plan se sugiere:
- Convocar a quienes pueden, saben o desean aprender, y
quieren trabajar en la construcción del sistema de
convivencia.
- Pensar y planificar las acciones con todos los actores
que participarán en la tarea.
- Detallar las etapas que se irán cumpliendo.
Este programa se pone en conocimiento de la comunidad educativa,
asegurando que la información llegue a todos los actores.
Informar es condición necesaria, para poder contar
con la colaboración y compromiso de los distintos actores
en la implementación del programa
Es función de los directivos o quienes cumplen funciones
de conducción:
- realizar el control de gestión:
- favorecer la comunicación entre las partes intervinientes.
- buscar y brindar la máxima información
sobre el asunto a tratar
- trabajar con acuerdos en lo que se refiere a:
- las actividades a desarrollar
- anticipación de logros y riesgos; considerar
sus implicancias en la institución;
- dejar constancia de los aspectos en los que no hubo
acuerdo, pues pueden ser alternativas posibles en otro
momento.
Es conveniente tener en cuenta que aún tomando todos
estos recaudos, y considerando que participan los distintos
actores institucionales en la construcción e implementación
del sistema de convivencia, las singularidades de cada uno
de los sujetos estarán presentes a través de
las opiniones, las creencias, las dudas personales, entremezclados
con emociones y sentimientos; esto en parte favorecerá
y en parte entorpecerá el desarrollo de las actividades
y acciones previstas. Pero solamente de esta manera, con marchas
y contramarchas, con avances y retrocesos, con entusiasmo
y desaliento se puede construir un sistema de convivencia:
trabajar así posibilita la participación;
implica esfuerzo y desgaste de los actores intervinientes,
que se ponen de manifiesto en el compromiso de cada
uno en particular y del colectivo institucional.
Lo expresado anteriormente implica que uno solo, - directivo,
docente o alumno- no puede proponerse por sí solo,
asumir esta tarea, que es eminentemente participativa y abarcadora
de todos o la mayor cantidad posible de miembros de la institución
educativa.
Se construye día a día, es decir, que
siempre está a prueba y nunca está terminado
Es conveniente y necesario planificar las distintas acciones,
pero tener en cuenta que al llevarlas a la práctica
podrán surgir variaciones, modificaciones, omisiones
y alteraciones. Algunas imprevistas otras acordadas. Por eso
es conveniente y necesario disponer de un tiempo para el seguimiento
y la evaluación del desarrollo, que permita hacer las
adecuaciones necesarias a las propuestas originales.
No hay recetas infalibles. Sólo se pueden hacer
sugerencias y propuestas.
Las características de cada institución, su
historia, sus integrantes, los recursos, los obstáculos,
los modos en que circula la comunicación o se juega
el poder, son ingredientes que, a la hora de poner en práctica
las distintas acciones van a variar por completo el resultado
del proyecto original. Lo verdaderamente "emocionante"
de la propuesta es que cada experiencia es única e
irrepetible, con la satisfacción de sus logros y la
incertidumbre de sus riegos.
Hay que generar distintos momentos de encuentro y participación
entre los actores institucionales, que permitan el diálogo,
la reflexión, el debate.
Quizá sea éste uno de los aspectos más
problemáticos, para resolver. Dado que en realidad
son muy pocas las escuelas que cuentan con un "tiempo
institucional" para dedicar al sistema de convivencia,
será necesario considerar:
- las características de cada institución
educativa (cantidad de alumnos, de docentes, turnos de funcionamiento,
etc.),
- la existencia, adecuación y/o creación de
los tiempos institucionales (no es lo mismo contar con la
existencia de horas extraclase o tener que hacer la adecuación
de los horarios de clase habituales, etc.),
- la disponibilidad horaria de los actores en particular
para compartir encuentros entre sí.
- la disponibilidad y uso de los espacios existentes (escuelas
que cuentan con salón de actos y/ o patios cubiertos,
escuelas que sólo cuentan con algún Salón
de Usos Múltiples). Esto incluye también los
tiempos en que los mismos pueden ser utilizados.
Conviene aclarar que también hay un tiempo que cada
institución necesita para ir haciéndose cargo
de los movimientos que se han ido generando durante
la construcción de su sistema de convivencia escolar;
este tiempo no es el que consigna el calendario, sino una
consecuencia del estilo o carácter institucional, que
surge de la interrelación de los distintos aspectos
señalados anteriormente.
Condiciones a tener en cuenta en la construcción
de un sistema de convivencia en la escuela:
Responder a necesidades institucionales.
Con esto deseo expresar, que tendrá mayor adhesión
de los actores todo proyecto, programa o actividad que atienda
las necesidades reconocidas por la comunidad escolar en su
conjunto.
Proponer actividades y acciones factibles de realización
según las condiciones (posibilidades y límites)
de cada escuela.
Muchas propuestas fracasan, pues no se toman en cuenta los
recursos necesarios para afrontarlos, o caso contrario, porque
no se consideran los recursos que se poseen.
Organizar en detalle las distintas actividades.
Esto suena como "obvio o ya dicho", de hecho
lo es, pero cuando se organizan distintas acciones se tienden
a dar por "sobrentendido" una serie de cuestiones,
que, al no quedar explicitadas arruinan la actividad
Organización, se refiere no sólo a espacios,
muebles y materiales, sino también a las tareas (funciones
y responsabilidades) que deben cumplirse para un adecuado
desarrollo. A posteriori, designar los actores que serán
responsables de cumplimentar estas tareas.
Elaborar las normas de procedimiento:
Muchas situaciones conflictivas que interfieren y afectan
el funcionamiento del sistema de convivencia institucional,
se generan o se agravan cuando se interrumpen, alteran o no
se cumplen los procedimientos adecuados. El sistema como tal
está estructurado como una "organización",
en la que cada parte está ligada al todo y cualquier
alteración, en una de ellas, afecta a las demás.
Todo programa que se implementa presenta inconvenientes;
en tanto puedan ser reconocidos y trabajados, generarán
aprendizaje. Para ello es conveniente incluir, entre los procedimientos,
períodos de prueba que cuenten con espacios y tiempos
para realizar las evaluaciones y adecuaciones necesarias.
El aula: espacio institucional privilegiado para construir
la convivencia de la escuela
Para abordar este tema, propongo el relato de una situación
escolar que pudo (o puede) ocurrir en cualquier institución
educativa y el análisis posterior de la misma:
Los alumnos estaban en clase con el docente. De pronto
comenzaron a escucharse ruidos extraños y gritos que
fueron aumentando estrepitosamente. El docente trataba de
apaciguarlos, sin lograrlo. Como cada vez el desorden era
mayor, y la situación se tornaba insostenible, alguien
avisó en la dirección. El director fue a la
clase, y ...
De los posibles finales que puede tener esta historia, elegí
algunos que tienen como protagonista a los distintos actores:
Final 1: ... dijo: - Esto no puede ser, se quedan
en silencio, pues así, no se puede continuar. Inmediatamente
los alumnos quedaron tranquilos y el profesor retomó
su explicación. Volvió a la normalidad.
Final 2: .... y le pidió al docente
que se esforzara por mantener la clase en orden, que era su
responsabilidad lograrlo. Se dio media vuelta y se fue.
Final 3: ... y se quedó parado, sin decir
nada. Poco a poco los alumnos se callaron.
Final 4: ... se acercó al docente, le preguntó
en qué estaban trabajando; le preguntó si tenía
inconveniente que él se quedara en la clase. Seguidamente
se dirigió al alumnado comentándoles que se
quedaría con ellos un rato; se sentó en un asiento
libre. El docente retomó la clase, los alumnos continuaron
participando, sin hacer tanto lío. Cuando finalizó
la hora el director y el profesor salieron juntos conversando..
Los primeros tres finales tienen algo en común: las
acciones para restablecer el orden, las realiza el director
sólo: - impone silencio al alumnado (1) ; - le pide
al docente que cumpla con sus responsabilidades (2); controla
la situación silenciosamente(3).
El cuarto final, es diferente, pues el director se presenta
e interviene de otra forma. Respeta el ámbito que es
la clase a cargo de un docente: se acerca a él y le
pregunta sobre la situación, luego habla con los alumnos
informando que permanecerá con ellos. Se retira cuando
concluye la clase, junto con el docente.
Considerando este tipo de intervención que nos muestra
otra forma de relación entre adultos y adolescentes
(en este último caso), podemos también suponer
que con posterioridad, esta situación fue analizada
entre los distintos actores:
- el profesor y el director conversaron;
- el profesor dialogó con sus alumnos;
- los alumnos seguramente también charlaron entre
ellos sobre lo vivido;
- es posible que en otro momento, también el director
se haya acercado a tratar esta situación con el grupo
de alumnos.
Seguramente, para cada uno este incidente tuvo distintas
significaciones. Pero merecen destacarse como significativos,
los siguientes aspectos:
- Los adultos - docente y directivo -, consideraron a los
alumnos como sujetos, encontraron una solución respetuosa.
- Los actores alumnos pudieron reencauzar su comportamiento
inadecuado, con la presencia de adultos, que pusieron "límite"
al descontrol, sin agravios ni amenazas.
- Es el resultado de un trabajo previo, en el aula y en
la escuela
Los primeros tres finales responden básicamente a
una posición ligada a la disciplina, Esta posición
se basa en:
- transformar a los alumnos en "cuerpos dóciles",
que deben obedecer / acatar / cumplir las normas existentes
(objetos de cuidado y protección)
- la prevalencia de la idea de que los alumnos son menores
- menor como desposeído, de derecho y responsabilidad
- que requieren del control de " un otro" externo,
que es mayor y adulto, que sabe y decide qué está
bien y qué está mal, qué le conviene.
Su función es hacer cumplir las normas vigentes,
pues así está establecido. Es decir, no se
considera al alumno niños, adolescente, joven
- como sujeto sino como objeto.
El cuarto final, es una posición ligada a la convivencia.
Esta posición:
- no es una propuesta o concepto nuevo: la humanidad en
general y en la escuela en particular, siempre se ha convivido
( con - vivir / vivir con otro /s). Lo que ha variado es
la relación entre los actores institucionales: todos
son considerados sujetos. Corresponde aclarar que por las
funciones organizacionales que les compete a cada grupo,
la mayor responsabilidad siempre recae en los adultos.
- considera al alumno de acuerdo a lo establecido en los
principios de la Convención Internacional de los
Derechos del Niño: lo reconoce como sujeto de derecho
y responsabilidad. " No se trata de confundir esta
etapa del infantil sujeto... con incapacidad y menos con
cosificación del niño, de modo que al negar
su condición de sujeto, se instauran cultural y jurídicamente
sistemas de tutelajes arbitrarios, que para nada lo toman
en cuenta como individuo singular"(4)
- es un intento de equilibrio entre lo individual
y lo colectivo, entre el deseo y la ley.
Esto implica renunciamiento de los sujetos en pro del
bien común, del colectivo institucional: estos
renunciamientos necesarios para la construcción de
la convivencia escolar, provocan malestar. La convivencia
no se puede separar del conflicto (institucional, grupal,
singular).
- promueve, favorece, genera y aprovecha los tiempos/ espacios
de encuentro entre los diferentes actores institucionales
para propiciar y facilitar el diálogo, la participación,
el compromiso.
Hechas estas consideraciones, presento algunas ideas que
muestran que la convivencia se construye en el aula, y
que sólo a partir de considerar lo que acontece en
el aula, podemos pensar en la convivencia de la
escuela.
El aula es:
El primer espacio de vida pública de los niños,
adolescentes y jóvenes.
Es el lugar donde transcurre la mayor parte del tiempo escolar
de los alumnos, es el espacio de la escuela donde se desarrollan
las actividades fundamentales; constituye la unidad de pertenencia
y referencia de los alumnos
El espacio para construir las relaciones sociales.
En este lugar se habla, se escucha, se dialoga, se discute,
se reflexiona, se enseña, se aprende, se juega, se
permanece en silencio, se participa, se está aburrido,
se razona, se memoriza, se repite, etc., etc., etc. En el
aula se vive la realidad de la escuela. La construcción
y conocimiento de la escuela como totalidad se construye a
partir de las experiencias vividas en ese ámbito.
El lugar en que el alumno desde su ingreso aprende
gestos y rituales
Desde el inicio de su escolaridad, el niño aprende
distintas actividades que se realizan cotidianamente y regulan
las interrelaciones con sus pares y adultos: algunas son espontáneas,
otras están permitidas, otras deben ser autorizadas,
en tanto otras, están prohibidas. Esto se manifiesta
en las distintas formas de comunicación, los saludos,
los silencios, los permisos para desplazarse por el aula o
por la escuela, las autorizaciones para el uso de objetos
comunes, etc. Estas acciones pautadas regulan
la interrelación cotidiana, son elementos constitutivos
de la convivencia. Es fundamental que los alumnos conozcan
la razón de ser de estos actos, comprendan su sentido
para que la convivencia pueda construirse como contenido significativo,
considerando que lo que se hace (acciones) prevalece sobre
lo que se dice (palabras).
El ámbito en el que se convive, se habla y se
aprende sobre convivencia.
La convivencia se va construyendo día a día.
Podremos decir que la convivencia es más o menos armónica,
más o menos placentera, con todos esos más y/o
menos, los actores institucionales siempre están en
relación unos con otros: con pares y con no-pares.
La función socializadora se manifiesta en las interrelaciones
cotidianas, en las actividades habituales; también
se hacen explícitas en los charlas espontáneas
o en discusiones y diálogos planificados para reflexionar
sobre esas interrelaciones, para reconocer los acuerdos, las
diferencias, las formas de alcanzar el consenso, de aceptar
el disenso. Sólo de esta manera se aprende a convivir
mejor.
El lugar para trasmitir, ejercitar, incorporar formas
de convivencia ligadas a la práctica de la vida democrática.
Una escuela que intenta responder a su cometido de ser formadora
de ciudadanas y ciudadanos, comprometidos crítica y
activamente con su época y mundo; permite el aprendizaje
y la práctica de valores democráticos. Estos
se traducen en las acciones habituales que transcurren en
el aula, en la actitud comprensiva y educadora de los adultos,
responsables de la formación de las jóvenes
generaciones, por eso:
El desafío de la escuela es convertirse en propulsora
de procesos de democratización y participación,
sólo será posible si el aula es la unidad operativa
donde además de las acciones propias se gestionan las
acciones institucionales.
Organismos institucionales para tratar la convivencia
escolar. Los cuerpos colegiados y representativos
Lo formulado hasta aquí nos permite concluir que diseñar,
articular y poner en funcionamiento un Sistema de Convivencia
Escolar no es una tarea sencilla por varias razones:
- Requiere de un trabajo compartido para elaborarlo y sostenerlo
en su aplicación.
- Demanda tiempo para diseñarlo, para aplicarlo,
para probarlo, para adecuarlo.
- Se construye día a día, es decir, que siempre
está a prueba.
- No hay recetas infalibles. Sólo se pueden hacer
sugerencias y propuestas.
- Hay que generar distintos momentos de encuentro y participación
entre los actores institucionales, que permitan el diálogo,
la reflexión, el debate.
- Hay que considerar:
- las características de cada institución
educativa,
- la existencia, adecuación y/o creación
de los tiempos institucionales (no es lo mismo contar
con la existencia de horas extraclase o tener que hacer
la adecuación de los horarios de clase habituales,
etc.),
- la disponibilidad y uso de los espacios disponibles
(escuelas que cuentan con salón de actos y/ o
patios cubiertos, escuelas que sólo cuentan con
algún Salón de Usos Múltiples).
Tomando en cuenta estas consideraciones se pueden llevar
a cabo distintas actividades, pero éstas deben mantener
una continuidad que quedará instituida si se conforman
distintos organismos/ cuerpos de participación institucional,
que posibiliten y garanticen a todos los actores institucionales:
- la consulta y elaboración de propuestas de distintas
actividades institucionales;
- la consulta sobre problemáticas institucionales;
- el seguimiento y control del cumplimiento de los acuerdos
institucionales;
- el asesoramiento sobre las sanciones, cuando se transgredan
las normas establecidas.
Se presentan algunas de estas instancias de participación,
cuyas funciones esenciales están referidas y relacionadas
con la convivencia institucional.
Un primer agrupamiento está referido a la cantidad
de actores:
Instancias de participación amplia (encuentros,
asambleas) su funcionamiento se desarrolla con la participación
de todos los integrantes de la institución educativa
o de algunos sectores en particular (curso, turno, especialidad,
ciclo).
Cuerpos colegiados de representantes: (consejos, centros,
etc.) participan en ellos los representantes de los distintos
sectores / estamentos de la comunidad educativa
Entre los más conocidos y de funcionamiento frecuente,
se pueden mencionar:
Asamblea de Curso o Aula:
Está integrada por todos los alumnos de un curso
o aula, el preceptor, el profesor consejero, y profesores
referentes. En circunstancias especiales, pueden participar
autoridades.
Tareas de la Asamblea de Curso o Aula:
Atiende las situaciones del curso en general y de los integrantes
en particular. Pueden mencionarse:
- Conocimiento de los miembros del curso.
- Análisis y reflexión de situaciones cotidianas
del curso, de grupos o de algunos integrantes .
- Acordar normas de convivencia y funcionamiento en el
curso.
- Enunciar conductas permitidas y sancionables.
- Análisis y tratamiento de situaciones de conflicto
entre los integrantes del curso (alumnos, docentes, autoridades,
etc.).
- Propuesta y desarrollo de actividades complementarias
(salidas, actividades solidarias, etc.).
Funcionamiento:
Reuniones regulares: Asignar un tiempo periódico para
la realización de distintas actividades. La frecuencia
de encuentros variará de acuerdo a la edad de los alumnos
(mayor, en los primeros cursos) y época del año
escolar (mayor, al iniciar la actividad), por ejemplo, una
hora cátedra semanal y luego, una hora quincenal).
Reuniones especiales: ante situaciones críticas que
requieran ser tratadas con urgencia, se destinará un
tiempo para ello.
El equipo de conducción, establecerá las pautas
de funcionamiento institucional, tiempo asignado, frecuencia,
horarios, los temas necesarios.
Consejo de Curso o Aula:
Está integrado por distintos representantes de un
curso: el preceptor /a y profesor tutor /consejero - en las
escuelas que cuentan con ellos -, un alumno titular y uno
suplente, elegidos democráticamente entre sus pares.
De no existir tutores, los alumnos elegirán un profesor
referente. En los dos casos se elegirá un profesor
suplente, por si el tutor /consejero o el profesor designado
estuviere ausente o involucrado en la problemática.
El Subjefe / Jefe de Preceptores reemplazará al preceptor
en caso de ausencia o estar involucrado en la problemática.
Tarea del Consejo de Aula:
Funcionará ante situaciones de trasgresión
de normas y/o de conflicto .
Funcionamiento:
- Citará a las partes involucradas en el conflicto.
- Escuchará las exposiciones de cada parte.
- Analizará y reflexionará sobre la situación
con las partes.
- Analizará y reflexionará sobre la situación,
sin la presencia de los afectados.
- Llegará a conclusiones que resulten lo más
satisfactorias y beneficiosas posibles para cada una de
las partes y el curso en general.
- Informará de las conclusiones:
- a las partes involucradas
- al curso en general.
Se dejará constancia escrita, firmada por los integrantes
del Consejo y las partes involucradas.
En caso de no llegar a acuerdo, o que el mismo no fuere aceptado
por las partes involucradas o una de ellas, presentará
la situación a las autoridades y/o al Consejo de Convivencia
de la Escuela).
Consejo de Año (escuelas con varias divisiones
de un mismo año
Consejo de ciclo (básico- superior )
Consejo de turno (escuelas con más de un turno mañana,
tarde, noche)
Consejo de Especialidad / Modalidad (escuelas con problemáticas
propias en la especialidad/ modalidad :
Es una instancia intermedia entre el Consejo de Curso y el
de Convivencia de la escuela. La razón de la existencia
de estos Consejos Intermedios: de año,
de turno, de ciclo, de teoría/ taller, etc., es atender
adecuada, puntual y eficazmente en tiempo y forma, distintas
cuestiones propias de los distintos sectores de la escuela,
y que están referidos a la convivencia del sector.
Debe abordar el análisis y tratamiento de las cuestiones
planteadas y aplicar la normativa institucional siempre que
corresponda una resolución sectorial.
Podrán funcionar regularmente, o constituirse para
atender situaciones especiales. Los encuentros serán
esporádicos: mensuales o a convenir de acuerdo a la
temática.
Estarán integrados por alumnos delegados de los distintos
cursos, y por docentes - profesores, maestros de taller y
preceptores - representantes de sus pares.
A su vez, algunos de los integrantes de estos Consejos
deberían ser miembros del Consejo de Convivencia
de la Escuela.
Como en los Consejos de Curso, será responsabilidad
del equipo de conducción, establecer las pautas de
funcionamiento institucional.
Consejo de Convivencia:
Es el cuerpo cuya función esencial está referido
a la convivencia institucional. Este consejo puede
estar integrado por miembros permanentes (un representante
del equipo directivo, representantes del cuerpo docente, del
cuerpo de preceptores, de los alumnos, de los padres, etc.)
y miembros transitorios compañeros del curso
del alumno /s afectado /s, profesor tutor o profesor referente
del curso, el docente implicado en la situación, etc.)
- Sistematizar las normas de convivencia institucional,
a partir de las propuestas y sugerencias de los consejos
de curso, o resultado de Jornadas de Convivencia, enmarcándolas
en la normativa vigente.
- Intervenir analizando, evaluando y brindando asesoramiento
a las autoridades de la escuela o centro escolar en situaciones
que afectan la convivencia institucional en general y en
situaciones de conflicto institucional en particular.
- Brindar asesoramiento sobre las sanciones que correspondieren
ante faltas y transgresiones.
- Participar asesorando o coordinando acciones en situaciones
que requieran la aplicación de soluciones alternativas
( mediación, negociación, etc.)
El Consejo de Convivencia, es un cuerpo de asesoramiento,
de consulta y de elaboración de propuestas, para situaciones
que afectan la convivencia institucional:
- por su complejidad - en el hecho están involucrados
miembros de distintos estamentos y/o turnos -;
- por su gravedad - el hecho alteró o perturbó
en forma ostensible a grupos o a la escuela en su totalidad
-;
- por sus consecuencias - el hecho repercute en
el funcionamiento normal de otras actividades alterando
su desarrollo ; es decir, aquellos hechos que no pueden
ser resueltos satisfactoria y constructivamente de acuerdo
a los procedimientos regulares.
Considerando el tipo de situaciones sobre las que debe intervenir
en el Consejo, es fundamental la operatividad de su funcionamiento
y de sus resoluciones.
Cada escuela. establecerá las normas de funcionamiento
y procedimiento de los Consejos de Convivencia, especialmente
en lo que se refiere a frecuencia de encuentros, funciones
específicas, duración y renovación de
sus integrantes, etc.
Consejo de escuela:
Es la instancia de participación e intercambio
de toda la comunidad educativa. El Consejo de Escuela es el
cuerpo colegiado que está integrado por representantes
de todos los estamentos (alumnos, docentes, auxiliares, padres)
y/o cuerpos colegiados (Consejo Asesor, Centro de Estudiantes,
Equipo Docente, Cuerpo de Preceptores, etc.).
Su función primordial es asegurar que la escuela cumpla
con su función esencial: transmisión - apropiación
de conocimientos significativos, en un clima institucional
propicio. Para ello deberá organizar - interrelacionar
- integrar los distintos proyectos de la escuela - académicos
y complementarios -, evaluar su implementación y hacer
los ajustes correspondientes, atender aspectos referidos a
la organización y funcionamiento de la escuela, y coordinar
la relación con otras organizaciones de la comunidad.
Para consolidar y legitimar institucionalmente, la acción
y gestión de estos cuerpos y organismos es fundamental
que quede constancia escrita (registro) de todas las actividades
y situaciones que en ellos se traten, consignando especialmente
las conclusiones y recomendaciones a las que se arribó.
La validez de dichos registros quedará avalada y legitimada,
al estar firmados por los participantes, tanto por los miembros
estables, los miembros ocasionales como también los
actores cuya situación es tratada.
El posterior análisis de dichos registros permitirá
evaluar su funcionamiento, establecer acuerdos sobre los principios
y criterios de los procedimientos, realizar las adecuaciones
de normas
---------------------------------------------
Hasta aquí lo que quería compartir con Ustedes
sobre aspectos fundamentales de "la compleja tarea
de construir un sistema de convivencia en la escuela: es necesaria
y posible. He desarrollado algunas cuestiones sobre
el compromiso social que le compete a la escuela en la formación
para la ciudadanía, la relación con las cuestiones
pedagógicas, aspectos conceptuales y operativos, por
lo menos los esenciales, que deben - y pueden - fundamentar
los sistemas de convivencia institucional y las condiciones
que deben reunir, concluyendo con una breve descripción
sobre cuerpos colegiados. Tal como lo enuncié en el
título del trabajo es una tarea compleja,
pero es posible y es un desafío que vale la pena
aceptar. Si la escuela asume esta tarea cumplirá
con sus alumnos - niños, adolescentes y jóvenes,
su compromiso social en la formación de ciudadanos
.
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Bibliografía consultada:
(1) Arendt, H: La condición humana Ed. Paidós.
España. 1998
(2) Antelo, Estanislao: Instrucciones para ser profesor.
Pedagogía para aspirantes. Ediciones Santillana. Buenos
Aires 1999.
(3) Antelo, E. Y Abramovich, A. L: El renegar de la escuela:
desinterés, apatía, aburrimiento, violencia
e indisciplina. Homo Sapiens. Ediciones Rosario (Argentina)
2000.
(4) Dobon, Juan (comp.. Lo público, lo privado lo
íntimo. Consecuencias de la Ley en el sujeto. Ed. Letra
Viva. Buenos Aires 2001.
(5) Caruso, M. y Dusell, I : De Sarmiento a los Simpsons.
Cinco conceptos para la educación contemporánea.
Colección Triángulos Pedagógicos. Ed.
Kapelusz. Buenos Aires. 1998.
(6) Duschatsky, Silvia: La escuela como frontera. Reflexiones
sobre la experiencia escolar de jóvenes de sectores
populares. Cuestiones y Educación. Ed. Paidós.
Buenos Aires.1999.
(7) Foucault, M: Vigilar y castigar. Siglo Veintiuno Editores.
Buenos Aires. 1989.
(8) Gómez Marcelo. "Sociología del disciplinamiento
Escolar. Centro Editor de América Latina. Bs. As. 1993.
(9) Ianni, N. (comp.) y otros El aula espacio de convivencia.
Reflexiones y alternativas. Enfoques en Educación.
Ediciones La Llave. Buenos Aires.1999.
(10) Ianni, N.; Pérez, E.: La convivencia en la escuela:
un hecho una construcción. Hacia una modalidad diferente
en el campo de la prevención. Grupos e Instituciones.
Ed. Paidós. Buenos Aires. 1998.
(11) Ianni, N: La compleja tarea de construir un sistema
de convivencia escolar Revista Ensayos y Experiencias
- Año 7 Nº 35 Septiembre / Octubre 2000.
(12) Ianni, N. Microviolencias en la vida cotidiana
Revista Ensayos y Experiencias - Año 4 Nº 19
Septiembre / Octubre 1997.
(13) Jörgensen, Mosse: "Una escuela para la democracia.
El Instituto Experimental de OSLO" Ed. Laertes. Barcelona
(España) 1977.
(14) Kornblit, Ana Lía y otros: "El clima social
en la escuela media". Centro Editor de América
Latina Bs. As. 1988.
(15) Larrosa, J (Ed): Escuela, poder y subjetivación.
Ediciones La Piqueta. Madrid. 1995.
(16) Martiñá, Rolando: Escuela hoy: Hacia
una cultura del cuidado, El educador en el cambio, Tesis
- Norma, Buenos Aires, 1992.
(17) Maturana, Humberto: Emociones y lenguaje en educación
y política - Colección HACHETTE / COMUNICACION
Hachette CED. Chile 1992.
(18) Ramos Traver, Z y Miñambres, J.: La convivencia
y la disciplina en los centros educativos. Normas y procedimientos.
Didáctica y Pedagogía. Editorial Escuela Española.
Madrid. 1997.
(19) Ulloa, Fernando: Novela clínica psicoanalítica.
Historial de una práctica. Psicología
Profunda. Buenos Aires. Paidós. 1995.
(20) Tenti Fanfani, E. (comp. Una escuela para los adolescentes.
Reflexiones y valoraciones. Ed. UNICEF LOSADA.. Buenos
Aires. 2000.
(21) UNICEF Proponer y dialogar. Guía para el trabajo
con jóvenes y adolescentes. Ed. UNICEF Argentina. 2002.
Notas
(1) El presente
trabajo ha sido elaborado para presentar en el Seminario Académico,
realizado en el marco del Programa de Educación en
Valores, Foro Subregional, sobre Convivencia Escolar y Calidad
Educativa convocado por el Ministerio de Educación
de Chile y la Organización de Estados Iberoamericanos
para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI) desarrollado
en Santiago de Chile, Chile, los días 7,8 y 9 de octubre
de 2002. Además de conceptualizaciones originales para
esta exposición, incluye fragmentos y transcripciones
de otros trabajos expuestos y publicados por el autor. Los
mismos están mencionados en la bibliografía
consultada.
(2) Coordinador
del Equipo de Apoyo Institucional de la Dirección del
Área de Educación Media y Técnica - Secretaría
de Educación - GCBA -
Profesor del Curso de Especialización de Postgrado:
El Profesor Consejero. Instituto Superior de Profesores. Joaquín
V. González. Dirección de Educación Superior
- Secretaría de Educación - GCBA -
(3) Maturana,
Humberto: Emociones y lenguaje en educación y política
- Ed. HACHETTE / COMUNICACIÓN Ed. Hachette -
Chile 1992 -
(4) Ulloa, Fernando:
Novela clínica psicoanalítica. Historial
de una práctica. Piscología Profuunda. Buenos
Aires .Paidós. 1995.
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