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Presentación del IV Monográfico Virtual
Línea temática: Los jóvenes
y los valores
Presentación
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En la vida valen todos los
colores. No discrimines
Na vida valem todas as cores. Não discrimine
Marisol Huerta, 18 años.
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El informe dado recientemente por el Fondo de Población
de las Naciones Unidas pone de relieve la gravitación
de la adolescencia en función de una incidencia
demográfica mundial antes nunca alcanzada pues
la mitad de los habitantes del planeta son menores de
25 años. Incidencia demográfica de una
franja etaria que teniendo en la edad su base material
necesita de otros criterios para hacer fructífera
la categoría. Esto ya fue puesto de relieve por
Mario Margulis(1) al señalar
las limitaciones del concepto juventud -al que incluimos
el de adolescencia- cuando dice que esa palabra cargada
de evocaciones y significados, que parece autoevidente,
puede conducirnos a laberintos de sentido si no se tienen
en cuenta la heterogeneidad social y las diversas modalidades
como se presenta. Juventud es un concepto esquivo, construcción
histórica y social y no mera condición
de edad.
En nuestra cultura caracterizamos a la adolescencia
como un período de crisis en el que se cuestiona
maneras habituales de situarse en el mundo y en el que
se asumen nuevos roles apoyados en un desarrollo corporal
y psíquico inédito hasta entonces. Como
lo señalan diversas reflexiones, la adolescencia
es una etapa de búsqueda, de ensayo y error,
de avances y retrocesos y aunque los procesos por los
que atraviesan pueden acercarlos a los adolescentes
de épocas anteriores, las formas y contenidos
que adquieren llevan la impronta de los retos que demanda
vivir en la sociedad de la información y de las
nuevas tecnologías.
Es un momento de cambio importante en la identidad
y en las relaciones con otros porque representa el nacimiento
de nuevos vínculos y espacios de sociabilidad.
Este amplio espectro de cambios es recogido por numerosas
teorías en las que algunas resaltan los aspectos
en el que el adolescente aparece como sujeto de socialización,
es decir como agente del cambio social, como sujeto
capaz de producir acciones autónomas, mientras
que otras ponen su énfasis en él como
objeto de esa socialización, o sea como agente
de reproducción y afirmación del orden
social vigente. Este doble movimiento, presente en todo
proceso de socialización, muestra de por sí
aspectos conflictivos para el sujeto y se agudizan particularmente
en la adolescencia.
De acuerdo con lo dicho, hoy son muy particulares los
desafíos y las urgencias que pesan sobre los
jóvenes en un contexto de expansión de
una cultura donde lo ligth, los valores hedonistas,
pugnan y hacen perder sustentabilidad a representaciones
que guiaban el accionar de generaciones anteriores.
En especial, las transformaciones de orden tecnológico
que incidieron en la esfera de la producción
económica alteraron la división del trabajo
creando un escenario donde, junto con desarrollos importantes,
la amenaza del desempleo se hace realidad en amplios
sectores en los que los jóvenes suelen ser los
más afectados. En ese escenario fue modificándose
la valoración de ciertas cosas, por ejemplo asistimos
a un quiebre de la relación esfuerzo-logro, que
nos llevan a una transformación profunda. Antes
los mismos valores eran vivenciados de manera diferente
y en esto consistía el cambio. Hoy, por el contrario,
asistimos a una transmutación donde algunos valores
pasaron a convertirse en disvalores y ciertos disvalores
en valores, como es el caso de esfuerzo/ facilidad,
ahorro/consumo.
Esta situación problematiza de manera novedosa
la acción de instituciones como la escuela, la
familia, el trabajo, el estado. En las generaciones
anteriores el trabajo y la escuela se asociaban a un
mundo de valores en el que el esfuerzo presente se vería
compensado por un efectivo logro futuro. Al entrar en
crisis cuestionan representaciones y certezas tanto
de jóvenes como de adultos que comienzan a valorar
de otra manera y a otorgar nuevos sentidos. Para comprender
esta situación parece necesario analizarla teniendo
en cuenta no sólo al trabajo y la escolarización
sino también a la familia, los medios de comunicación
y el marco general de las relaciones que mantienen con
otras agencias productoras de subjetividades.
En estos avatares cada época y cada sector social
postulan formas de ser joven y la sociedad, de acuerdo
a distintos momentos históricos, construye modelos
dominantes. En este sentido el aparato teórico
daba cuenta de una única manera de "ser
joven", pero hoy sabemos que hay distintos modos
de habitar estos momentos etarios. El desafío
es entonces explicar y reconocer las múltiples
posibilidades sin jerarquizarlas, donde el reconocimiento
de lo múltiple no se resuelva en menos educación
para algunos y en menores posibilidades de acceso.
En lo que sigue especialistas en la temática
que nos ocupa vierten importantes contribuciones para
el debate de la cuestión. En primer lugar en
la entrevista a la doctora Silvia di Segni de Obiols,
se aborda la propia crisis del adolescente en relación
a la crisis del entorno enfatizando que en la dupla
adolescente-adulto el eje pasa por trabajar la condición
del adulto, por pensar su lugar con responsabilidad
sobre adolescentes. Hay que alcanzar que los adultos,
en tanto padres y docentes, tengan otra actitud y aprendan
junto a los pediatras, los asistentes sociales, los
jueces e institutos de minoridad a hacerse cargo del
rol para lograr trasmitir a los jóvenes valores
en todo el amplio espacio de la vida.
El artículo de Carla Cibele Figueiredo analiza
la contribución de algunos estudios portugueses
acerca de la juventud en ese país, cruzándolos
con otras experiencias de trabajo para extraer de unos
y otros señales convergentes o divergentes que
permitan un retrato -posible y transitorio- de los valores
de los jóvenes portugueses. Por otro lado, y
comparado con ese mismo retrato, se analiza el papel
que la escuela desempeñó en ese país
en los últimos 30 años en materia de educación
para los valores. La funcionalidad, el realismo que
llega a confundirse con un cierto conformismo, y el
subjetivismo, son características importantes
en la visión del mundo construida por los jóvenes
lusitanos.
La exploración en estudiantes del último
año de la escuela media realizada por el equipo
de investigación de la Universidad Católica
de Córdoba, Argentina, nos brinda datos sobre
los intereses, costumbres e inquietudes de los jóvenes
cordobeses. Nos presenta un estado de situación
sobre su vinculación con la sexualidad, con la
religión, con la política, con la escuela
y con sus modos de valorar el tiempo que les toca vivir.
La indagación pone de relieve la alta valoración
que los jóvenes asignan a actividades que comprometen
a otros y al modo cómo se vive esa relación.
Prueba de ello es la elevada apreciación que
otorgan a la solidaridad. Sería interesante completar
este dato con otros estudios para averiguar, por ejemplo,
si esta valoración queda en el plano desiderativo
o si se traduce en actos concretos.
La investigación de Ana María Pérez
Rubio realizada entre los alumnos del último
año de escuelas secundarias en Corrientes, Argentina,
y la de Ana Lía Kornblit con estudiantes de escuelas
secundarias en cuatro ciudades argentinas, indagan las
representaciones de los jóvenes en relación
con el trabajo. Ambos estudios acuerdan en que los jóvenes
tienen una representación social del trabajo
que se caracteriza fundamentalmente por un criterio
instrumental. Es aquello que les permitirá contar
con los recursos necesarios para vivir, habiendo perdido
el lugar de centralidad que ocupaba en la modernidad.
Perdió valor como actividad dignificante en la
medida en que las ofertas laborales, sobre todo para
ellos, se tornaron precarias.
Es interesante en estos estudios el desplazamiento
del plano individual al colectivo que introduce la noción
de representación social pues ya no interesa
analizar al individuo aislado como procesador de información
sino que se considera la representación social
como un producto colectivo. Es el resultado de la interacción
entre los individuos que comparten un mismo espacio
social, expresando, a través de ella, las normas,
los estereotipos y los prejuicios de la colectividad
de la cual es producto al tiempo que, como contenido
concreto del acto de pensamiento, lleva la marca del
sujeto y de su actividad. En este sentido, como lo resalta
el estudio de Ana María Rubio, no es posible
hablar de un grupo homogéneo de jóvenes
sino de diferencias internas producto de la influencia
del medio social de pertenencia sobre las mentalidades
de los jóvenes. Esta idea de que la juventud
es una condición social nos hace presente la
importancia de una reflexión profunda que oriente
las prácticas de quienes trabajan con los jóvenes,
en particular con quienes están en situación
de vulnerabilidad, para no reproducir las condiciones
sociales y culturales que las mantienen y hagan posible
la habilitación de nuevas oportunidades.
El estudio de Fernando Gil, Gonzalo Jover y David Reyero
completa el apartado sobre Reflexiones de este monográfico.
Indaga la lectura que realizan los jóvenes españoles
de las imágenes mediáticas y cómo
interpretan los recursos iconográficos que aparecen
en la televisión y en la prensa escrita en relación
a los valores constitucionales, en particular la libertad,
la justicia, la igualdad y el pluralismo político,
en una época en que, en gran medida, obtienen
patrones de comportamiento y modos de estructuración
de la realidad a través de la influencia de los
medios.
Las tres experiencias seleccionadas resaltan la participación
juvenil. Así los Centros de Actividades juveniles
constituyen una propuesta del Ministerio de Educación,
Ciencia y Tecnología de Argentina, que propicia
recorridos pedagógicos alternativos en las escuelas
secundarias desarrollando actividades que promueven
la pertenencia a la institución escolar y estimulan
la inclusión de los jóvenes que se han
alejado de la misma. En tanto que el Proyecto de Renovación
Pedagógica, propuesta de gestión escolar
democrática desarrollado en el estado de Chihuahua,
México, en 30 escuelas secundarias, utiliza como
estrategia Voces desde el Aula que se propone recuperar
la opinión de los jóvenes para la construcción
de un espacio de encuentro, intercambio y propuesta
de poder político. La experiencia de jóvenes
comunicando a jóvenes que coordina Silvia Bacher,
promueve espacios de producción mediática
en escuelas de bajos recursos en las que los estudiantes
son participantes activos generando vías alternativas
de comunicación.
Como es habitual en la serie de monográficos,
presentamos dos secciones relacionadas con recursos.
Por un lado, el apartado "Enlaces de interés"
recoge sitios en la web vinculados con la temática
que abordamos, y, por otro, una selección reducida
de bibliografía recomendada.
Se ha previsto además el desarrollo de un foro
que tendrá como objetivo dinamizar reflexiones
y propiciar el intercambio de opiniones relacionadas
con la línea temática propuesta. Los interesados
en participar dispondrán de la información
necesaria con anticipación para que puedan incorporarse
a la discusión virtual.
Con la esperanza de que este monográfico sea
del agrado de ustedes, les damos la más cordial
bienvenida y les agradecemos el interés por apoyar
esta iniciativa.
Un cordial saludo.
Alicia Tallone
(2)
Coordinadora Línea temática "Los
jóvenes y los valores"
Notas:
(1) Margulis,M. La
juventud es más que una palabra. Buenos Aires.
Editorial Biblos.
(2) Licenciada y
profesora de Psicología por la Universidad Nacional
de Córdoba, Argentina. Master en educación
en valores por la Universidad de Barcelona. Cursa la
maestría de gestión educativa en la Universidad
Nacional de General San Martín, Argentina. Gestora
de programas en la Organización de Estados Iberoamericanos
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