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Monografías virtuales
Ciudadanía, democracia y valores en sociedades plurales

Número especial: Los jóvenes y los valores

ISSN 1728-0001

 Presentación

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Presentación del IV Monográfico Virtual

Línea temática: Los jóvenes y los valores

Presentación

En la vida valen todos los colores. No discrimines
Na vida valem todas as cores. Não discrimine
Marisol Huerta, 18 años.

El informe dado recientemente por el Fondo de Población de las Naciones Unidas pone de relieve la gravitación de la adolescencia en función de una incidencia demográfica mundial antes nunca alcanzada pues la mitad de los habitantes del planeta son menores de 25 años. Incidencia demográfica de una franja etaria que teniendo en la edad su base material necesita de otros criterios para hacer fructífera la categoría. Esto ya fue puesto de relieve por Mario Margulis(1) al señalar las limitaciones del concepto juventud -al que incluimos el de adolescencia- cuando dice que esa palabra cargada de evocaciones y significados, que parece autoevidente, puede conducirnos a laberintos de sentido si no se tienen en cuenta la heterogeneidad social y las diversas modalidades como se presenta. Juventud es un concepto esquivo, construcción histórica y social y no mera condición de edad.

En nuestra cultura caracterizamos a la adolescencia como un período de crisis en el que se cuestiona maneras habituales de situarse en el mundo y en el que se asumen nuevos roles apoyados en un desarrollo corporal y psíquico inédito hasta entonces. Como lo señalan diversas reflexiones, la adolescencia es una etapa de búsqueda, de ensayo y error, de avances y retrocesos y aunque los procesos por los que atraviesan pueden acercarlos a los adolescentes de épocas anteriores, las formas y contenidos que adquieren llevan la impronta de los retos que demanda vivir en la sociedad de la información y de las nuevas tecnologías.

Es un momento de cambio importante en la identidad y en las relaciones con otros porque representa el nacimiento de nuevos vínculos y espacios de sociabilidad. Este amplio espectro de cambios es recogido por numerosas teorías en las que algunas resaltan los aspectos en el que el adolescente aparece como sujeto de socialización, es decir como agente del cambio social, como sujeto capaz de producir acciones autónomas, mientras que otras ponen su énfasis en él como objeto de esa socialización, o sea como agente de reproducción y afirmación del orden social vigente. Este doble movimiento, presente en todo proceso de socialización, muestra de por sí aspectos conflictivos para el sujeto y se agudizan particularmente en la adolescencia.

De acuerdo con lo dicho, hoy son muy particulares los desafíos y las urgencias que pesan sobre los jóvenes en un contexto de expansión de una cultura donde lo ligth, los valores hedonistas, pugnan y hacen perder sustentabilidad a representaciones que guiaban el accionar de generaciones anteriores. En especial, las transformaciones de orden tecnológico que incidieron en la esfera de la producción económica alteraron la división del trabajo creando un escenario donde, junto con desarrollos importantes, la amenaza del desempleo se hace realidad en amplios sectores en los que los jóvenes suelen ser los más afectados. En ese escenario fue modificándose la valoración de ciertas cosas, por ejemplo asistimos a un quiebre de la relación esfuerzo-logro, que nos llevan a una transformación profunda. Antes los mismos valores eran vivenciados de manera diferente y en esto consistía el cambio. Hoy, por el contrario, asistimos a una transmutación donde algunos valores pasaron a convertirse en disvalores y ciertos disvalores en valores, como es el caso de esfuerzo/ facilidad, ahorro/consumo.

Esta situación problematiza de manera novedosa la acción de instituciones como la escuela, la familia, el trabajo, el estado. En las generaciones anteriores el trabajo y la escuela se asociaban a un mundo de valores en el que el esfuerzo presente se vería compensado por un efectivo logro futuro. Al entrar en crisis cuestionan representaciones y certezas tanto de jóvenes como de adultos que comienzan a valorar de otra manera y a otorgar nuevos sentidos. Para comprender esta situación parece necesario analizarla teniendo en cuenta no sólo al trabajo y la escolarización sino también a la familia, los medios de comunicación y el marco general de las relaciones que mantienen con otras agencias productoras de subjetividades.

En estos avatares cada época y cada sector social postulan formas de ser joven y la sociedad, de acuerdo a distintos momentos históricos, construye modelos dominantes. En este sentido el aparato teórico daba cuenta de una única manera de "ser joven", pero hoy sabemos que hay distintos modos de habitar estos momentos etarios. El desafío es entonces explicar y reconocer las múltiples posibilidades sin jerarquizarlas, donde el reconocimiento de lo múltiple no se resuelva en menos educación para algunos y en menores posibilidades de acceso.

En lo que sigue especialistas en la temática que nos ocupa vierten importantes contribuciones para el debate de la cuestión. En primer lugar en la entrevista a la doctora Silvia di Segni de Obiols, se aborda la propia crisis del adolescente en relación a la crisis del entorno enfatizando que en la dupla adolescente-adulto el eje pasa por trabajar la condición del adulto, por pensar su lugar con responsabilidad sobre adolescentes. Hay que alcanzar que los adultos, en tanto padres y docentes, tengan otra actitud y aprendan junto a los pediatras, los asistentes sociales, los jueces e institutos de minoridad a hacerse cargo del rol para lograr trasmitir a los jóvenes valores en todo el amplio espacio de la vida.

El artículo de Carla Cibele Figueiredo analiza la contribución de algunos estudios portugueses acerca de la juventud en ese país, cruzándolos con otras experiencias de trabajo para extraer de unos y otros señales convergentes o divergentes que permitan un retrato -posible y transitorio- de los valores de los jóvenes portugueses. Por otro lado, y comparado con ese mismo retrato, se analiza el papel que la escuela desempeñó en ese país en los últimos 30 años en materia de educación para los valores. La funcionalidad, el realismo que llega a confundirse con un cierto conformismo, y el subjetivismo, son características importantes en la visión del mundo construida por los jóvenes lusitanos.

La exploración en estudiantes del último año de la escuela media realizada por el equipo de investigación de la Universidad Católica de Córdoba, Argentina, nos brinda datos sobre los intereses, costumbres e inquietudes de los jóvenes cordobeses. Nos presenta un estado de situación sobre su vinculación con la sexualidad, con la religión, con la política, con la escuela y con sus modos de valorar el tiempo que les toca vivir. La indagación pone de relieve la alta valoración que los jóvenes asignan a actividades que comprometen a otros y al modo cómo se vive esa relación. Prueba de ello es la elevada apreciación que otorgan a la solidaridad. Sería interesante completar este dato con otros estudios para averiguar, por ejemplo, si esta valoración queda en el plano desiderativo o si se traduce en actos concretos.

La investigación de Ana María Pérez Rubio realizada entre los alumnos del último año de escuelas secundarias en Corrientes, Argentina, y la de Ana Lía Kornblit con estudiantes de escuelas secundarias en cuatro ciudades argentinas, indagan las representaciones de los jóvenes en relación con el trabajo. Ambos estudios acuerdan en que los jóvenes tienen una representación social del trabajo que se caracteriza fundamentalmente por un criterio instrumental. Es aquello que les permitirá contar con los recursos necesarios para vivir, habiendo perdido el lugar de centralidad que ocupaba en la modernidad. Perdió valor como actividad dignificante en la medida en que las ofertas laborales, sobre todo para ellos, se tornaron precarias.

Es interesante en estos estudios el desplazamiento del plano individual al colectivo que introduce la noción de representación social pues ya no interesa analizar al individuo aislado como procesador de información sino que se considera la representación social como un producto colectivo. Es el resultado de la interacción entre los individuos que comparten un mismo espacio social, expresando, a través de ella, las normas, los estereotipos y los prejuicios de la colectividad de la cual es producto al tiempo que, como contenido concreto del acto de pensamiento, lleva la marca del sujeto y de su actividad. En este sentido, como lo resalta el estudio de Ana María Rubio, no es posible hablar de un grupo homogéneo de jóvenes sino de diferencias internas producto de la influencia del medio social de pertenencia sobre las mentalidades de los jóvenes. Esta idea de que la juventud es una condición social nos hace presente la importancia de una reflexión profunda que oriente las prácticas de quienes trabajan con los jóvenes, en particular con quienes están en situación de vulnerabilidad, para no reproducir las condiciones sociales y culturales que las mantienen y hagan posible la habilitación de nuevas oportunidades.

El estudio de Fernando Gil, Gonzalo Jover y David Reyero completa el apartado sobre Reflexiones de este monográfico. Indaga la lectura que realizan los jóvenes españoles de las imágenes mediáticas y cómo interpretan los recursos iconográficos que aparecen en la televisión y en la prensa escrita en relación a los valores constitucionales, en particular la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político, en una época en que, en gran medida, obtienen patrones de comportamiento y modos de estructuración de la realidad a través de la influencia de los medios.

Las tres experiencias seleccionadas resaltan la participación juvenil. Así los Centros de Actividades juveniles constituyen una propuesta del Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología de Argentina, que propicia recorridos pedagógicos alternativos en las escuelas secundarias desarrollando actividades que promueven la pertenencia a la institución escolar y estimulan la inclusión de los jóvenes que se han alejado de la misma. En tanto que el Proyecto de Renovación Pedagógica, propuesta de gestión escolar democrática desarrollado en el estado de Chihuahua, México, en 30 escuelas secundarias, utiliza como estrategia Voces desde el Aula que se propone recuperar la opinión de los jóvenes para la construcción de un espacio de encuentro, intercambio y propuesta de poder político. La experiencia de jóvenes comunicando a jóvenes que coordina Silvia Bacher, promueve espacios de producción mediática en escuelas de bajos recursos en las que los estudiantes son participantes activos generando vías alternativas de comunicación.

Como es habitual en la serie de monográficos, presentamos dos secciones relacionadas con recursos. Por un lado, el apartado "Enlaces de interés" recoge sitios en la web vinculados con la temática que abordamos, y, por otro, una selección reducida de bibliografía recomendada.

Se ha previsto además el desarrollo de un foro que tendrá como objetivo dinamizar reflexiones y propiciar el intercambio de opiniones relacionadas con la línea temática propuesta. Los interesados en participar dispondrán de la información necesaria con anticipación para que puedan incorporarse a la discusión virtual.

Con la esperanza de que este monográfico sea del agrado de ustedes, les damos la más cordial bienvenida y les agradecemos el interés por apoyar esta iniciativa.

Un cordial saludo.

Alicia Tallone (2)
Coordinadora Línea temática "Los jóvenes y los valores"

Notas:

(1) Margulis,M. La juventud es más que una palabra. Buenos Aires. Editorial Biblos.

(2) Licenciada y profesora de Psicología por la Universidad Nacional de Córdoba, Argentina. Master en educación en valores por la Universidad de Barcelona. Cursa la maestría de gestión educativa en la Universidad Nacional de General San Martín, Argentina. Gestora de programas en la Organización de Estados Iberoamericanos

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